EL REGALO DEL VIAJE NOCTURNO Y LA ORACIÓN

Viernes 28 de Abril de 2017
Ÿumu‘ah 2 de Sha’bân 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “(Juro) por la estrella cuando desaparece que su compañero no se ha extraviado ni está en un error, ni habla de acuerdo a sus pasiones. Él solo trasmite lo que le ha sido revelado. Aquello que le enseñó el dotado de poder y fortaleza, cuando se le presentó en su forma verdadera en lo más elevado del horizonte, y luego descendió y se acercó a él, hasta una distancia de dos arcos o menos aún. Entonces (Allâh) le inspiró a Su siervo la revelación. El corazón no desmintió lo que había visto” [Sûrah Al-Isrâ (53), âyah 1 a 11].

Dice también Allâh en el Qurân: “¡Vosotros que creéis!: Inclinaos y postraos, adorad a vuestro Señor y haced el bien para que así podáis tener éxito” [Sûrah Al-Haÿÿ (22), âyah 77].

El décimo año de la profecía, falleció Abû Talib, y un poco tiempo después fallece Jadiÿah (radiallâhu ‘anha). La muerte de estas dos importantes personas fue muy fuerte para el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), al punto que ese año es conocido, hasta ahora, como el año de la tristeza. Después del fallecimiento de Abû Talib aumentaron las molestias de Quraish hacia el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Cuando las agresiones de los kuffar fueron incontrolables, Allâh decidió llevar a su querido, el profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) al “Viaje Nocturno” con el fin de aumentar su ánimo y su fuerza y concederle el mejor regalo, la oración. Este acontecimiento de la vida de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es conocido como Al-Isrâ wal-Mi’raÿ, el Viaje Nocturno y la Ascensión.

Este acontecimiento fue narrado de la siguiente forma: Una noche, descendió el ángel Ÿibrîl (‘alaihis-salam) junto con Al-Burâq, una criatura similar a un caballo alado, preparada con su montura, entonces juntos empezaron el viaje hacia los cielos. Allâh mostró a al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) muchas cosas en este viaje, por ejemplo, pasaron por un grupo de gente a quienes unos ángeles rompían sus cabezas con grandes piedras; cada vez que lo hacían, las cabezas volvían a formarse y así los ángeles repetían el castigo una y otra vez. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó a Ÿibrîl (‘alaihis-salam) acerca de quiénes eran estas personas, el ángel respondió: “Son la gente que sentía demasiado pesada realizar su oración obligatoria”.

Después pasaron por donde un grupo de gente que estaban pastando como los animales, pero en lugares espinosos y donde no había pasto, ni siquiera los animales pastaban allí; el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó a Ÿibrîl (‘alaihis-salam) acerca de quiénes eran estas personas, el ángel respondió: “Son la gente negligente que no pagaban su zakâh”. Allah no fue injusto con ellos, pero ellos si fueron injustos consigo mismos. Luego pasaron cerca de un grupo de gente que tenían para comer carne fresca, pura, limpia y preparada, pero preferían comer carne podrida, impura y con mal olor, entonces el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó a Ÿibrîl (‘alaihis-salam) acerca de quiénes eran estas personas, el ángel respondió: “Son la gente que tenían esposos o esposas lícitas, pero igual preferían tener relaciones ilícitas con otros”, estos son los fornicadores. Después pasaron cerca de un grupo de gente que tenían uñas de cobre con las que se rascaban su cara y pechos causándose grandes y profundas heridas. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó a Ÿibrîl (‘alaihis-salam) acerca de quiénes eran estas personas, el ángel respondió: “Son los que murmuraban y siempre buscaban las faltas en los demás”.

A continuación comenzó el ascenso hacia los cielos que es conocido como Al-Mi’raÿ, junto con Ÿibrîl (‘alaihis-salam). Llegaron hacia el primer cielo, en donde Ÿibrîl pidió permiso para entrar y fue preguntado: “¿Quién está contigo?” Dijo: “Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)”. Entonces fue dicho: “¿Acaso ha sido enviado?” Dijo: “Ha sido enviado” Entonces fue dicho: “Sean bienvenidos, especialmente a Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), que Allâh lo mantenga siempre feliz por ser el mejor hermano, el mejor jalifa de Allâh y el mejor compañero” Cuando entraron al primer cielo vieron a Âdam (‘alaihis-salam) en la forma que Allâh lo creó. En frente de Âdam (‘alaihis-salam) fueron presentados sus hijos; cuando eran las almas de sus hijos musulmanes Âdam decía: “Alma pura y vida pura, háganlo entrar en el Ÿannah”. Después le eran presentadas las almas de sus hijos incrédulos y Âdam (‘alaihis-salam) decía: “Almas impuras y vidas impuras, háganlos entrar en el Ÿahannam”. Cuando Âdam miraba a su lado derecho veía a la gente del Paraíso y sonreía quedando alegre; y cuando miraba a su lado izquierdo veía a la gente del Infierno y lloraba quedando triste. El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó, quien era aquella persona y quienes eran esas personas. Ÿibrîl (‘alaihis-salam) dijo: “Ese es tu padre Âdam (‘alaihis-salam). Acércate y salúdalo” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) lo saludó y Âdam respondió: “Bienvenido hijo de una persona piadosa, de un profeta piadoso”.

Ascendieron hacia el segundo cielo, allá se encontraron con los Profetas ‘Îsa y Yahia –Jesús y Juan Bautista– (‘alaihimus-salam); ascendieron al tercer cielo y allá se encontró con el Profeta Yûsuf (‘alaihis-salam); en el cuarto cielo se encontró con el Profeta Idrîs (‘alaihis-salam), en el quinto cielo con el Profeta Harûn (‘alaihis-salam); en el sexto cielo con el Profeta Musa (‘alaihis-salam) y en el séptimo cielo con el Profeta Ibrahim (‘alaihis-salam). Entraron en Baitul-Ma’mur que es el equivalente a la Ka’bah en los cielos. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hizo su oración y después fue llevado hacia As-Sidratul-Muntaha (el Loto del Confín), allá vieron un árbol que solo una de sus hojas casi cubría esta Ummah y en cada hoja hay un ángel y el color y belleza de este árbol, nadie puede describir.

Después el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) entró en el Ÿannah donde hay cosas que ningún ojo jamás ha visto, ningún oído ha escuchado y ninguna mente ha imaginado. En el Paraíso hay carne de un ave, más deliciosa que la carne de los mejores camellos que existían en el tiempo de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). En el Paraíso hay también el Pozo del Kauthar. Alrededor de este pozo hay palacio de perlas y rubíes. El agua del Kauthar es más blanca que la leche, más dulce que la miel, más fresca que hielo y su aroma es más rico que el almizcle; la persona que tome agua del Kauthar nunca va a tener sed en toda su vida.

Vio un hombre que estaba cubierto de la luz que venia del Trono de Allâh, preguntó el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) acerca de quién era esta persona, si era acaso un ángel o un Profeta, Ÿibrîl dijo: “No. Esta era una persona de este mundo que su lengua siempre estaba ocupada con el recuerdo de Allâh y su corazón siempre estaba pendiente de las mezquitas, siempre respetaba a sus padres y nunca fue el medio para que alguien maldiga a sus padres”.

En una narración de Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) dijo que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Se turnarán los ángeles que os acompañen durante la noche y el día y se reunirán en la oración del amanecer y de la tarde. Después ascenderán los que han pasado la noche con vosotros. Y Allâh les preguntará y Él sabe más sobre ellos: “¿Cómo habéis dejado a mis siervos?” Responderán: “Los hemos dejado rezando, y cuando llegamos estaban rezando”.

Relató Ÿarîr Ibn ‘Abdullâh (radiallâhu ‘anhu): “Estábamos junto al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y miró a la luna en una noche de luna llena. Y después dijo: “Ciertamente, veréis a vuestro Señor como estáis viendo a esta luna, sin notar cansancio en vuestra visión. Y si no os veis impedidos a hacer la oración antes de la salida del sol y antes de su puesta, hacedla pues”.

Hermanos y hermanas, son muchas las lecciones que podemos aprender de este milagroso evento y la primera de ellas es el gran estatus del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) al ser invitado por el Señor del Universo a presentarse ante Su Divina presencia, para concederle a él y su Ummah el regalo de las cinco oraciones diarias.

Roguemos a Allâh para que nos conceda el don de entender y aprender de estas invaluables lecciones. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh