ES CIERTO QUE ALLÂH ESTÁ CON LOS PACIENTES

Viernes 28 de Julio de 2017
Ÿumu‘ah 5 de Dhul-Qa’dah 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “¡Vosotros que creéis! Buscad ayuda a través de la paciencia y de la Oración; es cierto que Allâh está con los pacientes” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 153].

Todo el tiempo se nos alienta a estar conscientes de Allâh. Como humanos no sabemos ni siquiera lo que ocurre con nosotros mismos. Pero nada está oculto para Allâh. Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “Él posee las llaves de lo oculto y nadie más que Él las conoce. Él sabe lo que hay en la costa y en el mar. No hay hoja de árbol que caiga sin que Él lo sepa, ni grano en el seno de la tierra, o algo que esté verde o seco, sin que se encuentre registrado en un libro evidente” [Sûrah Al-An‘âm (6), âyah 59].

Si estás atravesando momentos de angustia y dolor, recuerda a Allâh, invoca Su nombre y pídele ayuda. Coloca tu frente en el suelo y alábalo para obtener así la verdadera libertad. Eleva tus manos mientras realizas la súplica, y pídele constantemente. Póstrate frente a Su puerta, ten buenos pensamientos sobre Él y espera Su ayuda. Entonces encontrarás la felicidad y el éxito verdaderos. Si ves que la cuerda se tensa cada vez más, sabe que se cortará

Luego de las lágrimas llega la sonrisa, el miedo es reemplazado con el bienestar y la serenidad se apodera de la ansiedad. El Profeta Musa (‘alaihis-salam) no se ahogó en el Mar, porque pronunció firmemente con confianza y fortaleza: “¡No, no nos alcanzarán! Pues mi Señor está conmigo, y Él me indicará [qué hacer para salvarnos]” [Sûrah Ash-Shu‘ârâ (26), âyah 62].

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ten en mente que el éxito se alcanza con la paciencia y el alivio llega después de la dificultad”. No te deprimas, porque tienes a tu Señor, quien dio solución a tus asuntos ayer, y te las dará de igual manera mañana.

‘Atâ Ibnu Abî Rabbâh (radiallâhu ‘anhu) narró: “Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhum) me dijo: “¿Quieres que te muestre una mujer de los habitantes del Paraíso?” Dije, sí. Él dijo: “Aquella mujer negra que vino un día ante el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijo: “Tengo epilepsia, entonces se me destapan partes de mi cuerpo [cuando tengo un ataque], así que pide a Allâh que me cure”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le contestó: “Si quieres lo pido a Allâh, pero si quieres ser paciente tendrás el Paraíso [como recompensa]”. La mujer dijo: “¿Que tenga paciencia? ¡pero se me destapan partes de mi cuerpo! Pide a Allâh que no se me vea nada”. Entonces el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) rogó a Allâh y la mujer siguió padeciendo de epilepsia sin que se viera nada de su cuerpo. Ella es una de las habitantes del Ÿannah”.

Como dice Allâh en un Hadîth Qudsî (dicho sagrado de Allâh): “¡Oh, hijo de Âdam! Te he creado para Mi adoración, por eso ¡no juegues! Yo he decidido tu sustento ¡no te agotes!; si es mucho ¡no te alegres! y si es poco ¡no te entristezcas!”.

Una vez el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) entró en su Mezquita y encontró a Abû Umamah (radiallâhu ‘anhu) en momentos en que normalmente no había nadie, entonces le preguntó: “¡Oh, Abû Umamah! Que haces aquí a esta hora” Él dijo: “Me tienen aquí las preocupaciones, la ansiedad y las deudas” -aquellos que sufren preocupaciones mundanas y están afligidos por las deudas, saben lo que realmente este sahâbih podría haber estado sufriendo-. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “¿Quieres te enseñé una kalimah que, si tú la recitas, Allâh removerá tus preocupaciones y solucionará tus deudas?”. Abû Umamah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “¡Si, por favor enséñame esas palabras!”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “Recita el siguiente Du‘â en la mañana y en la tarde: Allâhumma inni a‘udhubika minal-ham-mi wal-huzni, wa a‘udhubika minal-‘aÿzi wal-kasli, wa a‘udhubika minal-ÿubni wal-bujli, wa a‘udhubika min galabatid-daini wa qahrir-riyâli” Su significado es: ¡Oh Allâh! Me refugio en Ti de las preocupaciones y las tristezas, me refugio en Ti de la debilidad y la vagancia, me refugio en Ti de la cobardía y la avaricia, me refugio en Ti de estar agobiado por las deudas y de ser dominado por los hombres.  Dije las palabras en la mañana y no se escondió el sol en el mismo día sin que Allâh removiera mis preocupaciones y solucionara mis deudas”.

Um Salamah (radiallâhu ‘anha) narró: “Escuché al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “Si un musulmán, cuando le sucede una desgracia, dice lo que Allâh le ordenó: “Ciertamente pertenecemos a Allâh y ciertamente a Él regresaremos ¡Oh, Allâh! Recompénsame por mi desgracia y dame en su lugar algo mejor”. Allâh le dará algo mejor en su lugar”. Cuando murió Abû Salamah dije: “¿Qué musulmán es mejor que Abû Salamah? Su familia fue la primera en emigrar con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Luego dije las palabras que Allâh ordenó, entonces Allâh me dio en su lugar al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) como esposo”.

A través de estos ejemplos y estas historias, Allâh nos enseña que quien busca Su ayuda a través de la paciencia y de la oración, Él, Altísimo sea, lo ayudará. Abû Bakr As-Siddîq (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Cuando estábamos en la cueva vi los pies de los idólatras que nos perseguían, dije: “¡Enviado de Allâh! Si alguno mirara a sus pies nos verían”. Me dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¿Qué crees, Abû Bakr, de dos cuyo Tercero es Allâh?” [Al-Bujâri y Muslim]. Luego la paz y la tranquilidad descendieron sobre ellos.

Por otra parte, Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhum) quedó ciego, pero encontró alivio al pronunciar las siguientes palabras: “Si Allâh me quita la luz de mis ojos, mi corazón permanecerá iluminado, mi corazón entiende y mi mente no es perversa, y mi lengua es como el filo de una espada sin desenfundar”. Se consoló a sí mismo recordando los innumerables favores de Allâh que aún le quedaban habiendo perdido sólo uno de ellos.

‘Urwah Ibn Az-Zubair (radiallâhu ‘anhu) en un solo día perdió una de sus piernas y se enteró que su hijo había muerto. Esta fue su reacción: “¡Oh, Allâh! A Ti pertenecen todas las alabanzas. Si lo has quitado, también me lo has dado. Y si me has puesto a prueba con estas dificultades, también me has salvado y cuidado. Me has dado cuatro extremidades, más sólo te has llevado una. Me has bendecido con cuatro hijos, más sólo te has llevado uno”. Dice Allâh: “Les retribuirá, por haber tenido paciencia, con un Jardín y con vestiduras de seda” [Sûrah Al-Insân (76), âyah 12].

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Dirá Allâh Subhanahu wa Ta‘âlâ: “Yo Soy como mi siervo cree que Soy con él. Estoy con él si Me recuerda. Cuando Me recuerda en la intimidad de su ser, Lo recuerdo en la intimidad de Mi Ser, si Me recuerda ante un grupo, Lo recuerdo ante un grupo mejor que su grupo. [Al-Bujâri y Muslim].

Por eso, como creyentes, a pesar de nuestras dificultades y condiciones siempre debemos buscar la ayuda de Allâh con paciencia y oración, como Allâh nos enseña en el Qurân: “¡Vosotros que creéis! Buscad ayuda a través de la paciencia y de la Oración; es cierto que Allâh está con los pacientes” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 153].

Quiera Allâh darnos el Taufîq de entender estas enseñanzas y poder practicarlas. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh