LA EXCELENCIA DE INVOCAR SALUDOS Y BENDICIONES SOBRE EL PROFETA MUHAMMAD (SAW)

Viernes 29 de Diciembre de 2017
Ÿumu‘ah 11 de Rabi’uth-Thanî 1439
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

En muchas ocasiones se nos ha dicho y hemos oído que como musulmanes debemos enviar salutaciones a nuestro amado Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Pero ¿Por qué tenemos que hacerlo? Después de Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ, el mayor benefactor en el universo, sobre todos los seres humanos, especialmente sobre los creyentes, es Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). La cantidad de favores que ha hecho a nosotros no puede compararse con los favores de nadie más. Lo que nos demandan estos favores es que mostremos nuestro aprecio, el mayor amor y creencia de que cada vez que su nombre se pronuncie o cuando no sea pronunciado, debemos invocar salutaciones sobre él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). En realidad, salawat y salam son un gran, elevado y honorable Du‘â en la presencia de Allâh que es realizado a Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Para mostrar nuestro vínculo de îmân con él. Este es un Du‘â tal que es definitivamente aceptado, no hay duda alguna ni espacio para su objeción.

Allâh nos ordena hacer el bien, y responder con el bien hacia quien lo ha hecho a nosotros. Sin embargo, no hay bien que podamos hacer que sea suficiente para responder a las gracias y favores que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) ha hecho por nosotros, en esto somos totalmente débiles. Miremos nuestra indefensión y pequeñez, Allâh nos ha ordenado invocar salawât y salâm sobre nuestro Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a cambio de los favores y sacrificios que hizo por nosotros. En realidad, esto es solo para nuestro beneficio y es bondad sobre bondad. Como consecuencia de esto, el amor aumenta, y es parte del îmân, es liberada del Ÿahannam y las buenas nuevas del Ÿannah las recibirá, todo por el mérito de estas pequeñas pero valiosas acciones. También adhiere como consecuencia todo tipo de éxito.

Si analizamos el Qurân, encontraremos que contiene muchas órdenes acerca del salâh, el ayuno, el Haÿÿ, etc. Y también menciona las vidas de muchos ambiyâ (‘alaihimus-salam) y también los honra, por ejemplo, en el caso de Âdam (‘alaihis-salam), menciona su creación y de como a los ángeles se les ordenó postrarse ante él. Sin embargo, en ninguna otra norma ni para honrar a ninguna otra persona Allâh declara que Él mismo realiza una cierta acción, sobre la cual los creyentes también son ordenados a actuar como en el siguiente versículo: “Es verdad que Allâh y Sus ángeles hacen oración por el Profeta. ¡Vosotros que creéis! Haced oración por él y saludadlo con un saludo de paz” [Sûrah Al-Ahzab (33), âyah 56]. Este honor está reservado solo para la más virtuosa creación de Allâh, el orgullo de los hijos de Âdam (‘alaihis-salam), para quien todo este universo fue creado, Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Notamos que Allâh menciona inicialmente salawât sobre el Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) como algo proveniente de Él mismo y luego de los malâikah y finalmente lo ordena a los creyentes que ellos también deben de invocar salawât ‘ala an-Nabi. Que gran honor para Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que los creyentes se unan a Allâh y a los ángeles en este acto tan bendito.

La primera razón por la cual invocamos salutaciones sobre Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es porque resulta ser una orden de Allâh. Una segunda razón es que a través del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), Allâh nos guio al Camino Recto; a través de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), Allâh nos sacó de la oscuridad y nos mostró la luz; a través de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), Allâh nos sacó de la ignorancia y nos mostró el verdadero conocimiento. Una tercera razón es que si miramos la vida del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) encontraremos que su vida está llena de amor y compasión por la Ummah y una vida de sacrificio, lucha, esfuerzo por la Ummah. Hay muchos incidentes en relación a esto y también hay muchas más razones, por ello nuestra única manera de poder compensar lo que el Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hizo por nosotros es invocar salawât y salâm sobre él, en abundancia, especialmente durante el día viernes.

Ahora examinaremos algunas de las virtudes de invocar salawât y salâm sobre el Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam):

Anas (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “En la presencia de quien mi nombre sea pronunciado, deberá enviar salutaciones a mí. Y quien invoque salawât sobre mí una sola vez, Allâh derramara diez favores sobre él, y le perdonará diez pecados y elevara su rango diez veces” [Musnad Ahmad, Nasai e Ibnu Hibbân].

Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien quiera que envíe salutaciones sobre mí una vez, Allâh derramara sobre el diez favores”.

Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ciertamente la gente más cercana a mí en el día del Qiyâmah serán aquellos que enviaban salutaciones para mi, abundantemente” [Tirmidî].

Se narra también que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Invoquen salutaciones sobre mi abundantemente pues en la tumba serán preguntados por mí en un comienzo”.

Otro hadîth narra: “Invoquen salutaciones sobre mi abundantemente pues ciertamente será una luz en la oscuridad del Sirât, y quien desee que sus acciones pesen mucho en la balanza, que invoque salât en abundancia”.

Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ciertamente Allâh tiene ciertos ángeles moviéndose alrededor de la tierra para hacerme llegar las salutaciones de mi Ummah”.

Ubay Ibn Ka‘ab (radiallâhu ‘anhu) narró: “Pregunte: ¡Oh, Rasûlullâh! Desearía invocar más salutaciones sobre ti. ¿Cuánto tiempo del que dispongo para el Du‘â debería reservarlo para ello?” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Tanto como desees”. Dije: ¿Entonces debería utilizar un cuarto de ese tiempo? Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Tanto como tú desees. Y si lo aumentas aún más, será mejor para ti”. Dije: En ese caso destinare la mitad del tiempo. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Será tanto como desees, y si aumentas aún más será mejor para ti”. Dije: Destinare dos tercios de ese tiempo. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Como desees, y si aumentas más, será mejor para ti”. Dije: ¡Oh, Rasûlullâh! Hare ahora la intención de que destinaré todo mi tiempo para Du‘â para invocar salutaciones sobre ti. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “En ese caso, todas tus preocupaciones serán removidas y tus pecados serán perdonados” [Tirmidî y Musnâd Ahmad].

Abû Ad-Dardâ (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien invoque salât sobre mi diez veces en la mañana, y diez veces en la tarde contará con mi intercesión en el día del Qiyâmah” [At-Tabarani].

Ruwayfî Bin Thâbit Al-Ansârî (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien diga “Allâhuma salli ‘alâ Muhammad wa anzilhul-maqa’dal-muqarraba ‘indaka yaumal-Qiyâmah” (¡Oh, Allâh! Haz descender Tus salutaciones sobre Muhammad y otórgale una posición de cercanía a Ti en el Día del Qiyâmah), recibirá mi intercesión en nombre suyo”.

Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien diga: Ÿazallâhu ‘anna Muhammadan ma hua ahluhu” (quiera Allâh recompensar a Muhammad en nuestro nombre, con la recompensa que le es debida), ciertamente mantendrá ocupados a setenta ángeles durante mil días (para registrar la recompensa)”.

Aûs Ibn Aûs (radiallâhu ‘anhu) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El mejor de vuestros días es el ÿumu’ah. Multiplicad en ese día la invocación de bendiciones sobre mí, pues vuestras bendiciones me alcanzan”. Le preguntaron: “¿Cómo han de alcanzarte nuestras bendiciones cuando te hayas consumido en la tumba?” Les respondió: “¡Allâh ha prohibido a la tierra consumir el cuerpo de los profetas!” [Abû Dâûd, Isnâd Sahîh].

Abû Huraîrah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando alguien me salude con el salâm, Allâh me devolverá el alma para que le pueda responder el saludo con el salâm” [Abû Dâûd, Isnâd Sahîh].

Abû Muhammad Ka’b Ibn ‘Uÿrah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Cuando salió el Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a donde nosotros estábamos le preguntamos: “¡Oh, Enviado de Allâh! Hemos aprendido cómo saludarte con el salâm, pero ¿cómo pedimos bendiciones por ti?” Respondió: “Decid: ¡Oh, Señor! Agracia a Muhammad y a la familia de Muhammad como agraciaste a la familia de Ibrâhîm, Tú eres Loable, Glorioso. ¡Oh, Señor Allâh! Bendice a Muhammad y a su familia como bendijiste a la familia de Ibrâhîm, ciertamente Tú eres Loable, Glorioso” [Al- Bujâri y Muslim].

Fadâlah Ibn ‘Ubaîd (radiallâhu ‘anhu) dijo: “El Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) escuchó a alguien pidiendo Du‘â en su salâh sin antes haber dado alabanzas a Allâh, ni haber pedido bendiciones por el Enviado, entonces el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Se ha apresurado!” Y agregó: “Si alguno de vosotros quiere hacer un Du‘â que comience por glorificar a Su Señor y alabarle, luego que pida bendiciones por su Enviado, y finalmente que pida lo que desee” [Abû Dâûd y At-Tirmidhî, dijo: hadîth hasan sahîh].

Estas son solo algunas de las innumerables virtudes de invocar salawât y salâm sobre Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Ahora nombraremos solo algunos de los beneficios de estas invocaciones sobre Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam):

  1. El musulmán sincroniza sus acciones con Allâh, ya que Allâh también invoca estas salutaciones,
  2. El musulmán sincroniza sus acciones con los ángeles, pues ellos también invocan estas salutaciones,
  3. Una sola salutación de un creyente atrae diez favores de Allâh,
  4. Es un medio para lograr la misericordia y las súplicas de los ángeles,
  5. Es un medio de atraer el Du‘â y la misericordia de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam),
  6. Una sola salutación hace que desciendan diez favores de Allâh, diez pecados son perdonados y el creyente será elevado diez veces su rango,
  7. Invocar cien salutaciones es un medio para lograr la liberación de Ÿahannam y de la hipocresía,
  8. Purifica las acciones,
  9. Acarrea más recompensa que liberar a un esclavo,
  10. Permite obtener la intercesión de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam),
  11. Permite el testimonio de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en favor de quien envía salutaciones,
  12. Es causa de que la balanza del creyente se encuentre llena de buenas acciones,
  13. Es un medio de protección contra una severa sed en las llanuras de la resurrección,
  14. Es un medio para que creyente esté firme en el puente del sirât,
  15. Es una de las acciones más amadas,
  16. Es un medio para que la pobreza y las situaciones de estrechez sean removidas,
  17. Las bendiciones de las salutaciones se perpetúan en nuestra descendencia,
  18. Es un medio para remover el óxido de nuestros corazones,
  19. Es un medio de protección contra errores cometidos en nuestro camino al Ÿannah,
  20. Es un medio de fortalecer nuestro corazón,
  21. Causa el aumento del amor por Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam),
  22. Atrae bendiciones en todos los asuntos,
  23. Es un medio para que la pena, angustia, calamidades y catástrofes sean apartadas,
  24. Es un medio para alcanzar una Luz Divina con la que el musulmán se sobrepondrá ante sus enemigos,
  25. Las bendiciones serán derramadas sobre la riqueza del creyente,
  26. El musulmán recibirá la buena nueva del Ÿannah o verá su lugar en el Ÿannah aun estando en este mundo,
  27. Es un medio para alcanzar todo tipo de bendiciones en este mundo y en la Próxima Vida,
  28. Es un medio para la aceptación de nuestras súplicas. (es por esto que nuestros Du‘â son suspendidos en el cielo mientras no recitemos salawât sobre el Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Es por esto que recomendamos invocar salutaciones sobre él antes y después de nuestros Du‘â),
  29. El musulmán no será considerado de entre los avaros, y
  30. Uno de los grandes beneficios es el que el creyente recibirá la respuesta de cada salutación del mismo Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam).

Quiera Allâh darnos el taufîq para dedicar algo de nuestro tiempo diariamente para invocar salutaciones sobre nuestro amado Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y quiera darnos la capacidad para aumentar nuestras salutaciones durante el viernes. Âmîn.

As-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh