EL DÍA DE ‘ARAFAH, UNA EXCELENTE OCASIÓN PARA PEDIR A ALLÂH Y AGRADECERLE.

Viernes 25 de Agosto de 2017
Ÿumu‘ah 3 de Dhul-Hiyyah 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh Altísimo dice en el Sagrado Qurân: Juro por el cosmos y sus constelaciones, por el día prometido [el Día del Juicio Final], y por el testigo y lo atestiguado [Sûrah Al-Burûÿ (85), âyât 1 a 3]. Dice Allâh en otro versículo del Qurân: Invóquenme, que responderé [sus súplicas] [Sûrah Al-Gâfir (40), âyah 60].

Una excelente ocasión para pedir a Allâh y agradecerle es el Día de ‘Arafah. No podría haber sido más exacto Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) cuando dijo: “El Haÿÿ es ‘Arafah”.

¿Si no estamos en el Haÿÿ ese día de ‘Arafah qué podemos hacer? Pues bien, podemos ayunar. Sobre esto fue preguntado el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y dijo: “El ayuno de ‘Arafah borra tanto los pecados del año anterior, como los del año siguiente”. También dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “No hay día más virtuoso ante los ojos de Allâh que el Día de ‘Arafah. Allâh desciende al cielo de este mundo y se enorgullece ante la gente de los cielos (los ángeles) y dice: “Miren a mis siervos. Llegaron a Mí con sus ropas polvorientas, sus cabellos despeinados, desde remotos lugares, esperando mi Misericordia. ¡Oh ángeles Míos! Les hago testigos que Yo les he perdonado”. Los ángeles dicen: “Entre ellos está fulano y fulano” Allâh dice: “Yo los he perdonado también”. No hay día en que Allâh libere del Infierno a tantos de Sus siervos, como este Día de ‘Arafah”.

En la Peregrinación de la Despedida, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hizo Du‘â de Magfirah wa Rahmah para su Ummah, es decir que rogó por el Perdón y la Misericordia de Allâh para todos nosotros. Cuando Allâh acepto las súplicas de Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), Shaitân comenzó a arrojarse tierra en el rostro, lamentándose por la aceptación del Du‘â del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). El Día de ‘Arafah es el día de más perdón de Allâh por la Ummah de Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Por eso, en este día debemos esforzarnos en hacer buenas acciones, como el ayuno, oraciones voluntarias, Istighfar y Dhikr de Allâh.

El Día de ‘Arafah, el Dîn del Islam fue perfeccionado para los musulmanes. Como Allâh dice en el Qurân: Hoy les he perfeccionado su forma de adoración, he completado Mi gracia sobre ustedes y he dispuesto que el Islam sea su religión [Sûrah Al-Mâ.idah (5), âyah 3]. Esto realmente es el favor más grande de Allâh para esta Ummah, pues Ha completado Su religión para nosotros, entonces la Ummah no necesita ninguna otra religión o ningún otro Profeta, por eso Allâh envió el sello de todos los Profetas, Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) como misericordia para toda la humanidad y las creaciones.

Ânas Ibn Mâlik (radiallâhu ‘anhu) narró de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Allâh dijo: “¡Oh siervos míos! Siempre que me invoques y me pidas, te perdonaré por lo que has hecho, y no me importará; ¡Oh hijo de Âdam! Aun cuando tus pecados alcancen las nubes del cielo y me pidas perdón, Te perdonaré; ¡Oh hijo de Âdam! Siempre que vengas a Mí con pecados tan grandes como la tierra y te vuelvas a Mí, sin asociar nada conmigo, te otorgaré un perdón tan grande como tus pecados. ¡Oh siervos míos! si el primero de vosotros y el ultimo, humanos y genios, se reuniesen en un mismo lugar, pidiéndome y yo otorgándoles a cada uno su petición, no decrecería lo que poseo, así como no decrece el nivel del mar si una aguja es introducida en él. ¡Oh siervos míos! Ciertamente, son vuestras obras, las que os computo, y luego os las recompensaré. Quien encuentre bien que alabe a Allâh, y quien encuentre lo contrario que no reproche por ello sino a sí mismo”.

Allâh dice en el Qurân: “Y no he creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren” [Sûrah Adh-Dhariyât (51), âyah 56]. El propósito de la creación del hombre es la adoración, y de acuerdo con los dichos del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “El Du‘â es la esencia de la adoración”. Tal como el salâh, el ayuno, el zakâh, el Haÿÿ, etc., son actos de adoración, el Du‘â también es un acto de adoración. Por tanto, así como uno utiliza parte de su tiempo para hacer su salâh, para recitar Qurân o recordar a Allâh a través del Dhikr, debiéramos también dejar tiempo importante para hacer Du‘â.

Ibrahim Ibn Ad-ham (rahmatullâhi ‘alaihi) fue preguntado por las aleyas del Qurân que dicen: “Llamadme y os responderé” [Sûrah Al-Gâfir (40), âyah 60], le dijeron: “Nosotros suplicamos y no obtenemos respuestas”. Él Dijo: “Conoces a Allâh pero no le obedeces; recitas Qurân, pero no actúas de acuerdo a él; conoces a Shaitân y estás de acuerdo con él; proclamas amar a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), pero abandonas su Sunnah; proclamas querer el Paraíso, pero no actúas como para ganarlo; proclamas temer el Fuego del Infierno, pero no te alejas de los pecados; dices “ciertamente la muerte es una verdad” pero no te has preparado para ella; te ocupas buscando las faltas de los demás, y no miras a tus propias faltas; comes de lo que Allâh te provee, pero no le agradeces; entierras a tus muertos, pero no sacas lecciones de ello”.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo que se le recordará a cada persona cada Du‘â que hicieron, y se les mostrará cómo fueron respondidas en el mundo, o cuál es la recompensa que les aguarda en la otra vida. Considerando esto, uno desearía que ninguna de nuestras súplicas fuera respondida mientras vivamos en este mundo, para poder recibir toda la recompensa en la otra vida.

Allâh es nuestro Señor. Es Misericordioso, es Compasivo y es Generoso. Allâh garantiza que nunca faltará a Su promesa. Quien a Allâh pida, Él le responderá. Cualquier cosa que Allâh promete, cierta y absolutamente se cumplirá, por eso debemos pedir mucho perdón de Allâh también en estos días benditos. Dice Allâh Altísimo: “Excepto quien se vuelva atrás, crea y obre rectamente, a ésos Allâh les sustituirá sus malas acciones por buenas. Allâh es Perdonador y Compasivo” [Sûrah Al-Furqân (25), âyah 70].

Por su parte ‘Uqba Ibn Amir (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Pregunté al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Mensajero de Allâh! ¿Cuál sería la causa para mi salva­ción?” Contestó él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Controla tu lengua, atiende a los asuntos de tu casa y llora cuando te equivoques!”.

Hoy en día, generalmente, sólo nos volvemos hacía Allâh y realmente Le obedecemos y pedimos Su ayuda cuando estamos en alguna dificultad. Pero ¿Qué nos enseña nuestro Dîn?: El Islam nos enseña que debemos obedecer a Allâh y volvernos a Él en toda condición, próspera o adversa. La obediencia a Allâh no solamente nos trae muchas recompensas o borra nuestras faltas sino también nos alivia las dificultades.

Quiera Allâh darnos el taufîq, la capacidad y el éxito de aprender, practicar y beneficiarnos del Día de ‘Arafah y sus virtudes. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh