Día 2 – Joyas de Ramadân

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  • Abû Said Al-Judrî (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Las puertas del Ÿannah están abiertas desde la primera noche de Ramadân. Ninguna de dichas puertas se cierra sino hasta la última noche de Ramadân. Por cada postración en el salâh (se refiere al Tarawîh) realizado durante las noches de Ramadân, Allâh registra 1.500 buenas acciones. Y, para el ayunante, Allâh construye en el Ÿannah una mansión de yâqût rojo (una piedra preciosa del Paraíso). La mansión tendrá siete mil entradas. Serán tan enormes las entradas que en cada una de ellas habrá un palacio de oro adornado con yâqût. Cuando los musulmanes ayunan el primer día de Ramadân, Allâh les perdona todas las faltas cometidas desde el primer día del Ramadân anterior. Diariamente (durante Ramadân) desde el tiempo del Faÿr hasta el ocaso, setenta mil malâikah (ángeles)suplican por su perdón. En recompensa de cada saÿdah que el ayunante realiza en cada salâh, sea de noche o de día, se plantará para él, en el Paraíso, un árbol tan hermoso y tan enorme que un jinete en su caballo tardaría quinientos años en cruzar su sombra”. [Al-Baihaqî].