AQUELLOS QUE OBTIENEN LA MALDICIÓN DE LOS ÁNGELES

Viernes 19 de Enero de 2018
Ÿumu‘ah 2 de Yumadal-Ûlâ 1439
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

La semana pasada dijimos que la súplicas de los ángeles son aceptadas y que ellos hacen solamente lo que Allâh les ordena, y jamás desobedecen a la más mínima Orden de Allâh, además hacen Du’â para los queridos de Allâh Subhanahu wa Ta‘âlâ. Hoy hablaremos acerca de aquellas personas quienes son maldecidas por los ángeles y que son apartados de la Rahmah de Allâh, ¡Que Allâh nos proteja!

  • Quienes niegan la Verdad acerca de Allâh y Su Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y muere siendo en la incredulidad, como Allâh dice en el Qurân: “Aquellos que no crean y mueran negando la verdad, recibirán la maldición de Allâh, los ángeles y toda la humanidad. Por toda la eternidad así estarán. No les será aliviado el castigo ni se les concederá prórroga alguna” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyât 161 y 162]. Estas personas, aunque trasgreden las Leyes de Allâh, son opresores a sí mismo y los demás, son soberbios y propagan al Fitnah y la corrupción, y aunque son prósperos en el Dunia, son maldecidos por Allâh y los ángeles, por lo que su destino final será Ÿahannam, como Allâh decreta en el Qurân: “Allâh introducirá a los creyentes que obran rectamente en jardines por donde corren ríos. En cambio, los que se niegan a creer gozarán transitoriamente y comerán como lo hacen los rebaños, pero tendrán el Infierno por morada” [Sûrah Muhammad (47), âyah 12]. En el Âjirah ninguna intercesión les beneficiará ¡Nos refugiamos en Allâh de la incredulidad!
  • Aquellos quienes abandonan la fe y niegan la verdad después de haber sido musulmanes, como Allâh dice en el Sagrado Qurân: “¿Cómo habría Allâh de guiar a quienes abandonan la fe luego de ser creyentes, siendo que fueron testigos de la veracidad del Mensajero y vieron las evidencias? Allâh no guía a los injustos. Ellos tendrán como retribución la maldición de Allâh, de los ángeles y de toda la humanidad. En ese estado se mantendrán eternamente. Tendrán un castigo sin tregua ni alivio. Salvo quienes se arrepientan y enmienden, porque Allâh es Absolvedor, Misericordioso” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyât 86 a 89]. Pedimos a Allâh la firmeza en el imân y la Guía; y le pedimos la rectitud en el Dîn hasta nuestra muerte, y que no nos haga entre aquellas personas que abandonan la creencia después de haber recibido la bendición de la fe.

Por eso también el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) repetía frecuentemente: “¡Oh, Allâh! Quien cambia los corazones, afirma mi corazón en Tu Dîn”. Hoy en día estamos pasando por momentos delicados, es difícil preservar nuestro imân por eso siempre tenemos que pedir a Allâh que no nos desvíe después de habernos guiado, como Allâh nos enseña a pedir en el Qurân: “¡Señor nuestro! No permitas que nuestros corazones se desvíen después de habernos guiado. Concédenos Tu misericordia, Tú eres el Dadivoso” [Sûrah Ali ‘Imrân (8), âyah 8]. 

Esta maldición a veces cae en aquellas personas que insultan incluso a los sahabah (radiallâhu ‘anhum), porque el Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Quien insulta a mis compañeros recibirá la maldición de Allâh, los ángeles y toda la gente”. Es por el sacrificio y esfuerzos de los sahabah (radiallâhu ‘anhum) que somos musulmanes y tenemos Dîn, pues nadie tiene el derecho a decir algo en contra de ellos o insultarlos.

  • Aquellos quienes inventan o innovan algo del Dîn, estando en Madinah o quien da refugio a un innovador, recibirán la maldición de Allâh, los ángeles y toda la gente, y en el Día del Qiyâmah no se le aceptara de él ningún acto obligatorio ni voluntario. Eso es por la santidad de la ciudad de Madinah.

El significado de este hadîth ha sido explicado por los ‘Ulamâ en tres maneras:

  • La persona que comete un pecado mayor en Madinah;
  • Quien comete una maldad o inventa una bida’ (innovación), lo que es totalmente contra del de la enseñanza de la Sunnah, es decir quien inventa algo en el Dîn de Allâh que no tiene nada que ver con el Islam, y peor aún, lo hace en la ciudad de Madinah, este innovador será maldecido por Allâh, Sus ángeles y toda la gente, porque la ciudad de Madinah es la ciudad de la Sunnah, la ciudad de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). ¿Cómo puede ser que se invente algo y que va contra de la sunnah?;
  • Quien introduce o promueve una Fitnah que resulta en la división de los musulmanes.
  • Quien oprime a los habitantes de Madinah. Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Oh, Allâh! Para quien oprime a los habitantes de Madinah y los aterroriza, pues aterrorízalos Tú a ellos”, Además, recibirá la maldición de Allâh, los ángeles y toda la gente, y no se aceptará de él ningún acto obligatorio ni voluntario.

Esto es el resultado de causar opresión y daño a la gente de Madinah, aquella persona tendrá un mal fin. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo también: “Quien intenta hacer una maldad en contra de la gente de Madinah, Allâh lo disolverá en el Fuego del Infierno como la sal en el agua”.

  • Quien rompe un pacto de protección o refugio. Por ejemplo, si un musulmán otorga protección a un incrédulo o hace un pacto de cuidarlo o protegerlo y luego lo rompe y lo engaña, este musulmán merecerá la maldición de Allâh, de los ángeles de Allâh y de toda la gente.
  • Ka’b Bin ‘Uÿrah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Acérquense al mîmbar”. Nos acercamos, y cuando ascendió el primer peldaño del mîmbar dijo “Amîn”. Cuando ascendió el segundo peldaño dijo “Amîn”. Cuando ascendió el tercer peldaño dijo “Amîn”. Cuando descendió dijimos: “¡Oh, Rasûlullâh!, mientras subías al mîmbar, te hemos escuchado hoy, algo que jamás habíamos escuchado antes”. Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando ascendí el primer peldaño, Ÿibrîl (‘alaihis-salam) apareció ante mí y dijo: “¡Ay de aquél! que encuentre el bendito mes de Ramadân y lo deje pasar sin lograr el perdón”, a lo que dije Amîn. Cuando ascendí el segundo peldaño, él (‘alaihis-salam) dijo: “¡Ay de aquél! ante quien tu nombre es mencionado y no te envíe saludos y pida bendiciones para ti (salawât ‘alan-Nabî)”. Respondí Amîn. Cuando ascendí el tercer peldaño, él dijo: “¡Sean destruidos aquellos, cuyos padres, o uno de sus padres se vuelvan viejos en su presencia, y no pueda entrar al Ÿannah! (por no servirlos)”. Yo dije Amîn”.

En este hadîth, Ÿibrîl (‘alaihis-salam) pronunció tres desgracias a las cuales Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió con “Amîn”. Primero, ni más ni menos, que la condena de Ÿibrîl (‘alaihis-salam) que es un ángel muy cercano y luego la reprobación de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), sirven para dejar en claro la severidad de este asunto:

  • La primera persona que se menciona en este hadîth es aquel individuo que, encontrándose dentro del mes de Ramadân, desperdicia su tiempo cometiendo pecados, dejando de lado sus deberes religiosos y, por ello, pierde la posibilidad de obtener el perdón;
  • El segundo desdichado, es aquel que escucha mencionar el nombre de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y no recita su salutación. Además de esta condenación, se han hecho varias advertencias, al respecto, en varios ahâdîth se ha llamado a quienes no cumplen con esta obligación los desafortunados o los tacaños;
  • La tercera persona es aquella que, mientras estuvo con vida, vio que uno o sus dos padres alcanzaron la vejez, y no fue capaz de alcanzar el Paraíso sirviéndoles. Esto ha sido explicado en varios ahâdîth, los ‘Ulamâ han dicho que es obligatorio obedecer a los padres en cualquier acto que sea permitido hacer. No se puede ser irrespetuoso y desobedecer a nuestros padres, aunque estos no sean creyentes, ni debiéramos levantar nuestra voz en frente de ellos, ni llamarles por su nombre.
  • Quien aterroriza y asusta a su hermano apuntándolo con un objeto afilado como una espada, cuchillo o flecha, etc., recibirá la maldición de los ángeles, aunque sea su hermano de sangre. Por eso los sabios dicen, aunque cuando uno esté bromeando no debe apuntar una arma o un objeto filudo a un hermano musulmán, porque por bromear o jugar uno sin intención podría matar a su hermano.

Pedimos a Allâh que nos dé el Taufîq de realizar aquellas obras a través de las cuales ganamos las súplicas de los ángeles y que nos protegen de su maldición. Amîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh