BUSCAR LA AYUDA A TRAVÉS DE LA PACIENCIA Y LA ORACIÓN

Viernes 15 de Diciembre de 2017
Ÿumu‘ah 27 de Rabi’ul-Auwal 1439
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ en el Sagrado Qurân: “¡Oh, creyentes! Busquen ayuda en la paciencia y la oración; que Allâh está con los pacientes.” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 153]. Todo el tiempo se nos alienta a estar conscientes de Allâh. Como humanos no sabemos ni siquiera lo que ocurre con nosotros mismos. Pero nada está oculto para Allâh. Dice Allâh también: “Él posee las llaves de lo oculto y nadie más que Él las conoce. Él sabe lo que hay en la costa y en el mar. No hay hoja de árbol que caiga sin que Él lo sepa, ni grano en el seno de la tierra, o algo que esté verde o seco, sin que se encuentre registrado en un libro evidente” [Sûrah Al-An‘âm (6), âyah 59].

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), dijo: “Lo más cerca que un Siervo puede estar de su Señor es cuando está en postración, así que invoca a Allâh mucho en ella” [Muslim y Abû Dawûd]. Cuando un musulmán está en su salâh (oración) está volviendo su rostro hacia Allâh; y cuando él se postra su oración, está lo más cerca que pueda estar de Allâh Altísimo, así que es mejor invocar a Allâh en ese momento. Es sabido que durante la postración, uno no debería pedir por todo sus necesidades Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Dirá Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ: “¡Yo soy como mi siervo cree que Soy con él. Estoy con él si Me recuerda. Cuando Me recuerda en la intimidad de su ser, lo recuerdo en la intimidad de Mi Ser, si Me recuerda ante un grupo, lo recuerdo ante un grupo mejor que su grupo” [Al-Bujâri y Muslim].

Si estás atravesando momentos de angustia y dolor, recuerda a Allâh, invoca Su nombre y pídele ayuda. Coloca tu frente en el suelo y alábalo para obtener así la verdadera libertad. Eleva tus manos mientras realizas la súplica, y pídele constantemente. Póstrate frente a Su puerta, ten buenos pensamientos sobre Él y espera Su ayuda. Entonces encontrarás la felicidad y el éxito verdaderos.

Luego de las lágrimas llega la sonrisa, el miedo es reemplazado con el bienestar y la serenidad se apodera de la ansiedad. El Profeta Mûsa (‘alaihis-salam) no se ahogó en el Mar, porque pronunció firmemente con confianza y fortaleza: “¡No, [no nos alcanzarán]! Pues mi Señor está conmigo, y Él me guiará [para saber cómo salvarnos]” [Sûrah Ash-Shu‘ârâ (26), âyah 62].

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ten en mente que el éxito se alcanza con la paciencia y el alivio llega después de la dificultad”. No te deprimas, porque tienes a tu Señor, quien dio solución a tus asuntos ayer, y te las dará de igual manera mañana.

Una vez Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) entró en su Mezquita y encontró a Abû Umamah (radiallâhu ‘anhu) en momentos en que normalmente no había nadie, entonces le preguntó: “¡Oh Abû Umamah! ¿Qué haces aquí a esta hora?” Él dijo: “Me tienen aquí las preocupaciones, la ansiedad y las deudas” (aquellos que sufren preocupaciones mundanas y están afligidos por las deudas, saben lo que realmente este sahâbih podría haber estado sufriendo). El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “¿Quieres te enseñé unas palabras que, si tú las recitas, Allâh removerá tus preocupaciones y solucionará tus deudas?”. Abû Umamah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “¡Si, por favor enséñame esas palabras!”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “Recita el siguiente Du‘â en la mañana y en la tarde”:

Allâhumma inni a‘udhubika minal-ham-mi wal-huzni,

wa a‘udhubika minal-‘aÿzi wal-kasli,

wa a‘udhubika minal-ÿubni wal-bujli,

wa a‘udhubika min galabatid-daini wa qahrir-riyâli

Su significado es: ¡Oh Allâh! Me refugio en Ti de las preocupaciones y las tristezas, me refugio en Ti de la debilidad y la vagancia, me refugio en Ti de la cobardía y la avaricia, me refugio en Ti de estar agobiado por las deudas y de ser dominado por los hombres.  Continuó su relato diciendo: “Dije dichas palabras en la mañana y no se escondió el sol en el mismo día, salvo que Allâh removió mis preocupaciones y soluciono mis deudas”.

Um Sâlamah (radiallâhu ‘anhâ) narró: “Escuché al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “Si un musulmán, cuando le sucede una desgracia dice lo que Allâh le ordenó: “Ciertamente pertenecemos a Allâh y ciertamente a Él regresaremos, ¡Oh Alláh recompénsame por mi desgracia y dame en su lugar algo mejor”, Allâh le dará algo mejor en su lugar”! Cuando murió Abû Sâlamah (radiallâhu ‘anhu) dije: “¿Qué musulmán es mejor que Abû Sâlamah? Su familia fue la primera en emigrar con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Luego dije las palabras que Allâh ordenó, entonces Allâh Altísimo me dio en su lugar al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) como esposo”.

A través de estos ejemplos y estas historias, Allâh nos enseña que, quien busca Su ayuda a través de la paciencia y de la oración, Él lo ayudará. Abû Bakr As-Siddîq (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Cuando estábamos en la cueva vi los pies de los idólatras que nos perseguían, dije: “¡Enviado de Allâh! Si alguno mirara a sus pies nos verían”. Me dijo: “¿Qué crees, Abû Bakr, de dos cuyo Tercero es Allâh?” [Al-Bujâri y Muslim], luego la paz y la tranquilidad descendieron sobre ellos.

Por otra parte, Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhum) quedó ciego, pero encontró alivio al pronunciar las siguientes palabras: “Si Allâh me quita la luz de mis ojos, mi corazón permanecerá iluminado, mi corazón entiende y mi mente no es perversa, y mi lengua es como el filo de una espada sin desenfundar”. Se consoló a sí mismo recordando los innumerables favores de Allâh que aún le quedaban habiendo perdido sólo uno de ellos.

‘Urwah Ibn Az-Zubair (radiallâhu ‘anhu) en un solo día perdió una de sus piernas y se enteró que su hijo había muerto. Esta fue su reacción: “¡Oh, Allâh! A Ti pertenecen todas las alabanzas. Si lo has quitado, también me lo has dado. Y si me has puesto a prueba con estas dificultades, también me has salvado y cuidado. Me has dado cuatro extremidades mas sólo te has llevado una. Me has bendecido con cuatro hijos más sólo te has llevado uno. “Los retribuirá por su paciencia con el Paraíso y vestimentas de seda” [Sûrah Al-Insân (76), âyah 12]. Por eso, como creyentes, a pesar de nuestras dificultades y condiciones siempre debemos buscar la ayuda de Allâh con paciencia y oración, como Allâh nos enseña en el Qurân: “¡Vosotros que creéis! Buscad ayuda a través de la paciencia y de la Oración; es cierto que Allâh está con los pacientes” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 153].

Quiera Allâh darnos el Taufîq de entender estas enseñanzas y poder practicarlas. Âmîn.

As-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh