¿QUÉ HEMOS HECHO EN EL AÑO ISLÁMICO QUE PASÓ?

Viernes 22 de Septiembre de 2017
Ÿumu‘ah 2 de Muharram 1439
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Lo más valioso que hay en la vida del ser humano es su tiempo, porque es el lapso de vida que le corresponde en este mundo y que se va descontando con cada minuto y segundo que pasan. Allâh jura por el tiempo en varios versículos del Qurân debido al rango que ocupa y a la importancia que tiene en la vida del ser humano. Dice Allâh: “Juro por la aurora y por las diez noches” [Sûrah Al-Fayr (89), âyât 1 y 2]; dice también Allâh: Juro por la noche (cuando cubre con su oscuridad) y por el día cuando resplandece” [Sûrah Al-Lail (92), âyât 1 y 2]; dice también Allâh: “Juro por el transcurso del tiempo” [Sûrah Al-‘Asr (103), âyah 1]. El tiempo es una bondad con la que Allâh nos ha agraciado, así está señala el Qurân: Y Él es Quien dispuso la sucesión de la noche y el día para que reflexionéis (en Su grandiosidad) y Le agradezcáis[Sûrah Al-Furqân (25), âyah 62]. Entonces, ¿de qué manera podemos agradecer la bondad del tiempo? Lo fundamental es que uno lo invierta en concretar mayores logros para que de este modo su tiempo tenga un alto valor. Así, con el comienzo de cada día su vitalidad se verá renovada y su ánimo en el trabajo y la producción levantado, e indudablemente será una mejor persona.

El tiempo es el capital del hombre. Por más que sea abundante no dejará de ser escaso y por más que sea extenso al fin y al cabo es muy corto. Que cada uno de nosotros aproveche de su tiempo porque es su responsabilidad hacerlo.

Recién hace unas horas despedimos otro año islámico que pasó por nuestra vida. Para nosotros los musulmanes, estas no son ocasiones para celebramos, al contrario, son momentos de reflexión y de sacar cuentas.

Terminó el año 1438, y con él terminarán 12 meses o 355 días o 51 semanas o 8.520 horas o 511.200 minutos o 30.672.000 segundo o 51.120.000 latidos de nuestro corazón ¿Cuánto de ese tiempo hemos gastado en entretención, en flojera, en descanso, en dormir, etc., y todo en el Dunia? De estos momentos que sobraron ¿Cuánto quedó para Allâh y su Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)? ¿Cuántas veces en esos días nuestro corazón ha palpitado y cuantas veces hemos inhalado oxígeno y hemos exhalado dióxido de carbono de nuestros pulmones? Nunca hemos parado de respirar, si ocurre que nos detenemos al respirar nuestro cerebro, vista, oído, lengua, el corazón, entendimiento, todos estos sentidos y capacidades dejan de funcionar. Todo esto es una gran bendición de Allâh Subhânahû wa Ta‘âlâ ¿Acaso en el año que ya va a terminar hemos hecho una saÿdah de agradecimiento a Allâh por todas estas bendiciones?

El año que se va deberíamos haber cumplido alrededor de 1.775 oraciones obligatorias ¿Cuántas de ellas hemos cumplido y cuantas no, y cuantas de ellas la hemos hecho en la mezquita en Ÿamâ‘ah? ¿Cuántas de estas oraciones las hemos realizado con devoción y concentración y cuantas de ellas las hemos realizado con apuro? ¿Cuánto Qurân hemos leído? ¿Acaso hemos leído el Qurân con reflexión cada mes, cada dos meses o menos? Si no es así seremos entre aquellas personas de las cuales Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dirá a su Señor en el Día del Juicio Final diciendo: “¡Oh, Señor mío! Mi pueblo ha abandonado el Qurân” [Sûrah Al-Fruqân (25), âyah 30].

En el año pasado ¿Cuántas veces pensaste en los musulmanes hambrientos mientras tu comías una deliciosa comida? ¿Cuántas veces has recordado a los huérfanos musulmanes cuando tu jugabas con tus hijos? ¿Cuántas veces has hecho Du‘â para los que fueron oprimidos, torturados o asesinados? ¿Cuántas veces te has preocupado por ellos? Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien no se preocupa por los asuntos de los musulmanes, no es uno de ellos”.

Hermanos y hermanas, que rápido están acabando los días, los meses, los años. El tiempo está pasando muy rápido. Uno de los signos del Qiyâmah es que los años pasaran como meses y los meses como semanas y las semanas como días y los días como horas. Por el paso del tiempo estamos alejándonos del momento de nuestro nacimiento y estamos acercándonos hacia nuestra inexorable muerte y la inevitable tumba, hacia el Âjirah, hacia el momento cuando cada uno de nosotros estará parado en frente de su Señor.

Muchos de nosotros en alguna parte tenemos un calendario colgado en la pared, al principio del año estaba lleno de páginas, pero cada día o mes damos vuelta una página de ese calendario y al fin de año no quedará ninguna, solamente la cartulina en que se apoyan las páginas. Así es mi vida y así es su vida, un conjunto de días, un conjunto de noches. Cada vez que pasa un día o disminuye una noche, disminuye nuestra vida, hasta que llegará un día en que partiremos de este Dunia. Hasan Al-Basrî (rahmatullâhi ‘alaihi) decía: “¡Oh, hijo de Âdam! Ciertamente tú eres un conjunto de días. Cada vez que pasa un día de tu parte, pasa una parte de ti”.

Un día Fudail Bin ‘Iyâd (rahmatullâhi ‘alaihi) preguntó a una persona cuántos años tenía y esta persona dijo que sesenta años. Dijo Fudail: “Desde hace sesenta años tú estás caminando hacia tu Señor y muy pronto llegarás”, el hombre dijo: “Innâlillâhi wa innâ ilaihi raÿi‘ûn”. Fudail le preguntó: “¿Acaso tú sabes el significado de Innâlillâhi wa innâ ilaihi raÿi‘ûn, pues quien sabe que es un ciervo de Allâh y hacia Él retornará, pues que sepa también que él va a estar en frente de Allâh; y quien sabe que va a estar en frente de su Señor, que sepa que va a ser preguntado; entonces, que prepare sus respuestas a las preguntas”. El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Los pies de un siervo no se moverán de su lugar, el Día de la Resurrección, hasta ser preguntado acerca de cuatro asuntos: sobre su vida y lo que hizo con ella, sobre su juventud y en qué la dedicó, sobre sus bienes cómo los adquirió y en qué los gastó y sobre lo que haya puesto en práctica de sus conocimientos”.

Un año completo de la vida del ser humano fue envuelto y el registro de un año completo se llenó y fue puesto o guardado en un archivo, luego fue sellado y el sello no se romperá hasta el Día del Juicio Final. Allâh Altísimo dice en el Qurân: “Todo ser humano será responsable por sus actos, y el Día de la Resurrección le entregaré un libro abierto. [Se le dirá:] “Lee tu libro, pues hoy será suficiente con que tú mismo leas el registro de tus obras [para saber cuál será tu destino]”.” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyât 13 y 14]; y dice también: “A cada uno se le expondrá el registro de sus obras, y verás a los pecadores que por temor a su contenido dirán: “¡Ay de nosotros! ¿Qué clase de registro es éste, que no deja de mencionar nada, ni grande ni pequeño?” Encontrarán mencionado todo cuanto hayan cometido, pero tu Señor no oprimirá a nadie.” [Sûrah Al-Kahf (18), âyât 49].

Nosotros como musulmanes acaso hemos hecho un pacto con Allâh para mejorar nuestra conexión con Él nuestro comportamiento y no caer en las incesantes trampas del Shaitân cuando decimos “Hoy no, mañana… hoy no, mañana” y así va a pasar otro año y así será el camino de nuestra destrucción.

Por eso es sumamente importante para cada uno de nosotros hacer muhâsabah, es decir, reflexionar y pensar lo que hemos hecho en el año que paso, si hemos encontrado algo bueno agradecemos a Allâh y le pedimos a Él a darnos más Taufîq para seguir haciendo el bien; o si hemos fallado en algo nos arrepentimos y retornamos hacia Allâh con un corazón lleno de pena y remordimiento. Hagamos un pacto con Allâh que vamos a recibir el año que viene con más entusiasmo por nuestro Din que el año que pasó. Por eso, cada segundo minuto, hora, día, mes y año es una oportunidad para acercarnos más a Allâh y prepararnos para nuestro Âjirah.

Hasan Al-Basrî (rahmatullâhi ‘alaihi) decía: “Cada día cuando el alba rompe, anuncia: “¡Oh, hijo de Âdam! Soy una nueva creación, soy testigo de tus hechos. Acumula provisión de mí, pues jamás retornaré hasta el Día del Qiyâmah”.

Estamos comenzando un nuevo año del calendario islámico con el inicio del mes de Muharram, y este posee ciertas características, de entre las cuales mencionamos algunas a continuación:

El ayuno durante este mes.

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El mejor ayuno después del ayuno de Ramadân, es el del mes de Muharram”. Aunque el ayuno de Muharram no es obligatorio, para quien ayuna esos días apartándose de sus propios deseos, se le otorgará una gran recompensa de Allah. El hadîth citado anteriormente significa que el ayuno en el mes de Muharram es el más recompensado entre los ayunos Nafl o voluntarios. Este hadîth no significa que la recompensa prometida por los ayunos de Muharram sólo puede lograrse por el ayuno de todo el mes. Por el contrario, cada día de ayuno durante este mes tiene su mérito. Por lo tanto, se debe aprovechar esta oportunidad tanto como pueda.

El Día de ‘Ashurah.

A pesar de que Muharram es un mes bendito en su totalidad, el décimo día de este mes es el más sagrado entre todos sus días. Este día es llamado ‘Ashurah. Según Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ), cuando el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) emigró a Madinah, encontró que los judíos ayunaban ese día. Ellos dijeron que ese día era el día en que el Profeta Musa (‘alaihis-salam) y sus seguidores cruzaron el Mar Rojo y Allâh ahogó al Faraón en sus aguas. Al oír esto de los judíos de Madinah, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Nosotros (los musulmanes) estamos más cerca que ustedes de Musa (‘alaihis-salam)” y ordenó a sus compañeros ayunar el Día de ‘Ashurah.

También se narra de los ahadîth auténticos que, en el principio, el ayuno del Día de ‘Ashurah era obligatorio para los musulmanes. Fue después, cuando el ayuno de Ramadân se hizo obligatorio, que el ayuno del Día de ‘Ashurah se volvió opcional. ‘Âishah (radiallâhu ‘anha) dijo: “Cuando el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) vino a Madinah, ayunó el Día de ‘Ashurah y ordenó a la gente ayunar también. Pero cuando se ordenó el ayuno de Ramadân, la obligación de ayunar se limitaba a Ramadán y la obligatoriedad del ayuno de ‘Ashurah fue abandonado. Quien así lo deseaba podía ayunar en ese día y quien no lo deseaba podía evitar ayunar ese día”.

Sin embargo, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía ayunar el día de ‘Ashura, incluso después de que el ayuno en Ramadân se hizo obligatorio. ‘Abdullâh Ibn Musa (radiallâhu ‘anhu) dijo que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) prefería el ayuno de ‘Ashura por encima de los ayunos de otros días y prefería el ayuno de Ramadân sobre en el ayuno de ‘Ashura. En resumen, se estableció a través de los ahadîth auténticos que el ayuno en el día de ‘Ashura es Sunnah del Mensajero de Allâh, y da derecho a una gran recompensa.

Según otro hadîth, es más aconsejable que el ayuno de ‘Ashura sea precedido o seguido de otro ayuno. Esto significa que deberíamos ayunar dos días: el 9 y el 10 o el 10 y 11 de Muharram, es decir los próximos viernes y sábado o sábado y domingo. La razón de este ayuno adicional indicado por Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es que los judíos solían ayunar en el Día de ‘Ashura solamente, y el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) quiso distinguir la forma de ayuno de los musulmanes de la de los judíos. Por lo tanto, él aconsejó a los musulmanes añadir otro ayuno al de ‘Ashura.

Llegar al final de otro año, no es motivo para celebrar, sino tiempo para meditar. ¿Cuánto he preparado para mi tumba? ¿Cuánto más me acerqué a mi Señor? ¿Qué preparativos he hecho para el âjirah?

Hermanos y hermanas, pedimos Allâh que nos dé más Taufîq para vivir según las enseñanzas de nuestro Dîn y que nos mantenga a nosotros y a todos los musulmanes en paz en serenidad bajo su misericordia y para que alivie los sufrimientos de todos los musulmanes sea donde sea. Roguemos también para que nos proteja de introducir en nuestra vida como musulmanes las costumbres o prácticas de quienes no son musulmanes, para que nos guie y mantenga en el Camino Recto. Amîn.

As-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh