EL ÉXITO, ESTANDO COMPLACIDOS CON LO QUE ALLÂH NOS DA

Viernes 17 de Marzo de 2017
Ÿumu‘ah 18 de Yudamadl-Âjirah 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Siempre el ser humano está buscando el éxito, por eso en nuestra Jutbah de hoy hablaremos acerca de cómo la Sunnah Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseña quien es una persona verdaderamente exitosa.

Allâh dice: “A quien haya obrado con rectitud sea varón o hembra, siendo creyente, le haremos vivir una buena vida y le daremos la recompensa que le corresponda por lo mejor que haya hecho.” [Sûrah An-Nahl (16), âyah 97].

La palabra falâh (triunfo, éxito), ha sido utilizada en el Qurân y en la Sunnah en muchísimas ocasiones. El Adhân (llamado a la oración) invita a todo musulmán hacia el falâh cinco veces cada día. La palabra encierra en su significado el alcanzar todo lo que alguien puede desear, así como la protección frente a toda calamidad.

El falâh completo, es aquel en el cual ningún deseo queda insatisfecho, también es la inmunidad completa frente a todas las vicisitudes que existan en el destino. No le es otorgada ni siquiera a los grandes reyes ni tampoco a los más amados profetas de Allâh. En todos los casos existe siempre un temor a una caída o perdida de la buena fortuna, o de que sobrevenga un desastre y ninguna persona viva podría señalar que se encuentra libre de aquello.

Por ello, es evidente que el éxito, el falâh completo, no puede alcanzarse en este mundo, que es un lugar de dolor y sufrimiento, donde nada es eterno y todo debe finalmente perecer. Sin embargo, este bien invaluable estará disponible en otro mundo, el Ÿannah, donde las personas alcanzarán todo lo que desean sin siquiera esperar. En ese mundo, el Paraíso, no habrá sufrimiento ni angustia y todos entrarán allí con las siguientes palabras en sus labios: “Alhamdulillâh, Quien ha dejado atrás todo nuestro sufrimiento. Verdaderamente nuestro Señor es Perdonador, todos los agradecimientos pertenecen a Él, quien por su bondad nos ha hecho habitantes en una vida eterna”.

‘Abdullâh Ibnu ‘Amrû (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Triunfa quien se hace musulmán, su provisión le basta, y Allâh hace que se complazca (al-qanna’ah) con lo que le ha concedido” [Muslim]. En este hadîth Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) usa la palabra falâh, que significa tener todo lo que uno desea, además de la protección y la salvación de todo lo que es no deseable. De este hadîth aprendemos que quien posee estas tres cosas, recibirá el falâh.

La primera virtud mencionada en el anterior hadîth es el Islam, es decir vivir una vida en total sumisión a la voluntad y órdenes de Allâh, por eso dice el Qurân: “¡Oh, creyentes! Tengan temor de AllÂh como es debido, y no mueran sino como creyentes monoteístas” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 102]. Dice también. “Y esto fue lo que Ibrahim y Yaqûb legaron a sus hijos: “¡Oh, hijos míos! Allâh les ha elegido esta religión, y no mueran sin haber entregado su voluntad [a Allâh]” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 132].

Entonces entendemos de esos versículos que la manera de obtener el éxito es vivir como un musulmán, es decir una persona sometida a las órdenes de Allah, una sumisión total y no parcial ni proporcional, como Allâh dice: “¡Oh, creyentes! Entréguense por completo [a Allâh practicando el Islam] y no sigan los pasos del Shaitân, porque él es su enemigo declarado” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 208].

La persona que se somete a las órdenes de Allah recibirá el bien de este mundo y la recompensa de la Otra Vida y vivirá con tranquilidad, sosiego y en paz. Por eso un musulmán es aquella persona que sigue cada orden de Allâh como lo enseño Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y se abstiene de todo lo que es prohibido y no sigue su ego sus deseos, ni se deja llevar por los susurros del Shaitân.

Allah dice en el Qurân: “Pero no, [juro] por tu Señor que no creerán [realmente] a menos que te acepten como juez de sus disputas, y no se resistan a aceptar tu decisión y se sometan completamente” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 65]; también dice: “Un verdadero creyente o a una verdadera creyente no deben, cuando Allâh y Su Mensajero hayan dictaminado un asunto, actuar en forma contraria. Quien desobedezca a Allâh y a Su Mensajero se habrá desviado claramente” [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyah 36]; también dice: “En cambio, los creyentes, cuando se los llama a aceptar el juicio de Allâh y Su Mensajero en sus asuntos, dicen: “¡Escuchamos y obedecemos!” Ellos son los bienaventurados” [Sûrah An-Nûr (24), âyah 51]. La vida de un musulmán es una vida de cumplimiento, entrega y sumisión.

La segunda virtud que menciona este hadîth es que el éxito también es tener suficiente sustento y provisión, lo significa que uno puede cumplir sus necesidades. Hoy en día, tenemos suficiente pero no estamos satisfechos porque en vez de cumplir nuestras necesidades estamos esforzando y sacrificando a cumplir nuestros deseos.

La tercera virtud que señaló Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es que Allâh le da la satisfacción en lo que Él le ha dado al siervo. El hombre puede tener bastante riqueza, pero no estará satisfecho, ya que está siempre pendiente de la riqueza de los demás. En cambio, a otra persona a la que Allah le dio sustento lícito, aunque poco, pero él está satisfecho con su Señor, está contento con la decisión de Allah y con Su Sabiduría. Cuando el creyente está dotado con la cualidad del qanâ’ah siempre estará contento con lo que él tiene, sea poco o mucho.

La persona que tiene suficiente sustento y tiene qanâ’ah es un rey entre los reyes del Dunia. Cuando uno tiene qanaa’ah poco es mucho y cuando es codicioso, mucho es poco. La vida no nos da todo lo que nosotros queremos, pero el qanâ’ah nos da una vida completa. El qanâ’ah hace un pobre rico y no tener qanâ’ah hace un rico Pobre.

Por eso, si queremos vivir felices y tranquilos, tenemos que vivir satisfechos con lo que Allâh nos ha otorgado. Debemos desarrollar esta certeza que el sustento está escrito y decretado por Allâh, y no vamos a recibir ni un grano más ni un grano menos de lo que Allâh nos ha prescrito.

Allâh dice en el Qurân: “Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederé una vida buena y le multiplicaré la recompensa de sus buenas obras” [Sûrah An-Nahl (16), âyah 97]. En este versículo Allâh habla de una vida buena, ¿Acaso sabemos qué es una vida buena? ‘Abdullâh Ibn ‘Abbâs, ‘Ali Bin Abî Tâlib y Hasan Al-Basrî (radiallâhu ‘anhum) dijeron que una vida buena es Al-Qanâ’ah.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) era quien tenia mas Qanâ’ah y hacia Du’a diciendo: Allahumma Qanni’ni bima razaqtani wa barikli fihi wakhluf Alaa kulli gaaibatin lii bijairin (Oh Allâh hazme contento con lo que mes haz concedido y pon bendiciones en ello y sustituye todo lo que no poseo con la bondad).

Hermanos y hermanas, pidamos a Allâh que nos dé el taufîq de vivir como verdaderos musulmanes y estar satisfechos con lo que Él nos con Su Inmensa Generosidad nos da. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh