LAS ETIQUETAS DE LAS SÚPLICAS Y LOS MOMENTOS DE SU ACEPTACIÓN

Viernes 14 de Julio de 2017
Ÿumu‘ah 20 de Shawâl 1438
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Si analizamos el Qurân y el hadîth encontraremos que, entre todos los actos de adoración como el salâh, saum, zakâh etc., hay una acción que también es un acto de adoración, esta acción es el Du‘â, la súplica. Así como nosotros prestamos una gran atención a los demás ‘ibadât, igualmente debemos prestar atención e importancia al Du‘â.

En algunos versículos del Qurân, Allâh refiriéndose a las preguntas que los sahâbah (radiallâhu ‘anhu) le hacían a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) acerca de distintas cosas, por ejemplo acerca de la luna, las mujeres, el Haÿÿ, etc. y Allâh generalmente responde diciendo “Qul” que se interpreta como “¡Oh Muhammad, dí…!” Pero cuando Allâh dice: “Y si Mis siervos te preguntan por Mí…” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 186], acá Allâh no usa el verbo o no dice a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) informa o responde, sino que Allâh Mismo dice: “…estoy cerca de ellos. Respondo la súplica de quien Me invoca” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 186], eso nos muestra la importancia del Du‘â en nuestra Sharî’ah. Lamentablemente hoy en día no prestamos la suficiente importancia que merece el Du‘â. El ejemplo de nuestra manera de hacer Du‘â y pedir a Allâh es como cuando vamos a al restaurant: Tomamos el menú, lo leemos y después llamamos al garzón y empezamos a encargar lo que deseamos, lamentablemente esa es la condición de nuestro Du‘â, a veces ni siquiera sabemos de Quién estamos pidiendo.

Los sabios dicen que el Du‘â es como una soga entre el siervo y Allâh, es una conexión, por eso entre las veinticuatro horas debemos sacar tiempo y dedicar unos veinte minutos a media hora para pedir a Allâh, porque Él se vuelve muy feliz cuando Su siervo Le pide. El hadîth nos enseña que debemos pedir a Allâh aunque necesitamos de él cordón de nuestro zapato.

Allâh creó este Dunia como Darul-Asbâb (el lugar de los medios) y entre estos medios está el Du‘â para obtener el bien de parte de Allâh y protegerse del mal, Allâh nos dio el Du‘â.

Nuestro Dîn está pletórico de normas y etiquetas, cualquier cosa que hacemos como musulmanes debemos hacerlo con etiquetas. El Dîn nos enseña a cumplir también con las etiquetas del Du‘â para que podamos embellecer este bendito acto de adoración y beneficiarnos al máximo de él. Las siguientes son solo algunas de las etiquetas concernientes a las súplicas que encontramos en la Sunnah:

  • Pedir únicamente a Allâh y no asociar nada ni nadie con Él.
  • Al-Ijlâs (la sinceridad) hacia Allâh. Allâh se refiere a la sinceridad en el Qurân en los siguientes versículos: “…se les ordenaba que fueran monoteístas adorando solo a Allâh con sinceridad” [Sûrah Al-Baiyinah (98), âyah 5]; “Invoquen a Allâh y adórenlo con sinceridad” [Sûrah Gâfir (40), âyah 14]; “y que Lo invoquen solo a Él practicando sinceramente Su religión” [Sûrah Al-A’raf (7), âyah 29].
  • Pedir a Allâh por Sus grandes y Bellos Nombres.
  • Comenzar la súplica alabando a Allâh y enviando bendiciones y paz sobre el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). De la misma forma se termina el Du‘â. [Abû Dawûd].
  • Ser serio(a) en pedir y tener una firme convicción en la respuesta o en la aceptación del Du‘â.
  • Ser fervoroso, más no impaciente.
  • Hacer Du‘â en la dificultad, así como en la facilidad. Debemos saber que Allâh reprende a los mushrikîn (asociadores) en el Qurân por suplicarle en momentos de dificultad y abandonar el Du‘â en momentos de facilidad. [At-Tirmidhi].
  • No hacer Du‘â en contra la propia familia, hijos, a sí mismo o los bienes. [Muslim].
  • Suplicar con voz media, ni muy alta ni muy baja, como Allâh señala el Qurân: “Invoquen a su Señor con humildad en privado. Él no ama a los transgresores” [Sûrah Al-A’raf (7), âyah 55].
  • El admitir los propios pecados y las negligencias y buscar el perdón por ellos, así como también admitir y reconocer las bondades y bendiciones que se tiene y agradecer a Allâh.
  • No imponer una forma rítmica cuando se hace el Du‘â. [Al-Bujari]. Esto es algo que a menudo se escucha cuando se hace Du’â y lo que se intenta decir es, que en esencia es algo permitido cuando se realiza de forma natural, y no es como algunas personas creen que hace parte de la Sunnah, más bien lo que es importante en la Du’â, es que haya sinceridad, por lo que, una persona no debe sentirse obligado en hacer cada parte de su súplica de manera rítmica, sino que debe hablar con su Señor directamente con lo que encuentra en su corazón, mientras tiene en mente los otros modales mencionados anteriormente.
  • Tener sumisión, humildad, deseo y esperanza de misericordia y temor del castigo.
  • Retornar los derechos de otros, que se tomaron de forma opresiva y arrepentirse de ello.
  • Repetir lo que deseas tres veces (como encontramos muchas veces en la Sunnah).
  • Dirigirse hacia la Qiblah (la Ka’bah).
  • Elevar las manos durante la súplica. [Abû Dawûd]. Esto tiene origen en la Sunnah. También existen momentos en los que puede ser permitido más no obligatorio, como después de la oración obligatoria; y el hacer esto obligatorio sobre uno mismo u otros es una innovación.
  • Hacer wudû antes del Du‘â, si no resulta muy difícil hacerlo.
  • No sobrepasar los límites en el Du‘â. Dice Allâh: “Invoquen a su Señor con humildad en privado. Él no ama a los transgresores” [Sûrah Al-A’raf (7), âyah 55].
  • Empezar con uno mismo antes que con otros. [Abû Dawûd].
  • Buscar el acercarse a Allâh a través de la súplica, el implorarle con Sus perfectos nombres y atributos, o con una buena acción que la persona haya realizado.
  • Cerciorarse que nuestra comida, bebida y ropa son halâl (lícitas).
  • No realizar el Du’â con un pecado o el haber cortado los lazos familiares. [At-Tirmidhi].
  • Permanecer lejos de todos los pecados.

Sin perjuicio de las etiquetas mencionadas, es necesario tener presente que existen ciertos momentos, tiempos, lugares, y situaciones que pueden propiciar la aceptación de nuestro Du‘â. A continuación mencionaremos algunos que se encuentran reportados en la Sunnah:

  • Al levantarse de dormir por la noche y en especial el realizar el Du’â con aquellas súplicas que son parte del Qurân y la Sunnah.
  • Irse a dormir en estado de pureza habiendo realizado el wudû y luego despertarse en la noche y hacer Du’â.
  • La noche del decreto (Lailatul-Qadr).
  • La última parte de la noche.
  • Después del wudû.
  • Entre el Adhân y el Iqâmah.
  • Durante la postración (suÿûd) en la oración.
  • Al finalizar el último Tashahhud.
  • Después de las oraciones obligatorias.
  • A cierta hora durante el día del Viernes, entre ‘Asr y Magrib, y puede también ser posible durante la hora de la oración del Yumu’ah o entre las dos Jutbah.
  • Cuando se toma agua de Zamzam con intención pura.
  • El hacer Du’â por un hermano cuando no está presente.
  • Du’â en Ramadán.
  • Du’â en ‘Arafah en el día de ‘Arafah, para quienes realizan el Haÿÿ.
  • Cuando uno se encuentra en las reuniones de conocimiento. Es decir, reuniones en el recuerdo de Allâh y en el aprendizaje de la religión.
  • La presencia del corazón durante la súplica, es decir, estar con el corazón atento y no pensar en otras cosas. [At-Tirmidhi].
  • Cuando el corazón regresa hacia Allâh y la sinceridad hacia Él incrementa.
  • Du’â del oprimido. Como se narró en el hadîth, no existe barrera entre la súplica del oprimido y Allâh.
  • De los padres a favor de sus hijos.
  • Del viajero.
  • Del ayunante hasta que rompe su ayuno y al romper su ayuno.
  • De quien se encuentra en extrema necesidad.
  • Del gobernante justo.
  • Del hijo obediente por sus padres.
  • Durante el Haÿÿ después de lanzar las piedras al Ÿamarât más pequeño.
  • Después de lanzar las piedras hacia el Ÿamarât intermedio.
  • Dentro de la Ka’bah teniendo en cuenta que el Hiÿr es parte de la Ka’bah.
  • En el monte de Safa al realizar el Haÿÿ o la ‘Umrah.
  • En el monte de Marwa al realizar el Haÿÿ o la ‘Umrah.
  • Du’â a Mash’ar Al-Haraam en Muzdalifah.

Por último el creyente siempre súplica a su Señor donde quiera que se encuentre,

Pues bien, conozcamos ahora las condiciones para que nuestro Du‘â sea aceptada por Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ.

  • No debes invocar a otro excepto a Allâh. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Si pides, entonces pide a Allâh, y si buscas ayuda, entonces busca ayuda en Allâh”. [At-Tirmidhi]. Además dice Allâh en el Qurân: “Los lugares de culto son para adorar solo a Allâh, por lo que no deben invocar a nada ni a nadie junto con Allâh” [Sûrah Al-Ÿîn (72), âyah 18]. Esta es la condición más importante de la súplica, sin la cual no será aceptada al igual que ninguna buena obra. Hay algunos musulmanes que hacen súplicas a los muertos y los consideran como intermediarios entre ellos y Allâh. Dicen estas personas rectas los acercarán a Allâh e intercederán por ellos ante Él, y que sus pecados son tan grandes que no tienen estatus ante Allâh, y que por eso deben tomar intermediarios y rezarles a ellos en lugar de a Allâh. Pero Allâh dijo: “Y si Mis siervos te preguntan por Mí (¡Oh, Muhammad!, diles) que estoy cerca de ellos. Respondo la súplica de quien Me invoca. (Entonces) que me obedezcan y crean en Mí, que así se encaminarán” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 186].
  • Debes buscar acercarte a Allâh en alguna de las formas prescriptas por la ley islámica.
  • Debes evitar buscar una respuesta rápida, porque este es uno de los problemas que pueden evitar que la súplica sea aceptada. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Vuestras súplicas serán respondidas en tanto no se apresuren diciendo “Yo supliqué por algo a Allâh pero no obtuve respuesta”. [Al-Bujâri y Muslim]. En el Sahîh de Muslim, se narra: “La súplica de una persona será respondida en tanto no implique ningún pecado ni la ruptura de los lazos familiares, ni se apresure”. Le dijeron: “Oh, Mensajero de Allâh ¿Qué quieres decir con apresurarse?”, y él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando alguien dice “He hecho una súplica pero no veo ninguna respuesta”, se desanime, y deje de pedir y suplicar a Allâh”.
  • Debes tener las mejores expectativas de Allâh. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ dijo: “Yo soy como Mi siervo piensa que soy”. [Al-Bujâri y Muslim]. De acuerdo al reporte de Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu): “Supliquen a Allâh seguros que recibirán una respuesta”. [At-Tirmidhi]. Quien piense bien de su Señor, Allâh le concederá Su misericordia y le dará en abundancia.
  • Debes estar concentrado, consiente de la grandeza de Quien estás invocando. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Entérate que Allâh no responde la súplica del corazón distraído”. [At-Tirmidhi].
  • Cerciorarse que nuestra comida, bebida y ropa son halâl (lícitas).
  • No debes dejar que la súplica te distraiga de otros deberes obligatorios, tales como las oraciones obligatorias, ni descuidar los derechos de tus parientes.
  • Ordenar el bien y prohibir el mal. Hudhaifah Ibn Al-Yaman (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Por aquel en cuyas manos se encuentra mi alma, que debéis ordenar el bien y prohibir el mal o descenderá sobre vosotros un castigo de Allâh, y entonces le suplicaréis y no recibiréis respuesta”. [At-Tirmidhi].

Queridos y respetados hermanos y hermanas, teniendo presentes estas etiquetas, momentos especiales y condiciones para la aceptación de nuestros Du‘â, es que debemos recurrir presurosos a Su encuentro, como siervos necesitados de Su Misericordia y Perdón, y rogarle con fuerza y certeza para que Él, Altísimo sea, nos extienda su mano y nos conceda nuestras súplicas.

Rogamos a Allâh para que acepte y conceda todas nuestras súplicas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh