ALLÂH AMA A LOS QUE SE ARREPIENTEN

Viernes 24 de Marzo de 2017
Ÿumu‘ah 25 de Yudamadl-Âjirah 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Hacer taubah, significa arrepentirse por cada una de nuestras faltas. Si ocurre entre el siervo y su Señor, sin que intervenga nadie más, tiene tres condiciones, que son: abandonar la mala acción completamente; entristecerse y dolerse por haberla hecho; y hacer el firme propósito de no volver a caer en ella. Y si no se da ninguna de ellas, la taubah no es válida. Pero si la falta ocurre entre los siervos, las condiciones son cuatro: las tres mencionadas, y que se restituya a su dueño lo que es suyo. Si se trata de dinero o algo parecido hay que devolverlo y es obligatorio hacer taubah de todas las faltas. Las indicaciones de esta obligatoriedad se manifiestan en el Qurân, en la Sunnah y en el consenso general de los ‘ulamâ.

Dice Allâh Altísimo en su Libro Sagrado: “Y volveos a Allâh todos, oh creyentes, para que podáis tener éxito” [Sûrah An-Nûr (24), âyah 31]. Dice también: “Pedid perdón a vuestro Señor y luego volveos a Él” [Sûrah Hud (11), âyah 3]. Dice también: “¡Vosotros que creéis! Volveos a Allâh sinceramente” [Sûrah At-Tahrîm (66), âyah 8].

Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ es tan misericordioso, que mientras uno está pecando, Allâh le concede seis favores: La tolerancia de Allâh mientras que el siervo está en su desobediencia, si Allâh quisiera Le puede castigar; Allâh sigue derramando Sus bendiciones sobre el siervo mientras que peca; Allâh cubre a Su siervo con Sus cortinas de misericordia mientras que está pecando; Allâh deja Su puerta de taubah siempre abierta para Su siervo; Allâh transformará sus malas obras en buenas después de haberse arrepentido; y, Allâh ama a los que arrepienten.

Al-Agar Bin Yasar Al-Muzani (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Gente! Arrepentíos ante Allâh y pedidle perdón, por cierto que yo me arrepiento en el día cien veces” [Muslim].

Anas Ibn Mâlik (radiallâhu ‘anhu), sirviente del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), que él dijo: “Allâh se alegra y complace con su siervo arrepentido más que uno de vosotros que encuentre su camello después de haberlo perdido en el desierto”.

Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “La alegría de Allâh con el arrepentimiento de su siervo, cuando se vuelve a Él, es mayor que la de uno de vosotros al que, estando en una tierra desierta, se le escapa la montura con la comida y el agua. Desesperado y desistiendo de ella, se echa a la sombra de un árbol. Y mientras se encuentra allí aparece su montura en pie junto a él y agarrándola por las riendas, en vez de decir: “¡Oh Allâh, Tú eres mi Señor y yo soy tu siervo!” dice: “¡Oh Allâh! Tú eres mi siervo y yo soy tu señor”. Se confundió por su inmensa alegría”.

Abu Said Al-Judri (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en una ocasión dijo: “Hubo un hombre que mató a noventa y nueve personas y preguntó por el más sabio de la tierra. Le indicaron a un monje, fue a verlo y le preguntó que si habiendo matado a noventa y nueve personas se le aceptaría su arrepentimiento. Y le respondió: “¡No!” Entonces lo mató, completando así los cien. Después volvió a preguntar por el más sabio de la tierra y le indicaron a un gran sabio al que preguntó que si habiendo matado a cien personas se le aceptaría su taubah. Le respondió: “¡Sí! Y nadie se podrá interponer entre tú y tu arrepentimiento” A continuación le dijo: “Parte a una tierra en la que encontrarás a una gente que adora a Allâh. Adórale tú con ellos y no regreses a tu tierra, que es mala. Marchó y llegando a la mitad del camino le sobrevino la muerte. Entonces dilucidaron sobre él los ángeles de la misericordia y los del castigo, y dijeron los primeros: “¡Venía con su corazón arrepentido a Allâh!” Después dijeron los otros: “¡Realmente nunca hizo bien!” Entonces llegó un ángel con forma humana, lo hicieron juez entre ellos y dijo: “Medid desde la tierra que venía hasta la que iba y de la que más cerca estuviere al morir, de ella es”. Midieron pues, y lo encontraron más cerca de la tierra a la que iba, así que lo cogieron los ángeles de la misericordia”. Y en un relato de Al-Bujari se dice: “Y al estar un palmo más cerca de la aldea buena lo hicieron de su gente”.

Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) dijo: “El creyente considera sus pecados como quien, sentado al pie de una montaña, teme que ésta caiga sobre él, aplastándolo. En cambio, el desvergonzado considera sus pecados como insectos que se posan sobre su nariz, gesticulando con sus manos para espantarlos”.

En ocasiones también el creyente pierde la esperanza de que sean perdonadas sus faltas, como respuesta y consuelo Allâh dice en este Hadîth Qudsi: “¡Oh, hijo de Âdam! Cuando tú Me implores con esperanza te perdonaré lo que hayas hecho y no lo tendré en cuenta. ¡Oh, hijo de Âdam! Si tus pecados alcanzaren el cielo y luego me pidieras perdón, te perdonaré y no lo tendré en cuenta. ¡Oh, hijo de Âdam! Si vinieses (el Día del Juicio) con faltas de la dimensión de la tierra, y te encontrases Conmigo sin asociarme nada, te concederé un perdón de la misma dimensión”.

‘Ali (radiallâhu ‘anhu) nos aconsejó a inculcar en nuestras vidas cinco valiosas enseñanzas con el fin de mejorar nuestra situación con nuestro Señor. Dijo: “No temas nada, excepto tus pecados; no deposites tu confianza sino en Allâh; no tengas vergüenza de aprender cuando no sabes algo; no tengas vergüenza de decir “no se” si no sabes algo; recuerda que el lugar de la paciencia en el îmân es igual como el lugar de la cabeza en el cuerpo”.

Posiblemente alguien diga: “Quiero arrepentirme, pero mis pecados son demasiados, no dejé obscenidad sin cometer ni falta sin hacer, a tal punto que no sé si es posible que Allâh me perdone lo cometido en estos largos años”. Podemos encontrar la respuesta a esto en el Sagrado Qurân, que dice: “Excepto quien se vuelva atrás, crea y obre rectamente, a ésos Allâh les sustituirá sus malas acciones por buenas. Allâh es Perdonador y Compasivo” [Sûrah Al-Furqân (25), âyah 70].

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la capacidad de hacer en nuestra vida esos cambios que nos pueden llegar a alcanzar la complacencia de Allâh, Su misericordia y bendición. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh