LAS SÚPLICAS DEL PROFETA IBRAHIM (‘ALAIHIS-SALAM) Y LAS VIRTUDES DE LOS PRIMEROS DÍAS DE DHUL-HIŸŸAH

 

 

Viernes 18 de Agosto de 2017
Ÿumu‘ah 26 de Dhul-Qa’dah 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Hermanos y hermanas, la Jutbah de hoy trata acerca de las súplicas del Profeta Ibrahîm (‘alaihis-salam) y las virtudes de los primeros diez días del mes de Dhul-Hiÿÿah.

Dice Allâh en el Qurân: “Es cierto que Ibrahîm reunía en sí todo lo bueno, era obediente a Allâh y tenía una tendencia innata hacia la verdadera creencia sin haber sido nunca uno de los que asocian. Agradecido con Sus dones, Él lo escogió y lo guio a un camino recto. Y le dimos en esta vida favor y ciertamente en la Última estará con los justos” [Sûrah An-Nahl (16), âyât 120 a 122].

Allâh nos informa en el Qurân que el Profeta Ibrahim (‘alaihis-salam) Le rogaba de la siguiente forma: “¡Señor nuestro! He hecho habitar a parte de mi descendencia en un valle en el que no hay cereales, junto a tu Casa Inviolable; para que, Señor, establezcan la Oración; así pues, haz que los corazones de la gente se vuelquen hacia ellos y provéeles de frutos para que puedan agradecer. ¡Señor nuestro! Tú conoces lo que escondemos y lo que manifestamos. No hay nada que pase desapercibido para Allâh ni en la tierra ni en el cielo. Las alabanzas a Allâh que me ha concedido en la vejez a Ismâ‘îl e Ishâq; es cierto que mi Señor atiende las súplicas. ¡Señor mío! Hazme establecer la Oración a mí y a alguien de mi descendencia. ¡Señor nuestro! Acepta mi súplica. ¡Señor nuestro! Perdónanos a mí, a mis padres y a los creyentes el día en que tenga lugar la Rendición de cuentas” [Sûrah Ibrahîm (14), âyât 37 a 40].

Ibrahîm (‘alaihis-salam) también pedía a Allâh diciendo: “Y de Quien espero con anhelo que me perdone las faltas el Día de la Rendición de cuentas. ¡Señor mío! Dame juicio y tenme entre los justos. Concédeme que los que vengan después hablen de mí con verdad. Hazme de los herederos del Jardín de la Delicia, y perdona a mi padre, él ha sido de los extraviados. Y no me entristezcas el día en que sean devueltos a la vida. El día en que ni la riqueza ni los hijos servirán de nada. Sólo quien venga a Allâh con un corazón limpio” [Sûrah Ash-Shu‘arâ (26), âyât 82 a 89]. Allâh aceptó las súplicas de Ibrahîm (‘alaihis-salam).

Allâh, Quién crea lo que Él desea y elige, creó los cielos y eligió el séptimo para ser el mejor; creó el Paraíso e hizo Al-Ÿannatul-Firdaus el mejor; creó a los ángeles y concedió virtud a cuatro de ellos; creó el ser humano e hizo a los creyentes los mejores de entre los hombres; y de entre los creyentes, eligió a los Profetas; y de entre los Profetas, eligió los Mensajeros; y de entre los Mensajeros, eligió los Ulul-‘Azm (mensajeros dotados de resolución); y entre los Ulul-‘Azm eligió los Khalilain (los dos amigos de Allâh); y entre los Khalilain, eligió a Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Entre la tierra eligió Makkah; de entre los meses, eligió el mes de Ramadân; hizo el mejor de todos los días de la semana, el viernes; y la mejor de todas las noches, Lailatul-Qadr; y el mejor de todos los momentos, el momentos del Ÿumu‘ah; y los mejores de todos los días, los diez primeros días de Dhul-Hiÿÿah.

Así, un musulmán en todo momento es bendecido, tanto en su tiempo como sus acciones. Esto demuestra que la obediencia a Allâh es un medio de obtener barakah, tanto la obediencia verbal como física. Esto involucra todos los actos de adoración. Además de ser un medio de bendición, también es un medio para limpiar y purifica al creyente por estos actos de adoración.

Estamos acercando los más benditos y virtuosos diez días de Dhul-Hiÿÿah, y en algunos días más comenzará la peregrinación anual en Makkah. Entre las temporadas especiales de adoración están los primeros diez días de Dhul-Hiÿÿah, que Allâh ha preferido sobre todos los demás días del año. Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narró que el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No hay días en los que las buenas acciones son más amados por Allâh que estos diez días” La gente preguntó: “¿Ni siquiera el Ÿihad por la causa de Allâh?” Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ni siquiera el Ÿihad por la causa de Allâh. Excepto en el caso de un hombre que salió a la lucha dándose a sí mismo y su riqueza por la causa de Allâh, y volvió sin nada”. Estas palabras y otras tantas indican que estos diez días son mejores que todos los demás días del año, sin excepciones, ni siquiera los últimos diez días del Ramadán. Pero las últimas diez noches de Ramadán son mejores, porque incluyen Lailatul-Qadr (La Noche del Poder), que es mejor que mil meses.

Sabemos que la virtud de estos diez días se basa en muchas cosas, como por ejemplo, Allâh jura por ellos. El jurar por algo es indicativo de su importancia y de su gran beneficio. Allâh dice: “¡Por la Aurora! ¡Por diez noches!” [Sûrah Al-Faÿr (89), âyât 1 y 2]. Ibn ‘Abbâs, Ibn Az-Zubair, Muÿahid y otros de las generaciones anteriores y posteriores, dijeron que esto se refiere a los primeros diez días de Dhul-Hiÿÿah. Ibn Kathîr (rahmatullâhi ‘alaihi) dijo: “Esta es la opinión correcta”. El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) testimonia que estos son los mejores días de este mundo, como hemos podido notar de sus ahâdîth.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) alentó a la gente a hacer buenas obras por las virtudes de esta temporada para las personas en todo el mundo, y también por la virtud del lugar, para los huÿÿâÿ (peregrinos) en la Casa Sagrada de Allâh.

El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos ordenó recitar mucho tasbîh (subhânallâh), tahmîd (al-hamdulillâh) y takbîr (Allâhu Akbar) durante la temporada del Haÿÿ. ‘Abdullâh Ibn ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No hay días más grandes ante los ojos de Allâh y en los que las buenas acciones son más queridas para Él que en estos diez días, por eso, durante este tiempo reciten mucho tahlîl (lâ ilâha illallâh), takbîr y tahmîd”.

Nuestro Dîn fue completado y perfeccionado en estos días como Allâh dice en el Qurân: “Hoy os he completado vuestra Práctica de Adoración, he culminado Mi bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam como Práctica de Adoración” [Sûrah Al-Maidah (5), âyah 3]. Estos diez días incluyen Yaumul-‘Arafah (el Día de Arafah), en el que Allâh ha perfeccionado Su religión. El ayuno en este día reparará los pecados de dos años. Estos días también incluyen Yaumun-Nahr (el Día del Sacrificio), el más grande día de todo el año y el mejor día de la peregrinación, que combina las ‘ibâdât de una manera diferente a cualquier otro día. Estos diez días incluyen, entonces, los días del sacrificio y los días del Haÿÿ:

De entre las buenas acciones en las que un musulmán puede esforzarse por hacer durante los primeros diez días de Dhul-Hiÿÿah, se encuentran:

A) El ayuno. Es Sunnah ayunar el noveno día de Dhul-Hiÿÿah, porque el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos instó a hacer buenas obras durante este tiempo, y el ayuno es uno de las mejores de las obras.

B) El Takbîr. Es Sunnah pronunciar el Takbîr (Allâhu akbar), Tahmîd (Al-Hamdulillâh), Tahlîl (lâ ilâha illallâh) y Tasbih (Subhânallâh) durante los primeros diez días de Dhul-Hiÿÿah, y decirlo en voz alta en la Mezquita, la casa, la calle y todos los lugares donde se permite recordar a Allâh y mencionar su nombre en voz alta, como un acto de adoración y como una proclamación de la grandeza de Allâh Altísimo. Los hombres deben recitar estas frases en voz alta, y las mujeres deben recitarlas en voz baja. Allâh dice en el Qurân: “Para que den testimonio de los beneficios que han recibido y mencionen el nombre de Allâh en días determinados sobre los animales de rebaño que les ha proporcionado. Así pues, comed de ellos y alimentad al desvalido y al necesitado” [Sûrah Al-Haÿÿ (22), âyah 28]. La mayoría de los expertos convienen en que, en estos versos, la frase “días señalados” se refiere a los primeros diez días de Dhul-Hiÿÿah, debido a las palabras de Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ): “Los días señalados son los primeros diez días de Dhul-Hiÿÿah”.

El Takbîr puede incluir las palabras: Allâhu akbar, Allâhu akbar, Allâhu akbar. Lâ ilâha illallâh. Allâhu akbar, Allâhu akbar wa lillâhil-hamd (Allâh es Grande, Allâh es Grande, Allâh es Grande. No hay divinidad, excepto Allâh. Allâh es Grande, Allâh es Grande y a Allâh pertenece toda la alabanza) Así como otras frases.

C) Realizar el Haÿÿ y la ‘Umrah. Una de las mejores obras que se pueden hacer durante estos diez días es llevar a cabo el Haÿÿ a la Casa Sagrada de Allâh. Aquel a quien Allâh ayuda a ir en peregrinación a Su Casa y lleva a cabo todos sus ritos bien, estará incluido en las palabras del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Un Haÿÿ aceptado no tiene otra recompensa que el Paraíso”.

D) Hacer más buenas obras en general, porque las buenas acciones son amadas por Allâh y traen una gran recompensa de él. Quien no es capaz de ir al Haÿÿ debe ocuparse en estos días en la bendición de adorar a Allâh, la oración, la lectura Qurân, el recuerdo de Allâh, hacer súplicas, dar caridad, honrando a sus padres, la defensa de los lazos de parentesco, recomendar el bien y prohibir el mal, y otras buenas obras y actos de adoración.

E) Sacrificio. Entre las acciones que uno debe realizar en estos días es el sacrificio de un animal, que llevará a una persona a estar cerca de Allâh, al elegir un animal de alta calidad, gastando dinero por la causa de Allâh. Esto se hace el día diez y se puede prolongar por tres días más. Este noble acto conlleva una gran recompensa.

F) Arrepentimiento sincero. Una de las cosas más importantes que hacer durante estos diez días es arrepentirse sinceramente ante Allâh y renunciar a todo tipo de desobediencia y pecado. Arrepentimiento significa volverse hacia Allâh y dejar toda acción que Le desagrada, ya se abierta y secretamente, sintiendo remordimiento y abandonando inmediatamente el pecado con la firme determinación de no volver jamás a esas acciones, más bien adhiriendo firmemente a la verdad haciendo lo que Allâh más complace.

Quiera Allâh darnos el taufîq, la capacidad y el éxito de obtener el mayor beneficio de estos benditos días. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh