LAS VIRTUDES DEL MES DE MUHARRAM Y EL AYUNO DEL DÍA DE ‘ASHURAH EN NUESTRA SHARI‘AH

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Viernes 14 de Septiembre de 2018
Ÿumu‘ah 4 de Muharram 1440
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Cada mes, semana, día, minuto y segundo ha sido registrado para nosotros. Y cada acción que hayamos hecho será puesta en frente nuestro. Hoy en nuestro mundo, olvidamos cosas, incluso olvidamos lo que hicimos al principio del año, pero en ese día en que estemos frente a Allâh cada acción nuestra, no importa cuán pequeña sea, estará frente a nosotros, y veremos todo lo que hicimos. Allâh dice: “El día que suceda la gran calamidad [el fin del mundo] el ser humano recordará todo lo que haya hecho, y será expuesto el fuego del Infierno para que lo vean” [Sûrah An-Nâzi‘ât (79), âyât 34 a 36].

Por eso, debemos prepararnos acumulando buenas acciones en este mundo, porque no sabemos si cuando la noche llegue, podremos ver la mañana. Cuantos jóvenes hay que pasan la noche y los días en acciones negligentes, despreocupados e incluso ignorando que las mortajas ya están preparadas; y cuantos hay que por la mañana amanecen en grandes palacios rodeados de comodidades y cuando llega la noche se vuelven habitantes de la estrecha tumba.

Es una manifestación de la misericordia de Allâh para con quienes lo adoran, el que ha hecho al sol y la luna que cursan orbitas calculadas y programadas. Por la observación del sol, la gente puede conocer las diferentes estaciones en el año y observando a la luna, la gente es capaz de deducir el comienzo de cada mes. Allâh ha dividido el año en doce meses, como señala el Qurân: “El número de meses para Allâh es doce, porque así Él lo decretó el día que creó los cielos y la Tierra. De ellos, cuatro son sagrados. Así es en la religión verdadera. No obren en contra de ustedes mismos durante estos meses” [Sûrah At-Taubah (9), âyah 36]. De los cuatro meses inviolables o sagrados, tres son consecutivos: Dhul-Qa’dah, Dhul-Hiÿÿah y Muharram. El cuarto es Râÿab que se encuentra entre los meses de Ÿumadul-Ajirah y Sha’bân.

El comienzo de un nuevo mes es conocido por la aparición de la luna creciente en el oeste después de la puesta del sol. Una vez que la luna creciente se hace manifiesta, un mes ha llegado a su fin y uno nuevo ha comenzado. Así, también sabemos que el día comienza cuando el sol se oculta y no a la medianoche, pues el primer día del mes está marcado por la puesta del sol del último día del mes anterior. La más favorable visión de los ‘Ulamâ es que la introducción del calendario islámico fue iniciada durante el califato de ‘Umar (radiallâhu ‘anhu).

‘Umar (radiallâhu ‘anhu), durante su Jilafah pidió a los sahabah (radiallâhu ‘anhum) que pensaran acerca de la introducción de un Calendario Islámico. Algunos propusieron que debía comenzar desde el día en que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) fue investido con la Profecía; otros sugirieron que debía comenzar con la emigración a Madinah; mientras algunos sostenían que debía ser desde el día en que Allâh tomó el alma de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Finalmente, ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) propuso que la introducción del calendario debía ser con el comienzo de Hiÿrah (la emigración), porque este fue el factor diferenciador entre la verdad y la falsedad, fue la Hiÿrah (hégira) la que marcó el honor y el dominio del Islam. Todos los sahabah (radiallâhu ‘anhum) unánimemente aceptaron esta proposición.

El primer mes del año lunar en los inicios del Islam, era el mes de Rabi‘ul-Auwal, pero el comienzo del año de la Era de Islámica está dado desde que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decidió hacer Hiÿrah (emigrar) en el mes de Muharram, por lo tanto el primer mes del calendario islámico fue establecido como el mes de Muharram en vez de Rabi‘ul-Auwal.

Los Ansâr (los musulmanes de Madinah que apoyaron a los emigrantes de Makkah) hicieron un pacto de lealtad con el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) durante los primeros días de Dhul-Hiÿÿah, y luego de hacer la Peregrinación, volvieron a Madinah en los últimos días de dicho mes. Solo unos días después de la salida, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) resolvió emigrar y permitió a los sahabah (radiallâhu ‘anhum) que migraran también. Esta es la razón de por qué el mes de Muharram es elegido el primer mes del calendario de la Era Islámica. Esta sugerencia de iniciar el calendario con la hégira, partiendo con el mes de Muharram también fue puesta delante por ‘Uthmân (radiallâhu ‘anhu) y ‘Ali (radiallâhu ‘anhu). Otros sahabah sugirieron que el año comenzara con el mes de Ramadân. A esto, ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) contesto: “¡No! Muharram parece ser el mes más apropiado para comenzar el calendario, pues en este mes la gente regresa del Haÿÿ”. Todos los sahabah aceptaron esta propuesta.

Cuando ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) dijo a los sahabah que pensaran acerca del inicio del Calendario Islámico, algunos de ellos incluso sugirieron que debía determinarse desde el día de nacimiento de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) no estuvo de acuerdo con esto pues esto parecía más bien una práctica de los cristianos. El calendario cristiano comienza con el nacimiento de ‘Isa (‘alaihis-salam). Algunos propusieron que comenzara con la muerte de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) no estuvo de acuerdo tampoco, porque la muerte del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) fue una calamidad y una desafortunada ocasión que cayó sobre esta Ummah. Luego de mucho debate y deliberación, los sahabah aceptaron que el Calendario Islámico comenzara con la Hiÿrah.

Muharram es uno de los cuatro meses sagrados de los que el Qurân señala: “El número de meses para Allâh es doce, porque así Él lo decretó el día que creó los cielos y la Tierra. De ellos, cuatro son sagrados”. Estos cuatro meses, de acuerdo con la tradición auténtica del hadîth, son Dhul-Qa’dah, Dhul-Hiÿÿah, Muharram y Raÿab. Todos los comentaristas del Qurân están de acuerdo en este punto, porque el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en su Jutbah de la Despedida, declaró: “Un año consiste en doce meses, de los cuales cuatro son meses sagrados. Tres de ellos están en secuencia: Dhul-Qa’dah, Dhul-Hiÿÿah, Muharram, y el cuarto es Raÿab”.

La mención específica de estos cuatro meses no significa que cualquiera de los ocho meses restantes no sea sagrado, porque el mes de Ramadân es ciertamente el más sagrado de los meses del año. Pero estos cuatro meses fueron específicamente denominados como meses sagrados por la simple razón de que su santidad era aceptada, incluso por los paganos de Makkah. De hecho, cada mes, fuera de los doce, es originalmente igual al otro, y no hay santidad inherente que se pueda atribuir a uno de ellos en comparación a los otros meses. Cuando Allâh Todo poderoso elige un determinado momento para Su especial bendición, este momento adquiere la santidad de Su gracia. Por lo tanto, la santidad de estos cuatro meses fue reconocida desde los días de Ibrahim (‘alaihis-salam). Puesto que los paganos de Makkah se atribuyeron para ellos a Ibrahim (‘alaihis-salam), respetaron y observaron la santidad de estos cuatro meses y a pesar de sus batallas tribales frecuentes, tenían prohibido luchar en esos meses. En la Shari‘ah del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), la santidad de estos meses fue confirmada y el Qurân se refiere a ellos como “los meses sagrados”.

De entre las características y virtudes del mes de Muharram encontramos:

El ayuno durante este mes. El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El mejor ayuno después del ayuno de Ramadân, es el del mes de Muharram”. Aunque el ayuno de Muharram no es obligatorio, para quien ayuna esos días apartándose de sus propios deseos, se le otorgará una gran recompensa de Allâh Todo Poderoso. El hadîth citado anteriormente significa que el ayuno en el mes de Muharram es el más recompensado entre los ayunos Nafl o voluntarios. Este hadîth no significa que la recompensa prometida por los ayunos de Muharram sólo puede lograrse por el ayuno de todo el mes. Por el contrario, cada día de ayuno durante este mes tiene su mérito. Por lo tanto, se debe aprovechar esta oportunidad tanto como pueda.

El Día de ‘Ashurah. A pesar de que Muharram es un mes bendito en su totalidad, el décimo día de este mes es el más sagrado entre todos sus días. Este día es llamado ‘Ashurah. Según Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ), cuando el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) emigró a Madinah, encontró que los judíos ayunaban ese día. Ellos dijeron que ese día era el día en que el Profeta Musa (‘alaihis-salam) y sus seguidores cruzaron el Mar Rojo y Allâh ahogó al Faraón en sus aguas. Al oír esto de los judíos de Madinah, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Nosotros (los musulmanes) estamos más cerca que ustedes de Musa (‘alaihis-salam)” y ordenó a sus compañeros ayunar el Día de ‘Ashurah.

También se narra de los ahadîth auténticos que, en el principio, el ayuno del Día de ‘Ashurah era obligatorio para los musulmanes. Fue después, cuando el ayuno de Ramadân se hizo obligatorio, que el ayuno del Día de ‘Ashurah se volvió opcional. ‘Âishah (radiallâhu ‘anha) dijo: “Cuando el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) vino a Madinah, ayunó el Día de ‘Ashurah y ordenó a la gente ayunar también. Pero cuando se ordenó el ayuno de Ramadân, la obligación de ayunar se limitaba a Ramadân y la obligatoriedad del ayuno de ‘Ashurah fue abandonado. Quien así lo deseaba podía ayunar en ese día y quien no lo deseaba podía evitar ayunar ese día”. Sin embargo, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía ayunar el día de ‘Ashura, incluso después de que el ayuno en Ramadân se hizo obligatorio. ‘Abdullâh Ibn Musa (radiallâhu ‘anhu) dijo que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) prefería el ayuno de ‘Ashura por encima de los ayunos de otros días y prefería el ayuno de Ramadân sobre en el ayuno de ‘Ashura.

Según otro hadîth, es más aconsejable que el ayuno de ‘Ashura sea precedido o seguido de otro ayuno. Esto significa que deberíamos ayunar dos días: el 9 y el 10 ó el 10 y 11 de Muharram. La razón de este ayuno adicional indicado por Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es que los judíos solían ayunar en el Día de ‘Ashura solamente, y el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) quiso distinguir la forma de ayuno de los musulmanes de la de los judíos. Por lo tanto, él aconsejó a los musulmanes añadir otro ayuno al de ‘Ashura. En resumen, se estableció a través de los ahadîth auténticos que el ayuno en el día de ‘Ashura es Sunnah del Mensajero de Allâh, y da derecho a una gran recompensa.

Ideas falsas y tradiciones sin fundamentos. Hay algunas leyendas y conceptos erróneos con respecto a ‘Ashura que han logrado encontrar su camino en las mentes de los ignorantes, pero no tienen el apoyo de las auténticas fuentes islámicas, algunas muy comunes son las siguientes: Este es el día en que Adam (‘alaihis-salam) fue creado; Este es el día en que Ibrahim (‘alaihis-salam) nació; Este es el día en que Allâh acepta el arrepentimiento de Adam (‘alaihis-salam); Este es el día en que el Qiÿâmah (Día del Juicio) tendrá lugar; Quien toma un baño en el Día de ‘Ashura nunca se enfermará.

Todos estos y otros semejantes caprichos y fantasías son totalmente infundados y los ahadîth a que se refiere a este respecto no son dignos crédito. Algunas personas toman este día como una Sunnah, para preparar un determinado tipo de comida en el día de ‘Ashura. Esta práctica tampoco tiene base en las auténticas fuentes islámicas.

Algunas otras personas atribuyen la santidad de ‘Ashura al martirio de Husain (radiallâhu ‘anhu) durante una batalla. Sin duda, su martirio es uno de los episodios más trágicos de nuestra historia. Sin embargo, la santidad de la ‘Ashura no puede ser atribuida a este evento, por la sencilla razón de que lo relacionado con el Día de ‘Ashura se estableció durante los días del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mucho antes que el nacimiento de Husain (radiallâhu ‘anhu). Al contrario, es uno de los méritos de Husain (radiallâhu ‘anhu), que su martirio tuvo lugar justamente en el Día de ‘Ashura.

Otra idea falsa sobre el mes de Muharram es que es un mal mes o de mala suerte, porque Husain (radiallâhu ‘anhu) murió en él. Es por esta idea errónea que las personas evitan la celebración de ceremonias de matrimonio en el mes de Muharram. Se trata de otro concepto sin fundamento, lo cual es contrario a las enseñanzas expresas del Qurân y la Sunnah. Si una persona eminente moría en un día en particular, esto lo hacía un día de mala suerte de ahí en adelante. Difícilmente se puede encontrar un día del año libre de esta ‘mala suerte’ porque cada día se asocia con la desaparición de una persona eminente. El Qurân y la Sunnah del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos han liberado de tales creencias supersticiosas.

Lamentos y luto. Otra práctica mal relacionada con este mes es sostener el llanto y el luto en memoria del martirio de Husain (radiallâhu ‘anhu). Como se mencionó anteriormente, el caso de Karbala es uno de los acontecimientos más trágicos de nuestra historia, pero el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos ha prohibido celebrar ceremonias de luto por la muerte de alguien. La gente de la ÿahiliyah (ignorancia) suelen llorar por sus muertos a través de fuertes lamentos, rasgando sus ropas y golpeando sus mejillas y pecho. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) prohibió a los musulmanes hacer esto y los dirigió hacia guardar paciencia diciendo: “De Allâh somos y hacia Él regresaremos”. Una serie de auténticos ahadîth están disponibles sobre el tema. Para citar sólo uno de ellos: “No es de los nuestros el que golpea sus mejillas, rasga sus vestiduras y llora a gritos a la manera de la gente de la ÿahiliyah”.

Todos los juristas auténticos son unánimes en cuanto a que este tipo de duelo es inadmisible. Incluso Husain (radiallâhu ‘anhu) poco antes de su desaparición, había aconsejado a su amada hermana Zainab (radiallâhu ‘anhâ) a no llorar por la muerte, de esta manera. Él dijo: “¡Mi querida hermana! Jura que, en caso de morir, no te desgarrarás la ropa, ni te arañarás la cara, ni maldecirás a nadie por mí, ni pedirás tu propia muerte”. Es evidente, a partir de este consejo, que Husain (radiallâhu ‘anhu) ha condenado este tipo de duelo, incluso en memoria de la persona por la que se lleva a cabo esta ceremonia. Cada musulmán debe evitar esta práctica y cumplir con las enseñanzas del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y su amado nieto Husain (radiallâhu ‘anhu).

Que podamos ser testigos del comienzo de otro año no es motivo para celebrar, sino tiempo para meditar, por ejemplo ¿Cuánto he preparado para mi tumba? ¿Cuánto más me acerqué a mi Señor? ¿Qué preparativos he hecho para el âjirah?

Queridos y respetados hermanos, esta vida es muy corta y no será suficiente para obrar el bien, si gastamos las oportunidades que Allâh nos conceda para obrar de manera de buscar Su complacencia y misericordia. Por eso roguemos a Allâh para que nos dé la capacidad y el éxito en obrar correctamente, cada año, mes, semana, día, hora, minuto y segundo. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh