LOS TESOROS DEL PROFETA MUHAMMAD (SAW)… SUS ENSEÑANZAS

Viernes 6 Enero de 2017
Ÿumu‘ah 8 de Rabi’ûl-Ajir 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Respetados hermanos y hermanas, nuestra Jutbah de este viernes trata acerca de los inagotables tesoros del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)… sus valiosas enseñanzas, como en el siguiente hadîth:

Abû Mâlik Al-Asharî (radiallâhu ‘anhu) narró que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La purificación (attuhûr) es la mitad del îmân (la fe); la expresión Al-hamdulillâh (las alabanzas son para Allâh) llena la balanza; las expresiones Subhânallâh y Al-hamdulillâh (glorificado y alabado sea Allâh), llenan lo que hay entre los cielos y la tierra; la oración es luz (Nûr); la sâdaqah (caridad) es una prueba de la fe; la paciencia es luminosidad; el Qurân será una prueba a favor o en contra. Cada uno comienza el día como vendedor de sí mismo, liberándose o condenándose”.

Una de las innumerables cualidades que Allâh dio al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) era yawâmi‘ul-kalim, es decir, la capacidad de expresar profundos significados con pocas palabras, y este hadîth es un claro ejemplo de ello. A través de estas simples palabras Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseña la virtud y la importancia de la purificación en nuestro Dîn, del recuerdo de Allâh y también nos incentiva a la recitación del Qurân, entre otras virtudes y valores.

La primera parte de este hadîth dice que “la purificación es la mitad de la fe”, es decir que purificarse con agua o haciendo tayammum cuando no hay agua o por algunas razones válidas en la Shari‘ah, corresponde a la mitad de nuestro Îmân. Según los ‘ulamâ, purificarse (en este sentido) significa estar en estado de limpieza y purificación para recitar el Qurân, visitar la Mezquita, hacer el Tawâf en la Casa de Allâh, etc., y lo más importante porque la purificación es la llave del salâh, ya que Allâh no acepta la oración sin purificación (taharah).

En otro hadîth el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo que solo un creyente se preocupa por estar con wudû (ablución). En muchos ahadîth el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseña las virtudes del wudû, como por ejemplo cuando dijo: “Ciertamente mi Ummah será llamada en el Día del Qiyâmah y llevarán (iluminados) como luceros los miembros de sus cuerpos, como la señal que les ha dejado el agua de la ablución”; y cuando dijo: “Una persona que hace su wudû lavando cada parte una vez, ha cumplido con la obligación de la ablución, por lo que no tiene ningún compromiso (con la ablución); El que lava cada parte dos veces obtiene dos partes de recompensa; y el que lava cada parte tres veces ha hecho mí wudû y el wudû de los profetas anteriores a mí”.

Los ‘ulama dicen que purificarse también significa estar libre de todo tipo de Shirk (asociación e idolatría), de la innovación en el Dîn, y de los pecados que podrían contaminar nuestra fe.

La segunda parte del hadîth señala que “decir Al-hamdulillâh (las alabanzas son para Allâh) llena la balanza” y “decir Subhânallâh y Al-hamdulillâh (glorificado y alabado sea Allâh), llenan lo que hay entre los cielos y la tierra”. Estas palabras del Dhikr son palabras especialmente virtuosas y muy pesadas en la balanza como dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que las palabras más queridas ante Allâh son Subhânallâhi wa bihamdihi (Glorificado y Alabado sea Allâh). Dijo también el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Dos frases sencillas y ligeras de pronunciar, pesadas en la balanza y queridas por el Compasivo: Subhânallâhi wa bihamdihi (Glorificado y Alabado sea Allâh), Subhânallâhil-‘Adhîm (Glorificado sea Allâh, Grandioso). Son palabras livianas y fáciles de pronunciar y de repetir pero tienen mucho valor en la balanza de nuestras acciones, por eso un creyente debe repetir estas palabras en abundancia para obtener más recompensa, pues el Dhikr de Allâh no está restringido a un tiempo o lugar determinados, y además estas son también palabras del Qurân. Otro hadîth señala: “A quien dijera Subhânallâhi wa bihamdihi (Glorificado y Alabado sea Allâh), cien veces al día, se le borrarían sus faltas, aunque fuesen tantas como la espuma del mar”.

Volviendo al hadîth principal, la frase “la oración es luz (Nûr), nos muestra cuán importante y grandioso es el salâh y la necesidad de tenerlo en nuestra vida. Cuando el salâh es Luz, significa que un creyente necesita esta luz. Mientras más salâh hace un creyente, más luz tendrá en su vida y esta luz lo llenará de beneficios en el Día del Qiyâmah.

En una ocasión mientras el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hablaba acerca del salâh, dijo: “El salâh será una luz en el Día del Juicio Final para quienes fueron cuidadosos con él, además será un argumento a su favor y un medio para su liberación. Mientras que no habrá luz, ni defensa, ni liberación para quienes no cuidaron su salâh, y su lugar será junto a Fir‘aûn, Hâmân y Ubay Bin Jalaf”.

El hadîth también señala que la sâdaqah (caridad) es una prueba de la fe. Esto es evidente porque la caridad es una expresión de la fe. Un creyente da caridad con alegría ya que prefiere la obediencia de su Señor por sobre el amor de los bienes materiales. Allâh Altísimo dice en el Qurân: “El que está libre de su propia avaricia… esos son lo que tendrán éxito” [Sûrah Al-Hashar (59), âyah 9]. “La paciencia es luminosidad y el Qurân será una prueba a favor o en contra”. La paciencia es la más especial de las cualidades de un creyente. Allâh dice en el Qurân: “Vosotros que creéis. Buscad ayuda a través de la paciencia y la oración; es cierto que Allâh está con los pacientes” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 152].

En una ocasión, unos hombres de entre los Ansâr de Madinah fueron a pedir sâdaqah al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y les dio, después volvieron a pedirle y les dio otra vez, hasta que se le acabó lo que tenía y les dijo: “No me guardaría nada que pudiera daros. Pero a aquel que se abstiene de pedir, Allâh le satisface sus necesidades; quien busca autosuficiencia, Allâh le hará autosuficiente; y quien aspira a ser paciente, Allâh le hará paciente”. Dijo también Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que el Qurân será una prueba a favor o en contra, Dice Allâh Altísimo: “Ta, Ha. No te hemos revelado el Qurân para que padezcas, sino como Recuerdo para quien tiene miedo de Allâh, como revelación venida de Quien ha creado la tierra y los altos cielos” [Sûrah Ta Ha (20), âyât 1 a 4].

Narró Ibn ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Existe envidia aceptable salvo en dos casos: Un hombre al que Allâh ha concedido el Qurân y lo practica noche y día; y un hombre al que Allâh ha concedido riqueza y la emplea en buenas acciones noche y día. Cada uno comienza el día como vendedor de sí mismo, liberándose o condenándose”. Dice Allâh también: “Es cierto que el alma ordena insistentemente el mal, excepto cuando mi Señor tiene misericordia” [Sûrah Yûsuf (12), âyah 53]. Dice también Allâh: “¡Por el alma y Quien le ha dado forma armoniosa, instruyéndole sobre su propensión al pecado y su temor de Allâh! ¡Bienaventurado quien la purifique! ¡Decepcionado, empero, quien la corrompa!” [Sûrah Ash-Shams (91), âyât 7 a 10].

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos de la capacidad de entender estas enseñanzas y ponerlas en práctica. Amîn.

As-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh