LA GENEROSIDAD DURANTE RAMADÂN

 

Viernes 9 de Junio de 2017
Ÿumu‘ah 14 de Ramadân 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh Subhânahu wa Ta‘âla dice en el Qurân: “Los que gastan sus bienes en el camino de Allâh se parecen a un grano que produce siete espigas y cada una de las espigas lleva cien granos. Así multiplica Allâh a quien Él quiere; Allâh es Espléndido y Conocedor” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 261]. En estos versos del Qurân, Allâh nos aclara como Él da y multiplica la recompensa de aquellas personas que gastan en Su camino, por Su causa.

Dar en caridad extingue los pecados como el agua extingue el fuego. La caridad también extingue la ira de Allah y resguarda a la persona en el Día de la Resurrección. Ya el Bendito mes de Ramadan, es el mes de la generosidad, se hace necesario mencionar las grandiosas virtudes relacionadas con la caridad.

Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) era el más generoso de todas las personas, y solía alcanzar la cima de la generosidad en el mes de Ramadân cuando Ÿibrîl (‘alaihis-salam) lo visitaba. Ÿibrîl solía reunirse con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) todas las noches de Ramadân para enseñarle el Qurân; cuando Ÿibrîl (‘alaihis-salam) lo visitaba, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) era más generoso que un viento fuerte e incontrolable (es decir, en la preparación y la rapidez para hacer obras de caridad)” [Bujari y Muslim]. Ibn Hayar (rahmatullâhi ‘alaihi) se refierió a esta narración diciendo: “Esta aumento de generosidad, resultaba de la virtud del mes, de aquél con quien repasaba el Qurân, y de lo que estaba siendo repasado (es decir, la Palabra de Allâh)”.

Allâh nos invita y nos anima a gastar en Su camino, de nuestra riqueza y bienes que Él Mismo nos dio. Nos ha prometido también, barakah (bendición), aumento de nuestro sustento en este mundo, y Su misericordia, Su Paraíso y Su complacencia en la Otra Vida, la Vida del Âjirah.

Dar sadaqah es una muy virtuosa e importante acción que Allâh recompensará enormemente, porque beneficia a los siervos de Allâh: El afligido es aliviado de su angustia, los que tienen hambre son saciados y los que están carentes son vestidos. Por esta acción, uno muestra su gratitud hacia Allâh por todas las bendiciones con que nos ha favorecido. Así, la persona toma un poco de las bendiciones que ha recibido de Allâh y las gasta en los pobres, los necesitados y los afligidos. El creyente que da en sadaqah y la oculta de manera tal que su mano izquierda no sabe lo que su mano derecha está dando, estará bajo la sombra del Trono de Allâh.

El Qurân y los ahâdîth están llenos de referencias a las virtudes de la caridad. Los siguientes son algunos ejemplos de estas virtudes: La caridad que se entrega secretamente, extingue la ira de Allâh; La sadaqah es una cura para las enfermedades del cuerpo y del espíritu; Los ángeles suplicarán por quien da sadaqah; Protege de las calamidades; y, Es un medio de purificar la riqueza.

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Las obras más queridas para Allâh son: introducir la alegría en el corazón de un musulmán, levantarle alguna dificultad, disiparle algún temor o miedo o hacerse cargo de alguna deuda suya”. También dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Quien le facilite ayuda a un creyente en un momento de dificultad, Allâh le facilitará ayuda en esta vida y en la otra”.

Se narra que Abû Talhah (radiallâhu ‘anhu) era el hombre más rico de entre los Ansâr de Madinah, él era dueño de cuantiosos palmeras. El palmeral que más apreciaba era uno llamado Bairahah que tenía detrás de la Mezquita, y en el que solía entrar el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a beber de su agua porque era sabrosa y dulce. Cuando descendió la âyah: “No alcanzareis la piedad verdaderamente hasta que no deis (en caridad) de lo que amáis”, Abû Talhah (radiallâhu ‘anhu) acudió al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijo: “¡Oh, Mensajero de Allâh! Allâh te ha revelado: “No alcanzareis la piedad verdaderamente hasta que no deis (en caridad) de lo que amáis” Y a mí, de entre toda la riqueza que poseo, lo que más amo es mi palmeral, así que lo entrego en caridad por la causa de Allâh y anhelando Su recompensa, y que Allâh me la reserve. ¡Gástala pues, Mensajero de Allâh, en quien te parezca!” Entonces dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mostrando alegría: “¡Esta es una propiedad que volverá a ti con creces! ¡Esta es una propiedad que volverá a ti con creces! He oído lo que has dicho, y considero que es mejor que lo repartas entre tus parientes” Dijo Abû Talhah: “¡Así lo haré, Mensajero de Allâh!” Así que lo repartió entre sus familiares y sus primos.

Es muy recomendado dar sadaqah o gastar en el camino de Allâh lo más secretamente posible; si no se puede, hacerlo público pero con la intención de animar a otros a que también den en el camino de Allâh. Dice Allâh en el Qurân: “Si dais limosnas públicamente es bueno, pero si las ocultáis y se las dais a los necesitados, será mejor para vosotros; y os cubriremos parte de vuestras malas acciones. Allâh está perfectamente informado de lo que hacéis” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 271].

Ulbah Ibn Zaid (radiallâhu ‘anhu) narró: “El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en una ocasión llamó a los sahâbah para gastar en el camino de Allâh. Yo hubiese querido dar pero carecía de los medios, así que dije: “Mi sâdaqah será que yo perdono, por la complacencia de Allâh, a cada persona que me ha insultado, maltratado o que ha hablado mal acerca de mí”. A la mañana siguiente, hice la oración del Faÿr con el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y él dijo: “¿Dónde está la persona que anoche gastó en el camino de Allâh?”, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) repitió la pregunta: “¿Dónde está la persona que anoche gastó en el camino de Allâh?”. Finalmente me puse de pie y Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Buenas noticias para ti! Porque ciertamente Allâh ha registrado tu contribución entre las sadaqât aceptadas”.

Existe caridad por cada vez que glorificamos a Allah, al pronunciar Subhanallâh; existe caridad por cada declaración de Su Grandesa, al decir Allâhu akbar; existe caridad por cada alabanza dirigida Allâh, al decir Al-Hamdulilâh; existe caridad por cada declaración de que nadie merece ser adorado excepto Allah, al decir Lâ ilâha iIlallâh; existe caridad al ordenar el bien; existe caridad al prohibir el mal. Dos raka‘ât de la oración del Duhâ (oración matutina), son iguales a todo esto en la recompensa. Abû Dhar (radiallâhu ‘anhu) narró que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando te levantas en la mañana, debes dar caridad por cada una de tus articulaciones”.

Anas (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando Allâh creó la tierra, esta comenzó a moverse, entonces Allâh creó las montañas y las puso para afirmar la tierra y esta se estableció. Los ángeles, muy sorprendidos por el poder de las montañas, preguntaron: “¿Oh Señor, Hay algo más poderoso que las montañas?” Allâh dijo: “El hierro (que sale de la montaña)”, preguntaron: “Hay algo más poderoso que el hierro?” Allâh dijo: “El fuego (que derrite el hierro)”, preguntaron: “Hay algo más poderoso que el fuego?” Allâh dijo: “El agua (que apaga el fuego)”, preguntaron: “Hay algo más poderoso que el agua?” Allâh dijo: “El viento (que lleva el agua)”, preguntaron: “Hay algo más poderoso que el viento?” Entonces Allâh dijo: “El ser humano que da caridad tan secretamente que su mano izquierda no sabe lo que su mano derecha dio”.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la oportunidad de dar sadaqah y de gastar en Su camino para obtener de Él la recompensa de aquello que gastemos. Âmin.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh