CUIDAR LAS ACCIONES REALIZADAS EN RAMADÂN

Viernes 30 de Junio de 2017
Ÿumu‘ah 6 de Shawâl 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Cuando un empresario comienza su temporada de negocios, su objetivo es generar ganancias, pues al final de la temporada hace inventario y determina cual fue su ganancia. De esta forma puede saber si ganó o sufrió pérdidas durante el período. Esta preocupación tiene quien se ocupa en los negocios del Dunia, cuya riqueza es perecedera, por tanto, inevitablemente terminará algún día.

Sólo hace unos días atrás le dijimos adiós a una temporada, a la temporada de negocios para el Âjirah, la eterna temporada de la Otra Vida. Este negocio no sólo aumenta nuestra ganancia, sino que nos salva de un doloroso tormento. En este negocio nadie sufre pérdidas.

Esa temporada fue el Bendito Mes de Ramadân. Fue un mes tal, que el valor de nuestros A’mâl aumentó notoriamente: el valor de una acción una Sunnah realizada en ese mes fue equivalente a una acción Fard, y una acción Fard fue multiplicado por setenta; una noche de este mes fue equivalente a mil meses; los shayatîn fueron encadenados; fue un mes en el que los pecadores fueron perdonados por Allâh y aquéllos destinados al infierno fueron liberados.

Este Mes Bendito nos ha dejado, toda su virtud, bondad, bendiciones y misericordia, han partido con él. Allâh nos dio la posibilidad y capacidad para vivir los días y las noches de ese bendito mes. Así, luego de la partida de este auspicioso mes, cada uno de nosotros debe hacer un inventario de sí mismo, de cuánto ganamos de él, de cuánto nos beneficiamos de él, qué efectos dejó en nosotros, en nuestra forma de ver la vida hacia el futuro. ¿Hemos ganado o hemos perdido? ¿Han sido aceptadas o han sido rechazadas nuestras obras en la corte de Allâh?

Si observamos cómo vivieron sus vidas nuestros piadosos predecesores después de Ramadân, encontraremos que ellos estarían preocupados por la aceptación de sus obras. Seis meses después de Ramadân ellos seguían haciendo Du‘â para que Allâh aceptara sus A’mâl de Ramadân. Allâh los describe en el Qurân, cuando dice: “En verdad los que están estremecidos por temor de su Señor, ésos que creen en los signos de su Señor, y que no asocian a otros con su Señor; los que dan de lo que se les da y sienten temor en su corazón porque saben que han de retornar a su Señor. Esos son los que se apresuran en hacer el bien y son los primeros en ello. No obligamos a nadie sino en la medida de su capacidad. Junto a Nos hay un Libro que dice la verdad y ellos no sufrirán ninguna injusticia” (Sûrah Al Muminûn [23], âyât 57-62) Ellos temían que sus hasanât fueran rechazadas, más de lo que un pecador teme ser castigado por sus pecados.

Una vez ‘Âishah (radiallâhu ‘anha) preguntó a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) acerca de la gente mencionada en estos versículos: “¿Son adúlteros, fornicadores, ladrones o gente que consume alcohol?” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No, hija de Siddiq. Son los que hacen el salâh, ayunan, dan caridad y temen que sus acciones sean rechazadas”. Así también nosotros debemos hacer Du’â para que Allâh acepte nuestras acciones de Ramadân y el resto de nuestras vidas, no deberíamos dar por garantizado que todo lo que hicimos fue aceptado.

¿Cómo sabremos si hemos sacado ganancias o sufrido pérdidas en el mes de Ramadân? Los ‘Ulamâ han mencionado ciertos signos: Si el deseo de realizar buenas obras, comparado con antes de Ramadân ha aumentado; Si nuestro ajlâq ha mejorado después de Ramadân; Si abstenerse del pecado se hace más fácil que antes; Si el deseo de encontrarse con Allâh ha aumentado. Éstos son algunos signos de que nuestros A’mâl han sido aceptados y de que hemos sacado alguna ganancia del Generoso y Bendito Mes de Ramadân.

En cambio, si nuestra condición no es ésta, deberíamos procurar rectificar nuestras vidas y prepararnos antes de que sea demasiado tarde, porque, así como Ramadân, un mes de nuestras vidas, se fue, estamos más cerca de nuestras tumbas y del Ajirah, y cada vez más cerca de encontrarnos con Allâh.

Nos ha dejado un mes en el que estuvimos muy conscientes de Allâh, no lo dejemos de lado después de Ramadân. Fuimos puntuales con nuestros cinco salâh, no los desechemos después de Ramadân. Estuvimos ansiosos de ganar el Ÿannah y sus bondades y librarnos de Ÿahannam y sus tormentos, no los olvidemos después de Ramadân. Ustedes que llenaron las mezquitas en Ramadân y recitaron el Libro de Allâh en Ramadân, no abandonen las mezquitas y el Qurân después de Ramadân. Sigamos dando sadaqah y teniendo un buen ajlâq después de Ramadân.

Una vez Hasan Al Basri (rahmatullâhi ‘alaihi) leyó lo siguiente del Qurân: “Y adora a tu Señor hasta que te llegue la certeza” (Sûrah Al Hiÿr [15], âyah 99) y luego dijo: “Allâh no ha estipulado ningún límite para los A’mâl, excepto la muerte”, refiriéndose a que debemos hacer buenas obras hasta que nos llega la muerte.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la capacidad para vivir el resto de nuestras vidas, pendientes de la aceptación de nuestras acciones, hasta que nos encontremos con Él, tal como vivimos Ramadân. Amîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh