NO COMPITAN EN LO QUE MAÑANA DEJARÍAN

Viernes 23 de Febrero de 2018
Ÿumu‘ah 7 de Yumadal-Ûjrah 1439
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh dice también: “¡Apresúrense a alcanzar el perdón de su Señor y así obtener un Paraíso tan vasto como el cielo y la Tierra, el cual está reservado para quienes creen en Allâh y en Sus Mensajeros! Esa es la bendición de Allâh, y Él se la concede a quien quiere. Allâh es poseedor de una bendición grandiosa” [Sûrah Al-Hadîd (57), âyah 21].

En otro versículo Allâh Altísimo señala: “No cabe duda de que aquellos que tienen temor de su Señor, aquellos que creen en los signos de su Señor, aquellos que no dedican actos de adoración excepto a su Señor, aquellos que dan en caridad parte de lo que se les ha concedido, y aun así sienten temor en sus corazones porque saben que comparecerán ante su Señor, ellos se apresuran a realizar obras de bien, y son los primeros en hacerlas” [Sûrah Al-Mu’minûn (23), âyât 57 a 61].

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Emprended acciones virtuosas y no las retraséis. Pues se avecinan grandes pruebas como una parte de la noche oscura. Amanecerá el hombre creyente y anochecerá incrédulo; y anochecerá creyente y amanecerá incrédulo. Venderá su Dîn por los bienes efímeros de este mundo”.

Las obras del ser humano son el resultado de cómo aprovechó su vida. De lo que lleve de este mundo dependerá su destino en el Âjirah. Cada momento en nuestra vida es muy valioso, por eso aquellos que cuidaron su tiempo y obraron el bien, se les dirá mañana en el Día del Juicio Final: “Coman y beban con alegría en recompensa por lo que obraron en los días pasados” [Sûrah Al-Hâqqah (69), âyah 24].

Respecto de la gente que pasó su tiempo en este mundo sumidos en la negligencia y ocupados en cosas inútiles, señala el Sagrado Qurân: “El día que los que se negaron a creer sean expuestos al Infierno se les dirá: “Consumieron las gracias que se les concedió en la vida mundanal dedicándose solo a los placeres. Hoy recibirán un castigo humillante por haber sido soberbios en la Tierra sin derecho alguno, y por haber sido desobedientes [a Allâh]” [Sûrah Al-Ahqâf (46), âyah 20].

De entre los ahâdîth podemos citar que Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Vinieron unos pobres de los emigrantes ante el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijeron: “La gente rica se ha hecho con las posiciones más altas y un bienestar estable; rezan como lo hacemos nosotros; ayunan como nosotros; y gozan de favor en la riqueza. Hacen la peregrinación mayor y menor; esfuerzan en el camino de Allâh y dan sâdaqah”. Dijo el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¿Queréis que os enseñe algo con lo que daréis alcance a los que os preceden y también a los que vendrán después? Y nadie será mejor que vosotros, excepto quien haga lo mismo que vosotros”. Dijeron: “¡Claro que sí, Mensajero de Allâh!”. Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Diréis: Subhânallâh wa al-hamdulillâh wa Allâhu akbar, después de cada oración treinta y tres veces”. Al tiempo regresaron los pobres emigrantes ante el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijeron: “Han oído nuestros hermanos ricos lo que hemos hecho y ellos han hecho lo mismo. Y no les hemos adelantado”. Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Así es el favor de Allâh, que se lo da a quien quiere”.

Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhu) dijo: “El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Se me mostraron las naciones (en el día del juicio) y vi un profeta que solo era seguido por un pequeño grupo, otro profeta que era seguido por uno o dos hombres y otro profeta que no tenía ningún seguidor, de pronto se me fue mostrado un gran grupo y pensé que era mi nación y se me dijo: esa es la nación de Musa (‘alaihis-salam), pero mira hacia el horizonte y vi un grupo mucho más grande y se me dijo esa es tu nación y entre ellos habrán setenta mil que entraran al Paraíso sin rendir cuentas ni sufrirán castigo alguno” Después se levantó y entro a su casa y las personas empezaron a debatir sobre quién serán esos setenta mil que entraran al paraíso sin sufrir castigo y sin rendir cuentas, algunos dijeron: “Quizás serán aquellos que acompañaron al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)”; otros dijeron: “Quizás serán aquellos que nacieron en el Islam y nunca asociaron nada con Allâh”; dijeron otras cosas hasta que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) salió a ellos y les dijo: “¿Sobre qué debaten?” Le informaron y él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ellos serán aquellos que no le piden a nadie que les haga Ruqiyah (cura a través de la recitación del Qurân), no creen en presagios y a su Señor se encomiendan” Entonces un hombre llamado ‘Ukasha Ibn Muhsin (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Pide a Allâh que me haga uno de ellos” y Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “Tú eres uno de ellos” Entonces otro hombre se levantó y dijo: “Pide a Allâh que me haga uno de ellos” y el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “Te adelanto ‘Ukasha” [Bujârî y Muslim].

Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) era el precursor de entre los sahâbah (radiallâhu ‘anhum) en prácticamente todo, pues era el primero en establecer las oraciones, ayunar voluntariamente, dar la limosna y demás actos de adoración. En cierta ocasión ‘Umar Ibn Al-Jattâb (radiallâhu ‘anhu) se dijo a sí mismo: “Hoy voy a superar a Abû Bakr. Haré algo que él no pueda igualar”. Reunió todo su dinero y lo dividió en dos partes creyendo que semejante acción nadie la puede hacer aparte de él. Tomó una mitad y se la dio al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) quien le dijo: “¿Qué es lo que has dejado a tu familia?” Respondió ‘Umar (radiallâhu ‘anhu): “He dejado la mitad, Mensajero de Allâh”. Entonces le dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Que Allâh te recompense por lo que has dado y bendiga lo que has dejado!” En este momento llegó Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) con todo su dinero y lo pone ante el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) quien le dijo: “¿Qué has dejado a tu familia?” Dijo Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu): “He dejado a Allâh y Su Mensajero”. Entonces ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) dijo: “No voy a competir con él a partir de hoy”.

El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo el día antes de la campaña de Jaibar: “Mañana voy a dar el estandarte a un hombre que Allâh y Su Mensajero aman y que él ama a Allâh y Su Mensajero, y por cuya mano Allâh nos otorgará la victoria”. En la mañana, cada uno de los compañeros esperaba ser quién recibiría el estandarte, entonces el Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¿Dónde está ‘Ali Ibn Abi Talib?” Ellos dijeron: “Él tiene una dolencia en sus ojos” Así que lo trajeron y Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) puso algo de su bendita saliva en sus ojos, rezó por él y le dio el estandarte. ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Yo no quise ser portador de estandarte, salvo en ese día”.

El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) aconsejando a su Ummah dijo: “No acumulen lo que no comerían; no construyan en lo que no vivirían; no compitan en lo que mañana dejarían; teman a Allâh porque ante Él serán resucitados; y prepárense para su destino en la otra vida donde vivirán para siempre”.

Allâh dice en el Sagrado Qurân: “Y que el hombre sólo obtendrá aquello por lo que se esfuerce? Pero que su esfuerzo se verá” [Sûrah An-Naÿm (53), âyât 39 y 40];”.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos permita aprender, entender y practicar estas enseñanzas. Amîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh