Enseñanzas a través de preguntas y respuestas [parte 1]

 

Viernes 11 Noviembre de 2016
Ÿumu‘ah 11 de Safar 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

El verdadero éxito y la tranquilidad real y eterna, están en tener fe en Allâh y obrar el bien, como dice Allâh en el Qurân: “A quien haya obrado con rectitud sea varón o hembra, siendo creyente, le haremos vivir una buena vida y le daremos la recompensa que le corresponda por lo mejor que haya hecho” [Sûrah An-Nahl (16), âyah 97].

Las obras del ser humano son el resultado de cómo aprovechó su vida. De lo que lleve de este mundo dependerá su destino en el Âjirah. Dijo el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Tres cosas seguirán al difunto [en su funeral], su familia, sus bienes y sus acciones. Dos cosas regresarán y una quedará. Regresarán su familia junto con sus bienes, y quedarán sólo sus acciones”. Las acciones serán compañeras y amigas del ser humano en su tumba. Si son buenas, será recompensado, y si son malas será castigado.

Un gran tesoro del conocimiento del Islam llegó a nosotros a través de muchas preguntas y respuestas que podemos encontrar en el Qurân y el hadîth, y estas preguntas las hicieron principalmente los beduinos, quienes por vivir en el campo y en aldeas, eran gente de un carácter y vida simples exenta de formalidades, quienes cuando querían saber algo del Islam se presentaban directamente ante Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le preguntaban sin timidez y sin demostrar muchos modales. Entonces consultaban acerca del Dunia y del Âjirah, y a través de sus preguntas, recibimos las respuestas de parte del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Pero estas respuestas y este conocimiento no eran solo para los que preguntaban sino que para la Ummah completa.

Algunos ejemplos de estas preguntas y las respuestas que encontramos en el Qurân, se pueden apreciar en los siguientes versículos:

“Te preguntan [¡Oh, Muhammad!] acerca de las fases de la luna. Diles: “Son una señal para que la gente pueda fijar sus fechas y para la peregrinación” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 189].

“Te preguntan [¡Oh, Muhammad!] a quién dar caridad. Diles: “Den a sus padres, parientes, huérfanos, pobres y viajeros insolventes”. Todos los actos de bien que hagan Allâh lo sabe. Te preguntan si es lícito combatir en los meses sagrados. Diles: “Combatir en los meses sagrados es un sacrilegio, pero ante Allâh es más grave aún apartar a la gente del sendero de Allâh, negar Su verdad y expulsar a la gente de la Mezquita Sagrada”. [Sepan] que la opresión es peor que matar [en un mes sagrado]. Y [sepan que los incrédulos] no dejarán de combatirlos, si pueden, hasta apartarlos de su religión. Y quien reniegue de su religión y muera en la incredulidad, sus obras habrán sido en vano, en esta vida y en el más allá. Ellos son los moradores del Fuego, donde permanecerán eternamente. Te preguntan acerca de los embriagantes y las apuestas. Diles: “Son de gran perjuicio, a pesar de que también hay en ellos algún beneficio para la gente, pero su perjuicio es mayor que su beneficio”. Y te preguntan qué dar en caridad. Diles: “Lo que puedan permitirse”. Así aclara Allâh los preceptos para que reflexionen” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyât 215, 217 y 219].

“Te preguntan acerca de las mujeres. Diles: “Allâh les responde y explica lo que se encuentra mencionado en el Libro [el Qurân] sobre las huérfanas a las que no han dado lo que les corresponde [como dote] siendo que les gustaría casarse con ellas, [así como les informa] acerca de los menores indefensos y [la obligación de] ser equitativos con los huérfanos. Sepan que toda obra de bien que hagan Allâh la conoce” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 127].

“Te preguntan qué es lícito [comer]. Responde: “Se les permite comer todas las cosas buenas [y sanas]. Pueden comer lo que hayan atrapado los animales de caza que han entrenado, conforme a lo que Allâh les ha enseñado. Coman de lo que cacen para ustedes, pero mencionen el nombre de Allâh sobre esos alimentos, y tengan temor de Allâh, porque Allâh es rápido en ajustar cuentas” [Sûrah Al-Maidah (5), âyah 4].

Existe un hadîth que se narra en el libro Kanzul-‘Ummâl acerca de unas preguntas que hizo un beduino y que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) iba respondiendo. En este extenso hadîth se señala que un beduino se presentó en frente del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijo: “Mensajero de Allâh, yo quiero ser la persona más sabia” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Teme a Allâh y serás la persona más sabia”.

¿Qué significa temer a Allâh (taqwa)? Hemos escuchado y hemos leído acerca del taqwa, algunos sabios definen taqwa mediante el ejemplo de una persona caminando en un lugar espinoso cuidando que su ropa no se enganche. Así debemos vivir la vida. A través del taqwa Allâh nos concederá la luz del ‘ilm (el conocimiento), porque la sabiduría no son solo palabras o información, sino es una Luz Divina que Allâh pone en el corazón, dependiendo del taqwa que uno tiene. Esta Luz no se puede obtener a través de internet o leyendo libros del Islam sin respeto ni modales. Uno tiene que inculcar en su vida las etiquetas de la búsqueda del conocimiento y abstenerse totalmente de cometer pecados. Un buen ejemplo de esto es cuando el Imâm Shâfi’ (rahmatullâhi ‘alaihi) en una ocasión se quejó con su profesor de que se estaba empezando a debilitar su memoria, entonces su profesor le aconsejo dejar de cometer pecados porque el ‘ilm es una Luz de Allâh y esta no se da a un pecador. ¿Cuál era el pecado que Imâm Shâfi’ cometió? Sin querer vio la pantorrilla de una mujer, de ahí entonces sintió que su memoria empezó a debilitarse. Entonces realmente si nosotros queremos obtener este tipo de conocimiento tenemos que inculcar en nuestras vidas el taqwa.

Dijo también el beduino: “Quiero ser la persona más rica” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Confórmate con lo que tienes y serás la persona más rica”Al-Ghinâ (la riqueza) no significa tener abundancia del Dunia, porque hay muchas personas que tienen mucho del Dunia pero no están satisfechas. En realidad no son ricas, son pobres, corriendo detrás del Dunia. Por eso, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La riqueza no es tener abundancia de recursos; sino que es la riqueza y la satisfacción del corazón”. Si queremos ser ricos debemos inculcar en nuestras vidas la cualidad de Qanâ‘ah (satisfacción).

Dijo también: “Quiero ser la persona más destacada” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Aumenta tu dhikr y serás la persona más destacada”. En el Qurân Allâh ordena a los creyentes a recordarlo en abundancia. No hay un tiempo, hora o día específicos para recordarlo. Allâh dice: “¡Oh, creyentes! Recordad constantemente a Allâh. Y glorificadle mañana y tarde” [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyât 41-42]. Cuando un creyente recuerda a Allâh, Él lo recordará, según dice el Qurân: “Recordadme pues, que Yo os recordaré, agradecedme y no seáis ingratos” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 152].

Cuando hablamos del Dhikr no solamente significa estar 24 horas con el misbahah en la mano sentado en la Mezquita. Dhikr significa recordar a Allâh mientras estamos caminando, de pie, acostados, trabajando, etc., como dice también el Qurân: “Aquellos que recuerdan a Allâh estando de pie, sentados o recostados” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 191]. Existen varias maneras muy simples de estar siempre recordando a Allâh:

  • La recitación del Qurân: El Qurân es el libro de Allâh y Sus palabras. Como musulmanes, tenemos que dedicar algún tiempo todos los días para leer el Qurân. Si no podemos leer un ÿuzcompleto, al menos tenemos que dedicarnos todos los días a alguna porción del Qurân. La lectura del Libro de Allâh tiene que convertirse en parte de nuestra vida.
  • Los adhkâr: Diciendo al menos en la mañana como en la tarde: tasbih(subhânallâh), tahmîd (al-hamdulillâhtakbîr (Allâhu âkbartahlîl (lã ilâha illallâh), salawât ‘ala Rasûl (Allâhumma sallî ‘alâ Muhammad), sin olvidar Istigfâr (astâgfirullâh). Todo esto como mínimo cien veces en la mañana y cien veces en la tarde.
  • La recitación de suras cotidianas. Por ejemplo Sûrah Yasin en la mañana, Sûrah Waqiah, Sûrah Saÿdah, Sûrah Al-Mulk, etc.
  • El Du‘ây las suplicas cotidianas: por ejemplo al dormir y al despertar, antes y después de comer, al entrar y salir del baño, al mirarnos en el espejo, al vestir, etc.
  • Aumentar nuestras súplicas dedicando tiempo a pedir y rogar a Allâh Altísimo.

La siguiente pregunta del hombre fue: “Quiero ser la persona más fuerte”. Hoy en día todos queremos ser hombres o mujeres fuertes. Queremos aumentar nuestro físico para vernos más fuertes, y para ello entrenamos yendo al gimnasio, andamos en bicicleta, levantamos pesas, etc. No digo que eso esté mal, pero hace más fuerte que esto a una persona lo que dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a este hombre: “Deposita tu confianza en Allâh (tawakkul) y serás la persona más fuerte”. ¿Qué significa tawakkul? Tener una confianza absoluta en Allâh, adquirir beneficio o evitar dificultades, sea de cosas mundanales o de la Otra Vida. Tawakkul no va en contra de utilizar los medios, pues Anas (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Un hombre dijo: “¡Oh, Rasûlullâh! ¿Amarro mi camella y después pongo mi confianza en Allâh? o ¿la dejo libre y luego pongo mi confianza en Allâh?” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Amárrala y después pon tu confianza en Allâh”. Debemos utilizar los medios, pero tenemos una confianza absoluta en Allâh pues Él es el Creador de los medios. Los medios no pueden beneficiarnos ni perjudicarnos sin el permiso de Allâh.

Respecto del tawakkul, Ÿâbir (radiallâhu ‘anhu) narró que combatió junto al Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en la zona del Naÿd, y cuando regresaban se detuvieron en un valle poblado de árboles espinosos, bajo los cuales se resguardó la gente buscando sombra al mediodía cuando el calor era más acuciante. El Enviado de Allâh descendió de su montura y colgó su espada en un árbol. “Cuando nos habíamos dormido, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos llamó y nos dirigimos hacia él, y nos señaló a un beduino mientras decía: “Éste desenvainó mi espada mientras yo dormía. Cuando desperté la tenía sobre mí, y me dijo: “¿Quién te defenderá de mí?” Le dije: “¡Allâh!” Lo repetí tres veces y, por último, no me atacó y se sentó” [Al-Bujâri y Muslim]. Según otra versión, Ÿâbir (radiallahu ‘anhu) dijo: “Estábamos con el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) durante una campaña, y siempre le dejábamos el mejor árbol para que se resguardara a su sombra, entonces a hurtadillas se acercó un idólatra y descolgando del árbol la espada del Enviado (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) lo amenazó diciéndole: “¿Acaso me temes?” Respondió (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡No!” El hombre agregó: “¿Quién ha de defenderte de mí?” Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Allâh!”. En otra versión se narra que luego de que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo esto la espada cayó de la mano del idólatra. Entonces el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) la tomó y dijo: “¿Quién ha de defenderte de mí ahora?” Contestó el hombre: “¡Perdóname!” Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Atestigua que nada ni nadie tiene el derecho a ser adorado excepto Allâh y que yo soy Su Enviado” Dijo: “No, pero te prometo no combatirte ni aliarme a quienes lo hagan”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) lo dejó libre, y éste regresó a su pueblo diciéndoles: “Vengo de estar con la mejor persona” [Al-Bujâri y Muslim].

Anas (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “A quien diga al salir de su casa: “En el nombre de Allâh. Me encomiendo en Allâh, no hay poder ni fuerza salvo en Él”, se le dirá: “Has sido guiado y protegido, y Allâh te será suficiente. Shaitân será apartado de tu camino”. La narración de Abû Dâûd agrega: “Dirá (Shaitân): “Qué puedo hacer contra una persona que fue guiada, protegida y Allâh le será suficiente”.

Si nosotros al salir de nuestra casa recitamos esta suplica, Allâh nos promete y nos garantiza lograr todo lo que nos proponemos en este mundo y en el Âjirah. La primera cosa que se dirá a la persona que recita este Du‘â será: “Has sido guiado”. La guía es la necesidad más importante entre todas nuestras necesidades. Si alguien cumple todas sus necesidades mundanales, pero no tiene guía, no logró nada. Al contrario, si una persona tiene hidâyah y no tiene nada en este mundo o no logró cumplir sus necesidades mundanales, logró todo. Se le dirá también a esta persona: “Allâh te será suficiente”. Significa que Allâh tomará la garantía y la responsabilidad de cumplir nuestras necesidades del día. Lo tercero que se le dirá a esta persona es: “Has sido protegido”. Por la recitación de este Du‘â Allâh nos protegerá durante el día de todo tipo de mal, de calamidades, etc. y más importante, el Shaitân será apartado de nuestro camino.

Ese es el beneficio de tener tawakkul en Allâh Altísimo. La manera de ser fuerte, como dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), es depositando nuestra confianza en Allâh.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la capacidad de aprender, entender y practicar. Amîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh