Joyas de Ramadân

COMPILACIÓN DE AHÂDÎTH RELACIONADOS CON RAMADÂN PARA SER LEÍDOS DIARIAMENTE DURANTE TODO EL MES.

Introducción

Todas las alabanzas son sólo para Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ, el Más Misericordioso para la Ummah de Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) por habernos bendecido con estas virtudes que nadie más ha recibido. Es mediante la guía de Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que estos actos de adoración han sido bendecidos para esta Ummah.

La luna creciente de Ramadân anuncia el comienzo de actividades que son únicas para los musulmanes. Ninguna otra nación o Profeta ha recibido dones como el Tarawîh, Suhûr, Lailatul-Qadr, I’tikaf y el Glorioso Qurân, todos los cuales son practicados hasta el día de hoy en todo el mundo.

Ramadân, el mes más bendito, es un mes único en el que Allâh envía Su especial Misericordia, perdón, emancipación del Ÿahannam (Infierno), entrada al Ÿannah (Paraíso) y la oportunidad de obtener Taqwa (piedad). Permite inculcarnos autocontrol, purificación del alma, supresión de los deseos carnales y, por sobre todo, la conciencia de Su Divinidad, reconocimiento y Su complacencia.

El propósito de este librito es presentar los numerosos ahâdîth relacionados con Ramadân, los cuales realmente son las “Joyas” de Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). La compilación es breve y ha sido subdividida entre los distintos días del mes. Esto permite al lector leer los múltiples ahâdîth repartidos diariamente, lo que sólo tomara un par de minutos. Los ahâdîth divididos entre los distintos días no son exclusivos del día en que han sido compilados, dado que su orden ha sido realizado de modo arbitrario para hacer más fácil su lectura diaria.

Sería meritorio y recomendable que “Joyas de Ramadân” sea leído diariamente durante el mes. En este sentido, algunas sugerencias que pueden ser útiles, son:

  • En casa, un miembro de la familia lee las secciones diarias al resto. Por ejemplo, después de Iftâr.
  • En la mezquita, una persona puede leer a la congregación diariamente luego de algún salâh.
  • En el trabajo, un tiempo mutuo se puede conceder a los empleados y empleadores para leer colectivamente estos relevantes ahâdîth. Por ejemplo, luego del salâh del Dhuhr.
  • En instituciones islámicas, como la madrasah, se puede leer en clases por los estudiantes diariamente antes de iniciar una clase. Lo mismo pueden hacer los estudiantes

Que Allâh Subhânahu wa Ta’âlâ nos dé el valor, la fuerza y la habilidad para reconocer, apreciar y practicar las “Joyas de Ramadân” que Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) ha dejado tras de sí para nuestro beneficio. Amín.

Joyas de Ramadân

  • Salmân (radiallâhu ‘anhu) narró que durante el último Ÿumu‘â (viernes) del mes de Sha’bân, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dictó una Jutbah en la que dijo: “¡Oh, gente! Un mes auspicioso ha descendido sobre ustedes. En dicho mes hay una noche que es superior a mil meses (por ejemplo, la ‘ibadah realizada en tal noche es superior a la ‘ibadah realizada en mil meses). Allâh ha hecho obligatorio el ayuno y ha decretado la vigilia por la noche (salâtut-tarawîh), una sunnah. Una acción nafl (voluntaria u opcional) realizado durante este mes con el propósito de acercarse a Allâh es igual a una acción fard (obligatoria) realizado durante otro mes. Una acción fardrealizada en este mes es igual a setenta acciones fard de otros meses. Quien le dé a una persona en ayuno algo para Iftâr, sus faltas le serán perdonadas y será salvado del Ÿahannam. Obtendrá tanta zawâb como la del ayunante a quien le fue dado algo para Iftâr sin que la recompensa de éste disminuya de algún modo”. La gente preguntó: “¡Oh, Rasûlullâh! Ninguno de nosotros tiene los medios para darle algo como Iftâr a alguien (refiriéndose a una comida completa)”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Esta recompensa es incluso para aquél que da a otro un dátil, un trago de agua o leche (como Iftâr). [Ibn Al-Juzaimah].

  • Abû Said Al-Judrî (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Las puertas del Ÿannah están abiertas desde la primera noche de Ramadân. Ninguna de dichas puertas se cierra sino hasta la última noche de Ramadân. Por cada postración en el salâh (se refiere al Tarawîh) realizado durante las noches de Ramadân, Allâh registra 1.500 buenas acciones. Y, para el ayunante, Allâh construye en el Ÿannah una mansión de yâqût rojo (una piedra preciosa del Paraíso). La mansión tendrá siete mil entradas. Serán tan enormes las entradas que en cada una de ellas habrá un palacio de oro adornado con yâqût. Cuando los musulmanes ayunan el primer día de Ramadân, Allâh les perdona todas las faltas cometidas desde el primer día del Ramadân anterior. Diariamente (durante Ramadân) desde el tiempo del Faÿr hasta el ocaso, setenta mil malâikah (ángeles)suplican por su perdón. En recompensa de cada saÿdah que el ayunante realiza en cada salâh, sea de noche o de día, se plantará para él, en el Paraíso, un árbol tan hermoso y tan enorme que un jinete en su caballo tardaría quinientos años en cruzar su sombra”. [Al-Baihaqî].

  • Ibn Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) dijo que escuchó a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wasallam) decir: “Ciertamente el Ÿannah es perfumado con las fragancias más dulces durante Ramadân; es decorado desde el principio del año hasta el final para la venida del mes bendito. Y cuando la primera noche de Ramadân aparece, un viento sopla desde abajo del ‘Arsh (Trono) de Allâh, su nombre es Muzîrah, y provoca que las hojas de los árboles crujan y las manillas de las puertas suenen; mediante el cual surge un sonido tan melodioso, como nunca había sido escuchado antes. Las doncellas de ojos negros del Ÿannah avanzarán y aparecerán en el centro de los balcones del Ÿannah exclamando: “¿Hay alguien suplicando a Allâh para que nosotras se les unamos en matrimonio?”; luego llamarán a Ridwân: “¡Oh, Ridwân, guardián del Ÿannah! ¿Qué noche es esta?”, a lo que responde: “Ciertamente esta es la primera noche de Ramadân, cuando las puertas del Ÿannah se abren para quienes observen el ayuno de entre la Ummah de Muhammad”. Luego, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh dice, “¡Oh, Ridwân! Abre las puertas del Ÿannah. ¡Oh, Mâlik, cierra las puertas del Ÿahannam para aquellos que ayunen de entre los de la Ummah de Ahmad (Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)). ¡Oh, Ÿibrîl, desciende a la Tierra y ata a los demonios rebeldes, encadénalos y échalos al océano para que no hagan daño boicoteando el ayuno de la Ummah de mi amado Muhammad”. Allâh ordena a un vocero del Paraíso a llamar tres veces en cada noche de Ramadân: “¿Hay alguien rogándome que le conceda un deseo? ¿Hay alguien arrepintiéndose, a quien Yo pueda mostrarle Mi Misericordia? ¿Hay alguien suplicando perdón, a quien Yo pueda perdonar? ¿Quién es el que dará un préstamo a Quien su abundancia no disminuye, y a Quién se satisface sin deducciones injustas?”. [Reportado en At-Targîb].

  • Abû Said Al-Judrî (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Comer en el tiempo del suhûr es una bendición. Si no hay nada disponible, bebe algo de agua. Allâh y Sus ángeles envían bendiciones a quienes comen en el suhûr”. [Musnad Al-Imam Ahmad].
  • Ha sido narrado por Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La mejor comida para el suhûr son los dátiles”. [Abû Dawûd]. En Tabrâni, la frase anterior es de Said Bin Yâzid (radiallâhu ‘anhu) en la que, además, hay una súplica por bendición divina.
  • ‘Abdullâh Bin Hâriz (radiallâhu ‘anhu) dijo que una vez fue donde Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mientras éste comía el suhûr. Al encontrarlo, él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh ha entregado sus bendiciones al suhûr, así que no debes perderlo”. [An-Nasâi].
  • Amr Bin Al-‘As (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La diferencia entre nuestro ayuno y el de las gentes del libro, es el suhûr”. [Muslim].

  • Anas Bin Malik (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) ha dicho: “Come el suhûr. En él hay bendiciones”. [Bujari y Muslim].
  • Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) invitó a ‘Irbâd Ibn Sariyah (radiallâhu ‘anhu) a que se le uniera a comer el suhûr, de la siguiente manera: “‘Irbâd, ven a la comida auspiciosa”. [Abû Dawûd].
  • ‘Abdullâh Bin ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Duerme algo durante el mediodía, para poder despertarte en la noche y comer el suhûr, para obtener fuerza para ayunar”. [Ibn Maya].

  • Ha sido narrado por Sahal Bin Sa‘ad (radiallâhu ‘anhu) que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Aquellos que son puntuales para romper el ayuno, siempre permanecerán en la bondad”. [Bujari, Muslim, Ibn Maya].
  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh está muy complacido con quien rompe puntualmente el ayuno”. [At-Tirmidi]. Esto significa que el ayuno diariamente debe terminar después de la puesta de sol y antes de que las estrellas aparezcan.
  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) ha dicho: “Lo que sea que se suplique al momento de romper el ayuno, es concedido y nunca negado”. [At-Tirmidi].
  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Hay tres personas a quienes su du‘â no es rechazado: el ayunante cuando rompe su ayuno, el juez justo y la persona oprimida, cuyo du‘â Allâh eleva sobre las nubes e ingresa por las puertas del Ÿannah diciendo: “Juro por mi honor que ciertamente te asistiré, aún cuando sea luego de algún tiempo”. [Musnad Al-Imam Ahmad, At-Tirmidi].

  • Salmân Bin Amir (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Rompe tu ayuno con dátiles. Hay una bendición divina en ellos. Si no hay dátiles disponibles, rómpelo con agua, tan pura como sea posible”. [Abû Dawûd, At-Tirmidi].
  • Zaid Bin Jalid (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Aquél que ayude a un ayunante a romper su ayuno recibirá la recompensa del que ayuna; y aquél que le entregue medios a un muÿâhid, recibirá la recompensa de un muÿâhid, sin que las recompensas del ayunante y del muÿâhid disminuyan”. [AI-Baihaqî].
  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró en un extenso hadîth que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La persona que ayuna experimenta dos alegrías: en el momento del iftâr y en el momento en que se encuentre con su Señor, Allâh”. [Bujari].

  • Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando alguno de ustedes ayune, no le permitan cometer faltas o hacer ruido. Si alguien les molesta o busca pelear con ustedes, no respondan esta provocación ni peleen, sino que sólo digan “estoy ayunando”.
  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Hay quienes ayunan, pero no obtienen nada, excepto hambre y sed; y hay quienes se mantienen en vigilia durante la noche (en tahaÿÿud salâh), pero no ganan nada, excepto mantenerse despiertos”.
  • En otro hadîth narrado por Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu), se narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Si un hombre ayuna, pero no evita decir mentiras y hacer malas acciones Allâh no necesitará que él deje la comida y el agua”. [Bujari].

  • El Qurân tiene una conexión especial con el mes de Ramadân. El Qurân en sí mismo testifica que: “En el mes de Ramadân se hizo descender el Qurân, dirección para los hombres y pruebas claras de la Guía y del Discernimiento; así pues, quien de vosotros vea el mes, que ayune…”. [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 184].
  • ‘Abdullâh Bin ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El ayuno y el Qurân, intercederán en el Día del Juicio. El ayuno dirá: “¡Oh Allâh!, este siervo se ha abstenido de beber, comer y otros deseos; así que acepta mi intercesión por él”. El Qurân dirá: “Él no durmió por la noche; así que acepta mi intercesión por él”. Allâh aceptará ambas intercesiones”. [At-Tabrani, Ahmad, Hâkim].
  • Amr  Bin  Murra  (radiallâhu  ‘anhu)  narró  que  una persona se presentó a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) diciendo: “Luego de afirmar y creer en la unicidad de Allâh y tu profecía, si ofrezco el salâh las cinco veces ordenadas, mantengo el ayuno de Ramadân, me despierto y hago salâh por las noches de Ramadân, y pagó habitualmente el zakâh, ¿Cuál será mi posición?”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Estarás ante Allâh en el nivel de los mártires y de los veraces”.

  • El Qurân tiene una conexión especial con el mes de Ramadân. El Qurân en sí mismo testifica que: “En el mes de Ramadân se hizo descender el Qurân, dirección para los hombres y pruebas claras de la Guía y del Discernimiento; así pues, quien de vosotros vea el mes, que ayune…”. [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 184].
  • ‘Abdullâh Bin ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El ayuno y el Qurân, intercederán en el Día del Juicio. El ayuno dirá: “¡Oh Allâh!, este siervo se ha abstenido de beber, comer y otros deseos; así que acepta mi intercesión por él”. El Qurân dirá: “Él no durmió por la noche; así que acepta mi intercesión por él”. Allâh aceptará ambas intercesiones”. [At-Tabrani, Ahmad, Hâkim].
  • Amr  Bin  Murra  (radiallâhu  ‘anhu)  narró  que  una persona se presentó a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) diciendo: “Luego de afirmar y creer en la unicidad de Allâh y tu profecía, si ofrezco el salâh las cinco veces ordenadas, mantengo el ayuno de Ramadân, me despierto y hago salâh por las noches de Ramadân, y pagó habitualmente el zakâh, ¿Cuál será mi posición?”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Estarás ante Allâh en el nivel de los mártires y de los veraces”.

  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo que: “El ayuno es un acto que nos salva del Ÿahannam. El ayuno repelerá el Fuego, como un escudo”. [Bujari].
  • Esta descrito por Hasan (radiallâhu ‘anhu) que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “En cada noche de Ramadân seis millones de personas son liberadas del Ÿahannam, y en la última noche de Ramadân un número igual al total de personas liberados son retirados de Ÿahannam”. [Al-Baihaqî].
  • Sahl Bin Sa‘ad (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Hay ocho puertas al Ÿannah, y el nombre de una de ellas es Ar-Rayyân (saciar la sed), que será por donde entrarán sólo quienes hayan observado el ayuno”. [Bujari].
  • Sahl Bin Sa‘ad (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Aquellos que entren por Ar-Rayyân nunca tendrán sed”. [At-Tirmidi].

  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando el mes de Ramadân desciende, las puertas del Ÿannah son abiertas mientras que las del Ÿahannam son cerradas y los demonios son encadenados”. En otro hadîth se menciona que las puertas de la Misericordia son abiertas. [Bujari y Muslim].
  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando la primera noche de Ramadân llega, los demonios y los genios rebeldes son encadenados, y las puertas del Ÿahannam son cerradas y hasta acabado el mes, ninguna puerta se abre. Mientras que las puertas del Ÿannah son abiertas y ninguna de ellas cerrada hasta el final del mes. Y un anunciador proclama: “Aquellos que buscan la bondad, vengan, y aquellos que buscan el mal, manténganse lejos”. [At-Tirmidi].

  • Abû Sa‘îd (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No hay nadie que ayune un día por Allâh, que no sea alejado del Ÿahannam la distancia de un viaje de setenta años”. [Bujari, Muslim, At-Tirmidi].
  • Abû Ad-Dardâ (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien guarde un día de ayuno por Allâh, tiene la distancia de un golfo creado entre él y el Ÿahannam cuyo ancho es igual a la distancia entre la tierra y el cielo”. [At-Tibrani].
  • Abû Ad-Dardâ (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Aquél que observe el ayuno de Ramadân con imán (fe) y firmeza en la creencia de la salvación tendrá todas sus faltas pasadas perdonadas; y aquél que se mantenga despierto en las noches de Ramadân para el salâh (Tarawih) con imân y en la creencia de la salvación tendrá todas sus faltas pasadas perdonadas; y aquél que se mantenga despierto en la Noche del Poder (Lailatul-Qadr) tendrá todas sus faltas anteriores perdonadas”. [Bujari y Muslim].

  • Salmân (radiallâhu ‘anhu) narró, en un extenso hadîth, que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Este es un mes cuyo comienzo trae la Misericordia de Allâh, cuya mitad trae el Perdón de Allâh y en cuyo final trae la emancipación del fuego del Ÿahannam. Quien disminuya la carga laboral de sus empleados en este mes, Allâh le perdonará y lo liberará del Ÿahannam. En este mes, cuatro son las cosas que debes continuar realizando profusamente, dos de las cuales serán complacer a tu Señor, mientras que las otras dos serán aquellas que sin las cuales no podrás hacerlo (complacer a Allâh). Aquellas que serán complacer a tu Señor son atestiguar que no hay más dios que Allâh (recitar el kalimah Lâ ilâha illallâh) y hacer istigfâr (rogar el perdón de Allâh con astagfirullâh). Y aquellas sin las cuales no podrá hacerlo, son: rogar a Allâh la entrada al Ÿannah y buscar su refugio del Ÿahannam. Y quien dé a una persona que ha ayunado agua para beber, Allâh le concederá de Su fuente un trago de agua, luego del cual esta persona no volverá a sentir sed, hasta que entre al Ÿannah”. [Sahîh Ibn AI-Ÿuzaimah].

  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró, en un extenso hadîth, que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Juro por el Ser en cuya posesión está la vida de Muhammad, que el olor de la boca de un ayunante es más dulce para Allâh que la fragancia del almizcle”. [Bujari].
  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “A mi Ummah le fueron concedidas cinco cosas que no fueron dadas a nadie excepto a ella en Ramadân. Para ella, el olor de la boca de un ayunante es más dulce para Allâh que el fragante aroma del almizcle. En su favor los peces en el mar piden perdón para el ayunante hasta que rompe su ayuno. Allâh prepara y decora un jardín especial en el Ÿannah y luego dice: “Se acerca el tiempo en que Mis siervos fieles serán apartados de las grandes dificultades del mundo y vengan al Paraíso”. En este mes el pérfido Shaitân es encadenado, para que se mantengan alejados los males que habitualmente se acercan durante los otros meses del año. En la última noche de Ramadân ellos (los ayunantes) son perdonados”. Entonces los sahabah (radiallâhu ‘anhum) dijeron: “¡Oh, Mensajero de Allâh! ¿Es aquélla última noche, Lailatul-Qadr?”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) replicó, “No, pero es la noche en que un siervo debe recibir su recompensa por haber completado su servicio”. [Ahmad, Al-Bazzar, Al-Baihaqî].

  • Ka’b Bin Uÿrah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Acérquense al mimbar”. Nos acercamos, y cuando ascendió el primer peldaño del mimbar dijo “Amîn”. Cuando ascendió el segundo peldaño dijo: “Amîn”. Cuando ascendió el tercer peldaño dijo: “Amîn”. Cuando descendió dijimos: “¡Oh, Rasûlullâh! Te hemos escuchado hoy algo que jamás habíamos escuchado antes”. Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando ascendí el primer peldaño, Ÿibrîl (‘alaihis-salam) apareció ante mí y dijo: “¡Ay de aquél que encuentre el bendito mes de Ramadân y lo deje pasar sin lograr el perdón!”, a lo que dije Amîn. Cuando ascendí el segundo peldaño, él dijo: “¡Ay de aquél ante quien tu nombre es mencionado y no te envíe saludos y pida bendiciones para ti! (salawât ‘alan-Nabî)”. Respondí Amîn. Cuando ascendí el tercer peldaño, él dijo: “¡Ay de la persona en cuya presencia sus padres se vuelvan viejos y (por no servirlos) no pueda entrar al Ÿannah!”. Yo dije Amîn”. [Hakim].

  • ‘Ubadah Bin As-Samit (radiallâhu ‘anhu) narró que un día cuando Ramadân se acercaba, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El mes de Ramadân, el mes de las bendiciones, ha venido a ustedes. En él, Allâh se vuelve hacia ustedes y les envía su especial Misericordia, perdona sus faltas, acepta sus súplicas, acepta su competencia en hacer cosas buenas y se vanagloria de ustedes ante los ángeles. Así que muéstrenle a Allâh su rectitud; ya que, ciertamente, el más desafortunado es aquél que es privado de la Misericordia de Allâh durante este mes”. [At-Tabrani].
  • Abû Sa‘îd Judrî (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu alía wa sallam) dijo: “Durante cada día y cada noche de Ramadân, Allâh libera un gran número de almas del Ÿahannam. Y para cada musulmán, durante cada día y cada noche, al menos una súplica es aceptada”. [Al-Bazzar].

  • Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narró: “Cuando el mes de Ramadân llegaba, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) acostumbraba liberar prisioneros, y darle a quienes pedían”. [Al-Baihaqî en ASh-Sha‘ab].
  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró: “Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) era el más generoso de todos, y su generosidad durante Ramadân era superior a la del resto de los días. Ÿibrîl (‘alaihis-salam) acostumbraba visitarlo cada noche de Ramadân y recitar juntos el Qurân. Cuando Ÿibrîl (‘alaihis-salam) lo visitaba, se volvía más generoso que el viento que trae la lluvia”. [Bujari y Muslim].

  • ‘Âîsha (radiallâhu ‘anha) narró: “El Mensajero de Allâh (sallallâhu alaihi wa sallam) se aislaba con gran devoción (i’tikâf) durante los últimos diez días de Ramadân. Ésta fue su práctica hasta su muerte y sus esposas hicieron lo mismo”. [Bujari y Muslim].
  • ‘Alî Ibn Husain narró de su padre que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Aquél que observe los diez días de i’tikâf durante Ramadân obtendrá la recompensa de dos Haÿÿ y dos ‘Umrah”. [Al-Baihaqî].
  • ‘Abdullâh Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien por Allâh hizo al menos un día de i’tikâf, Allâh lo mantendrá alejado del Ÿahannam la distancia de tres golfos”. [At-Tabrani].
  • ‘Abdullâh Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo (acerca de quien se comprometa en el i’tikâf): “Estará a salvo de faltas y obtendrá la recompensa que todos obtienen por los actos piadosos”. [Ibn Maÿa].

  • ‘Âîsha (radiallâhu ‘anha) narró: “Con el comienzo de los últimos diez días de Ramadân, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) ajustaba la parte baja de sus vestimentas y dedicaba la noche completa a la oración. También despertaba a quienes alojaban con él para que hicieran lo mismo”. [Bujari y Muslim].
  • ‘Abdullâh Ibn ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) dijo: “Mientras Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) estaba con vida, soñé que tenía una pieza de seda en mi mano y volaba conmigo a cualquier parte del Ÿannah que quisiera. También vi como dos personas (ángeles) vinieron a mí para llevarme al Ÿahannam. Luego un ángel nos encontró y me dijo que no temiera. Después les dijo que me dejaran. Hafsa narró mi sueño al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y éste dijo: “‘Abdullâh es un buen hombre, ofrecerá la oración nocturna (At-tahaÿÿud). Así que desde ese día Abdullâh empezó a levantarse durante las noches para ofrecer la oración del Tahaÿÿud. Los compañeros de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) acostumbraban a contarle sueños en los que Lailatul-Qadr era el día 27 del mes de Ramadân. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Veo que sus sueños coinciden en las últimas diez noches de Ramadân y quien esté en la búsqueda de ella, debe buscar en las últimas diez noches de Ramadân”. [Bujari].

  • Abû Sa‘îd Al-Judrî (radiallâhu ‘anhu) narró que una vez Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hizo i’tikâf los primeros diez días de Ramadân. Luego realizó i’tikâf en una carpa dentro de la mezquita en los diez días del medio del mes. Luego salió de la carpa y dijo: “Ciertamente en busca de Lailatul-Qadr hice i’tikâf los primeros diez días, luego los diez días del medio del mes. Luego alguien (un ángel) vino y me dijo: “Quien haya hecho i’tikâf en los últimos diez días conmigo, deberá continuar por los últimos diez días”. Ciertamente se me hizo saber en cual noche está Lailatul-Qadr, pero luego se me hizo olvidarlo. Después, a la mañana siguiente, se me hizo ver prosternado ante Allâh con mi frente el barro. Buscad Lailatul-Qadr en las últimas diez noches de Ramadân, buscad en los días impares”. Abû Sa‘îd Al-Judrî (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Esa misma noche llovió. El techo de la mezquita goteaba, y miré a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a los ojos, y en su frente había restos de agua y barro. Esto fue la mañana del 21, luego de realizar el suÿûd en arcilla húmeda”. [Mishkât].

  • ‘Âîsha (radiallâhu ‘anha) narró: “La cantidad de esfuerzo que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) ponía en su adoración en los últimos diez días de Ramadân no tenía equivalente en el esfuerzo que ponía en los otros días”. [Muslim].
  • Anas (radiallâhu ‘anhu) narró: “Una vez que Ramadân comenzaba, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decía: “Un mes ha descendido sobre ustedes; en él hay una noche (Lailatul-Qadr) mejor que mil meses. Quien pierda esa noche estará, ciertamente, privado de todo su bien, y nadie se perderá, salvo aquél que sea realmente desafortunado”. [Ibn Maÿa].
  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien permanezca en oración y adoración en la noche del poder (Lailatul-Qadr) con fe sincera y genuina esperanza de obtener alguna recompensa, sus faltas anteriores le serán perdonadas”. [Reportado en At-Targîb de Bujari y Muslim].

  • ‘Âîsha (radiallâhu ‘anha) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Buscad Lailatul-Qadr entre las noches impares de los últimos diez días de Ramadân”. [Mishkât]. Es decir, las noches 21, 23, 25, 27 y 29 de Ramadân.
  • ‘Ubadah Ibnu As-Samit (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Una vez Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) vino a informarnos la verdadera fecha de Lailatul-Qadr. Desafortunadamente, una pelea entre dos musulmanes le hizo decir: “He venido a informarles cuándo es Lailatul-Qadr, pero debido a dos personas peleándose, el conocimiento de la fecha exacta ha sido retirado. Tal vez sea lo mejor para ustedes. Quién sabe si ese olvido es mejor en el conocimiento de Allâh sobre las cosas. Así que búsquenla entre la novena, séptima y quinta noche (de entre las diez últimas noches). [Bujari y Muslim].

  • ‘Âîsha (radiallâhu ‘anha) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Busquen Lailatul-Qadr entre las noches impares de los últimos diez días del mes de Ramadân”. [Mishkât].
  • ‘Ubadah Ibnu As-Samit (radiallâhu ‘anhu) narró que le preguntó al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) acerca de Lailatul-Qadr. Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le respondió: “Es en Ramadân, durante los últimos diez días, en las noches impares (o sea el 21, 23, 25, 27, 29) o la última noche de Ramadân. Quien permanezca en ‘ibâdah (adoración) durante esta noche, con fe sincera y esperanza genuina de obtener una recompensa, sus faltas anteriores le serán perdonadas. Algunos signos de esta noche son: que será serena, tranquila, brillante, ni fría ni caliente, sino temperada como si la luna estuviese brillando, y no habrá meteoros arrojados a los demonios. Otro signo es que esa mañana el sol sale sin rayos de luz brillante, muy parecido a la luna llena. En ese día, Allâh prohíbe a los demonios salir con el sol”. [Ad-Durrul-Manthâr].

  • Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narra en un extenso hadîth que escuchó a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “Cada día en el tiempo iftâr (al romper el ayuno), Allâh libera mil miles (un millón) de almas del fuego del Ÿahannam, todas ellas que ya habían ganado su entrada al Infierno. Durante la última noche libera tantas almas como las que ya había liberado a lo largo del mes. En la noche de Lailatul-Qadr, Allâh ordena a Ÿibrîl (‘alaihis-salam) descender a la tierra con un grupo malâikah (ángeles). Ellos descienden llevando una bandera verde que es plantada en lo alto de la Ka’bah. Ÿibrîl (‘alaihis-salam) tiene cien alas, de las cuales sólo dos se despliegan en esta noche; las despliega tal modo que su ancho se extiende desde el este hasta el oeste. Luego Ÿibrîl (‘alaihis-salam) envía a los malâikah en todas direcciones para que saluden con el salâm a todo quienes que encuentren en oración o sentados, realizando el salâh y alabando a Allâh. Les saludan dándoles la mano y dicen Amîn a todos sus Du‘â hasta que llega el amanecer. Al amanecer, Ÿibrîl (‘alaihis-salam) dice: “Partan, Oh malâikah de Allâh, partan”. Entonces los ángeles preguntan: “¡Oh, Ÿibrîl! ¿Qué hace Allâh en relación a las necesidades que los más fieles dentro la Ummah de Ahmad (Muhammad, sallallâhu ‘alaihi wa sallam) la han presentado?”. Ÿibrîl (‘alaihis-salam) responde: “Allâh los observa con Misericordia y perdona a todos excepto a cuatro tipos de personas”. A lo que los sahabah (radiallâhu ‘anhum) consultaron: “¿Quiénes son ellos, Oh Rasûlullâh?”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ellos son los adictos a beber vino, aquellos que desobedecen a sus padres, aquellos que se separan de sus parientes cercanos y los mushâhin”. Preguntamos: “Oh Rasûlullâh ¿Quién es un mushâhin?”. Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Son aquellos que albergan malos sentimientos en contra de sus compañeros y hermanos y cortan relaciones con ellos”. [Reportado en At-Targîb].

  • Rasûlullâh (sallallâhu alaihi wasallam) dijo: “El que es privado de Lailatul-Qadr es como si fuera privado de toda bendición. Y solo se priva a sí mismo de sus bendiciones, quien está totalmente privado”. [Ibn Maÿa].
  • ‘Âîshah (radiallâhu ‘anha) narró: “Dije: “Oh, Mensajero de Allâh, si encuentro por mí misma Lailatul-Qadr ¿Qué debo suplicar?” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Di: Allâhumma înnaka afûwun tuhibbul-‘afua fa’fu‘ani (¡Oh Allâh, Tú eres quien concede perdón, tú amas perdonar, perdóname). [At-Tirmidi, Ibn Maÿa, Ahmad].

  • Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narra en un extenso hadîth que escuchó a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “Y la noche de ‘Îdul-Fitr llega. Por la mañana del ‘Îd, Allâh envía a los malâikah a todos los lugares de la tierra en donde toman sus posiciones en los caminos, llamando con una voz que es escuchada por todos menos por los hombres y los genios: “¡Oh Ummah de Muhammad! Salgan pronto de sus casas hacia su Señor que es Noble y lleno de Gracia, quien les concede tanto y les perdona sus mayores faltas”. Cuando las personas se acercan para el salâh del ‘Îd, Allâh dice a los ángeles: “¿Cuál es la recompensa para aquel empleado que ha cumplido con sus servicios?” a lo que los malâikah responden: “¡Oh Señor y Maestro! Sólo es justo que reciban su recompensa completa por la realización de sus servicios”. Luego Allâh dice: “Los llamo para que atestigüen, ¡Oh mis malâikah! que por su ayuno durante el mes de Ramadân y por haber estado en pie ante Mí en oración por la noche, les he concedido como recompensa, Mi complacencia y les he concedido el perdón. ¡Oh mis siervos! Pídanme, que juro por mi Honor y mi Grandeza que sea lo que sea que me rueguen en este día por sus necesidades en la otra vida, se los concederé; y sea lo que sea que me soliciten por sus necesidades mundanas, las resolveré. Por mi Honor lo juro, mientras ustedes obedezcan mis órdenes, Yo cubriré sus faltas. Por mi Honor y mi Grandeza juro que nunca los desgraciaré entre los que obran mal y los que no creen. Partan de aquí, han sido perdonados. Me han complacido y Yo los complaceré”. Los malâikah, al ver la gran recompensa otorgada por Allâh a la Ummah de Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en el día de ‘Îdul-Fitr, se alegran”. [At-Targîb. Un hadîth similar es reportado por Anas (radiallâhu ‘anhu) en Al-Baihaqî].

  • Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “En la última noche de Ramadân, mi Ummah es perdonada”. Le preguntaron si se refería a Lailatul-Qadr, a lo que respondió: “No. Es un mérito de esta noche en especial. Los méritos de Lailatul-Qadr son otros. Lo cierto es que el salario completo se le paga al trabajador cuando el trabajo ha sido terminado; y el trabajo es terminado la última noche, por tanto, son perdonados”. [Ahmad].
  • lbn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) dijo que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decretó el Sadaqatul-Fitr para purificar el ayuno de aquello dicho en vano, y para la provisión de los necesitados. [Abû Dawûd].
  • Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) también dijo: “El ayuno de Ramadân permanece suspendido entre el cielo y la tierra; y es elevado mediante el Sadaqatul-Fitr”.

  • Abû Umamah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien observa ambas noches de ‘Îdul-Fitr e ‘Îdul-Ad-ha en adoración y devoción, tendrá su corazón vivo para el Día del Juicio”. [Ibn Maÿa].
  • Era un noble hábito de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) salir por la mañana del ‘Îdul-Fitr habiendo comido algunos dátiles en cantidades impares. [Bujari].

  • Abû Ayûb (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Si alguien ha mantenido su ayuno en Ramadân, seguido de seis ayunos opcionales en Shawâl, entonces obtendrá la recompensa de un año entero. Pero si lo hace siempre, será como si hubiese ayunado toda su vida”. [Muslim].
  • Thaubân (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Reunir seis días de ayuno en Shawâl, es equivalente a haber ayunado todo el año. Cada buena acción será equivalente a diez buenas acciones”. [Ibn Maÿa, An-Nasai]. Lo que significa que la recompensa de cada buena acción se multiplica al menos diez veces. Por lo tanto, treinta días de ayuno de Ramadân son equivalentes a trescientos días, y los seis días de Shawâl a sesenta. En consecuencia, un total de trescientos sesenta días, el número de días en el calendario lunar del año islámico.