TRES DONES QUE HACEN AFORTUNADO A QUIEN LOS POSEE

Viernes 24 de Febrero de 2017
Ÿumu‘ah 27 de Yudamadl-Auwal 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien quiera de entre ustedes que se levante en la mañana en paz junto a su familia o su gente, y con buena salud y tiene provisión suficiente para el día, es como si tuviese todo el mundo”. En este hadîth se menciona o hay una señal de que el creyente no debe preocuparse o angustiarse por su futuro, ya que todos sus asuntos están en las manos de Allâh y Él, Altísimo sea, controla todos los asuntos.

En este hadîth se menciona también que una persona que se levanta en la mañana en paz, es decir, sin temor respecto de ningún enemigo, o sin temor de que pueda resultar muerto por alguien o robado por alguien, etc. La paz es una de las más grandes bondades de Allâh después del regalo del Islam. Uno no sería capaz de entender la gran bondad que significa la paz hasta que uno la pierde. Pregunten a aquellos de nuestros hermanos y hermanas que viven en países destruidos por la guerra, que viven en temor día y noche, que duermen escuchando los sonidos de las explosiones, aviones y tanques, duermen con sus manos sobre sus corazones, esperando por la llegada de la muerte en cualquier momento.

La importancia del don de la paz la podemos aprender del mismo Qurân, en el cual Allâh menciona la bondad de la paz antes de la bondad del sustento: Y [recuerden] cuando Ibrahim dijo: “¡Señor mío! Haz de esta ciudad [Makkah] un lugar seguro, y beneficia con frutos a los pobladores que creen en Allâh y en el Día del Juicio Final”. Dijo [Allâh]: “[Pero] al que rechace la verdad lo dejaré disfrutar por un tiempo, y después lo conduciré al castigo del Fuego. ¡Qué pésimo destino! [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 126].

Así mismo, en otra âyah, Allâh dice: ¿Acaso no les he preparado un lugar sagrado y seguro, al cual llegan frutos de todas clases como sustento Mío? Pero la mayoría no sabe [Sûrah Al-Qasas (28), âyah 57]. También dice Allâh: ¿Acaso no ven que he dispuesto [para ellos] un territorio sagrado y seguro, mientras que a su alrededor se cometen todo tipo de injusticias? ¿Acaso creen en la falsedad y niegan las gracias de Allâh? [Sûrah Al-Ankabût (29), âyah 67].

El regalo de la paz es tan importante que incluso los Profetas (‘alaihis-salam) hicieron Du‘â pidiendo paz antes de cualquier otra cosa. Allâh menciona en el Qurân: Y [recuerda, ¡oh, Muhammad!] cuando Ibrahim dijo: “¡Oh, Señor mío! Haz que esta ciudad sea un lugar seguro, y protégeme junto a mi descendencia de caer en la adoración de ídolos [Sûrah Ibrahim (14), âyah 37]. También dice: Luego [cuando llegaron todos a Egipto y] se presentaron ante Yûsuf, éste abrazó a sus padres y dijo: “Vivan en Egipto, si Allâh quiere estarán seguros aquí [Sûrah Yûsuf (12), âyah 99]. Y dice también: Arroja tu vara”. Y cuando la vio moverse como si fuera una serpiente, se dio vuelta para huir sin mirar atrás. [Le dijo Allâh:] “¡Oh, Mûsa! Acércate y no temas. Tú eres de los que están a salvo [Sûrah Al-Qasas (28), âyah 31].

El regalo de la paz es tan importante que, sin ella, uno no podría ser capaz de cumplir con sus actos de adoración. Respecto de esto, Allâh dice: Cumplan con la oración prescrita, y especialmente la oración de la tarde, y preséntense ante Allâh con total devoción. Si tienen temor [en una situación de peligro], pueden orar de pie o montados, pero cuando cese el temor recuerden a Allâh [en oración], que les enseñó lo que no sabían. [Sûrah Al-Baqarah (2), âyât 238 y 239].

En relación al Haÿÿ, los Ulamâ han escrito que, si el camino al Haÿÿ no es seguro, entonces han dicho que cumplir con el Haÿÿ no será obligatorio. Dice Allâh: Si hay seguridad [en el camino], entonces quien haga la peregrinación menor [durante los meses de la peregrinación mayor] y luego la peregrinación mayor, que sacrifique la ofrenda según sus posibilidades [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 196].

Continuando con el hadîth, levantarse con buena salud significa estar a salvo de todo tipo de enfermedades. El imâm Ahmad bin Hambal (rahmatullâhi ‘alaihi) menciona en su Musnad un hadîth de Anas (radiallâhu ‘anhu) en el que señala que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía repetir el siguiente Du‘â: “¡Oh, Allâh! Busco refugio en Ti de la lepra, la locura y la peor de las enfermedades”. Era un hábito de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa Sallam) pedir a Allâh cada mañana y cada tarde por salud en su Dîn, en su Dunia, en sí mismo, en su familia, en su riqueza. También incentivaba a los sabah (radiallâhu ‘anhu) hacer lo mismo. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hacía también el siguiente Du‘â durante la mañana y la tarde: “¡Oh, Allâh! Te pido ‘âfiah en el Dunia y en el Âjirah. ¡Oh, Allâh! Te pido Tu perdón y ‘âfiah en mi Dîn, en mi Dunia, en mi familia y en mi sustento”.

Hoy, tomamos la bondad y el regalo del ‘âfiah y la buena salud como algo otorgado. Solo nos damos cuenta de la bondad que significa cuando enfermamos. Es por esto que en muchas ocasiones Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos aconsejó aprovechar la buena salud antes de que caigamos enfermos.

El tercer aspecto mencionado en el hadîth es que la persona se levante en la mañana teniendo provisión para el día. Ciertamente, el sustento y la comida son una gran bondad y regalo de parte de Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía buscar refugio en Allâh del hambre. Decía: “¡Oh, Allâh! Busco refugio en ti del hambre, que es lo peor al acostarse”. Pedía a Allâh Altísimo por aquella provisión que fuese suficiente para él. Decía: “¡Oh, Allâh! Haz que el sustento de la familia de Muhammad sea Qût”, esto significa que sea suficiente provisión que pueda ser ocultada debajo de una axila. Si vemos en nuestras casas, cuanto sustento tenemos, tenemos suficiente sustento para semanas o meses.

En realidad, una persona que goce estas tres bondades o dones (paz, salud y sustento suficiente), tiene el mundo completo. Pero, desafortunadamente no valoramos lo que tenemos, somos mal agradecidos. Allâh dice en el Qurân: Ellos saben que las gracias provienen de Allâh pero lo niegan; la mayoría de ellos son ingratos [Sûrah An-Nahl (83), âyah 83]. Y la razón de esto es que siempre estamos poniendo nuestra atención en aquellas personas que tienen más cosas mundanales que nosotros y es por esto que nunca estamos satisfechos con aquello que tenemos, pero lo que nuestro Dîn nos enseña es que, en relación a las cosas materiales, debemos poner nuestra atención en aquellas personas que son menos afortunadas, para que podamos agradecer y valorar lo que tenemos. En relación a las cosas del Dîn, debemos poner nuestra atención en aquellos que poseen más que nosotros para así aspirar y esforzarnos a tener más Dîn en nuestras vidas.

‘Abdullâh bin Amr (radiallâhu anhu) menciona que una persona le pregunto: “¿Acaso no somos de los emigrantes pobres?” Entonces ‘Abdullâh le dijo: “¿Tienes una esposa en la cual buscar protección?” El hombre dijo que si, entonces ‘Abdullâh le preguntó: “¿Tienes una casa en la que vives?” Dijo si, entonces ‘Abdullâh dijo: “En este caso, tú eres una persona muy rica”. El hombre luego dijo: “Tengo un sirviente también”. ‘Abdullâh le dijo: “Puedes contarte entre los reyes”.

Hermanos y hermanas, quiera Allâh darnos el Taufîq para reflexionar sobre este hadîth todos los días, y pensar en las diferentes bondades y regalos que Allâh nos otorga, para que así podamos valorarlas, apreciarlas y ser agradecidos por cada una de ellas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh