LOS QUE SON DESCONOCIDOS EN LA TIERRA, PERO MUY CONOCIDOS EN LOS CIELOS

Viernes 10 de Noviembre de 2017
Ÿumu‘ah 21 de Safar 1439
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Cada musulmán y musulmana debe preocuparse de ser más conocido en los cielos que en la tierra, más conocidos por Allâh y sus ángeles, porque en ello radica el honor verdadero, el éxito grandioso y la aceptación de las buenas acciones. Allâh dice en el Qurân: “Los amigos cercanos de Allâh no han de temer ni estarán tristes, porque creyeron y fueron piadosos. Ellos recibirán la albricia en esta vida y en la otra. La promesa de Allâh es inalterable. Ese es el éxito grandioso” [Sûrah Yûnus (10), âyât 62 a 64]. Y dice también: “A los que niegan la verdad los seduce la vida mundanal, y [por eso] se burlan de [la pobreza de] los creyentes; pero los que temen a Allâh [en este mundo] estarán sobre ellos el Día de la Resurrección, y Dios provee a quien desea sin límite” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 212].

Por otro lado, narró Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh no observa vuestro cuerpo ni vuestra apariencia, sino que observa vuestros corazones y vuestras obras”. [Muslim].

Allâh comienza siempre mencionando Su amor a nosotros antes del nuestro hacia Él, diciendo: “Allâh estará satisfecho de ellos y ellos lo estarán de Él” [Sûrah Al-Baiyinah (98), âyah 8]. Cuando Allâh reveló esta Sûrah, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo a Ubayy Ibn Ka‘b (radiallâhu ‘anhu): “Allâh me ordenó recitarte esta sura”, él respondió: “¿Allâh me mencionó con mi propio nombre?” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le contestó: “Si”, Ubayy Ibn Ka‘b le preguntó: “Mensajero de Allâh, ¿Él (Altísimo sea) dijo Ubayy Ibn Ka‘b?”. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo que si, entonces este sahabi se puso a llorar.

¿Acaso no ha dicho Allâh Altísimo en un Hadîth Qudsi: “Mencionadme os mencionaré, quien me mencione dentro de sí mismo, le mencionaré dentro de Mí mismo, y si me menciona en público, lo mencionaré en una asamblea mejor”? Esto es el honor verdadero, cuando uno es conocido en los cielos y no solamente conocido en la tierra, la gente virtuosa que ha pasado por nuestra historia no ha demostrado que a través de su apego al Dîn y las acciones virtuosas el hombre será conocido por Allâh y Sus ángeles.

Hemos escuchado de Uwais Ibn ‘Amr (rahimahullâh), un hombre del Yemen sobre el que el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) vaticinó que llegaría a Madinah, y recomendó a su familia y sahabah que siguieran su ejemplo y que si lo veían le rogaran que pidiera perdón por ellos. Nadie lo conoció, pero fue famoso en los cielos. Usair Ibn Yabir (radiallâhu ‘anhu) narró: “Cada vez que llegaba gente del Yemen para prestar apoyo a los musulmanes, ‘Umar Ibn Al-Jattab (radiallâhu ‘anhu) les preguntaba: “¿Está entre vosotros Uwais Ibn ‘Amir?” Y siguió preguntando hasta que lo encontró. Le dijo: “¿Tú eres Uwais Ibn ‘Amir?” Contestó que sí. Preguntó: “¿Eres de las tribus de Murad y luego de Qaran?” Dijo que sí. Le preguntó otra vez: “¿Tenías lepra y te curaste, y sólo te quedó la marca del tamaño de un dírham (una moneda) en tu piel?” Dijo que sí. Le preguntó: “¿Tienes a tu madre viva?” Dijo también que sí. Entonces le dijo ‘Umar (radiallâhu ‘anhu): “Escuché al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “Vendrá a vosotros Uwais Ibn ‘Amir con los refuerzos de la gente del Yemen. El será de Murad y de Qaran. Se habrá curado de la lepra excepto la superficie de un dirham, y tendrá a su madre a la que tratará excelentemente. Si jura por Allâh, cumple su juramento. Si podéis pedirle que ruegue perdón para vosotros, hacedlo”. Pide pues perdón para mí” agregó ‘Umar. Y pidió perdón a Allâh por él. Luego ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) le dijo: “¿Dónde quieres ir?” Dijo: “A Kufa”. Le preguntó: “¿Quieres que le escriba a su gobernador sobre ti?” Contestó: “A mí me gusta vivir entre los pobres. Es mejor para mi ser conocido los cielos que ser conocido en la tierra”.

Se narra además de Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) acerca de una mujer de piel oscura solía barrer la mezquita, y el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) un día notó que no la había visto, así que preguntó por ella, y se le dijo que ella había fallecido. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¿Por qué no me informaron?” Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Era como si consideraran que el asunto no tenía importancia. Ellos le mostraron dónde estaba su tumba y él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hizo salâtul-ÿanazah (la oración fúnebre) sobre ella, luego dijo: “Estas tumbas están llenas de oscuridad para los que residen en ellas, y Allâh el Todopoderoso las ilumina con mi oración sobre ellas”. [Bujari y Muslim].

Que podemos aprender de esta historia: 1) La virtud de limpiar la mezquita; 2) Se recomienda preguntar sobre un persona o amigo de uno cuando están ausentes por un tiempo; 3) Una de las maneras de recompensar a otros es suplicar por ellos; 4)Se recomienda asistir a las oraciones fúnebres de las personas justas; 5) La gente debe informar a otros sobre la muerte de un musulmán cuando Ocurre; y 6) Hay muchos que son desconocidos en la tierra muy conocidos en los Cielos.

Anas Ibn Malik (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Estábamos un día con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y nos dijo: “Aparecerá un hombre de los del Paraíso”. Pronto un hombre de los Ansâr apareció con sus zapatos colgados en la mano izquierda y nos saludó. El día siguiente, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo lo mismo del día anterior y el mismo hombre apareció. El tercer día, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) contó lo mismo y una vez más el mismo hombre apareció. Una vez que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se había ido, ‘Abdullâh Ibn ‘Amr Ibn Al-‘As (radiallâhu ‘anhu) siguió al hombre contándole que tras una disputa con el padre, éste lo expulsó de la casa y por ello tenía que permanecer fuera del hogar por tres días y le pidió si podía acogerlo en su casa. El hombre aceptó. Anas comentó que ‘Abdullâh permaneció en la casa del mencionado hombre tres días y notó que el hombre no se levantaba para hacer oraciones voluntarias por la noche, sino cada vez que se volteaba en su lecho no decía sino buenas palabras. Al pasar las tres noches y cuando ‘Abdullâh notó que era muy poca cosa lo que el hombre hacía, le comentó que no había habido pelea alguna con el padre, tampoco fue expulsado de la casa sino lo que quería saber era por qué el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo que el hombre era de la gente del Paraíso tres veces seguidas, y por ello ‘Abdullâh quería ver qué es lo que hacía el hombre de extraordinario. El hombre le comentó que nada hacía fuera de lo común y que lo único que hacía era que no engañaba a ningún musulmán tampoco envidiaba a algún musulmán por las mercedes otorgadas por Allâh. ‘Abdullâh (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Por eso has llegado muy lejos y eso es lo que nosotros no hemos podido hacer”. [Ahmad].

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Entrarán al Ÿannah las personas cuyos corazones se asemejan al de los pájaros”. [Muslim]. Es decir, pechos limpios de faltas y maldades y llenos de temor por Su Creador y confiados en su Señor.

Quiera Allâh darnos el Taufîq de entender estas enseñanzas y poder practicarlas. Âmîn.

As-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh