CONSEJOS PARA CONTROLAR TU LENGUA Y TU TEMPERAMENTO

Usualmente nos enfrentamos a situaciones que ponen a prueba nuestra paciencia, y que nos llevan al enojo y a la irritabilidad, lo que trae como consecuencia malas palabras, quejas, mentiras o murmuraciones. A veces incluso una situación relajada con amigos puede abrir la puerta al chisme. Aquí tenemos algunos consejos para controlar nuestra lengua y aumentar nuestra paciencia al comunicarnos con otros y con nosotros mismos.

PIENSA

Las frases “piensa antes de hablar” o “si no tienes nada bueno que decir, entonces no digas nada” parecer ser frases cliché, pero tienen un gran valor en la vida de un musulmán. Piensa en lo que estas a punto de decir antes de abrir tu boca. Suena sencillo, pero nos hemos acostumbrado tanto a hablar sin pensar que las palabras parecen volar fuera de nuestras bocas antes de que nos demos cuenta. Tomate un par de segundos antes de hablar para evaluar si lo que vas a decir es beneficioso o necesario. Cuando crees que vas a decir algo innecesario o que puede ser dañino, mejor ocúpate en dhikr o simplemente reflexiona, antes de perder el tiempo en hablar cosas innecesarias, que no es necesario ni beneficioso.

DISCÚLPATE

Tan difícil como suena, si es que decimos algo que causa daño, simplemente debemos disculparnos. Ya sea que hayas causado daño por lo que dijiste o en la forma en que lo dijiste, recuerda disculparte si sientes que te has pasado de la raya.   Esto no trae nada más que efectos positivos. Muchos de nosotros tenemos problemas para disculparnos y aceptar nuestros errores; ambas cosas nos harán ser más humildes y aprender a ser cuidadosos la próxima vez, ya que puede resultar incomodo disculparnos y aceptar nuestros errores. Como una segunda consecuencia, ayudará a mejorar tus relaciones con los demás, pues demostraras que estas atento a sus sentimientos y que te preocupas por ellos.

AMBIENTE

si vas a relacionarte con gente, asegúrate de que sean una buena compañía. Se necesitan dos para hablar mal de la gente. Muchas personas que se dedican a hablar mal de los demás no lo hacen todo el tiempo, ni menos con cualquier persona. De hecho, lo hacen solo con un selecto grupo de amigos quienes comparten este hábito. Si encuentras que en tu vida hay gente que te involucra en aquello, ¡aléjate! Y si eres quien inicia los chismes, busca nuevos amigos o mantente alejado.

RECUERDA

Hablar mal de los demás y mentir son grandes pecados, prohibidos en el Qurân y mencionados en varios ahâdith. Investiga y aprende acerca de los castigos por hablar mal de los demás- uno de los castigos tendrá lugar en la tumba, mantente alejado de este pecado visualizando y sintiendo como sería ese castigo. Si lo que quieres dejar de lado es el hábito de maldecir, ayuda mucho el recordar que tenemos ángeles con nosotros quienes registran todo aquello que decimos. ¿realmente queremos que los ángeles registren lo que decimos? ¿queremos que esas malas palabras sean las últimas cuando llegue el ángel de la muerte a nosotros?

REFUERZA

Para finalizar, un buen consejo para mantenernos alejados de esto. Una idea de nuestros mayores era que pusiéramos un jarro en la casa en el cual debíamos depositar dinero cada vez que fallábamos en controlar nuestra lengua. La cantidad de dinero que juntamos será lo suficiente para hacernos sentir mal por lo que decimos, y piensa que te costará mucho más caro en la próxima vida. Al final del mes puedes entregar ese dinero en caridad, pero el verdadero propósito es tener una representación física de lo serio que es este mal hábito y de lo mucho que tenemos que mejorar.

EVALÚA CUANTO TIEMPO PASAS HABLANDO

un pequeño experimento: lleva contigo un cronometro, y has un registro de cuantas horas o minutos hablas cada día, y regístralo por temáticas. Al final del día revisa tus resultados y reflexiona acerca de cuanto tiempo gastaste hablando cosas productivas y cosas dañinas. Los resultados podrían sorprenderte.

SILENCIO

Trata de pasar un día sin hablar desde la salida del sol hasta la puesta del sol. Incluyendo las redes sociales. Lo que te puede ayudar a entender cuan valioso puede ser el silencio. De hecho, la enseñanza del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es que deberíamos permanecer en silencio especialmente si no tenemos nada bueno que decir.

REVISA ANTES DE ENVIAR

Con la tecnología, ahora no solo hablamos si no que enviamos e-mails, usamos Skype, teleconferencias, celulares, mensajes de video, WhatsApp, Facebook, Twitter. Etc. La rapidez de estos sistemas a veces nos hace apretar el botón de enviar antes de siquiera evaluar lo que escribimos.

REEMPLAZA EL MAL CON EL BIEN

Si hablaste mal de alguien, además de buscar su perdón, habla bien de él en reuniones con otras personas o con las personas con quien solías hablar mal de él.

 

MENCIONA A ALLÂH

crea el hábito de mencionar a Allâh en tus conversaciones. Sin ello, será más fácil que Shaitân tome el control de nuestras lenguas. Cada palabra que digamos será registrada y tendremos que rendir cuenta.

PROTÉGETE DEL INFIERNO

Como dijimos al principio, la lengua puede ser la causa de nuestra destrucción, por lo que debemos evitar hablar mal.