JUTBAH ‘ÎD AL-ADHA MUBARAK

Viernes, 1 de Septiembre de 2017
Ÿumu’ah, 10 de Dhul-Hiÿÿah 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

Allâhu akbar, Allâhu akbar, Allâhu akbar, lã ilâha illallâh

Allâhu akbar, Allâhu akbar wa lillâhilhamd

Allâhu akbaru kabîrâ walhamdulillâhi kathîrâ Wa subhânallâhi bukratan wa asîlâ

Lã ilâha illallâhu wahdah

La vida de Ibrahim (‘alaihis-salam) es una vida llena de lecciones para la Ummah; una vida de guía, de Nûr y de Imân.

Cuando Ibrahim (‘alaihis-salam) vino a visitar a su joven hijo Isma‘îl (‘alaihis-salam) a quien había dejado en Makkah. Hasta que Isma‘îl (‘alaihis-salam) llego a la edad en la cual podía ayudar a su padre. Como Allâh dice en el Qurân: “Cuando este alcanzó la edad de acompañarle en sus tareas”. Isma‘îl (‘alaihis-salam) comenzó a jugar, a moverse por ahí. Un día Ibrahim (‘alaihis-salam) le dijo a su hijo: “Allâh me ha ordenado algo”, él le pregunto: “¿Qué es lo que Allâh te ha ordenado?” Ibrahim (‘alaihis-salam) dijo: “He visto en un sueño que Allâh me ordenaba sacrificarte”.

Podemos imaginar lo que significa que Allâh le ordene a Su amado, Su jalil, Su amigo, que sacrificara a ese hijo suyo a quien recibió después de tantos, tantos años. Y ahora, en este momento, cuando Isma‘îl (‘alaihis-salam) recién comenzaba a jugar y moverse e Ibrahim comenzaba a disfrutar de la compañía de Isma‘îl (‘alaihis-salam), le dice a su hijo: “Allâh me ha ordenado sacrificarte”. Inmediatamente Isma‘îl (‘alaihis-salam) responde: “¡Oh padre!, sacrifícame tal como Allâh te ha ordenado. Inmediatamente ambos se someten y se rinden ante la orden de Allâh”.

Allâh dice en el Qurân: “Y cuando ambos lo habían aceptado con sumisión, lo tumbó boca abajo”. Tomó a su hijo, afiló el cuchillo y el hijo luego le dijo al padre: “Pon mi rostro hacia abajo, para que no sientas pena por mí al mirarme”. Y cuando ambos se sometieron a la orden de Allâh, Ibrahim (‘alaihis-salam) tomó el cuchillo y lo pasó por sobre el cuello de su hijo. Pero, el cuchillo no pudo cortar. Ibrahim (‘alaihis-salam) tuvo éxito en su prueba. Ibrahim (‘alaihis-salam) inmediata y repentinamente escuchó una voz desde el cielo, un llamado desde el cielo. Miró al cielo para ver quién hacia este llamado. Como Allâh dice: “Le gritamos ¡Ibrahim!, ya has confirmado la visión que tuviste. Oh Ibrahim fuiste exitoso en tu prueba, realmente así es como recompensamos a los que hacen el bien”.

Quién es capaz de aceptar una orden de Allâh como la que Ibrahim (‘alaihis-salam) aceptó y cumplió. No solo Ibrahim, sino que también su hijo estaba preparado a sacrificar su vida por una orden de Allâh. Cuando Allâh vio que ambos se sometieron completamente a Su orden, Allâh dijo: “Esta es en verdad la prueba evidente y lo rescatamos poniendo en su lugar una magnifica ofrenda. Un hermoso carnero, del que se dice, era del Ÿannah”.

Ÿibrîl (‘alaihis-salam) descendió y dijo: “¡Oh Ibrahim!, no sacrifiques a tu hijo, si no que sacrifica a este carnero”. Veamos como Allâh elevó el estatus de Ibrahim (‘alaihis-salam), verso tras verso fue revelado en el Qurân, por ejemplo: Por cierto que Ibrahim fue un guía ejemplar [que reunió las mejores virtudes], fue obediente a Allâh, monoteísta y nunca se contó entre quienes Le asociaron copartícipes [Sûrah An-Nahl (16), âyah 120]; y dice Allâh: A Allâh pertenece cuanto hay en los cielos y la Tierra. Allâh todo lo abarca con Su conocimiento [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 126]; y dice Allâh:Y por cierto que Nuestros enviados se presentaron ante Ibrahim para albriciarle (el nacimiento de su hijo Isaac y anunciarle la destrucción del pueblo de Lot). Dijeron: ¡La paz sea contigo! Respondió (Ibrahim): ¡Y con vosotros! Y no tardó en traer un ternero asado [Sûrah Hud (11), âyah 69]; y dice Allâh:Por cierto que tenéis un buen ejemplo en Ibrahim y los que le siguieron, cuando dijeron a su pueblo: No tenemos nada que ver con vosotros, y no somos responsables de lo que adoráis en vez de Allâh. Renegamos de vosotros, y os declaramos el odio y la enemistad para siempre mientras no creáis en Allâh solamente. Pero no hagáis lo que hizo Ibrahim, que le dijo a su padre: Pediré perdón por ti, pero no puedo hacer nada por ti si Allâh decide castigarte ¡Oh, Señor nuestro! A Ti nos encomendamos, a Ti pedimos perdón y ante Ti compareceremos [Sûrah Al-Mumtahanah (60), âyah 4]. No solo eso, cada musulmán de la Ummah de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), no solo hoy si no que por miles de años, cuando realizan su salâh, en el salawât, al final, mencionamos a Ibrahim (‘alaihis-salam).

¿Por qué se elevó tanto el estatus de Ibrahim (‘alaihis-salam)? Es por su sumisión ante la orden de Allâh. Puso la orden de Allâh antes que a su esposa, antes que su hijo, sacrificó su familia, sus deseos solo por una orden de Allâh. En base a esto es que Allâh lo elevó. Y cualquiera que haga lo mismo, que dé preferencia a una orden de Allâh por sobre cualquier cosa de este mundo, Allâh le honrará y lo elevará. Esto es la esencia del Haÿÿ y la esencia de la vida de Ibrahim (‘alaihis-salam). Sumisión total. Sin preguntas, ni pensamientos, ni quejas, ni demora. Allâh dice: Y recomendó Abraham lo mismo a sus hijos y Jacob a los suyos diciendo: ¡Oh, hijos míos! Allâh os ha elegido esta religión y no muráis sino sometidos a Él [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 132].

Esto es Islam, sumisión sin cuestionar a las órdenes de Allâh. Es lo que se pide a cada musulmán. ¿Cuál es el legado de Ibrahim (‘alaihis-salam)? Obediencia a Allâh. Y es por esto que a él se le recuerda cuando alguien es un verdadero musulmán. Qué grado de aceptación de la voluntad de Allâh existió en el corazón de Ibrahim, Isma‘îl (‘alaihimus-salam) y en el de la esposa de Ibrahim. Qué tipo de corazón era este que reflejó la voluntad de Allâh. Qué clase de progenitores son estos que produjeron un niño que pudo decir: “¡Oh mi amado padre!, haz lo que Allâh te ha ordenado hacer”. Qué Imân había en su corazón. El espíritu de sacrificio y el espíritu del Islam. El espíritu de una sumisión y obediencia a Allâh total, implícita, sin cuestionamientos. Qué familia era esta. Qué padre, qué madre, qué hijo. Una vez que pasaron la prueba, Allâh luego eligió a padre e hijo para que construyeran su casa, Baitullâh y llamar a la gente al Haÿÿ.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que infunda en nosotros el verdadero espíritu del sacrificio por Su Dîn, por el cumplimiento de cada una de Sus órdenes y por revivir cada Sunnah de nuestro amado Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), también roguemos para que acepte a todos los que están en Makkah cumpliendo con su Peregrinación hoy, porque mañana puede ser que Allâh conceda el privilegio y honor a cualquiera de nosotros de visitar Su Casa y encontrarse en la Colina de ‘Arafah rogando por Su Perdón y Misericordia. Amîn.

Taqabballâh minna wa minkum

‘Id Mubârak