EL MES DE RAMADÂN ES EL MES DEL QURÂN

Viernes 26 de Mayo de 2017
Ÿumu‘ah 30 de Sha’bân 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo: En el mes de Ramadán fue revelado el Qurân como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 185].

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) habló sobre las virtudes del Qurân diciendo: “Es información de los pueblos anteriores y de los que vendrán después de ustedes; una orden entre ustedes y es una decisión; no es un juego. Aquella persona que busca la Guía fuera del Qurân, Allâh lo desviará; es la cuerda firme de Allâh; un recuerdo sabio; es el Siratum-mustakim (el camino recto); es aquel que las lenguas no se confunden con él y los sabios no acaban de satisfacerse de él y sus milagros nunca acaban; es aquel que los genios cuando lo escucharon dijeron: “Hemos oído una Recitación maravillosa”; aquella persona que habla a través del Qurân, habla la verdad; aquel que pone en práctica el Qurân será recompensado; aquel que ordena por el Qurân, hace justicia; aquel que invita hacia él (el Qurân) será guiado al camino recto”. Y dijo también el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Las casas en donde recita el Qurân, brillan para los moradores de los cielos como las estrellas brillan en el cielo para los moradores de la tierra”.

Es muy importante reflexionar acerca del Qurân, porque está lleno de secretos y signos que necesitan ser estudiados y se requiere de cada musulmán y musulmana obtener de sus secretos y pensar en él. Por eso el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) animó hacia él diciendo: “No se reúne un grupo de personas en una de las casas de Allâh (las mezquitas) recitando el Qurân, sin que la Saqinah (tranquilidad) descienda sobre ellos, la Rahmah (misericordia) los abarque, los ángeles los rodeen y el Todopoderoso Allah los mencione en una asamblea de ángeles”. Narró Ibn ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Existe envidia aceptable salvo en dos casos: Un hombre al que Allâh ha concedido el Qurân y lo practica noche y día; y un hombre al que Allâh ha concedido riqueza y la emplea en buenas acciones noche y día”.

Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) dijo: “Mientras el ángel Ÿibrîl (‘alaihis-salam) estaba con el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), oyó una voz que venía desde arriba, y alzando la cabeza dijo: “¡Esa es una puerta del cielo que nunca había sido abierta hasta hoy! de esa puerta descendió un ángel”. Luego dijo: “¡Ese es un ángel que nunca había descendido a la tierra hasta hoy!”. El ángel lo saludó y dijo: “¡Alégrate por estas dos luces que ningún profeta ha recibido antes de ti: Sûrah Al-Fâtihah y las âyât finales de Sûrah Al-Baqarah! Si las recitas y suplicas algo, serás respondido”.

Abu Umamah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos incentivó a aprender el Qurân y después nos informó de sus virtudes y dijo: “Aprendan el Qurân. El Qurân llegará el Día del Juicio Final hacia quienes cuidaron de recitarlo, y lo hará en una forma muy bella y dirá: “¿Acaso no me reconoces? y la persona dirá ¿Quién eres tú? el Qurân dirá: “Soy yo, aquel que tu amabas y respetabas y por quien quedabas despierto en la noche”, entonces la persona dirá: ¿Acaso eres el Qurân? Luego llegará esta persona donde Allâh y se le pondrá una corona sobre su cabeza y sus padres musulmanes serán vestidos con dos bonitas vestimentas con las que ni todo el mundo se puede comparar, y dirán: “¿De dónde llegaron esas cosas? No pertenecen a nuestras acciones”. Se dirá a ellos “Esto se les ha concedido por la virtud de la recitación del Qurân de su hijo”.

Queridos hermanos y hermanas, ¿Qué esperamos que no meditamos acerca de lo que hay en el Qurân y lo preservamos en nosotros? ¿Qué nos impide enseñarlo a nuestros hijos y nuestras mujeres como han hecho nuestros antepasados y vamos a propagar sus enseñanzas para que seamos verdaderamente gente del Qurân? Pensemos en la palabra de Allâh donde dice: “Es cierto que esta Recitación guía a la vía más recta y trae para los creyentes que practican las acciones de rectitud las buenas nuevas de que tendrán una enorme recompensa” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyah 9].

Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aprendan el Zahrawin (es decir Sûrah Al-Baqarah y Sûrah Ali ‘Imrân), porque el Día del Juicio vendrán como dos nubes que los cubrirán y disputarán entre sí por la gente que las recitaban”.

Anas Bin Mâlik y Abû Musa Al-‘Ashari (radiallâhu ‘anhumâ) narraron que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El ejemplo del creyente musulmán que recita el Qurân es como la naranja: su olor es agradable y su sabor es agradable. El ejemplo del creyente musulmán que no recita el Qurân es como el dátil: no tiene olor, pero su sabor es dulce. El ejemplo del hipócrita que recita el Qurân es como el arrayán: tiene buen olor, pero su sabor es amargo. Y el ejemplo del hipócrita que no recita el Qurân es como la coloquíntida: que no tiene olor y su sabor es amargo”.

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narro que oyó decir a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquella persona que espera encontrarse con Allâh debe respetar la gente de Allâh”. Le preguntaron: “¡Oh Rasûlullâh! ¿Acaso Allâh tiene gente?” Dijo que sí; preguntaron: “¿Quiénes son entonces la gente de Allâh?” Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “La gente de Allâh en el mundo son aquellos que recitan el Qurân. Escuchen con respeto a quien recita el Qurân y seguramente Allâh los respetará y les dará el Paraíso. Aquellos que deshonran a quienes recitan el Qurân, ciertamente Allâh los deshonrará y los hará entrar en el fuego. ¡Oh Abû Hurairah! No hay nadie ante los ojos de Allâh tan respetado como la gente del Qurân, excepto los profetas”.

Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Me encargó el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que estuviera al cuidado del zakâtul-Fitr. Vino alguien y empezó a buscar y coger comida. Al descubrirlo le dije: “¡Te llevaré ante el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)!” Y él me respondió: “¡Soy un pobre necesitado y con mucha familia!” Así que lo dejé marcharse. Al día siguiente el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) me preguntó: “¡Abu Hurairah! ¿Qué pasó ayer con el ladrón que cayó en tus manos?” Le respondí: “¡Mensajero de Allâh! Se quejó con insistencia de que estaba extremadamente necesitado y con mucha familia a su cargo. De manera que me compadecí de él y lo dejé marcharse. Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “No hizo más que mentirte y volverá de nuevo”. Entonces supe por las palabras del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que volvería otra vez y por ello me quedé observando atentamente. Efectivamente, al poco tiempo llegó y empezó a llevarse puñados de comida. Yo le dije: “¡Te llevaré en presencia del Mensajero de Allâh!” Y me respondió: “¡Déjame que estoy muy necesitado y tengo mucha familia! ¡Ya no volveré más!” Me compadecí de él y lo dejé marcharse. A la mañana siguiente me volvió a preguntar el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Abu Hurairah! ¿Qué pasó ayer con tu ladronzuelo?” Le respondí: “¡Mensajero de Allâh! Me dijo que estaba muy necesitado y me compadecí de él. Así que lo dejé marcharse” Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Te mintió y volverá de nuevo!” Estuve al acecho y cuando aquel hombre llegó y se puso a coger los alimentos lo agarré y le dije: “¡Te llevaré en presencia del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) pues, esta es la tercera y última vez, porque me dices que no vas a volver y vuelves!” Me dijo: “¡Déjame marchar que te voy a enseñar unas palabras con las que Allâh te va a beneficiar cuando las pronuncies!” Le pregunté: “¿Cuáles son?” Dijo: “Cuando te retires a tu aposento para dormir recita la Aleya del Trono, Allâh te protegerá y no se te acercará Shaitân en toda la noche”. A continuación, lo dejé marchar y a la mañana siguiente me preguntó el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¿Qué pasó ayer con el ladrón que pillaste?” Respondí: “¡Mensajero de Allâh! Me dijo que me enseñaría unas palabras con las que Allâh me beneficiaría y lo dejé marcharse” Me preguntó: “¿Y cuáles eran?” Le dije: “Me dijo: cuando te retires a tu aposento para dormir recita la Aleya del Trono, desde su principio hasta su final (Allâhu la ilâha illa huwa al hayyul qayyum). Añadió: “Allâh te protegerá y no se te acercará Shaitân en toda la noche” Me dijo el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Ciertamente, acertó en eso a pesar de ser un mentiroso! ¡Abu Hurairah! ¿Sabes quién te ha estado hablando durante esos tres días?” Dije: “¡No!” Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Pues realmente, ese era el mismo Shaitân!”.

Anas Bin Mâlik (radiallâhu ‘anhu) narro que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo un día: “¿Les gustaría que les enseñe quienes de mi Ummah serán los más virtuosa el Día Juicio Final?” Dijeron: “Por supuesto que sí ¡Oh Rasûlullâh!” Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquellas personas que recitan el Qurân, el Día del Juicio, Allâh dirá: “¡Oh Ÿibrîl! Llama a la gente en el Mahshar (lugar en que la humanidad será resucitada): “Escuchen… Aquella persona que recitaba el Qurân ¡levántate!” y lo repetirá hasta tres veces y se levantarán en filas frente a Allâh y nadie hablará entre ellos hasta que levantará el Profeta de Allâh Daud (‘alaihis-salam) y Allâh dirá: “¡Reciten y levanten sus voces!” y cada uno de ellos recitará lo que Allâh inspire de Su Palabra y cada uno de los que recite elevará rango, cada uno en un buen tono y buena voz, con devoción concentración. Luego Allâh dirá: “¡Oh mi gente!, ¿Acaso reconocen a las personas que hicieron el bien con ustedes en el mundo?” Dirán: “¡Si o Señor nuestro!” Allâh dirá: “Diríjanse al Mahshar y todas las personas que ustedes reconocen entraran con ustedes en el Paraíso”.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la capacidad de entender y poner en práctica estas enseñanzas y nos haga de la gente del Qurân. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh