LAS VIRTUDES Y LOS BENEFICIOS DEL ISTAGFÂR

Viernes 2 de Marzo de 2018
Ÿumu‘ah 14 de Yumadal-Ûjrah 1439
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Esta es una de entre muchas acciones que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) puso en práctica y repitió frecuentemente; en algunas ocasiones setenta veces y en otras más de cien veces por día. Abû Huraîrah (radiallâhu ‘anhu) narró que escuchó decir al Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¡Por Allâh que pido perdón a Allâh y me arrepiento ante Él más de setenta veces al día!” [Al-Bujâri].

Dice Allâh en el Qurân: “Sabe [¡Oh, Muhammad!] que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Allâh, e implora el perdón de tus faltas y la de los creyentes y las creyentes. Allâh bien conoce lo que hacéis dentro y fuera de vuestros hogares” [Sûrah Muhammad (47), âyah 19];

Dice también Allâh en el Qurân: “Pide perdón a Allâh, porque Allâh es Absolvedor, Misericordioso” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 106]. Anas (radiallâhu ‘anhu) narró que escuchó decir al Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Dijo Allâh Subhanahu wa Ta‘âlâ: “¡Oh hijo de Âdam, siempre que hagas du‘â y me supliques, Yo te perdonaré, hayas hecho lo que hayas hecho! ¡Oh hijo de Âdam, aunque tus pecados alcancen las nubes del cielo, siempre que me pidas perdón, Yo te perdonaré sin importar tus faltas! ¡Oh hijo de Âdam, aunque vengas a Mí con la Tierra llena de pecados, siempre que no me hayas asociado nada en la adoración, Yo te daré la Tierra llena de perdón!” [At-Tirmidhî dijo: hadîth hasan]. Dice Allâh también: “Glorifica y alaba a tu Señor por ello, y pide Su perdón; por cierto que Él es Indulgente” [Sûrah An-Nasr (110), âyah 3];

Allâh en Su Libro Sagrado: “Dijo [el Profeta Sâlih]: ¡Oh, pueblo mío! ¿Por qué preferís obrar mal en vez de obrar bien? ¿Por qué no pedís perdón a Allâh para que se os tenga misericordia?” [Sûrah An-Naml (27), âyah 46];

Abû Huraîrah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Por Aquel que posee mi alma en su mano! Si no cometierais pecados, Allâh os destruiría. Traería otro pueblo que cometería faltas, pediría perdón a Allâh y Él los perdonaría” [Muslim].

Ibnu Mas’ûd (radiallâhu ‘anhu) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien diga: ¡Pido perdón a Allâh, no hay otra divinidad salvo Él, el Viviente, el Autosuficiente, y Él me arrepiento! Le serán perdonadas sus faltas, aunque hubiese huido al momento de enfrentar al enemigo.” [Abû Dâûd, At-Tirmidhî y Al-Hâkim, dijo: hadîth sahîh según las condiciones de Al-Bujâri y Muslim].

Istigfâr es una frase, una palabra que fue repetida por nuestro padre Âdam y nuestra madre Hawwâ (‘alaihimas-salam). Cuando Âdam comió del árbol prohibido, la primera palabra que pronuncio después de ello fue: “¡Señor nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos, si no nos perdonas y nos tienes misericordia nos contaremos entre los perdedores” [Sûrah Al-A’râf (7), âyah 23].

La primera cosa que pidió fue magfirah, perdón. Cuando Âdam (‘alaihis-salam) fue enviado a la tierra, por muchos años lloró e hizo Istigfâr. Cuando Allâh arrojo a Iblîs (Shaitân) fuera del Ÿannah, él también hizo un compromiso: “Dijo [Iblîs al apercibirse que había quedado completamente fuera de la misericordia de Allâh]: Por haberme descarriado acecharé a los hombres para apartarlos de Tu sendero recto. Procuraré seducirles por delante, por detrás, por la derecha y por la izquierda; y verás que la mayoría de ellos no son agradecidos” [Sûrah Al-A’râf (7), âyât 16 y 17]. Pero ¿cómo respondió Allâh?: “Mientras ellos sigan haciendo Istigfâr yo seguiré perdonándolos”. Con estas dulces palabras sólo nos queda decir: ¡Astagfirullâh!

Por otro lado, el corazón del ser humano en ciertos momentos se oxida, ¿Cuál es la forma de pulirlo y limpiar el óxido que lo corroe? Diciendo astagfirullâh. Istigfâr es la forma de pulir el corazón. Si el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), quien era puro e inocente, protegido de todo tipo de pecado, si él dedicaba tiempo de su ocupada labor como Mensajero de Allâh y repetía las palabras astagfirullâh más de cien veces al día, entonces ¿Quiénes somos nosotros para no dedicar más tiempo a pedir perdón a Allâh? Estamos tan hundidos en el pecado que es vital para nosotros que dediquemos tiempo y digamos astagfirullâh abundantemente; como mínimo cien veces en la mañana y 100 veces en la tarde; también y que reflexionemos acerca de estas palabras.

Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhu) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien sea constante en pedir perdón a Allâh, Allâh le dará una salida para cada dificultad, un consuelo para cada pena y le aprovisionará de donde menos lo espere” [Abû Dâûd].

Repetir “astagfirullâh” es una Sunnah de todos los profetas. Nuh (‘alaihis-salam) levantó sus manos hacia a Allâh y dijo: “¡Oh, Señor mío! Perdóname y perdona a mis padres, a todo aquel creyente que ingrese a mi casa, y a todos los hombres y mujeres que crean en Ti. Y a los inicuos, acreciéntales su perdición” [Sûrah Nuh (71), âyah 28]. Por su parte, Mûsa (‘alaihis-salam) cuando sin intención y por error quitó la vida de un soldado egipcio, inmediatamente dijo: “¡Señor mío! He sido injusto conmigo mismo. Perdóname”. Entonces debemos saber que todos los Profetas (‘alaihimus-salam) hicieron se dirigieron hacia Allâh con Istigfâr y Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no fue la excepción, porque Allâh le ordenó hacer Istigfâr aun siendo puro e inocente. Allâh dice: “Implora el perdón de tus faltas y la de los creyentes y las creyentes” [Sûrah Muhammad (47), âyah 19].

Una noche Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mientras estaba con ‘Âishah (radiallahu ‘anha), dejó su cama en medio de la oscuridad y el frio y se dirigió hacia el cementerio del Baqî’ para hacer Istigfâr y pedir perdón por los moradores del cementerio, los difuntos. Dice Allâh en el Qurân: “Pero Allâh nunca les castigaría estando tú [¡Oh, Muhammad!] entre ellos, ni tampoco mientras haya quienes Le pidan perdón” [Sûrah Al-Anfâl (8), âyah 33].

Dice Allâh en el Qurân: “¡Oh, pueblo mío! Pedid perdón a vuestro Señor y arrepentíos, así Él os enviará del cielo copiosas lluvias y os aumentará vuestro poderío, y no os apartéis [de vuestro Señor] ensoberbecidos” [Sûrah Hud (11), âyah 52]. Se narra de Hasan Al-Basri (rahmatullâhi ‘alaihi) que un hombre le dijo: “¡Oh, Imâm! Estamos sufriendo de sequía y no hay lluvias”. Hasan Al-Basri dijo: “Digan astagfirullâh buscando el perdón de Allâh”. Otra persona vino y dijo: “¡Oh, Imâm! Estamos sufriendo por la pobreza”. El Imâm dijo: “Digan astagfirullâh”. Una tercera persona vino y dijo: “¡Oh, Imâm! Mi esposa y yo no podemos tener hijos”. El imam dijo: “Digan astagfirullâh”. Una de las personas sentadas allí dijo a Hasan Al-Basri (rahmatullâhi ‘alaihi): “Tres personas diferentes vinieron a  ti pidiendo cosas diferentes y les diste el mismo remedio. Les dijiste que dijeran astagfirullâh”. Él dijo: “No lees los versículos del Qurân donde Allâh dice: “Y les dije: Implorad el perdón de vuestro Señor, pues es Remisorio, y así os enviará del cielo una lluvia abundante, Y os concederá muchos bienes e hijos; también jardines y ríos” [Sûrah Nuh (71), âyât 10 a 12]. Por esto respetados hermanos y hermanas, la llave de todo el bien en este mundo el otro está en el Istigfâr.

‘Ali (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Estoy impresionado de aquella persona que a pesar de poseer las llaves de la salvación es destruida”. ¿Cuáles son las llaves de la salvación? Le preguntaron. El respondió: “Istigfâr. El siervo de Allâh repite: astagfirullâh, astagfirullâh”. Allâh ama cuando un siervo repite las palabras astagfirullâh.

Luqmân el sabio, como sabemos, en diferentes ocasiones dio diferentes consejos a su hijo. En una ocasión dijo a su hijo: “¡Oh, hijo mío! Deja que tu lengua se acostumbre al Istigfâr, pues en el día hay una hora en la cual Allâh acepta la súplica de su siervo”.

Los siguientes son algunos de los beneficios del Istigfâr: Destruye los pecados sin importar cuantos sean; Debido al Istigfâr la lluvia cae; Debido al Istigfâr uno recibe Bakarah en su sustento; Istigfâr da fortaleza física; Istigfâr destruye los susurros del Shaitân; Remueve preocupaciones, ansiedades, estrés; Debido al Istigfâr nuestras necesidades serán cubiertas; Las dificultades son removidas; A aquella persona que hace Istigfâr en abundancia recibirá algo enorme en el Âjirah y eso es Tuba, que es un lugar especial o un árbol especial en el Paraíso; Istigfâr purifica a alguien de sus pecados; Istigfâr limpia el corazón de la negligencia y pule el corazón, para que uno pueda obtener la luz de Allâh; Istigfâr es un medio para que nuestro Taubah (arrepentimiento) sea aceptado; Es un medio de obtener un buen final al tiempo de la muerte; Es una protección del castigo de Allâh; Es un medio para resolver problemas matrimoniales; Es un medio para que la misericordia de Allâh descienda; Es un medio de obtener el éxito en el Dunia y en el Âjirah; Mucho Istigfâr por parte de la Ummah, ya sea de forma colectiva o individual, es un medio para aliviar las calamidades, dificultades, atrocidades de la Ummah; Es también un medio para ser protegido de la Fitnah (divisiones).

Una vez el Imâm Ahmad Bin Hambal (rahmatullâhi ‘alaihi) estaba en un viaje y llegó a un pueblo en el cual nadie lo conocía ni lo reconocían. Decidió pasar la noche en una mezquita. El cuidador de la mezquita, al verlo, se le acercó y le dijo que estaba prohibido pasar la noche en la mezquita y lo echó. Después de todo, el cuidador no sabía quién era él. Así, Imâm Ahmad le pidió poder pasar al menos algunas horas, pero no accedió. Literalmente lo dejó en la puerta de la mezquita y se fue. Cuando volvió lo encontró en la puerta de la mezquita y le dijo que se fuera. El imam Ahmad se levantó y caminó alejándose hasta que pasó la noche en un callejón. Un panadero quien en ese momento se encontraba horneando pan para venderlo al día siguiente escuchó la conmoción y vio a imâm Ahmad y le ofreció un lugar para descansar. Imâm Ahmad, mientras descansaba, se dio cuenta que cada vez que el panadero amasaba repetía astagfirullâh. Al ver esto se sorprendió y dijo: “¡Oh, fulano! ¿Desde hace cuánto tiempo realizas esta acción?” El panadero dijo: “Desde hace mucho tiempo”. Imâm Ahmad le preguntó: “¿Allâh te ha concedido algo?” Él dijo: “Cada vez que le pido algo a mi Señor, Él me lo concede, excepto una cosa” Pregunto: “¿Qué es aquello que no te es concedido?”. Le pedí a Allâh que me mostrará al Imâm Ahmad Bin Hambal pero hasta hoy no he podido verlo”. Dijo el Imâm: “Tenga las buenas noticias. Allâh me trajo hasta ti. Yo soy Ahmad Bin Hambal”.

Hermanos y hermanas, repitan astagfirullâh en abundancia. Shaddâd Ibnu Aus (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La mejor manera de pedir perdón es que el siervo diga: “Oh Señor, Tú eres mi Señor, no hay más divinidad que Tú. Me has creado y soy tu siervo. Cumpliré mi compromiso tanto como pueda. Me refugio en Ti del mal que haya hecho; reconozco las gracias que me has otorgado, y también reconozco mis faltas. ¡Perdóname, nadie perdona los pecados salvo Tú!” Quien lo diga durante el día con el corazón sincero y muere ese día antes de que anochezca, será de la gente del Ÿannah. Y quien lo diga durante la noche con el corazón sincero y muere antes de que amanezca, será de la gente del Ÿannah” [Al-Bujâri].

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo también: “Cuando un musulmán comete un pecado, un ángel espera tres horas. Cuando el siervo hace Istigfâr, el ángel no registra tal acción y Allâh el día del Qiyâmah no le castigará por ello”. Dice Allâh en el Qurân: “Quien obre mal o cometa iniquidad y luego pida perdón a Allâh, encontrará que Allâh es Absolvedor, Misericordioso” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 110]. No solo se nos ha dicho que en la Sharî‘ah que cuando cometemos un pecado debemos hacer Istigfâr, sino que incluso después de hacer actos de adoración debemos hacer Istigfâr, pues no somos capaces de cumplir completamente con un acto de adoración de acuerdo a la voluntad de Allâh. En nuestro salâh, recitamos Qurân, hacemos rukû’, suÿûd, dhikr, du‘â y lo primero que debemos decir después del salam es astagfirullâh. Istigfâr destruye los pecados, remueve cualquier deficiencia y es un medio para perfeccionar nuestros actos de adoración.

Quiera Allâh darnos la capacidad de repetir estas palabras en abundancia y de hacerlo parte de nuestras vidas. Âmîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh