NO MENOSPRECIAR NINGUNA BUENA OBRA, POR PEQUEÑA QUE PAREZCA

Viernes 26 de Enero de 2018
Ÿumu‘ah 9 de Yumadal-Ûlâ 1439
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh dice en el Sagrado Qurân: “Y albricia a los creyentes que obran correctamente que tendrán como recompensa jardines por donde corren los ríos. Cuando allí reciban frutos dirán: “Esto es similar a lo que recibimos anteriormente”, pero solo lo será en apariencia” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 25]; y dice también: “Pero quienes hayan creído y obrado rectamente tendrán como morada los jardines del Paraíso, donde vivirán por toda la eternidad y no desearán mudarse jamás” [Sûrah Al-Kahf (18), âyât 107 y 108].

Las obras del ser humano son el resultado de cómo aprovechó su vida. De lo que lleve de este mundo dependerá su destino en el Âjirah. Cada momento en nuestra vida es muy valioso, por eso aquellos gente que cuidaron su tiempo y obraron el bien, se les dirá mañana en el Día del Juicio Final: “Coman y beban con alegría en recompensa por lo que obraron en los días pasados” [Sûrah Al-Hâqqah (69), âyah 24].

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Apresuraos a obrar bien pues se avecinan grandes pruebas que serán como una oscura noche. La persona amanecerá creyente y finalizará el día incrédula; comenzará la noche creyente y amanecerá incrédula. Algunos venderán su religión por algún beneficio mundanal”.  Narró también el mismo Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu): “El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) habló a sus compañeros (radiallâhu ‘anhum) de una prostituta que llenó su zapato con agua y se le dio a un perro, que tenía la lengua afuera de tanta sed. Por esta acción ella fue agraciada con la máxima recompensa: el Paraíso eterno, por donde corren los ríos, para vivir allí por siempre”. [Muslim].

En una ocasión en que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se encontraba sentado junto con sus compañeros (radiallâhu ‘anhum), les preguntó: “¿Quién de ustedes se levantó esta mañana ayunando?” Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) respondió: “Yo, Rasûlullâh” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó: “¿Quién de entre ustedes asistió a un funeral hoy?” Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) respondió: “Yo, Rasûlullâh” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó: “¿Quién de entre ustedes alimentó a un necesitado hoy?” Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) respondió: “Yo, Rasûlullâh” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó: “¿Quién de entre ustedes visitó a un enfermo hoy?” Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) respondió: “Yo, Rasûlullâh” El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) luego dijo: “Aquella persona quien reúna todas estas cualidades entrará al Ÿannah”.

Entonces, cualquier buena obra que sepamos, debemos practicarla y aplicarla, posiblemente recibir a tu hermano musulmán con una sonrisa puede hacerte entrar en el Paraíso; posiblemente tu abstención de decir algo mal de un hermano musulmán puede hacerte entrar también en el Paraíso; puede que tu buena conducta hacia tu vecino te puede hacer entrar en el Paraíso; dar agua a un perro, un gato o cualquier animal puede hacerte entrar en el Paraíso. Hermano mío, tú no sabes a través de qué obra Allâh te puede hacer entrar en el Ÿannah, tú no sabes a través de qué obra tu puedes recibir la Rahmah de Allâh.

Encontraste una piedra en la mitad de la calle que puede obstaculizar el paso de la gente, retírala, es fácil; encontraste a una persona afligida, alíviala, es posible; encontraste a alguien que necesita tu sonrisa, sonríele; encontraste gente que necesita tu intercesión, intercede por ellos; encontraste a un amigo endeudado y Allâh te dio la capacidad de saldar su deuda, ayúdalo; si alguien te debe algo y Allâh te dio suficientes recursos por los que no necesitas cobrarle inmediatamente, dale un plazo. Las puertas del a’malus-salihât están abiertas y son innumerables .

Todo el mundo conoce el libro Sahîh Al-Bujari, pero no todos conocen cual fue la razón de que el Imâm Al-Bujari recopiló y escribió este libro: cuando era joven solía sentarse en las clases de distintos ‘Ulamâ. Uno de estos shaij dijo a sus alumnos que sería bueno si alguien recopila todos los ahadîth sahîh, y esta frase llegó al corazón del joven Al-Bujari. Su libro es el resultado de una frase de un shaij que para nosotros puede ser algo insignificante, pero Imâm Al-Bujari hizo un gran trabajo para la Ummah. No debemos menospreciar ninguna buena obra, por pequeña que sea. Cuando encuentres la oportunidad de hacer cualquier buena obra hazla, no perderás nada, porque tú no sabes si a través de esta cual obra Allâh te perdonará. Dos raka‘ât del Shurûq o dos del Duhâ o dos en la noche cuando todos duermen, no los menosprecies.

No todos sabemos quién fue Zubaidah, la esposa de Harûn Ar-Rashîd. Ella hizo una gran obra en la historia del Islam, construyó un pequeño embalse en Mina para proveer agua a los huÿÿâÿ que la gente llamó ‘Ainu Zubaidah. Ella murió y el embalse aún existe. Una vez alguien la vio en sus sueños y le preguntó: “¿Qué hizo Allâh contigo?”, ella dijo: “Allâh me perdono”, le preguntó: “¿Por el embalse?” y dijo: “No fue por el embalse, fue por dos raka‘ât que yo hacía siempre en medio de la noche”. Dos raka‘ât en la mitad de la noche fue el medio de su salvación. No menospreciar ninguna buena obra, por pequeña que parezca.

El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) aconsejando a su Ummah diciendo: “No acumulen lo que no comerían; no construyan en lo que no vivirían; no compitan en lo que mañana dejarían; teman a Allâh porque ante Él serán resucitados; y prepárense para su destino en la otra vida donde vivirán para siempre”.

Para terminar, reflexionemos en los siguientes versículos del Qurân: “A todo ser humano le hemos atado su destino al cuello y el Día del Levantamiento le sacaremos un libro que encontrará abierto. ¡Lee tu libro! Hoy te bastas a ti mismo para llevar tu cuenta” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyât 13 y 14]. También dice Allâh: “Ese día los hombres saldrán en grupos para ver sus obras: Y el que haya hecho el peso de una brizna de bien, lo verá; y el que haya hecho el peso de una brizna de mal, lo verá” [Sûrah Az-Zalzalah (99), âyât 6 a 9].

Hermanos y hermanas, pidamos mucho a Allâh para que nos permita vivir esta vida teniendo como objetivo el Âjirah. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullahi wa Barakatuh