Enseñanzas a través de preguntas y respuesta [parte 2]

 

Viernes 11 Noviembre de 2016
Ÿumu‘ah 11 de Safar 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Hermanos y hermanas, la Jutbah de hoy es una continuación de la semana pasada. Seguiremos revisando aquel hadîth que se narra acerca de unas preguntas que hizo un beduino y que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) iba respondiendo.

El beduino dijo: “Quiero ser la persona más justa” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Quiere para la gente lo que tú quieres para ti mismo y serás la persona más justa”.

En otro hadîth Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Nadie completará su fe hasta que no quiera para su hermano lo que quiere para sí mismo”. Este hadîth nos quiere decir que no podemos lograr un îmân perfecto y completo hasta que no amemos para nuestros hermanos lo que amamos para nosotros mismos. Todo el bien que uno quiere para sí mismo, tiene que quererlo para su hermano. Y también, todo el mal que uno no quiere para sí mismo, tiene que detestarlo para su hermano.

Esta cualidad de amar algo para nuestros hermanos es una cualidad que crea la hermandad y el amor entre nosotros. A través de esta cualidad, los mayores empiezan a tener misericordia con los jóvenes y los ricos empiezan a tener compasión con los pobres o necesitados. Este hadîth también nos enseña que una de las cualidades obligatorias del îmân es que un musulmán debe amar algo para su hermano como lo amaría para sí mismo. Para un musulmán, amar a otro musulmán lo llevará al Paraíso, pues se narra en un hadîth que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó a un sahâbî: “¿Acaso tú amas el Paraíso?” Él respondió: “Si, por supuesto”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Pues ama para tu hermano lo que amas para ti mismo”. Esa era la cualidad del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), lo que él amaba para sí mismo, él lo amaba para su Ummah.

El beduino siguió preguntando: “Quiero que Allâh cubra mis faltas el Día del Qiyâmah” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Cubre las faltas de tus hermanos y Allâh cubrirá tus faltas el Día del Qiyâmah”.

Todo ser humano comete errores. Es nuestra condición. Nuestros errores, pecados y defectos sólo Allâh los conoce, porque Allâh es Al-‘Alîm (El Sabio) y también es Al-Jabîr (El Que Está Bien Informado), por tanto nada está oculto de Él y conoce perfectamente nuestras fallas y defectos. Si Allâh hubiese querido que nuestros pecados tuvieran mal olor, nadie querría sentarse con nosotros. Como criaturas imperfectas, estamos llenos de defectos y errores, pero Allâh por Sus Cualidades de Misericordia oculta nuestros defectos del conocimiento de la gente. Allâh nos oculta con murallas, nos oculta con casas y nos oculta con la oscuridad, todas las barreras que fueron creadas por Allâh ocultan nuestros defectos y pecados, pero el problema es cuando uno comienza a hacer público los defectos. Allâh describe a este tipo de personas, diciendo en el Qurân: “Aquellos que desean que se propague la obscenidad entre los creyentes tendrán un doloroso castigo en esta vida y en la otra. Allâh sabe y vosotros no sabéis” [Sûrah An-Nûr (24), âyah 19].

La enseñanza que nos entrega el Islam al respecto se basa en lo dicho por el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquel que cubra los errores de su hermano musulmán en este mundo Allâh cubrirá los suyos el Día del Juicio”. El Día del Juicio o Yaumul-Qiyâmah es como Allâh describe en el Qurân: “El día que se pongan al descubierto los secretos” [Sûrah (86), âyah 9]. El Profeta Ibrahîm (‘alaihis-salam) decía: “¡Oh, Allâh! No me avergüences el día en que los hombres sean resucitados”.

Para las personas que ocultan los defectos de sus hermanos en esta vida, Allâh ocultará sus defectos en el Día del Juicio, aquel día no será avergonzado en frente de los profetas, los veraces, los piadosos, los sabios, padres, hermanos, cercanos y amigos. Pero si en este Dunia hacemos públicos los defectos de nuestros hermanos, Allâh hará públicos nuestros defectos y pecados en esta vida y en la próxima.

Dijo también el hombre: “Quiero tener más bendiciones en mi sustento” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Procura siempre estar purificado”.

La limpieza y la purificación son la mitad del Îmân y Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en muchos ahâdîth nos incentiva a estar siempre en estado de wudû. Estos son algunos ejemplos:

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que oyó decir al Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Ciertamente mi Ummah será llamada el Día del Juicio y tendrán luz en las partes del cuerpo. Por lo tanto, quien pueda aumentar su luz que lo haga”. ‘Uthmân Ibn ‘Affân (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Para quien haga el wudû’ correctamente, todas sus faltas saldrán de su cuerpo, inclusive las que estén debajo de las uñas”. Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando el musulmán realiza el wudû’ y lava su cara, se van con elagua o con la última gota de agua las faltas que cometió con sus ojos; al lavar sus manos se va con el agua o con la última gota de agua cada falta cometida con sus manos; y al lavar sus pies se van con el agua o con la última gota de agua sus faltas cometidas con sus pies, hasta que queda puro y limpio de toda falta”. Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “El Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) fue al cementerio y dijo: “La paz sea con vosotros, morada de gente creyente. Si Allâh quiere, pronto nos encontraremos con vosotros. Me gustaría ver a mis hermanos” Le dijeron: “¿Acaso no somos nosotros tus hermanos, ¡Oh, Enviado de Allâh!?” Dijo: “Vosotros sois mis compañeros. Mis hermanos son los que no han venido aún”. Preguntaron: “¿Y cómo reconocerás a los de tu Ummah que no han venido aún?” Respondió: “¿Creéis que un hombre no reconocería a su caballo con una marca blanca en su cabeza de otro completamente negro?” Dijeron: “¡Claro que sí Enviado de Allâh!” Dijo: “Pues mis hermanos vendrán con la luminosidad que les dejará el wudû’. Yo me adelantaré para recibirlos en la fuente del hd.

También podemos mencionar la historia de Bilal (radiallâhu ‘anhu) cuando El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hizo el Viaje Nocturno y la Ascensión a los Cielos, en el Ÿannah escuchó los pasos de Bilal (radiallâhu ‘anhu) y cuando regresó de su viaje, preguntó a Bilal: “¿Qué haces tú que escuche tus pasos en el Ÿannah?” Bilal (radiallâhu ‘anhu) respondió: “Cuando pierdo mi wudû, inmediatamente lo renuevo y hago dos raka‘ât de tahiyatul-wudû”. Entonces Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) digo que esa era la razón.

Dijo después el beduino: “Quiero ser la mejor persona” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Se beneficioso para la gente y serás la mejor persona”.

Este acto es tan fácil que cuando uno se levanta en la mañana y expresa su intención a beneficiar a la humanidad en cualquier forma, por ejemplo dando caridad o ayudando a alguien, estos pequeños actos nos ayudarán a ser las mejores personas.

Dijo el beduino también: “Quiero ser la persona más honrada” El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No te quejes con la gente. Eleva tu queja ante Allâh y serás la persona más honrada”.

Hoy  tenemos el hábito de quejar y poner nuestros reclamos ante la creación, pues la creación no puede hacer absolutamente nada sin el permiso de Allâh, pues las condiciones vienen de Allâh y solo Él puede aliviarnos de esta condición o quitar esta condición, por eso antes de acudir a la creación, debemos acudir al Creador y poner nuestro reclamo o queja ante Él. De esta manera seremos la gente más honrada ante los Ojos de Allâh.

Quiera Allâh darnos el taufîq de inculcar estas enseñanzas en nuestra vidas y difundirlas en el mundo entero. Amîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh