EL ISLAM NOS EXHORTA A TRABAJAR

Viernes 20 de Abril de 2018
Ÿumu‘ah 4 de Sha’bân 1439
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo en Su Libro Sagrado: Diles [¡oh, Muhammad!, a los hipócritas]: “Obren como quieran, pero sepan que Allâh, Su Mensajero y los creyentes verán sus obras”. Luego comparecerán ante el Conocedor de lo oculto y lo manifiesto, y Él les informará lo que cometieron [Sûrah At-Taubah (9), âyah 105].

El Islam le da gran importancia al trabajo, incluso lo pone junto a la buena intención de la persona extrayéndolo de las costumbres cotidianas al plano de la adoración de Allâh, el Señor del Universo. El Islam no hace diferencia entre los actos de adoración como la oración y entre las obras de la vida como procurarse el sustento, el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien llega a la noche agotado por procurarse el sustento, habrá sido perdonado sus faltas”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dio gran importancia al trabajo y a continuar siempre dedicándose a trabajar, él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) trabajó como pastor y como comerciante; nunca pedía nada a nadie y tampoco miraba lo que tenían los demás; trabajó muchos años para Jadiÿah (radiallâhu ‘anhâ) como comerciante, ganaba mucho de su trabajo y nunca llegó a interesarse por su riqueza. Le ofrecían cantidades de dinero y nunca tomaba nada para él.

Anas ibn Malik relató que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando llegue La Hora uno de vosotros tendrá en su mano una palmera pequeña si puede llegar a plantarla antes de que se desencadene (todo lo que acontecerá con La Hora) que lo haga”.

La posición de una persona en la sociedad es acorde a su labor, esfuerzo y potencial en pos de su sociedad, dice Allâh: Cada uno será retribuido conforme a lo que hizo, tu Señor no está desatento a lo que hacen [Sûrah Al-An‘âm (6), âyah 132]. Dijo el Amir de los Creyentes, Umar ibn Al-Jattâb (radiallâhu ‘anhu): “Que nadie deje de procurarse el sustento ya que del cielo no llueve oro ni plata”.

Es una obligación que el creyente se esfuerce, tome todas las precauciones y los medios necesarios, sabiendo que esto es sólo parte de la forma en que se alcanzan los objetivos en la vida, porque no debe olvidar que sin la anuencia de Allâh no es posible lograr algo, por mínimo que sea. Este fue el camino trazado por la persona más entregada y encomendada a Allâh, ¿quién otro que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), y fue a él que siguieron sus Sahabah (radiallâhu ‘anhum), y todos los predecesores virtuosos en el Islam.

Hasan Al-Basri (rahimahullâh) dijo: “El encomendarse a Allâh no contradice el hecho de obrar y esforzarse por alcanzar lo que se necesita, dice Allâh, Altísimo: “¡Oh, creyentes! Tomen precaución [Sûrah An’Nisâ (4), âyah 71], y dice también: “Y preparad cuanto podáis de fuerzas” [Sûrah Al-Anfâl (8), âyah 60]”.

El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) aconsejando a su Ummah dijo: “Para cualquiera de vosotros es mejor cargar un atado de leña y venderlo que pedir a alguien, tanto si le dan como si no” [Bujari y Muslim], y en otra narración dice: “Nadie ha probado comida mejor que la obtenida con el producto del trabajo de sus propias manos, y el Profeta de Allâh, Daûd solía comer de lo obtenido con el trabajo de sus manos” [Bujari].

Debemos hacer un esfuerzo por nuestra provisión y debemos adoptar los medios para obtener el sustento de Allâh. Dice el Qurân: Él es Quien les ha facilitado la vida sobre la Tierra. Recorran sus caminos y coman del sustento de Allâh, que ante Él comparecerán [Sûrah Al-Mulk (67), âyah 15]. Por otra parte, sabemos Allâh no nos impide trabajar en el día del ÿumu‘ah (el viernes, que es el día festivo que Allâh concedió a los musulmanes), sino que dice: “¡Creyentes! Cuando sea realizado el llamado a la oración del viernes, acudan al recuerdo de Allâh y abandonen el comercio, es lo mejor para ustedes ¡Si supieran! Cuando haya terminado la oración recorran la tierra, procuren el sustento y recuerden mucho a Allâh, que así triunfarán [Sûrah Al-Ÿumu‘ah (62), âyât 9 y 10].  Más aún, Allâh dijo a Mariam (‘alaihas-salam) cuando se encontraba necesitada: “Sacude hacia ti el tronco de la palmera y caerán dátiles maduros y frescos” [Sûrah Mariam (19), âyah 25]. No hay duda de que Allâh tiene el poder para ordenar a un ángel que agitara el árbol por ella, o para ordenar al árbol que dejara caer los dátiles para ella, pero esto es el sistema de Allâh. Sin esfuerzo no se puede alcanzar nada.

Hakim Ibn Hizam (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Pedí al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y me dio; después le pedí otra vez y me dio; después le volví a pedir y me dio. Después me dijo: “Verdaderamente, el dinero es como una fruta dulce y apetitosa, quien lo coge con moderación obtiene la bendición en él, y quien lo coge con ambición y despilfarro no obtiene por ello la bendición. Y es como el que come, pero no se harta. La mano que está arriba es mejor que la que está debajo”. Dijo Hakim: “Y le dije después: ¡Oh Mensajero de Allâh! Juro por Aquél que te ha enviado con la verdad, que no tomaré nada de nadie después de ti hasta que deje este mundo”. Abu Bakr (radiallâhu ‘anhu) le llamó un día para darle algo y rehusó aceptar nada de él. Después ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) también le llamó para darle algo y tampoco lo aceptó. Dijo ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) entonces: “¡Oh Musulmanes! Yo he sido testigo de que he ofrecido a Hakim lo que le pertenecía. Aquello que Allâh ha designado para él de este botín y que él ha rehusado tomarlo; no hubo nadie, desde entonces, que tomara menos que Hakim después del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hasta que murió”. [Bujari y Muslim].

‘Umar Ibn Al-Jattâb (radiallâhu ‘anhu) narró que dijo el Mensajero de Allâh: “Si ustedes se encomendaran a Allâh realmente, Él los proveería como lo hace con las aves, ellas salen de sus nidos hambrientas y regresan satisfechas y con comida”. Por lo tanto, es incorrecto pensar, creer o afirmar que no es necesario obrar para obtener lo que se nos ha destinado, como aquellos que alegan que no hay necesidad de esforzarse por la riqueza, ya que, si Allâh dispuso que fueran ricos, los bienes les llegarán por sí solos; y si destinó que fueran pobres, pues entonces sería una pérdida de tiempo y esfuerzo cansarse buscando la riqueza. Esta actitud es contraria a los principios básicos y fundamentales de nuestro Dîn, pues como lo afirma el mismo Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en el hadîth de las aves, todo musulmán debe esforzarse y seguir los medios lícitos para lograr su sustento, pues él mencionó que las aves salen de sus nidos en búsqueda del sustento, o sea se esfuerzan. Por eso debemos confiar en Allâh y obrar esforzándonos.

Para terminar, reflexionemos en la siguiente historia: ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) en una ocasión vio a un grupo de personas que afirmaban que estaban poniendo su confianza en Allâh, mientras que al mismo tiempo estaban abandonando los recursos, les preguntó: “¿Quiénes son ustedes?” Ellos respondieron: “Somos Al-Mutawakkilûn (aquellos que ponen su confianza en Allâh).” Y él replicó: “No, más bien sois Muta‘akkilûn (aquellos que esperan ser alimentados)”, o sea, aquellos que quieren ser dependiente de las personas.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos permita aprender, entender y practicar estas enseñanzas. Amîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh