IBRAHIM (AS) Y SU CONFIANZA TOTAL EN ALLÂH

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Viernes 3 de aGOSTo de 2018
Ÿumu‘ah 21 de Dhul-Qa’dah 1439
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice el Qurân: “Encomiéndate al Viviente Inmortal, y glorifícalo con Sus alabanzas. Él basta como conocedor de los pecados de Sus siervos” [Sûrah Al-Furqân (25), âyah 58]. Dice Allâh en un Hadîth Qudsî: “¡Oh hijo de Âdam! No tengas miedo de Mi reino mientras Yo sea el Rey, (Mi reino) nunca disminuirá, por eso recuerda que mientras me pidas, con toda seguridad recibirás. Si te vuelves hacia cualquiera, esto será para ti una gran pérdida. ¡Oh hijo de Âdam! Te he creado para Mi adoración, por eso, no juegues, Yo he decidido tu sustento, no te agotes; si es mucho, no te alegres; y si es poco, no te entristezcas”. Allâh dice en otro Hadîth Qudsî: “Yo soy Allâh. No existe otra divinidad, excepto Yo. Soy el Rey de reyes; los corazones de los reyes están en Mis manos: Si ustedes me obedecen, Yo llenaré de amor los corazones de sus gobernantes; y si me desobedecen, llenaré de dureza hacia ustedes los corazones de los gobernantes; por eso no maldigan a sus gobernantes, sino que más bien ocúpense en Mi recuerdo y acérquense a Mí, que les proveeré de buenos gobernantes para ustedes”.

Ciertamente la confianza en Allâh tiene muy altos beneficios, porque quien se confía en Allâh con verdadera certeza, Él le será suficiente en todo, aun cuando los cielos, la tierra, o lo que hay entre ambos lo agobien, Allâh Altísimo le dará una salida.

También se cuentan entre los frutos del Tawâkkul que aquella persona que confía en Allâh con verdadera certeza, Él, Glorificado y Altísimo sea, le facilitará sus medios a través de los cuales le provee y no se agotará en la búsqueda del sustento. Como dijo el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Si realmente ustedes se confiaran en Allâh con verdadera certeza, Él los proveería como provee al pájaro que sale por la mañana temprano, hambriento y regresa al final del día lleno y saciado”.

La vida del Profeta Ibrahim (‘alaihis-salam), por donde la miremos, está llena de luz, guía y lecciones para la Ummah hasta el día del Juicio final. Ibrahim (‘alaihis-salam) pasó prueba tras prueba desde su juventud hasta su vejez, pero nunca desconfió de Allâh. Él comenzó su primera misión con su padre, a quien invitó al Islam, proclamó el mensaje de la verdad y le mostró el camino, sin obtener resultado. A continuación, extendió la invitación a la gente, y presentó sus argumentos basados en principios naturales y motivados para hacer que aceptaran la verdad. Esta invitación la hizo con ternura, dulzura de tono, pero con la firmeza y la claridad de la lógica.

Cuando Namrûd, el rey de ese tiempo, y su gente se dieron cuenta que no podían hacer frente a Ibrahim (‘alaihis-salâm) con sus pruebas, se decidió utilizar la fuerza. Decidieron deshacerse de él matándolo. Allâh dice: “Exclamaron: “¡Quémenlo [en la hoguera] para vengar a sus ídolos! Si es que van a hacer algo” [Sûrah Al-Anbiyâ (21), âyah 68]. Por unanimidad acordaron quemarlo, pero no era un fuego ordinario, porque se construyó una estructura y le pusieron una gran cantidad de fuego. Allâh dice: “Dijeron: “Construiremos una hoguera y te arrojaremos al fuego llameante” [Sûrah As-Saffât (37), âyah 97]. Los ‘ulamâ dicen que la gente recolectó leña por más de un mes, entonces se encendió la hoguera. Era tan intenso el fuego que ni siquiera un pájaro podía volar por encima de ella. Cuando llegó el momento de poner a Ibrahim (‘alaihis-salam) en ella, no podían siquiera acercase al fuego debido al intenso calor, por lo que se reunieron para determinar la forma en que Ibrahim (‘alaihis-salam) debía ser lanzado al fuego. Shaitân, en forma humana, habló de hacer una catapulta para arrojar a Ibrahim (‘alaihis-salam) al fuego, así que aceptaron esta opinión y la catapulta se utilizó para lanzar a Ibrahim (‘alaihis-salam) en la gran hoguera.

En este difícil momento, la atención del corazón de Ibrahim (‘alaihis-salam) no se movió de la contemplación de su Señor. Había Tawâkkul, es decir, confianza total en la protección de Allâh y en Su ayuda. No puso su confianza en nada de la creación, ni siquiera en los ángeles que vinieron en su ayuda. Dijo: “Mi Señor conoce mi condición, Él me ayudará”. Mientras estaba siendo arrojado en el fuego, sus últimas palabras fueron: “Hasbiallâhu wa ni’mal wakil” (Allâh me basta, y Él es el Mejor Protector). Los ‘ulamâ han escrito que se trata de palabras tan poderosas, que quien está en una situación de angustia y las recita con sinceridad y yaqîn (certeza), definitivamente verá y experimentará la nusrah (apoyo, auxilio, ayuda) de Allâh. Cuando Allâh vio que Ibrahim (‘alaihis-salam) había centrado su corazón por completo en Él, ordenó directamente al fuego con las siguientes palabras: “Pero dijo [Allâh]: “¡Oh, fuego! Sé fresco y no dañes a Ibrâhîm” [Sûrah Al-Anbiyâ (21), âyah 69]. Todos sabemos que la cualidad o característica del fuego es quemar, pero Allâh removió de este fuego esa cualidad; después de todo, el Creador de todas las cosas y de las condiciones es Allâh. Allâh dice: “Cuando Él decide decretar algo, le dice: “¡Sé!”, y es” [Sûrah Yasîn (36), âyah 82].

Ibrahim (‘alaihis-salam) salió del fuego completamente sano y salvo, las cuerdas que se utilizaban para atarlo se quemaron, pero no se quemó ni un pelo de su cuerpo. Pero la gente no prestó atención a estos hechos, sino que se dirigieron a su propia destrucción. Allâh dice: “Pretendieron deshacerse de él, pero hice que fueran ellos los perdedores” [Sûrah Al-Anbiyâ (21), âyah 70]. Se dice que Ibrahim (‘alaihis-salam) se quedó en el fuego por cuarenta a cincuenta días y dijo: “Fueron los mejores días de mi vida”. De la vida de Ibrahim (‘alaihis-salam) aprendemos que quien confía en Allâh, Él le bastará.

Después Allâh ordenó a Ibrahim tomar a Haÿar e Ismâ‘îl (‘alaihimus-salam) y emigrar hacia Makkah. Entonces los llevó a los dos y comenzó su viaje hasta que Allâh les ordenó detenerse en una tierra completamente vacía, abierta y estéril, donde en el futuro la Ka’bah se iba a construir. Ibrahim (‘alaihis-salam) dejó a su familia en un lugar donde no había comida, agua, vegetación o cualquier otro signo de vida existente. Él se alejó y Haÿar (‘alaihas-salam) le preguntó: “¿Por qué nos dejas aquí?” No hubo respuesta, preguntó otra vez y tampoco hubo ninguna respuesta, le preguntó si Allâh se lo había ordenado, él lo reconoció moviendo su cabeza, entonces ella dijo: “Si es así, entonces Allâh no nos destruirá”. Dice Allâh: “¡Oh, Señor nuestro! He establecido parte de mi descendencia en un valle árido de poca vegetación junto a Tu Casa Sagrada, para que, ¡oh, Señor nuestro!, cumplan con la oración. Infunde en los corazones de la gente amor por mi descendencia, y provéelos de todo alimento para que sean agradecidos ¡Oh, Señor nuestro! Tú bien sabes lo que ocultamos y lo que manifestamos, y no hay nada en la Tierra ni en el cielo que pueda esconderse de Allâh” [Sûrah Ibrahim (14), âyât 37 y 38].

Haÿar (‘alaihas-salam) se sometió a la orden de Allâh. Ella y su hijo Ismâ‘îl (‘alaihis-salam) comieron y bebieron de la poca provisión que Ibrahim había dejado para ellos, hasta que eso también se agotó. Así que ella comenzó a buscar de un lugar a otro comida o bebida. En ese lugar había dos colinas que subió siete veces en total. Hoy los montículos son llamados Safa y Marwah. Finalmente, cuando llegó a la parte superior de Marwah oyó algunos sonidos y cuando vio, había un ángel en el lugar de Zam Zam, donde el agua comenzó a brotar. En otra narración se dice que Ismâ‘îl (‘alaihis-salam) pateo con los talones en ese lugar y por la orden de Allâh el agua brotó desde debajo de la tierra. Y Allâh sabe mejor. Cuando Haÿar (‘alaihas-salam) vio esto, se puso muy feliz, ella bebió de esa agua y le dio a su hijo también. Respecto del agua de Zam Zam, es oportuno mencionar algunas de sus innumerables virtudes. El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La mejor agua sobre la faz de la tierra es el agua de Zam Zam; sirve de alimento y de cura para las enfermedades”. El agua de Zam Zam es la mejor y la más noble de todas las aguas, la más prestigiosa, la más preciada y la más valiosa para los musulmanes. Fue extraída por Ÿibril (‘alaihis-salam) y es el agua con la cual Allâh sació la sed de Ismâ‘îl (‘alaihis-salam).

Hermanos y hermanas, quiera Allâh darnos la capacidad de entender, aprender y poner en práctica estas enseñanzas. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh