CÓMO ERA EL TRATO DEL MENSAJERO DE ALLÂH (SAW) CON TODA LA GENTE

 

Viernes 16 Diciembre de 2016
Ÿumu‘ah 17 de Rabi’ûl-Auwal 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

A través de su ejemplo y guía, el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mostró a la humanidad una forma de vida elevada cuyo sustento es la adoración a Allâh y los hermosos valores que ello conlleva. Debido a su excepcional conducta y forma ejemplar de lidiar con sus prójimos. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) conquistó corazones e intelectos y su mensaje ganó aceptación en todas las naciones y denominaciones religiosas. La expansión de la guía que trajo el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es prueba tangible de haber sido un verdadero ejemplo a seguir, pues ningún otro individuo en la historia de la humanidad ha dejado una influencia tan positiva.

Ser misericordioso implica expandir los límites de la propia amabilidad, preocupación y consideración con otros, preocuparse y cuidar de ellos y tratarlos con compasión, especialmente si uno se encuentra en posición de autoridad o tiene control sobre ciertos asuntos. El mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hizo suyas todas estas bellas cualidades durante el tiempo que entregó su mensaje. Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) fue la personificación de todos los valores que enseñó, y por ello, inspiró la fe incluso entre sus detractores. Allâh Altísimo dice en el Qurân: “Ciertamente hay un bello ejemplo en el Mensajero de Allâh para quienes tienen esperanza en Allâh, en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Allâh” [Sûrah (33) âyah 21].

Un musulmán se encuentra siempre en la necesidad de seguir el ejemplo del mensajero de Allâh, Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam); especialmente en estos días cuando falsas proclamas prevalecen y los enemigos de Allâh levantan asuntos dudosos y deseos banales para alejar a la gente del camino de Allâh.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) fue el mejor ejemplo en varios aspectos de su vida; como imam, juez, jefe de estado, profesor, apoyando a otros, padre, esposo y líder. Seguimos su ejemplo pues su vida fue perfecta. Allâh escogió al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) basado en Su Conocimiento y Sabiduría. Él lo escogió por sobre todos los demás seres humanos. Por ello, debemos de aprender acerca de su bendita vida la cual fue guiada y decretada por Allâh.

Debemos seguir el ejemplo del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) pues fuimos ordenados a hacerlo por Allâh. Él, Altísimo sea, dice: “Ciertamente hay un bello ejemplo en el Mensajero de Allâh para quienes tienen esperanza en Allâh, en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Allâh” [Sûrah (33), âyah 21]. Allâh también nos advirtió acerca de desobedecer a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), diciendo: “Y que aquellos que desobedezcan las órdenes del Mensajero de Allâh [y rechacen su Mensaje] estén precavidos, no sea que les sobrevenga una desgracia o les azote un severo castigo” [Sûrah (24), âyah 63].

Debemos seguir al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) ya que su vida contiene gran sabiduría, tanto en asuntos de la fe, modales, guía y perseverancia en invitar a otros hacia Allâh y prevenir el mal. Como hombre, esposo, hermano, gobernante y líder; Allâh hizo al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) un ejemplo para nosotros en toda circunstancia. Debemos de aprender cómo seguir el ejemplo del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Debemos aprender todos los aspectos de su vida incluyendo la manera en la cual el trató y lidio con diferente tipo de personas.

La vida del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) está llena de ejemplos de buen comportamiento hacia los vecinos y de ordenar el cuidar de los vecinos, proteger su honor, ocultar sus faltas, no fijarse en sus mujeres y el mantenerse alejados de cualquier cosa que pudiere incomodarlos. Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) exhortó a ser amables y considerados con nuestros vecinos y enfatizó el que merecen respeto y buenos tratos independiente de su religión, raza o color de piel.

‘Âishah (radiallâhu ‘anha) reportó que el Ÿibrîl (‘alaihis-salam) hizo énfasis en la importancia del buen trato hacia los vecinos, a tal extremo que el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) llegó a pensar que se les otorgarían derechos de herencia. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) siguió y cumplió las ordenes de Allâh al poner los derechos de los vecinos por sobre sus propios derechos: “Adorad a Allâh sin asociar nada con Él y haced el bien a vuestros padres, así como a los parientes, a los huérfanos, a los pobres, a los vecinos próximos, a los vecinos distantes, al compañero, al viajero y a los esclavos que poseáis. Es cierto que Allâh no ama a los engreídos y jactanciosos” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 36]. Anas Ibn Mâlik (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) pasó por un lugar en Madinah en el que habían unas jóvenes cantando: “¡Somos niñas de Bani An-Naÿÿar, que gran vecino es Muhammad!” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh sabe que las amo”. En Makkah sus vecinos solían insultarlo y hacerle daño. Ibn Hishâm (rahmatullâhi ‘alaihi) dijo: “Una vez uno de ellos le arrojó la placenta de una oveja sobre su espalda mientras se encontraba rezando. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) fue hasta su puerta y dijo: “Oh, hijo de Abd Manâf ¿Qué manera de comportarse es esta de parte de un vecino?”.

Una persona de entre los Ansâr dijo: “Vine desde mi casa buscando al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Me acerqué a él y se encontraba de pie frente de otro hombre y me hizo pensar que necesitaba algo del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) continuaba de pie y sentí pena por él. Cuando tal hombre se fue, le dije: “Oh, Mensajero de Allâh, ese hombre te hizo permanecer de pie hasta que sentí pena por ti”. Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “¿Realmente lo viste?” dije: “Si”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¿Sabes quién era?”. Dije: “No”. Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Él era el Ÿibrîl (‘alaihis-salam). Me aconsejó con insistencia el cuidar de los vecinos, hasta que lo repitió tantas veces que pensé que los haría mis herederos”.

Incluso en el Haÿÿ de La Despedida, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no olvidó aconsejar a sus compañeros a que cuidaran bien de sus vecinos. Abû Umâmah (radiallâhu ‘anhu) narró: “Oí al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mientras se encontraba sobre su camello durante el Haÿÿ de despedida diciendo: “Les ordeno cuidar bien de sus vecinos”, y lo repitió tantas veces que pensamos que hasta tendrían el derecho de heredar”.

Abû Shuraih Al-‘Adawi (radiallau ‘anhu) narró: “Mis oídos escucharon y mis ojos vieron cuando el Profeta de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien crea en Allâh y en El Último Día debe honrar a su vecino”. Ibn Raÿab (rahmatullâhi ‘alaihi) dijo: “Atâ’ Al-Jurasâni, el narrador de este relato fue preguntado acerca del derecho del vecino sobre su vecino. Él respondió: “Si busca tu ayuda, ayúdalo; Si pide dinero prestado, préstaselo; Si cae en la pobreza, dale lo que necesite; Si se enferma, visítalo; Si algo bueno le ocurre, felicítalo; Si lo golpea una calamidad, dale consuelo; Si muere, asiste a su funeral”. Ibn Haÿar (rahmatullâhi ‘alaihi) dijo: “Proteger los derechos del vecino es parte de la perfección de la fe, e incluso la gente antes del Islam solía prestar atención a ello. Se debe ser bueno con ellos a través de cualquier medio posible, tales como regalos, saludos, sonreírles, preguntar por ellos, ayudándoles si lo necesitan y protegerlos de cualquier daño”.

Abu Shuraih (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Por Allâh que no es un verdadero creyente, por Allâh que no es un verdadero creyente, por Allâh que no es un verdadero creyente”. La gente preguntó: “¿A quien te refieres Oh, Mensajero de Allâh?”. Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “A aquel cuyo vecino no está a salvo de su mal”.  Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No entrará en el Paraíso aquella persona cuyo vecino no se encuentra a salvo de su daño”.

Muÿâhid (radiallâhu ‘anhu) narró que ‘Abdullâh Ibn ‘Amr (radiallâhu ‘anhumâ) fue a su casa y encontró que su familia había sacrificado una oveja. Él les preguntó: “¿Le dieron algo a nuestro vecino judío?, ¿Le dieron algo a nuestro vecino judío? Pues oí al Profeta de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “Ÿibrîl (‘alaihis-salam) insistió en aconsejarme el cuidar bien de los vecinos, tanto que creí que los haría mis herederos”. Abû Huraira (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Oh, musulmanas, no desprecien ningún regalo para sus vecinos, ni siquiera la pezuña de una oveja”.

‘Abdullâh Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhumâ) narró que un hombre vino llegó donde el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y dijo: “¿Cómo puedo saber si estoy haciendo el bien o el mal?” El Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Si escuchas que tus vecinos dicen que haces el bien, entonces has hecho el bien. Si los oyes decir que haz hecho el mal, entonces has hecho el mal”.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh Altísimo para nos conceda el Taufiq, la habilidad y capacidad de aprender de estas hermosas cualidades de nuestro querido Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), y nos capacite para poder llevarlas a la práctica, por nuestro bien y el bien de toda la humanidad. Âmîn.

A-salamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh