CUATRO CARACTERÍSTICAS QUE, SI LAS TIENES NO TE PREOCUPES POR PERDER ALGO MUNDANO

Viernes 5 de Enero de 2018
Ÿumu‘ah 18 de Rabi’uth-Thanî 1439
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo en el Sagrado Qurân: “Habrán triunfado los creyentes. Aquéllos que en su salâh están presentes y se humillan. Los que de la frivolidad se apartan (…) Y aquéllos que con lo que se les confía y de sus compromisos son cumplidores. Y los que cumplen sus oraciones. Ellos son los herederos, que heredarán el Firdaus, donde serán inmortales” [Sûrah Al-Muminûn (23), âyât 1 a 11]. Y dice también: “Es verdad que (…) a los veraces y a las veraces (…) Allâh les ha preparado un perdón y una enorme recompensa” [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyah 35].

‘Abdullâh Ibn ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Hay cuatro características que, si las tienes no te preocupes por perder algo mundano: Ser confiable, decir la verdad, tener un buen carácter y consumir solo lo lícito”. [Musnad Ahmad].

Ser Confiable

Un musulmán se destaca, entre otras características, por cumplir con sus promesas y pactos, y esto siempre ha sido una importante preocupación de los musulmanes, porque ir en contra de la palabra o de la promesa es el defecto de los hipócritas. Allâh dice: “Cumplan con sus compromisos, porque se los interrogará por ellos” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyah 34]; dice también: “Y los que devuelven los depósitos que se les confían y respetan los acuerdos que celebran” [Sûrah Al-Ma’âriÿ (70), âyah 32].

Allah os ordena devolver los depósitos a sus dueños en efecto, porque ser fiel y cumplir con las obligaciones es una de las mayores cualidades de la fe, mientras que la traición es una de las características más graves de la hipocresía, Dice Allâh Altísimo: “¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! ¡No traicionéis a Allâh y al mensajero, y no traicionéis a sabiendas la encomienda confiada que ha sido depositada en vosotros!” [Sûrah (8), âyah 27].

Entre las características de la hipocresía se encuentra la traición, como dijo el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Los signos del hipócrita son tres: cuando habla, miente; cuando promete, no cumple; y si se le confía algo, traiciona”. [Al-Bujâri y Muslim].

Decir la verdad  

Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La verdad conduce a la virtud y la virtud conduce al Ÿannah. Cuando la persona se mantiene diciendo la verdad es anotada ante Allâh como un veraz. Por el contrario, la mentira conduce a la inmoralidad y la inmoralidad conduce al Fuego. Cuando la persona se mantiene diciendo mentiras hasta que es anotada ante Allâh como un mentiroso” [Al-Bujâri y Muslim].

Abû Muhammad Al-Hasan Ibnu ‘Alî Ibnu Abû Tâlib (radiallâhu ‘anhum) dijo: “He aprendido del Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) lo siguiente: “Deja aquello que te trae dudas por aquello que no te trae dudas. La verdad trae sosiego y paz; en cambio la mentira trae dudas” [At-Tirmidhî].

La verdad, aunque cueste, duela o sea amarga, conducirá a la salvación; y la mentira, a pesar de que es fácil, dulce o bella, conducirá innegablemente a la destrucción. Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquel que se mantiene en silencio, gana la salvación”.

Luqmân el Sabio estaba una vez sentado acompañado de sus discípulos, cuando paso cerca de él una persona que al reconocerlo le dijo: “¿Eres tú quien yo creo que eres?”, él respondió afirmativamente, y el hombre le dijo: “Pero si tu antes solías llevar a pastar a los animales”, Luqmân dijo: “Si”. El hombre preguntó: “¿Pero ¿cómo alcanzaste este estatus?”, Luqmân respondió: “Solamente diciendo la verdad y hablando cuando es necesario”.

Tener un buen carácter

El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo en una ocasión: “Los creyentes que más completo tienen su Imân son los que poseen el mejor carácter”.

De entre todos nuestros actos de adoración, uno de los más importantes es nuestro ajlâq, es decir nuestra conducta y modales. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La cosa más pesada en la Balanza en el Día del Juicio Final será la buena conducta”. Por eso es sumamente importante que nosotros hagamos un esfuerzo para cambiar nuestra conducta y mejorarla, la manera como tratamos a nuestras mujeres, a nuestras hermanas, a nuestras hijas e hijos, nuestros empleados, nuestros subordinados, nuestros mayores, nuestros vecinos sean o no musulmanes, a nuestros hermanos y a la Ummah. Uno puede cumplir con todos sus actos de adoración, pero si tiene una conducta desagradable, su imân no estará completo.

Consumir solo lo licito

Dice Allâh Altísimo en el Sagrado Qurân: “¡Oh, creyentes! Comed de las cosas buenas que os hemos proveído, y agradeced a Allâh, si es que adoráis sólo a Él” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 172]; y dice también: “¡Oh, Mensajeros! Comed de las cosas buenas y obrad con rectitud que Yo bien sé lo que hacéis” [Sûrah Al-Muminûn (23), âyah 51].

Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ciertamente Allâh es bueno y no acepta sino las cosas buenas. Y ciertamente Allâh ha pedido a los creyentes lo mismo que ha pedido a los mensajeros, cuando dijo: “¡Oh Mensajeros! Coman de lo bueno y obren el bien” Entonces Allâh sólo acepta lo lícito y no acepta lo ilícito de sus siervos”. Después el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mencionó el siguiente caso: “Un hombre que llega de un viaje muy largo y tiene su ropa y pelo desordenados, y extiende sus manos hacia los cielos diciendo: “¡Oh, ¡mi Señor… Oh, mi Señor!”, pero su comida y bebida son ilícitas ¿Entonces cómo Allâh va a escuchar la súplica de esta persona?”.

Un sahabih pidió al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que rogara por él a Allâh, para que sus súplicas sean aceptadas. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “Preocúpate de comer Halâl y tu súplica será aceptada por Allâh”. Esto, porque se narra que por un mordisco de algo harâm que el hombre se lleve a la boca su Du‘â será rechazado por cuarenta días seguidos, entonces si queremos que Allâh acepte nuestra súplica, debemos preocuparnos de que nuestras ganancias sean lícitas.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la capacidad de aprender y practicar estas valiosas enseñanzas. Âmîn.

As-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh