ALLÂH SE COMPLACE DE TRES COSAS DE USTEDES Y LE DISGUSTA TRES COSAS DE USTEDES

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Viernes 7 de Septiembre de 2018
Ÿumu‘ah 27 de Dhul-Hiyyah 1439
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh dice en el Sagrado Qurân: “¡Oh, seres humanos! Los he creado a partir de un hombre y de una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconozcan los unos a los otros. El mejor de ustedes ante Allâh es el de más piedad. Allâh todo lo sabe y está bien informado de lo que hacen” [Sûrah Al-Huÿurât (49), âyah 13].

Dice también Allâh en el Sagrado Qurân: “Creé al ser humano y sé cuáles son sus debilidades. Estoy más cerca de él que su propia vena yugular. [Sabe que] dos ángeles escriben todas sus obras, sentados uno a su derecha y el otro a su izquierda, no pronuncia palabra alguna sin que a su lado esté presente un ángel observador que la registre” [Sûrah Qaf (50), âyât 16 a18].

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narra que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “En verdad Allâh se complace de tres cosas de ustedes y Le disgustan otras tres cosas de ustedes. Se complace de ustedes cuando Lo adoran y no asocian nada con Él, cuando se aferran a la cuerda de Allâh todos juntos y cuando no se dividen en grupos. Detesta de ustedes el estar hablando o murmurando acerca de algo o alguien, hacer muchas preguntas innecesarias y derrochar el dinero o los bienes”.

El verdadero éxito es en el Dîn del Islam, cuando el hombre vive su vida cobijado totalmente bajo la sombra del Islam, y vive su vida como un siervo de Allâh. Dice Allâh Altísimo: “¡Oh, seres humanos! Adoren a su Señor que los creó a ustedes y a quienes los precedieron, para que así alcancen el temor devocional de Allâh. Él hizo para ustedes de la Tierra un lugar habitable y del cielo un techo, e hizo descender la lluvia del cielo con la que hace brotar frutos para su sustento. En consecuencia, no dediquen actos de adoración a otros además de Allâh, ahora que saben [que Él es el único Creador]” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyât 21 y 22].

El Qurân invita al ser humano a que adore a Allâh exclusivamente y se aleje de varias falsas divinidades: “[Allâh] creó los cielos sin columnas visibles, afirmó la Tierra con montañas para proporcionarles un lugar estable que no se sacuda [con temblores], diseminó en ella toda clase de animales, e hizo descender del cielo la lluvia para que brote generosamente toda clase de vegetación. Esa es la creación de Allâh, muéstrenme qué han creado sus dioses…” [Surah (31), âyât 10 y 11]. Para acercarse a Allâh realmente debe dedicarle su adoración solo a Allâh directamente sin intermediarios y someterse a Él. Dijo el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Quien muera sabiendo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Allâh, entrará al paraíso” [Muslim].

Allâh se complace, cuando se aferran a la cuerda de Allâh todos juntos y cuando no se dividen en grupos. Los musulmanes son como un solo cuerpo. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) describió a la Ummah como un cuerpo: si una parte del cuerpo se enferma entonces las otras partes cuidará de ella. “Los creyentes en su amor mutuo, misericordia y compasión son como un cuerpo: si uno de sus órganos duele, el resto del cuerpo presenta malestar” [Bujari y Muslim]. Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Un musulmán es el hermano de otro musulmán: él no lo oprime ni lo abandona cuando está oprimido. A quien ayude a su hermano, Allâh lo ayudará; a quien alivie a su hermano de alguna angustia, Allâh lo aliviará de alguna de sus angustias el Día de la Resurrección; a quien cubra la falta de un musulmán, Allâh cubrirá sus faltas el Día de la Resurrección”.

Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh como es debido, y no mueran sino como creyentes monoteístas. Aférrense todos a la religión de Allâh y no se dividan en sectas. Recuerden la gracia de Allâh cuando los hermanó uniendo sus corazones siendo que eran rivales unos de otros, y cuando se encontraban al borde de un abismo de fuego, los salvó de caer en él. Así les explica Allâh Sus signos para que sigan la verdadera guía” [Sûrah Ali ‘imrân (3), âyât 102 y 103].

Allâh detesta el estar hablando o murmurando acerca de algo o alguien, hacer muchas preguntas innecesarias y derrochar el dinero o los bienes.

La belleza de una persona es hablar sólo cuando sea necesario y esto es un medio de salvación para él en el Âjirah. Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Escuche el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “A veces al siervo que dice algo que complace a Allâh, sin darle importancia, Él lo eleva por ello varios grados. Y el siervo que dice algo que enoja a Allâh, sin darle importancia, desciende, por ello, en el Infierno”. Un musulmán inteligente es aquel que no habla inútilmente y aquel que no habla mal de otros. Por esta razón las palabras de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) podrían ser contadas con los dedos. Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquel que se mantiene en silencio, gana la salvación”. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo también: “La belleza del Islam de un hombre, es que él rechace cualquier cosa que no sea beneficiosa para él”. Este hadîth nos explica que la belleza del Islam es que rechacemos todo tipo de actos y dichos que no sean beneficiosos y que nos ocupemos en cosas que sean de provecho.

Allâh detesta de ustedes el preguntar mucho innecesariamente. Dice Allâh: “¡Oh, creyentes! No ahonden en asuntos que si fueran revelados [en forma de ley] les causarían dificultad [en la práctica de la religión]. Pero si los indagan cuando hayan sido revelados en el Qurân, les serán explicados. Allâh los perdona por sus indagaciones [fuera de lugar] porque es Perdonador, Tolerante” [Sûrah Al-Maida (5), âyah 101]

Hakim Ibn Hizam (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Pedí al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y me dio. Después le pedí otra vez y me dio. Después le volví a pedir y me dio. Después me dijo: “Verdaderamente, el dinero es como una fruta dulce y apetitosa, quien lo coge con moderación obtiene la bendición en él, y quien lo coge con ambición y despilfarro no obtiene por ello la bendición. Y es como el que come pero no se harta. Y la mano que está arriba es mejor que la que está debajo” Dijo Hakim: “Y le dije después: “¡Oh Mensajero de Allâh! Juro por Aquél que te ha enviado con la verdad, que no tomaré nada de nadie después de ti hasta que deje este mundo”. Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) le llamó un día para darle algo y rehusó aceptar nada de él. Después ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) también le llamó para darle algo y tampoco lo aceptó. Dijo ‘Umar entonces: “¡Oh musulmanes! Yo he sido testigo de que he ofrecido a Hakim lo que le pertenecía. Aquello que Allâh ha partido para él de este botín. Y que él ha rehusado tomarlo. Y no hubo nadie, desde entonces, que tomara menos que Hakim después del Profeta, Allâh le bendiga y le de paz, hasta que murió” [Bujari y Muslim].

También Allâh detesta el derroche de dinero y bienes. Debemos entrenar el alma en abstenerse de la extravagancia y el derroche (isrâf). Allâh dice en el Qurân: “¡Oh, hijos de Âdam! Vistan con elegancia cuando acudan a las mezquitas. Coman y beban con mesura, porque Allâh no ama a los derrochadores” [Sûrah Al-A’râf (7), âyah 31]. ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) dijo que en una ocasión en que visitó al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) lo encontró recostado: “Me di cuenta de que en su cuarto había solamente tres pedazos de cuero curtido y un punado de cebada que había en un rincón. Miré con más detención y no vi nada más. Comencé a llorar y él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) me preguntó: “¿Por qué lloras?” Yo respondí: “¡Oh, Mensajero de Allâh! Cómo no voy a llorar viendo las marcas de la estera impresas en tu cuerpo y viendo lo que hay en tu cuarto. Los persas y los romanos que no tienen la Fe verdadera y que no adoran a Allâh, sino a sus reyes (César y Kosroes), viven en jardines por los que corren los ríos, mientras que el Mensajero y elegido siervo de Allâh vive en la extrema pobreza. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) estaba recostado sobre su almohada, pero después de escuchar lo que dije se incorporó y dijo: “¡Oh, ‘Umar! ¿Acaso todavía tienes dudas acerca de esto? La comodidad y la complacencia en la otra vida son mejores que las de este mundo. Los incrédulos disfrutan su porción de las cosas buenas en este mundo, pero nosotros las hemos almacenado para la otra vida”. Yo le supliqué: “¡Oh, Mensajero de Allâh! pide perdón por mí, porque en verdad estaba equivocado”.

Fijémonos en las pertenencias que tenía el soberano de este mundo y del otro, el más amado Mensajero de Allâh. Cómo corrige a ‘Umar cuando le pide que rece por algo de riqueza y comodidad. Alguien le preguntó a ‘Âishah (radiallâhu ‘anhâ) cómo era la cama de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en su casa y ella dijo: “Era un cuero relleno con hojas de palmera”. Lo mismo le preguntaron a Hafsah (radiallâhu ‘anhâ) y dijo: “Consistía en un pedazo de tela doblada que ponía debajo de él. En una ocasión la doble en cuatro partes para hacerla más cómoda y él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) me preguntó: “¿Qué pusiste debajo la noche pasada?” Yo respondí: “La misma tela, pero esta vez la doblé en cuatro pliegues” Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Déjala como antes, pues la excesiva suavidad se interpone para levantarnos a rezar tahayyud”.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé la capacidad de aprender y practicar estas valiosas enseñanzas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh