LAS VIRTUDES DE QIYÂMUL-LAIL

Viernes 2 de Junio de 2017
Ÿumu‘ah 7 de Ramadân 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh Subhânahû wa Ta‘âlâ dice en el Sagrado Qurân: “Observa las oraciones prescritas desde pasado el mediodía hasta la oscuridad de la noche, y también la oración del alba, y prolonga la recitación en ella, pues ésta es atestiguada [por los ángeles de la noche y el día]. También levántate parte de la noche a realizar oraciones voluntarias, para que tu Señor te conceda un rango digno de alabanza” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyât 78 y 79].

Como estamos en el Bendito y Auspicioso Mes de Ramadân, nos estamos levantando más temprano por la necesidad de tomar el suhûr y obtener su barakah, entonces se nos hace más fácil todavía realizar esta gran ‘ibadah de Qiyâmul-Lail o también llamada Tahaÿÿud, que significa levantarse durante la noche para hacer un salâh especial. Lamentablemente, hoy en día, en general, los musulmanes han olvidado de esta gran obra de adoración, o algunos lo hacen solamente una vez en el año.

La primera virtud de Qiyâmul-Lail es, que Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ, el Rey de todos los reyes, el Grandioso, elogia a aquellas personas que realizan este obra. Dice Allâh en el Sagrado Qurân: se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo [de Su respuesta], y dan en caridad parte de lo que les he proveído [Sûrah As-Saÿdah (32), âyât 16 y 17].

La segunda virtud de Qiyâmul-Lail es que esta ‘ibadah es el signo de los muttaqîn (los piadosos). Allâh dice en el Qurân: “Los piadosos, en cambio, morarán en jardines con manantiales. Disfrutarán lo que Su Señor les conceda, porque en la vida mundanal hacían el bien, dormían poco por las noches, pedían perdón a Allâh antes del despuntar del alba” [Sûrah Adh-Dhariyât (51), âyât 15 a 18]. En este âyah, Allâh describe como los sahâbah (radiallâhu ‘anhum) pasaban sus noches, casi no dormían y dedicando gran parte de la noche parados en frente de Allâh o en rukû’ o en suÿûd, y a pesar de pasar la noche adorando a Allâh, terminaban pidiendo perdón de Allâh ¿De dónde aprendieron ellos esto? Nada menos que de su Mu‘allim, su Murabbî, Saiyiduna Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), como los ahadîth describen que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) paraba frente a su Señor en la noche hasta que sus pies se hinchaban, obviamente Qiyâmul-Lail no es algo fácil, es decir, levantarse del reconfortante sueño y pararse frente a Allâh, eso requiere de esfuerzo y sacrificio. Como ya estamos en el Bendito mes de Ramadân, y este es el mes de entrenar y controlar nuestro nafs, si nos acostumbramos a levantar para Qiyâmul-Lail por un mes completo, inshâ Allâh será fácil seguir practicándolo por el resto del año, y cuando uno se acostumbre de allí en adelante formará parte de su vida, inshâ Allâh.

La tercera virtud es que, no son iguales las personas que pasan sus noches siendo negligentes con sus obligaciones con Allâh, ocupados en conversaciones mundanales y sumidos en acciones sin ningún beneficio para su Dîn, versus las personas que pasan sus noches adorando a Allâh en Qiyâm o en suÿud, como Allâh señala: “¿Acaso se puede comparar a [ese incrédulo] con quien se prosterna e inclina [en oración] consagrándose en la noche, está consciente de la Otra Vida y anhela la Misericordia de su Señor? Dile: “¿Acaso son iguales los que tienen conocimiento y los que no tienen conocimiento?” Solo reflexionan los dotados de entendimiento” [Sûrah Az-Zumar (39), âyah 9].

La cuarta virtud es que la oración de la noche es más virtuosa que la oración del día. En este sentido dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “La oración más virtuosa después de la oración obligatoria”, es la oración de la noche, es decir la oración voluntaria. ¿Cuál es la razón por la que la oración voluntaria de la noche es más valiosa que la del día? Los ‘ulamâ señalan las siguientes tres razones:

  1. Porque se lo hace secretamente. Cuando uno lo hace secretamente esta oración es más sincera, porque cuando uno se levanta en la noche para hacer Tahaÿÿud o Qiyâmul-Lail, nadie sabe que está haciendo, ni siquiera la persona más cerca de ti, el Único Ser que está viendo y escuchando todo lo que uno está haciendo es Allâh Subhânahû wa Ta‘âlâ.
  2. Porque requiere esfuerzo. En la oración de la noche hay dificultades, es pesado para el Nafs, especialmente en noches frías cuando uno tiene que levantarse de su cama caliente para hacer wudû y pararse en frente de Allâh.
  3. Porque cuando se levanta para hacer Tahaÿÿud uno se concentra más en lo que recita del Qurân y recita reflexionando y pensando en lo que Allâh dice en esos versículos.

La quinta virtud es que Qiyâmul-Lail es uno de los medios que hace que el siervo pueda entrar en el Paraíso. Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Alimentan y juntas los lazos familiares y rezan en las noches mientras que la gente está durmiendo y entrarán en el Ÿannah en paz”.

La sexta virtud es que Qiyâmul-Lail es Sharaful-Mu.min, es decir, el honor del creyente. Hoy en día el ser humano piensa que su honor radica en sus bienes, su riqueza, su posición social o sus títulos. Esto es un gran error, porque realmente honrado es aquel creyente que se levanta durante la noche para rezar. Hasan Al-Basrî (rahmatullâhi ‘alaihi) en una ocasión fue preguntado acerca de porque en la gente que hace Qiyâmul-Lail se puede ver que sus rostros tienen un Nûr especial, entonces él respondió diciendo que esto se debe a que ellos se quedan en soledad con Allâh, y Él les concede algo de Su Nûr.

El momento más virtuoso de Qiyâmul-Lail es el último tercio de la noche, y en esto radica la séptima virtud de esta obra. Para entender que es el último tercio de la noche, podemos decir por ejemplo, que desde la oración del Magrib hasta la oración del Faÿr la noche tiene doce horas y si la dividimos en tres partes significa que las últimas cuatro horas serán el último tercio de la noche. En esta parte de la noche, Allâh Altísimo desciende al cielo de este mundo, y dice: “¿Hay alguien haciendo pidiendo? pues le responderé; ¿hay alguien pidiendo algo? pues se lo concederé; ¿hay alguien pidiendo perdón? pues lo perdonaré”. Respetados hermanos y hermanas, que gran oportunidad, estas son horas tan auspiciosas en las que Allâh Altísimo, que es Quien no nos necesita, está preguntando a Su siervo y pidiendo a su siervo que Le pida.

La octava virtud es que esta ‘ibadah es uno de los medios para recibir la Rahmah de Allah. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) pidió a Allâh Su misericordia con aquel que se levanta en la noche para despertar a su esposa o esposo, y luego ambos rezan, sea juntos o cada uno por su lado. Por eso ‘Aîshah (radiallâhu ‘anha) nos dejó un gran consejo cuando dijo: “¡Oh, siervo de Allâh! No dejes de hacer Qiyâmul-Lail, porque Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no dejó de hacerlo, y cuando se enfermó lo hacía sentado”.

En cuanto a la cantidad de raka‘ât que se pueden hacer en esta oración, encontramos en los ahâdîth que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hacía en ocasiones once raka‘ât o a veces trece raka‘ât con witr incluido. Lo mínimo que se puede hacer es dos raka‘ât.

A continuación, mencionaremos algunos medios o consejos que nos pueden ayudar a levantarnos para Qiyâmul-Lail:

  1. Alejarse y dejar los pecados, porque los pecados crean una barrera entre el siervo y Allâh, y los pecados son medios que atraen todo tipo de calamidades, dificultades y privación en dunia y en Ajirah.
  2. Comer menos en la noche. El cuerpo más liviano y un poco de hambre facilitan levantarse en la noche para rezar.
  3. Hacer du‘â pidiendo a Allâh que le concede la capacidad de levantarse y rezar Qiyâmul-Lail.
  4. Consumir sólo lo que es halâl y abstenerse completamente de lo que es harâm.
  5. Hacer Qailulah, es decir descansar durmiendo un poco durante el día, como una breve siesta, eso ayuda para no tener demasiado sueño en la noche y poder levantarse para Tahaÿÿud.

Pedimos a Allâh que nos dé el taufîq para realizar este gran acto de adoración y para que sea parte de nuestra vida. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh