LAS CUALIDADES Y RASGOS DE UN COMERCIANTE MUSULMÁN

Viernes 31 de Marzo de 2017
Ÿumu‘ah 3 de Rayab 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Todo lo que hacemos en este mundo tiene que ser un acto de adoración, porque el propósito de nuestra existencia, como Allâh lo explica en el Qurân, es para adorarlo. Adorar a Allâh no significa estar 24 horas en una mezquita haciendo ‘ibadât, porque Islam, más que una religión, es una forma de vida. Un musulmán vive el Islam 24 horas, desde el momento que se levanta en la mañana, hasta que se acuesta en la tarde. Un musulmán vive el Islam, es decir, lo que un musulmán hace, si lo hace cumpliendo la orden de Allâh, siguiendo las enseñanzas y la Sunnah del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), su día y su noche se convertirán en ‘ibadah; si come, bebe, duerme, trabaja, hace negocio o viaja, cumpliendo la orden de Allâh como lo enseñó Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), todos estos actos serán actos de ‘ibadah, actos de adoración.

Entre todas las actividades que nosotros realizamos hay una actividad a través de la cual nos ganamos la vida y obtenemos nuestro sustento. Esta actividad es el comercio, los negocios, y la agricultura. Buscar el sustento también es una orden de Allâh, pero si buscamos el sustento y ganamos la vida cumpliendo la orden de Allâh, como nos enseñó Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), esta actividad también se convertirá en un acto de adoración, entonces al mismo tiempo estaríamos ganando la vida obteniendo nuestro sustento y también complaciendo Allâh y Su Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y construyendo nuestro Âjirah.

Si observamos la historia del Islam, encontraremos que muchos países a los cuales llegaron comerciantes de entre los sahâbah (radiallâhu ‘anhum), eran países que después se convirtieron al Islam, todo por las cualidades y características que tenían los sahâbah (radiallâhu ‘anhum) en toda condición y oficio, aun siendo comerciantes. Por eso un musulmán, donde vaya, es un invitador hacia su Rabb, su Señor, hacia su Dîn.

Hoy, inshâ Allâh, mencionaremos algunas cualidades con las cuales debe embellecerse todo musulmán comerciante y hombre de negocios.

  • Al-Ijlâs o la sinceridad, que significa que, lo que haga un negociante o un comerciante musulmán siempre debe que ser puro, para Allâh Altísimo. Debe tener la intención en sus negocios de siempre obedecer a Allâh, como alimentar a los que están en su custodia y responsabilidad, por ejemplo: sus padres, esposa, hijos, etc. También debe abstenerse de pedir de la gente o la creación de Allâh. También tener la intención de hacer jidmah (servir) al Dîn de Allâh y a los musulmanes con los bienes que él gana.
  • Que mientras él hace comercio o realiza negocios, este comercio y actividades no le distraen del dhikr de Allâh, del salâh, ni de cumplir con los derechos de Allâh. Al respecto, Allâh dice en el Sagrado Qurân: “Hombres a los que ni los negocios ni las ventas los distraen del recuerdo de Allâh, la práctica de la oración prescrita y el pago del zakat, porque temen el día en que los corazones y las miradas se estremezcan” [Sûrah An-Nûr (24) âyah 37]. Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) dijo: “Estas personas estaban completamente absortas en el comercio, pero cuando se oía el adhân se apresuraban para ir a la mezquita”. En cierta ocasión dijo: “¡Por Allâh! Existen comerciantes a quienes su negocio no los aparta del recuerdo de Allâh”. Pues, un comerciante musulmán siempre pone la Orden y el Dîn de Allâh antes de su negocio, de su ganancia y ante cualquier otra cosa, porque un comerciante musulmán sabe que el bien para él, tanto en este mundo, como en la Otra Vida es cumplir lo que Allâh pide de él.
  • Ser veraz y confiable, de tal forma que, cuando habla, solamente habla la verdad, ya que la verdad es un medio para atraer nada más que el bien, es la llave del barakah, porque la mentira destruye la barakah. También tiene que ser veraz en informar al comprador de la realidad del producto o servicio, advirtiendo al comprador si el producto tiene algún defecto o su calidad es inferior, sin tomar falsos juramentos para vender su producto pues eso es uno de los pecados mayores que lo llevaría al Infierno. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El comerciante veraz y confiable estará junto con los profetas, los veraces y los mártires” ¿Porque los comerciantes serán resucitados con los profetas, los veraces y mártires? Por tener dos cualidades: la veracidad y la honestidad.

También un comerciante musulmán es veraz en cumplir su promesa y pacto, y esto siempre ha sido un lema de los musulmanes comerciantes, porque ir en contra de la palabra o de la promesa es el defecto de los hipócritas. Allâh dice: “Cumplan con sus compromisos, porque se los interrogará por ellos” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyah 34]; dice también: “Y los que devuelven los depósitos que se les confían y respetan los acuerdos que celebran” [Sûrah Al-Ma’âriÿ (70), âyah 32].

  • Un comerciante musulmán debe conocer las normas y reglas de la shari‘ah en cuanto a los negocio o el comercio a los cual está dedicado. Sin tener suficiente conocimiento no sabrá cómo dirigir su comercio siguiendo la shari‘ah, ni tampoco sabrá cómo ganar la complacencia de Allâh, sabrá cuáles son los Derechos de Allâh en sus bienes, tampoco sabrá cuales son los derechos de la gente que trabaja con él y todos los que están vinculados con él en su negocio o comercio. Por eso se dice que ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) solía recorrer mercados y amonestaba a la gente que no tenía conocimiento de las normas y reglas de comprar y vender (transacciones) y decía: “No es permitido vender en vuestros comercios excepto quien tiene un conocimiento profundo de nuestro Dîn” [Tirmidhi].
  • Un comerciante musulmán solamente hace negocio y comercio en lo que es halal tayyib, es decir lícito y puro, y él siempre se aleja de lo que es haram o dudoso.
  • Un comerciante musulmán se aleja de engañar, porque Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien engaña, no es de los míos” Es decir, no es parte de la Ummah. Se entiende por engañar, cuando el comerciante oculta los defectos de su producto y solo informa de sus cualidades o falsifica la fecha de elaboración y expiración o miente acerca del país o lugar de origen. Engañar es uno de los pecados mayores, entonces siendo comerciantes musulmanes tenemos que abstenernos de esta mala costumbre.
  • Abstenerse de defraudar en el peso, la medida y la cantidad. Allâh advierte a aquella persona con un castigo muy severo: “¡Ay de los tramposos! Que cuando compran exigen el peso exacto, pero cuando venden hacen trampa [dando menos] en el peso y la medida. ¿Acaso no saben que serán resucitados? En un día terrible, un día en el que comparecerán los seres humanos ante el Señor del universo” [Sûrah Al-Mutaffifîn (83), âyât 1 a 6]. Por la misma razón Allâh destruyó la nación de Madyan, porque cuando Shuaib (‘alaihis-salam) les prohibió esto, no le obedecieron, pues fueron destruidos por Allâh.
  • Otra cualidad que un comerciante musulmán debe tener es pedir de una buena manera y aceptar el retraso o el perdón si ve que el deudor no puede pagar su deuda en el momento. Allâh dice: “Si [quien les debe un préstamo] atraviesa una situación difícil, concédanle un nuevo plazo de pago hasta que esté en condición de saldar la deuda. Aunque si supieran la recompensa que tiene, harían algo mejor aún para ustedes: que es condonarle la deuda” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 280]. Rasûlullâh (sallallahu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh tenga misericordia con aquella persona que cuando vende, compra y exige, concede un respiro”.
  • Otra importante cualidad de un comerciante musulmán es cumplir los derechos sin dilatar de forma tal que cuando le llegue el momento de pagar por un producto que él había comprado teniendo los recursos, debe pagarlo sin demorar. Pero por encima de cualquier otro, están los derechos de Allâh en respecto de sus bienes, por ejemplo, el zakat obligatorio, los sueldos de sus empleados, las deudas que tiene que adquirió, etc.
  • Un comerciante musulmán tiene que abstenerse de la usura completamente, como Allâh dice en el Qurân: Los que lucran con la usura saldrán [de sus tumban el Día del Juicio Final] como un loco poseído por el demonio. Esto es porque dicen que el comercio es igual que la usura, pero [no, porque] Allâh permitió el comercio y prohibió la usura. A quien le haya llegado de su Señor [el conocimiento de] la prohibición [de la usura] y se haya abstenido arrepintiéndose, podrá conservar lo que obtuvo en el pasado, y su asunto será juzgado por Allâh. Más si reincide, se contará entre los moradores del Fuego, en el que sufrirá eternamente. Allâh quita a las ganancias de la usura toda bendición, pero bendice los actos de caridad con un incremento multiplicado. Allâh no ama a los que niegan la verdad y transgreden [la prohibición de la usura]. [Sûrah Al-Baqarah (2), âyât 275 y 276].
  • También un comerciante debe tener paciencia, especialmente en momentos de crisis económica. Un creyente tiene que practicar la paciencia y estar contento con el Decreto de Allâh, porque las condiciones son pruebas de Allâh, como en el Qurân: Los pondremos a prueba con algo de temor, hambre, pérdida de bienes materiales, vidas y frutos, pero albricia a los pacientes [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 155]. La paciencia del comerciante se manifiesta en diferentes formas: Paciencia del comerciante cuando falta dinero, bienes o incluso clientes. Cuando los clientes lo tratan mal, cuando los otros comerciantes o proveedores lo tratan mal, en momentos del estrés del trabajo y la vida.
  • Para proteger y purificar su riqueza y bienes él tiene que calcular su Zakat. Allâh dice: Toma una parte de sus bienes materiales [como zakat] para expurgarles [con ello sus pecados] y purificarlos [de la avaricia], y ruega por ellos, que tus súplicas les transmiten paz. Allâh todo lo oye, todo lo sabe [Sûrah At-Taubah (9), âyah 103]; dice también: ¡Oh, creyentes! Muchos de los rabinos y monjes se apropian del dinero ajeno sin derecho, y desvían [a la gente] del sendero de Allâh. A aquellos que atesoren el oro y la plata y no contribuyan por la causa de Allâh, anúnciales un castigo doloroso. El Día del Juicio, lo que atesoraron se tornará incandescente por el fuego del Infierno, y sus frentes, sus costados y sus espaldas serán marcados con ello. [Se les dirá:] “Esto es lo que atesoraron, sufran ahora su castigo [Sûrah At-Taubah (9), âyât 34 y 35].

De acuerdo con el Islam, lo siguiente debe ser evitado para realizar negocios justos:

  • No engañar ni defraudar, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando se lleve a cabo una venta, digan, no hay engaño”.
  • Los vendedores deben evitar el realizar demasiados juramentos al vender mercancías. El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Sean cuidadosos con los juramentos al vender. Aún cuando abre mercados, reduce la abundancia”.
  • El consentimiento mutuo es siempre necesario. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La venta esta complete cuando ambas partes se dejan la una a la otra con un consentimiento mutuo”.
  • Sean cuidadosos con el peso y la medida. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando la gente engaña con el peso y la medida, son privados de su sustento”. Dijo también a los dueños de las balanzas y medidas: “Se les han encomendado asuntos por los que pueblos anteriores a ustedes fueron destruidos”.
  • El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) prohibió los monopolios diciendo: “Quien quiera que monopolice es un pecador”.
  • Libre emprendimiento, el precio de los bienes no deben fijarse, excepto en situación de crisis o extrema necesidad.
  • Acaparar bienes para aumentar su precio está prohibido.
  • Las transacciones de elementos prohibidos (harâm), como los embriagantes, está prohibido.

Pedimos a Allah que nos da el Tawfiq de inculcar estas cualidades en nuestras vidas, para que nosotros podamos ser medios del hidayah para la humanidad, y ganar barakah en nuestro sustento. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh