El hombre (la persona) estará con quien ama

Viernes 8 de Septiembre de 2017
Ÿumu‘ah 17 de Dhul-Hiyyah 1438
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh Altísimo dice en el Sagrado Qurân: “Di: Si verdaderamente amáis a Allâh ¡Seguidme! Y Allâh os amará y os perdonará los pecados” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 31]. Este versículo se llama la aleya del amor y la devoción. Se dice que un grupo de gente afirmó pretendidamente amar a Allâh, y entonces fue revelada esta âyah demostrando que el amor a Allâh tiene una prueba y un resultado. La prueba es seguir al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y el resultado es el amor por él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam).

Abû Musa Al-Asharî (radiallâhu ‘anhu) narró que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El hombre (la persona) estará con quien ama”. Ahadîth como este motivaron a los sahâbah (radiallâhu ‘anhum), tanto que ellos manifestaron un amor tan profundo por el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que no dejaron ni una de sus prácticas sin revivir.

El amor por el Mensajero de Allâh es seguirlo e imitarlo. El amor es el recuerdo continuo del amado; el amor es preferir al amado; el amor es el anhelo por el amado; el amor es la coincidencia del corazón con lo que quiere el amado, amando lo que ama y detestando lo que detesta.

Anas (radiallâhu ‘anhu) narró que se presentó un beduino ante el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le preguntó cuándo será el Día del Juicio Final, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le preguntó: “Y, ¿qué has preparado para ese Día?” Le respondió: “No hago muchas oraciones ni pago mucho zakâh, pero yo amo profundamente a Allâh y Su Mensajero”. Entonces le dijo: “El hombre estará con quien ama y tú estarás con quien tú amas”. Anas (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Nunca estuvimos tan contentos como cuando escuchamos del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “El hombre estará con quien ama” Y Anas agregó: “Yo amo a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), y amo a Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu), y amo a ‘Umar (radiallâhu ‘anhu), y espero estar con ellos en el Paraíso”.

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien revive una de mis sunnan ciertamente me ama, y quien me ama, estará conmigo en el Paraíso”.

Anas Ibn Mâlik relató que el Mensajero de Allâh dijo: “La persona sólo podrá saborear la dulzura de la fe cuando alcance tres características: Amar a Allâh ya Su Mensajero más que a nadie en el mundo, amar sólo por Allâh y detestar regresar a la incredulidad tanto como detestaría ser arrojado al fuego”.

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El hombre sigue el Dîn de su amigo. Así que tangan cuidado en elegir sus amigos”.

En la conquista de Makkah llego Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) con su padre Abû Quhafah y dijo: “¡Oh, Mensajero de Allâh! Mi padre quiere ser musulmán” Entonces Abû Quhafah –quien en esa época era ciego– entró en el Islam, entonces el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo a Abû Bakr: “¿Por qué no lo dejaste en la casa y nosotros lo vamos a visitar?” Respondió: “¡Oh, Mensajero de Allâh! Tú tienes más derecho que nosotros vengamos hacia ti” Cuando Abû Quhafah se hizo musulmán, Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) comenzó a llorar; El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “¿Por qué lloras tanto en un día de alegría para ti? Allâh salvó a tu padre del infierno” Respondió: “Mensajero de Allâh, sería mejor para mí que tu tío –Abu Talib– acepte el Islam, porque eso te haría más feliz”.

Uno de los sahabah, que se llamaba Thaubân (radiallâhu ‘anhu), se desapareció por unos días. Cuando Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) cuando le vio al tiempo después, le preguntó dónde había estaba todo ese tiempo, Thaubân le dijo: “¡Mensajero de Allâh! Estuve pensando por la separación entre nosotros durante estos días que estuve fuera de Madinah, y no pude aguantarlo, hasta que regresé a tu compañía” Comenzó a llorar diciendo: “¡Oh Rasûlullâh! ¿Qué pasará cuando tú estés en un lugar muy alto en el Paraíso y nosotros en un nivel más bajo? ¿No te encontraremos y estaremos solos sin ti, entonces como vamos a disfrutar del Ÿannah?”. De inmediato Allâh reveló los siguientes versículos: “Quien obedezca a Allâh y al Mensajero, ésos estarán junto a los que Allâh ha favorecido: los profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio y los justos. ¡Y qué excelentes compañeros!” (Sûrah An-Nisâ [4], âyah 69).

Anas Ibn Mâlik relató que el Mensajero de Allâh dijo: “Ninguno de vosotros creerá realmente hasta que yo sea más amado para él que su padre, hijos y demás seres queridos”.

Sauwâd (radiallâhu ‘anhu) dijo: “En la batalla de Uhud, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) comenzó a pasar revista a las filas ordenándolas. Cuando se paró frente a mí, me pinchó en el estómago con su Miswâk, entonces le dije: “Ciertamente me has causado daño y tengo que tomar mi derecho” Entonces él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) levantó su túnica descubriendo su abdomen y le dio la oportunidad de hacer lo mismo. En vez de pincharlo, le besó y dijo: “Mensajero de Allâh, sé que este es el último día de mi vida, porque en la batalla moriré como mártir, y quiero que mi cuerpo toca a tu cuerpo antes que muero, con la esperanza que voy a estar contigo en el Paraíso”.

Ishaq At-Tuyibi dijo: “Cada vez que los compañeros del Profeta oían su nombre después de su muerte, se hundían, su piel temblaba y lloraban. Pasaba lo mismo con muchos de los Seguidores. Algunos de ellos actuaban de esta manera llenos de amor y anhelo por él, otros llenos de respeto y consideración.”

Rabiah Ibn Ka’ab Al-Aslami (radiallâhu ‘anhu), criado del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), y que era de As-Suffa uno de los que estaban instalados al final de la mezquita y que no tenían vivienda por su pobreza dijo: “Dormía con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le solía traer el agua para la ablución y lo que necesitaba. Pues, me dijo: “¡Pídeme algo!” Y yo le dije: “Pide a Allâh que esté yo en tu compañía en el Paraíso” Y dijo: “Pídeme otra cosa que no sea esa” ‘Dije: “¡No, eso mismo!” Dijo: “Ayúdame pues, en mis peticiones, orando tú con frecuencia”.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos permita amarle y amar a Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), de tal forma que podamos encontrarnos en el Ÿannah. Amín.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh