LA RECEPCIÓN DEL MES DE RAMADÂN

Viernes 19 de Mayo de 2017
Ÿumu‘ah 23 de Sha’bân 1438
Imam: Sh. M. Subhan Zawahir

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Para expresar la excelencia y la importancia de las virtudes que tiene el mes de Ramadân, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), en el último día del mes de Sha’bân hizo una Jutbah dirigiendo su palabra a toda la Ummah diciendo: “¡Oh gentes! Un mes auspicioso y bendito ha descendido sobre ustedes. En dicho mes hay una noche que es superior a mil meses. Allâh ha hecho obligatorio el ayuno y ha decretado la vigilia voluntaria por la noche. Una acción voluntaria realizada durante este mes con el propósito de acercarse a Allâh, es igual a una acción obligatoria realizada durante otro mes. Una acción obligatoria realizada en este mes, es igual a setenta acciones obligatorias de otros meses”.

“Este mes, es el mes de la paciencia, y la recompensa por la paciencia es el Ÿannah. Es el mes de la amabilidad hacia nuestro prójimo. Es el mes donde la provisión del verdadero creyente es aumentada. A quien dé a un ayunante algo para romper su ayuno, sus pecados le serán perdonados y será salvado del fuego de Ÿahannam. Para el que da el alimento se dará tanta recompensa como la del ayunante a quien le fue dado algo para iftâr sin que la recompensa de éste disminuya en lo más mínimo. Este es el mes en cuya primera parte Allâh concede misericordia, en cuya mitad Él concede el perdón y en la última parte Él concede la liberación del fuego de Ÿahannam. Para quien alivie la carga de trabajo de sus sirvientes durante este mes, Allâh le perdonará y le liberará del fuego de Ÿahannam”.

“Durante este mes, cuatro cosas deben hacerse abundantemente, dos de ellas serán para complacer a vuestro Señor, mientras las otras dos son para ustedes mismos. Lo que deben hacer para complacer a vuestro Señor es repetir abundantemente: “Lâ ilâha illallâh” y la segunda es hacer mucho istigfâr (pedir perdón a Allâh). Respecto de aquellas que son para ustedes mismos, es pedir a Allâh la entrada al Ÿannah y pedir refugio en contra de Ÿahannam. Para cualquiera que dé a un ayunante agua para beber, Allâh le concederá que pueda beber de mi fuente, donde después de haber bebido nunca más se volverá a sentir sed hasta que se entra en el Ÿannah”.

Hermanos y hermanas, debemos aumentar nuestra recitación de la kalimah Lâ ilâha illallâh y mantener nuestra lengua húmeda con el recuerdo de Allâh y la recitación del Qurân, porque ciertamente en el recuerdo de Allâh hay una protección para los siervos.

También se menciona en aquel hadîth que hay que aumentar el istigfâr por aquellas faltas de las que estamos conscientes y también por las que olvidamos, porque Allâh dice en el Qurân: El día que suceda la gran calamidad [el fin del mundo] el ser humano recordará todo lo que haya hecho, y será expuesto el fuego del Infierno para que lo vean [Sûrah An-Nâzi‘ât (79), âyât 34 a 35].

Ramadân no es solo dejar la comida la bebida sino también Allâh quiere ver la condición de nuestro corazón y si hay o no temor de Allâh. Por eso, no menospreciemos las acciones que nos pueden acercar a Allâh en el mes de Ramadân, aunque sean pequeñas, porque seguramente Allâh las multiplicará. Dice Allâh Subhânahu wa Ta‘âla en el Sagrado Qurân: “Entonces, los seres humanos acudirán al Día del Juicio en grupos para conocer el resultado de sus obras. Quien haya realizado una obra de bien, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada. Y quien haya realizado una mala obra, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada[Sûrah Az-Zalzala (99), âyât 6 a 8].

En cuanto a las normas del ayuno de Ramadân, podemos mencionar que es obligatorio para cada persona que cumpla cinco condiciones: ser musulmán o musulmana; ser responsable de sus actos; ser físicamente capaz de realizar el ayuno; estar asentado en su lugar de residencia, es decir, no estar de viaje; y no estar atravesando ninguna circunstancia que le impida ayunar aun cumpliendo las cuatro condiciones anteriores. Si una persona cumple estas cinco condiciones entonces le será obligatorio ayunar durante el Bendito Mes de Ramadân.

Los no musulmanes están excluidos por la primera condición, y por lo tanto no tienen obligación de ayunar. Si un no musulmán se convierte al Islam no está obligado a reponer los ayunos de los meses de Ramadân previos a su conversión. Dice Allâh en el Qurân: Diles a los que se niegan a creer que si desisten [y abrazan el Islam] les será perdonado cuanto cometieron en el pasado [Sûrah Al-Anfâl (8), âyah 38

Sobre la segunda condición, es que el musulmán debe ser responsable de sus actos. El musulmán responsable de sus actos es aquel que ha pasado la edad de la pubertad y posee plenas facultades mentales. El menor de edad, como aquel que está insano mentalmente, no es responsable en el Islam. El musulmán sano mentalmente es aquel que no posee ninguna enfermedad que le prive de sus facultades mentales.

La tercera condición es ser capaz físicamente de ayunar. Aquel por cuya salud y condición física y mental no es capaz de soportar las abstinencias del ayuno, no debe ayunar. Allâh dice en el Qurân: pero quien esté enfermo o de viaje [y no ayune] deberá reponer posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Allâh desea facilitarles las cosas y no dificultárselas; alaben y agradezcan a Allâh por haberlos guiado [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 185].

De la anterior âyah podemos deducir la cuarta condición, que señala que el musulmán debe estar asentado en su lugar de residencia, es decir, no estar de viaje. Si está viajando, entonces el ayuno no es obligatorio.

La quinta condición es que no debe haber otros factores que impidan el ayuno aun cuando las condiciones previas se cumplan. Esto puede tomar diversas formas, pero se aplica más frecuentemente a las mujeres. Las mujeres que están experimentando su período menstrual o un sangrado post parto no deben ayunar. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La mujer no debe rezar ni ayunar cuando tiene su período menstrual”. Por lo tanto, esto significa que el ayuno y la oración de la mujer menstruante no son válidos como ‘ibadât. Cuando su período menstrual se termine, la mujer musulmana debe reponer los días de ayuno, pero no las oraciones perdidas.

Roguemos a Allâh Altísimo para que nos perdone por todo aquello que pudimos haber faltado desde el anterior Ramadân, para así podamos comenzar este bendito mes con entusiasmo y esperanza en alcanzar la Misericordia de Allâh, Su Perdón y Su Bendición. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh