LAS VIRTUDES DE LAS DOS NOBLES CIUDADES, MAKKAH Y MADINAH

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Viernes 20 de Julio de 2018
Ÿumu‘ah 7 de Dhul-Qa’dah 1439
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

En estos días, muchos musulmanes se están preparando para viajar a visitar la Casa de Allâh, así como también el lugar de descanso de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), por eso encontramos apropiado abarcar en esta Jutbah algo de las múltiples virtudes de las dos ciudades sagradas en el Islam, es decir Makkah Al-Mukarramah y Madinah Al-Munauwarah.

Makkah, la ciudad más querida por Allâh y Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), la Qiblah de los musulmanes, el foco de su amor y el lugar donde llegan juntos en la peregrinación. Allâh la hizo sagrada y le dio respeto y santidad desde el día que Él creó los cielos y la tierra. De hecho, es la Ka’bah, la primera casa levantada para la adoración de Allâh en la tierra. Para la Casa Sagrada, Allâh levantó un santuario que pudiera ser venerado en el que creó seguridad y protección aún para los árboles y plantas, los cuales no deben ser podados o segados, y para las aves que no son molestadas.

Allâh Altísimo sea, ha decretado que la recompensa para las obras que se realizan en Makkah sea mayor que la recompensa para las obras realizadas en cualquier otro lugar. La oración que se realiza en Makkah equivale a cien mil oraciones hechas en otro lugar. Es por la grandeza y santidad de esta Casa, que Makkah toma su grandeza y santidad, como Allâh dice en el Qurân: “En ella hay signos claros: La estación de Ibrahim; quien entre en ella, estará a salvo” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 97]. Allâh también jura por Makkah, como una forma de demostrar su gran estatus, diciendo: “Juro por esta ciudad” [Sûrah Al-Balad (90), âyah 1].

Fue en Makkah que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), dijo: “¡Oh Makkah! Tú eres la mejor tierra de Allâh, ante los ojos de Allâh. Si no hubiese sido sacado de ti, no te habría dejado”. Se narra que Ka’b (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Allâh favoreció algunas tierras sobre otras, y la más querida para Allâh es Al Balad Al Haram (la ciudad sagrada).

Makkah es conocida como la Ciudad Sagrada. Es claro, por las palabras del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), que Makkah ha sido sagrada desde los tiempos que Allâh creó los cielos y la tierra. Cuando Allâh hizo Sagrada Su Casa, la hizo además un lugar de abrigo y seguridad aún para los pájaros y árboles. Él decretó que la recompensa para las obras realizadas ahí sea mayor que las realizadas en cualquier otro lugar.

El Haram es un círculo alrededor de Makkah Al-Mukarramah. Allâh dice refiriéndose al santuario de Makkah: “En ella hay signos claros: La estación de Ibrahim; quien entre en ella, estará a salvo. Los hombres tienen la obligación con Allâh de peregrinar a la Casa, si encuentran medio de hacerlo. Y quien se niegue… Ciertamente Allâh es Rico con respecto a todas las criaturas” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 97]. Cuando el que tiene temor entra, estará a salvo de todas las cosas. Este fue el estado de temor durante el tiempo de la Ÿahiliyah (la ignorancia), cuando un hombre que hubiera matado a alguien entraba al santuario del Haram; el pariente del difunto a pesar de reconocerlo, era incapaz de molestarlo hasta que saliera del recinto sagrado. Hay consenso entre los sabios que al que comete una ofensa en los límites no le es dada protección, porque él ha violado la santidad del lugar sagrado. Pero si el comete una ofensa fuera del santuario, entonces huye al Haram por refugio, está sujeto a presión hasta que deja el santuario, y entonces el hadd (castigo prescrito) le es aplicado más allá de los confines del santuario.

Makkah tiene muchos nombres, aproximadamente cincuenta, y Allâh en el Qurân llamó a Makkah por cinco nombres: Makkah, Bakkah, Al-Balad, Al-Qaryah y Ummul-Qurâ. Allâh la nombró “Makkah” en los siguientes versos: “Y Él es Quien hizo que sus manos se alejaran de vosotros y las vuestras de ellos en la hondonada de Makkah, después de haberos dado la victoria sobre ellos. Allâh ve lo que hacéis” [Sûrah Al-Fath (48), âyah 24]. Allâh también la llamó “Bakkah” en estos versos: “Es cierto que la primera casa que fue erigida para los hombres fue la de Bakkah, bendita y guía para todos los mundos.” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyah 96]. Allâh se refirió a ella como “Al Balad” (la ciudad) cuando dice: “Juro por esta ciudad” [Sûrah Al-Balad (90), âyah 1]. En árabe la palabra Balad significa “ciudad principal”.  Allâh también la llamó “Al Qariah” (el poblado) en los siguientes versos: “Allâh pone el ejemplo de una ciudad que estaba segura y tranquila y a la que la provisión le llegaba profusamente y sin restricciones por todas partes, pero fue desagradecida con los dones de Allâh y Allâh la hizo probar el vestido del hambre y del miedo a causa de lo que habían hecho” [Sûrah An-Nahl (16), âyah 112]. Qaryah significa lugar en el que viven juntos un gran número de gente. Allâh la nombró Ummul-Qurâ (La madre de los pueblos) en estos versos: “Y así es como te hemos inspirado una Recitación árabe para que advirtieras a la madre de las ciudades y a quien hay a su alrededor y advirtieras del Día de la Concentración sobre el que no hay duda. Un grupo en el Jardín y un grupo en el Sa‘îr” [Sûrah Ash-Shûrâ (42), âyah 5].

Para explicar la superioridad de Makkah, es suficiente notar que la recompensa de la oración en Al-Masÿid Al-Harâm es multiplicada muchas veces. Fue reportado que Ÿâbir Bin ‘Abdullâh (radiallâhu ‘anhu) que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Una oración en esta mezquita mía (Madinah Al-Munauwarah) es mejor que mil oraciones en cualquier otra, excepto por Masÿid Al-Harâm. Una oración en Masÿid Al-Harâm es mejor que cien mil oraciones (en cualquier otra parte)”. El musulmán debe evitar cometer pecados en Makkah, pues si la recompensa de las buenas obras es multiplicada, así también la carga de obras malas es multiplicada. Muÿahid (radiallâhu ‘anhu) dijo: “La carga de obras malas es multiplicada en Makkah tal como la recompensa de obras buenas es multiplicada”.

Makkah es el centro de la tierra: esta afirmación está contenida en las siguientes palabras de Allâh en el Qurân: “Y así es como te hemos inspirado una Recitación árabe para que advirtieras a la madre de las ciudades y a quien hay a su alrededor y advirtieras del Día de la Concentración sobre el que no hay duda” [Sûrah Ash-Shuarâ (42), âyah 7]. Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhu) en su comentario acerca de esta âyah dijo: “La madre de las ciudades es Makkah, y sus alrededores es toda la Tierra”.

Después de Makkah la sigue en estatus y posición la ciudad de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), Madinatun-Nabi, la tierra del Hiÿrah, la tierra del Îmân, el lugar de la Sunnah en el lugar más alto. Segunda en posición según su santidad, su honor y su grandeza en ella establecida el jalifato islámico. En un hadîth dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que el Îmân (la Fe) regresará hacia el Madinah como una serpiente regresa a su guarida. Otro hadîth dice: “Ciertamente regresará todo el Îmân hacia Al Madinah hasta que quedará todo el Îmân en ella”.

Abû Sa‘îd Al-Judrî (radiallâhu ‘anhu) dijo: “El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos relató una larga narración sobre el Daÿÿâl (Falso Mesías). Entre lo que nos relató nos dijo: “El Daÿÿal vendrá y tendrá prohibido llegar a las entradas de Medina. Se detendrá en los salares desérticos cerca de Madinah. Ese día, el mejor hombre o uno de los mejores hombres saldrá a él y le dirá: “Soy testigo que tú eres el mismo Daÿÿâl que nos describió el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en sus relatos”. El Daÿÿâl dirá: “Si mato a éste y le devuelvo la vida ¿Dudaréis de mi reclamo?” Dirán: “No”. Y lo matará para resucitarlo luego. El hombre dirá al ser resucitado: “¡Por Allâh! Ahora te reconozco mejor que antes”. El Daÿÿal dirá: “Lo mato”, pero no podrá hacerlo”.

Madinah tiene tanto honor que Ibn ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) dijo que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien pueda morir en Madinah, que lo haga, pues yo intercederé por quien muera en ella”. Otra hadîth dice: “Quien muere en Madinah, yo seré su testigo y su intercesor el Día del Qiÿâmah”. ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) solía hacer el siguiente Du‘â: “¡Oh Allâh! Concédeme el martirio en tu camino y hazme morir en la ciudad de Tu Mensajero Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)”.

En una narración se dice cuando el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) regresaba de un viaje, veía Madinah desde la distancia, sus techos y casas, apuraba su montura y lo animaba más por su amor a Madinah. El mismo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decía: “¡Oh Allâh! Inculca en nosotros el amor hacia Madinah como nuestro amor para Makkah o más que esto”. También dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Ibrahim (‘alaihis-salam) hizo sagrado Makkah y yo hice sagrada Madinah. Por tanto, es prohibido cortar sus árboles y también prohibido cazar en ella”.

Hermanos y hermanas, pedimos a Allâh que nos permita visitar las dos Sagradas Mezquitas una y otra vez, y nos conceda el honor de que nuestro encuentro con Él sea en estos sagrados lugares. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh