LAILATUL-QADR, I’TIKAF Y ZAKAT AL-FITR

Viernes 16 de Junio de 2017
Ÿumu‘ah 21 de Ramadân 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

El mes de Ramadân ya nos deja. Nos deja el mes de la recitación del Qurân, el mes de hacer el bien a los demás, el mes del perdón y la liberación del Ÿahannam. Quedan muy poco de él. Pasó como un sueño y muy pronto nuestra visita que hace tan poco esperábamos ansiosamente, pronto partirá. Allâh nos ha bendecido en poder experimentar otro Ramadân. Nadie sabe si verá otro Ramadân o no, pues tenemos que agradecer Allâh por habernos dado el Taufîq de hacer buenas obras durante este mes y nos ayudó a ser obedientes y nos protegió de la desobediencia, todo fue por la ayuda de Allâh. Allâh dice: Todas las gracias que tienen provienen de Allâh. Pero ustedes solo recurren a Él cuando padecen una desgracia [Sûrah An-Nahl (16), âyah 53]; dice también: Si no fuera por la gracia y la misericordia de Allâh, ninguno de ustedes podría purificarse jamás de sus pecados, pero Allâh purifica a quien quiere (perdonándole sus pecados). Allâh todo lo oye, todo lo sabe [Sûrah An-Nûr (24), âyah 21]; dice también: Si no fuera por el favor y la misericordia de Allâh para con ustedes, habrían seguido la voluntad del Shaitân, salvo algunos pocos [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 83].

Ahora tenemos que aprovechar de lo que resta del mes. Las últimas diez noches son las más virtuosas, por eso no perdamos tiempo en asuntos inútiles para no tener que sufrir remordimiento por no haber aprovechado del tiempo que Allâh nos dio. Allâh dice: Den en caridad parte de lo que les he provisto, antes de que la muerte les sobrevenga y (recién) entonces digan: “¡Señor mío! Concédeme un poco más de tiempo para poder hacer caridades y ser de los piadosos”. Pues Allâh no retrasará el momento fijado para cada alma cuando este llegue, y (sepan que) Allâh está bien informado de cuanto hacen [Sûrah Al-Munafiqûn (63), âyah 10 y 11].

Entre las noches de Ramadân se encuentra una llamada Lailatul-Qadr, que podemos traducir como la Noche del Decreto, la Noche del Destino, la Noche del Poder, la cual es destacada por sus grandes bendiciones. El Qurân la describe como una noche que posee más bendiciones y virtudes espirituales que mil meses. Afortunados son aquellos que obtienen la bendición completa de esta noche gastándola en adorar a Allâh, pues habrán obtenido la recompensa de ochenta y tres años y cuatro meses de adoración. Y aún más, significa que su virtud es mayor que mil meses. Realmente, es un gran favor de Allâh que no tiene límites para aquellos que saben apreciarlo.

Acerca de esta noche, en un hadîth narrado por Ânas (radiallâhu ‘anhu) Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Lailatul-Qadr fue concedida a mi Ummah y a ninguna otra Ummah anterior”. Los sabios mencionan varias razones para haber recibido el regalo de Lailatul-Qadr. Una de ellas es que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía mirar la gran longevidad de hombres en la antigüedad, y se afligía al pensar en la corta vida de los miembros de su Ummah, ya que debido a esto sería imposible competir con los primeros en la cantidad de buenas obras. Para compensarlos por la duración menor de sus vidas, Allâh por Su Infinita Misericordia les concedió esta noche de tantas bendiciones.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mencionó en cierta oportunidad los nombres de cuatro personas de Banî Isrâîl quienes dedicaron ochenta años de su vida a servir a Allâh sinceramente, adorándolo, y no pecando en lo más mínimo, ellos fueron el Profeta Ayûb (‘alaihis-salâm), Zakariyyâ (‘alaihis-salâm), Hizqîl (‘alaihis-salâm) y Yusha’ (‘alaihis-salâm). Los sahâbah (radiallâhu ‘anhum) escucharon esto con asombro, entonces Ÿibrîl (‘alaihis-salâm) apareció y trajo la Sûrah donde se mencionan las bendiciones de esta noche.

Además de estas narraciones, hay otras que explican el origen de la Noche del Decreto. La razones de estas diferencias, es que cuando un versículo es revelado, después de un período en que ocurren distintos incidentes, éste puede ser relacionado a cada uno de ellos. No obstante, realmente el hecho más importante es que Allâh nos ha concedido esta noche como un gran favor y nosotros sólo podemos cumplir con nuestras obras virtuosas, gracias al taufîq de Allâh. ¡Que afortunados son aquellos que nunca han perdido una de estas noches en adorarlo! ¡Cuán dignos de sana envidia son aquellos creyentes piadosos que no han perdido la ‘ibâdah de ninguna Lailatul-Qadr desde que ellos tuvieron edad!

Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cualquiera que se levante durante la Noche del Qadr para orar y adorar a Allâh, con una Fe sincera y con la sincera esperanza de recibir la recompensa de Allâh, sus pecados anteriores le serán perdonados”. En este hadîth, levantarse se refiere al salâh y a cualquier otra forma de ‘ibâdah, como por ejemplo el dhikr, tilâwah (recitación del Qurân) etc. La frase: “con sincera esperanza de recibir la recompensa”, significa que se debe estar ocupado en ‘ibâdah solamente con la intención de complacer a Allâh y de recibir Su Recompensa. No se debe hacer nada para ser visto por los demás o para impresionarlos. De acuerdo a los sabios significa que debemos tener una fe completa en la promesa de que toda buena obra será recompensada y así estar en frente de Allâh con empeño y entusiasmo. No debiéramos pensar sobre esta ‘ibâdah como si se tratase de una carga, ni tampoco dejar que exista la más mínima duda acerca de la recompensa que se ha puesto detrás de ella. Después de todo, es un hecho bien conocido, el que cuando se piensa en una meta importante y se tiene el deseo de obtener su recompensa, teniendo al mismo tiempo la certeza de conseguirla, toda la carga y la dificultad necesaria para lograr esta meta se vuelve más fácil de llevar. Del mismo modo entonces, la carga de levantarse a rezar se hace más fácil. Por esta razón, es que a aquellos quienes poseen una elevada posición espiritual frente a los ojos de Allâh, les resulta fácil estar constantemente en ‘ibâdah.

Debe notarse que el hadîth nos dice que nuestros pecados anteriores serán perdonados. Los ‘Ulamâ han dicho que el perdón mencionado aquí, y en otros ahâdîth, se refiere sólo al caso de los pecados menores. Los pecados mayores sólo son perdonados de acuerdo a lo establecido en el Qurân y cuando hay un arrepentimiento sincero, con la promesa de no volver a cometerlos nunca más. Sobre estas bases hay consenso entre los ‘Ulamâ acerca de que los pecados mayores sólo son perdonados cuando hay taubah (arrepentimiento). Por ello, cada vez que en los ahâdîth se menciona el perdón de los pecados, éste se restringe a los pecados menores.

Otra importante virtud sobre la ‘ibâdah de Lailatul-Qadr se encuentra en un hadîth narrado por Anas (radiallâhu ‘anhu) quien dijo que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “En la noche del Qadr, Ÿibrîl (‘alaihis-salâm) desciende a la tierra con un grupo de ángeles implorando bendiciones sobre todos los siervos de Allâh que se encuentran ofreciendo actos de adoración a Allâh. Luego, en el día del ‘Îd, Allâh se enorgullece de ellos frente a sus ángeles, diciendo: “¡Oh ángeles! ¿Cuál es la recompensa para el sirviente que ha cumplido bien con su trabajo?”, ellos responderán “¡Oh Señor Nuestro! Su recompensa debe ser completa”, entonces Allâh responderá: “¡Oh ángeles míos! Mis siervos y siervas han cumplido con su obligación, luego se han dirigido al lugar de oración y han elevando sus voces en oración hacia Mí. Juro por Mi Honor, por Mi Gracia y por Mi Grandeza, que responderé sus súplicas”. Entonces (dirigiéndose hacia las personas) dirá Allâh: “¡Regresen! He perdonado vuestros pecados y transformado sus faltas en buenas obras”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Aquellos que regresan del lugar de oración han sido perdonados”.

La venida de Ÿibrîl (‘alaihis-salâm) con los ángeles ha sido narrada en el Qurân y también en otros ahâdîth. En el último hadîth de este libro, una mención detallada se hace sobre Ÿibrîl (‘alaihis-salâm), quien ordena a los ángeles que se dirijan a los hogares de las personas que están adorando en dhikr u otra ‘ibâdah para que estrechen sus manos. Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) señala que los ángeles se dispersan por orden de Ÿibrîl (‘alaihis-salâm) para ir a cada casa, grande o pequeña, en la selva o en un barco, en donde haya un creyente adorando a Allâh y estrechar sus manos.

Ahora bien, ¿qué hacer en la búsqueda de la Noche del Decreto? ‘Âishah (radiallâhu ‘anha) Dijo: “¡Oh, Mensajero de Allâh! Si me encuentro en Lailatul-Qadr ¿Qué debo decir? El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Di: Allâhumma innaka ‘afûwun tuhibbul-‘afua fa’fu ‘annî” (¡Oh, Allâh! Tú eres perdonador y amas el Perdón, Perdóname). Esta es una oración en la cual se implora a Allâh en Su Infinita Gracia, que nos perdone por nuestros pecados. ¿Qué otra cosa podríamos pedir?

Entre las épocas especiales encontramos los diez últimos días de Ramadân. Estos días tenían un rango muy importante para Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), porque él se esforzaba en la adoración más en los últimos diez días de Ramadân que en los otros días. Aishah (radiallâhu ‘anha) narro que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hacía i’tikaf (retiro en la mezquita) buscando la Noche del Qadr. [Al-Bujari 1913, Muslim 1169].

En los Sahih de Al-Bujari y Muslim, esta recopilado un hadîth de Aishah (radiallâhu ‘anha) en el que se narra que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), cuando llegaban los últimos diez días de Ramadan, le daba vida a las noches rezando, despertaba a sus esposas y no mantenía relaciones por dedicarse más a la adoración. Es decir, el musulmán debe ser más aplicado en obedecer a Allâh, en hacer oraciones, en particular las oraciones en la noche por la grandiosidad que tienen ante Allâh, y el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a pesar de que Allâh le había perdonado sus faltas, se levantaba por las noches a rezar hasta hincharse sus pies; le fue preguntado acerca de tal esfuerzo y respondió: “¿Acaso no he de ser un siervo agradecido?”. También entre la particularidad de las diez últimas noches se encuentra la Noche del Decreto, que tiene sus propias virtudes, por ejemplo: En ella Allâh comenzó la revelación del Qurân, dice Allâh: “Es cierto que lo hicimos descender en la noche del Decreto” [Sûrah Al-Qadr (97), âyah 1].

La recompensa por i’tikâf es muy grande. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) realizaba con frecuencia i’tikâf. El ejemplo de quien reside en la mezquita en i’tikâf, es como el de una persona que se dirige hacia algún lugar y permanece allí hasta recibir lo que buscaba.

Cuando alguien golpea a nuestra puerta y rehúsa marcharse hasta que se le entregue lo que pide, estoy seguro que incluso el de corazón más duro de entre nosotros, accederá a darle lo que está requiriendo. Cuánto más Misericordioso es Allâh, que concede incluso sin que se le pida.

Si uno se aleja de las cosas mundanas y va hacia las puertas de Allâh, ¿Qué duda podría tener de que sus ruegos serán aceptados? Y, cuando Allâh concede su favor a una persona ¿Podría alguien acaso describir el éxtasis y el enriquecimiento que producen estos tesoros? ¿Cómo podría alguien siquiera describir lo que no ha obtenido? ¿Puede un niño describir la adultez?

Ibn Al Qaiyim (rahmatullâhi ‘alaihi), al explicar el significado de i’tikâf, escribe que el verdadero objetivo de i’tikâf es desviar el corazón de todo, excepto Allâh y permanecer unido con Él solamente, llegando a formar una conexión espiritual con el Creador.

Todo lo mundano es apartado para ganar la atención de Allâh. Todos los pensamientos, deseos, amor y devoción se concentran sólo en Él. Por ello, se alcanza Su amor, un amor y amistad que será la única compañía en la soledad de la tumba. Cuando se posee esto, quién podría imaginar el éxtasis que experimentará en la tumba.

El i’tikâf, cuando se hace correctamente y con sinceridad, es una de las obras más virtuosas. No se podrían enumerar las grandes ventajas y beneficios que hay en ello. Lo que sucede, es que el corazón es alejado de todo excepto de Allâh, mientras toda nuestra vida es colocada en la entrada de Su puerta.

Uno permanece en ‘ibâdah incluso durmiendo, haciendo un esfuerzo para aproximarse a Él. Allâh dice: “…y quien se acerque a Mí un palmo, Me acercaré a él un brazo, y quien se acerque a Mí un brazo, Me acercaré a él dos brazos; y quien venga a Mí caminando, Iré a él corriendo”.

En i’tikâf, uno va hacia la casa de Allâh y el Más Honorable de los anfitriones, siempre honrará a quienes Le visitan. En i’tikâf se está dentro de la fortaleza de Allâh, donde ningún enemigo le puede atacar. Sobre esta ibâdah se narran numerosas otras virtudes.

Por último, entre las formas de adoración que fueron estipuladas por Allâh en el final del mes de Ramadân se encuentra el Zakat Al-Fitr. Es un deber para todo musulmán saber sus normas para así cumplir con la Sunnah del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Zakat Al-Fitr es obligatorio para todo musulmán grande y pequeño, hombre y mujer, libre o esclavo, porque Ibn ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) narró: “El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) estableció como obligatorio el Zakat Al-Fitr de Ramadân dar una medida (dos kilos y medio o tres kilos) de dátiles o de cebada, para todo musulmán libre o esclavo, varón o mujer, pequeño o grande, y ordeno que se diera antes de que la gente se dirija a hacer la oración del ´Id Al-Fitr” [Al-Bujari].

‘Abdullâh Ibn ‘Abbás (radiallâhu ‘anhu) dijo que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) estableció el Zakat Al-Fitr como una purificación para el ayunante de las banalidades y malas palabras, como así también para alimento de los menesterosos [Abû Daud e Ibn Mayah]. Zakat Al-Fitr se debe entregar uno o dos días antes del ‘Id como lo hacían los Sabah. Nafi’ (radiallâhu ‘anhu) narró acerca del Zakat Al-Fitr: “Solíamos entregarlo uno o dos días antes del ‘Id Al-Fitr”. [Al-Bujari].

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la oportunidad de practicar estas virtuosas acciones y obtener de Su parte el máximo de recompensas. Âmîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh