No olvides tus primeros pasos

Viernes 4 de Mayo de 2018
Ÿumu‘ah 18 de Sha’bân 1439
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh en el Sagrado Qurân: Allâh los hizo nacer del vientre de sus madres sin conocimiento [del mundo que los rodea]. Él los dotó de oído, vista e intelecto, para que sean agradecidos [Sûrah An-Nahl (16), âyah 78]. Allâh da un ejemplo de una nación en los siguientes versículos: “Realmente la gente de Sabâ tenía un signo en donde habitaba: Dos jardines a ambos lados: derecha e izquierda. ¡Comed de la provisión de vuestro Señor y agradecedle! Es una buena tierra y Él es un Señor Indulgente. Pero se desviaron y enviamos contra ellos la inundación del dique y convertimos los dos jardines en otros con arbustos espinosos y amargos, tamariscos y algún azufaifo. Así les pagamos por haber sido desagradecidos. ¿Acaso recibe ese pago alguien que no sea ingrato?” [Sûrah Sabâ (34), âyah 15 a 17]. Allâh le dice a su querido Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en: ¿Acaso no te encontró huérfano y te dio amparó, y te encontró perdido y te guió, y te encontró pobre y te enriqueció? No maltrates al huérfano ni rechaces al mendigo. Y divulga las bendiciones de tu Señor [Sûrah Ad-Duha (93), âyah 6- 11].

El hombre está viviendo lleno de la Generosidad de Allâh, pero hace caso omiso de ellas, por esta razón es que generalmente se es agradecido en lo que se refiere a la comida, la bebida, la ropa y al hogar, pero ser agradecido se refiere a ser agradecido por la fe y el poder del corazón que Allâh nos ha dado. En cuanto al agradecimiento de los profetas (‘alaihimus-salam), Allâh describe al Profeta Nuh (’alaihis-salam), uno de los primeros enviados a la gente, como un hombre agradecido. Dice en el Qurân: Nuh fue un siervo agradecido [Sûrah Al-Isrâ (17), âyah 3]. Y ordenó a Su siervo Musa (‘alaihis-salam) que agradeciera los dones que le había entregado, como la Profecía, Su Palabra, al decir en el Qurân: “Dijo: ¡Musa! Verdaderamente te he escogido por encima de los hombres, dándote Mi mensaje y Mi palabra, así que toma lo que te he dado y sé de los agradecidos” (Sûrah Al-‘Âraf [7], âyah 114). Y ordenó a Daûd (‘alaihis-salam) y su familia que también lo fuera: ¡Oh, familia de Daûd!, pero sepan que pocos de Mis siervos son agradecidos [Sûrah Sabâ (34), âyah 13]. Sulaymân (‘alaihis-salam) se dirigió a Su Señor implorándole que lo hiciera uno de los agradecidos: ¡Señor mío! Haz que te agradezca los favores que nos has concedido, tanto a mí como a mis padres [Sûrah An-Naml (27), âyah 19].

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El creyente fuerte, es mejor y más amado por Allâh que el creyente débil, y en todos hay un bien. Empéñate en lo que es útil para ti, y busca la ayuda de Allâh y no te quedes inerte. Y si te ocurre algo no digas “Si hubiera hecho, eso hubiera pasado eso y eso”. Sino digan: “Allâh ordenó esto y Él hace lo que Él quiere”. Porque verdaderamente la frase: “Si hubiera hecho” hace una vía para el trabajo del Shaitân”. [Muslim].

Así como lo que le ocurrió a Yûsuf y a su padre Yaqûb (‘alaihimus-salam). El Profeta Yûsuf (‘alaihis-salam) fue separado de su padre, por muchos años fue maltratado por sus hermanos, fue abandonado en un pozo, fue seducido por la esposa del Aziz de Egipto, fue encarcelado, pasó por pruebas tras prueba y al final de las historias Allâh le otorgó una posición donde podía llegar a obtener lo que deseara y Allâh lo reunió con su padre. Dice Allâh en el Qurân: Luego [cuando llegaron todos a Egipto y] se presentaron ante Yûsuf, éste abrazó a sus padres y dijo: “Vivan en Egipto, si Allâh quiere estarán seguros aquí”. Hizo sentar en el trono a sus padres, que junto a todos [los hermanos] cayeron prosternados ante Yûsuf, quien dijo: “¡Padre mío! Esta es la interpretación del sueño que tuve [cuando era niño], y mi Señor hizo que se cumpliera. Allâh me favoreció sacándome de la cárcel y trayéndolos del desierto ante mí, a pesar de que el demonio había sembrado la discordia entre mis hermanos y yo. Mi Señor es Sutil con quien quiere, y Él todo lo sabe, es Sabio. ¡Señor mío! Me has concedido autoridad y me has enseñado la interpretación de los sueños. ¡Creador de los cielos y la Tierra! Tú eres mi Protector en esta vida y en la otra, hazme morir sometido a Ti, y reúneme con los virtuosos” [Sûrah Yûsuf (12), âyât 99 a 101].

Recordemos un conocido hadîth de Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu), quien narró que dijo el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Allâh decidió probar a tres hombres de Bani Israîl: un leproso, un calvo y un ciego. Así que les envió un ángel que llegó ante el leproso y le preguntó: “¿Qué es lo que más quieres?” El leproso respondió: “Un buen color y una buena piel, pues la gente me detesta”. El ángel pasó su mano por su piel y le curó la lepra obteniendo un buen color y una buena piel. El ángel le preguntó: “¿Qué bien es el que más quieres?” El hombre respondió: “Camellos”, entonces el ángel le dio una camella preñada y le dijo: “Que Allâh te bendiga con ella”. Luego el ángel se dirigió al calvo y le dijo: “¿Qué es lo que más quieres?” Le respondió: “buen cabello y que desaparezca la calvicie, pues la gente me detesta”. El ángel le pasó su mano y se fue la calvicie y recibió un buen cabello. Luego le preguntó: “¿Qué bien es el que más quieres?”, Le respondió: “Las vacas”. El ángel le dio entonces una vaca preñada y le dijo: “Que Allâh te bendiga con ella”. Luego fue hasta el ciego y le preguntó: “¿Qué es lo que más quieres?” El ciego le dijo: “Que Allâh me devuelva la vista para poder ver a la gente”. El ángel le pasó la mano y Allâh le devolvió su vista. Luego le preguntó: “¿Qué bien es el que más quieres?”, le respondió: “Ovejas” y el ángel le dio entonces una oveja preñada. Y los animales se multiplicaron. El primero tenía un valle lleno de camellos, el segundo un valle lleno de vacas y el tercero un valle lleno de ovejas. Luego, el ángel se presentó ante el que era leproso con la apariencia de un pobre leproso y le dijo: “Soy un hombre pobre que perdió todos sus medios de sustento en un viaje, nadie podrá satisfacer mis necesidades sino Allâh y luego tú. Te pido, en nombre del que te dio un buen color, una buena piel y bienes, un camello para llegar a mi destino”. El hombre dijo: “Tengo muchas obligaciones y no puedo ayudarte”. El ángel le dijo: “Me parece conocerte ¿No eres tú ese al que la gente detestaba, que era pobre y luego Allâh le dio bienes?”, El hombre se negó diciendo: “Yo obtuve esto como herencia de mis antepasados”. El ángel le dijo: “Si estás mintiendo que Allâh te transforme en lo que eras antes”. Luego fue ante el que era calvo con la misma apariencia que él tenía antes y le dijo lo mismo que dijo al que era leproso. El que era calvo le respondió lo mismo que el que era leproso. Entonces, el ángel le dijo: “Si estás mintiendo que Allâh te transforme en lo que eras antes”. Luego fue ante el que era ciego con la apariencia que él tenía antes y le dijo: “Soy un hombre pobre y un viajero en apuros, he perdido mis medios de sustento. Nadie podrá llenar mis necesidades sino Allâh y luego tú. Te pido, por el que te devolvió la vista, una oveja para que llegue a mi destino”. El que era ciego le dijo: “Yo era ciego y Allâh me devolvió la vista, también era pobre y Allâh me enriqueció. Toma lo que desees, pues yo no te negaré lo que tomes por Allâh”. El ángel le dijo: “Quédate con tus bienes, pues los tres habéis sido probados. Allâh está complacido contigo y Su enojo recayó sobre tus dos amigos”.

Se narra que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo a Mu‘adh (radiallâhu ‘anhu): “¡Oh Mu‘adh! ciertamente yo te amo. No te olvides de recitar la siguiente súplica después de cada oración: “¡Oh Allâh! ayúdame a recordarte, a agradecerte, y a adorarte de la mejor manera”.

Hermanos y hermanas, quiera Allâh darnos la capacidad de entender estas enseñanzas y poder ser verdaderos siervos agradecidos. Amîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh