ALLAH NO DEJARA DE RECOMPENSAR A QUIENES HACEN EL BIEN

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Viernes 19 de Octubre de 2018
Ÿumu‘ah 10 de Safar 1440
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “Quienes tengan temor de Allâh y sean pacientes [ante las adversidades], sepan que Allâh no dejará de recompensar a los que hacen el bien” [Sûrah Yûsuf (12), âyah 90].

Todo el tiempo se nos alienta a estar conscientes de Allâh. Como humanos no sabemos ni siquiera lo que ocurre con nosotros mismos. Pero nada está oculto para Allâh. Dice también Allâh en el Sagrado Qurân: “Él posee las llaves de lo oculto y nadie más que Él las conoce. Él sabe lo que hay en la costa y en el mar. No hay hoja de árbol que caiga sin que Él lo sepa, ni grano en el seno de la tierra, o algo que esté verde o seco, sin que se encuentre registrado en un libro evidente” [Sûrah Al-An‘âm (6), âyah 59].

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narra que el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Pasaba un hombre por una tierra totalmente seca y oyó una voz en las nubes que decía: “¡Riega el huerto de fulano!” La nube dejó caer su agua y llenó con ella la tierra árida y seca. Y una depresión contuvo toda el agua.  El hombre vio como corría el agua y entraba en el huerto de un hombre que trabajaba en él con su pala. Y le preguntó: “¡Siervo de Allâh! ¿Cuál es tu nombre?” Contestó: “¡Fulano!” Diciendo el nombre que había oído en las nubes. Y añadió: “¿Por qué preguntas mi nombre?” Y le dijo: “Ciertamente oí una voz en una nube que dejó caer su agua y decía: “¡Riega el huerto de fulano!” mencionando tu nombre. ¿Cómo actuarás con este huerto?” Dijo: “Ya que me has informado de eso te  diré lo que voy a hacer.  Primero veré el fruto que salga y daré de él un tercio de caridad a los pobres. Después mi familia y yo comeremos del otro tercio. Y el otro tercio lo devolveré a la tierra como simiente”. En otra narración se dice: “Daré un tercio a los pobres, a los necesitados y a los viajeros”.

Hakim ibn Hizam (radiallâhu ‘anhu) quien era sobrino de Jadiya (radiallâhu ‘anha) conocido como el primer niño nacido en la Ka’bah, era un gran apoyo para su tía en sus asuntos comerciales y fue también uno de los amigos íntimos de Rasûlullâh (sallallâhu‘alaihi wa sallam). En los primeros tiempos del Islam, Hakim también llevó a cabo un gran esfuerzo en ayudar a la nueva comunidad musulmana a encontrar recursos durante los años del boicot. Años más tarde, cuando él se hizo musulmán después de que Makkah fuera conquistada, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) lo felicitó diciéndole: “En verdad, te hiciste musulmán con tus buenos actos anteriores”, refiriéndose a su beneficencia anterior. Cuando entraba en Makkah el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam),  lo incluyó en sus saludos, y declaró que era seguro buscar refugio en la residencia de Hakim ibn Hizam. Hakim (radiallâhu ‘anhu) demostró una gran abnegación al compensar el tiempo durante el cual no había aceptado el Islam aun cuando éste había estado tan cerca. En una ocasión, decidió hacer el Haÿÿ, y antes de partir, donó camellos, ovejas y liberó muchos esclavos. Tenía ciento veinte años cuando falleció. Había vivido sesenta años en la época de la Ÿahiliyah (ignorancia) anterior al Islam, y otros sesenta años como musulmán.

Ubai Ibn Ka’b (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Hubo un hombre de los Ansâr, de quien no conozco otro que viviera más lejos de la mezquita que él y sin embargo no se le escapaba una oración. Le dijeron: “¡Si te compraras un burro y fueses montado en él, las noches de oscuridad y los días de calor serían menos penosos para ti!”. Dijo el hombre: “¡No me alegraría que mi casa estuviera al lado de la mezquita! Lo que ciertamente quisiera es que se me anotaran mis pasos hacia la mezquita y los de mi regreso con mi familia”. Le dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu‘alaihi wa sallam): “¡Allâh, ya te los ha registrado a todos ellos!” [Muslim].

Otro buen ejemplo, son los pasos de Bilâl (radiallâhu ‘anhu) que escuchó Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en el Ÿannah delante de sus pasos. Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró: “En el momento de la oración del Faÿr, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le preguntó a Bilâl (radiallâhu ‘anhu): “Cuéntame de la mejor acción que hiciste después de abrazar el Islam, porque escuché tus pasos frente a Mi en el Ÿannah”. Bilâl (radiallâhu ‘anhu) respondió: “No hice nada que valga la pena mencionar, excepto que cada vez que realizaba abluciones durante el día o la noche, rezaba después de la ablución”.

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se entristeció por no realizar la oración fúnebre sobre la mujer que limpiaba su Mezquita. Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que una mujer de piel oscura solía barrer la Mezquita, y Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) notó su ausencia, así que preguntó por ella, y se le dijo: “Ella ha fallecido”. El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¿Por qué no me informaste?” Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Era como si consideraran que el asunto no tenía importancia” Ellos le mostraron dónde estaba su tumba, y él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hizo la oración fúnebre por ella, luego dijo: “Estas tumbas están llenas de oscuridad para los que residen en ellas, y Allâh, el Todopoderoso, las ilumina con mi oración sobre ellas”. [Bujari y Muslim].

Um Sâlamah (radiallâhu ‘anhâ) narró: “Escuché al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “Si un musulmán, cuando le sucede una desgracia, dice lo que Allâh le ordenó: “Ciertamente pertenecemos a Allâh y ciertamente a Él regresaremos ¡Oh Alláh recompénsame por mi desgracia y dame en su lugar algo mejor” Allâh le dará algo mejor en su lugar” Cuando murió Abû Sâlamah (radiallâhu ‘anhu) dije: “¿Qué musulmán es mejor que Abû Sâlamah? Su familia fue la primera en emigrar con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Luego dije las palabras que Allâh ordenó, entonces Allâh Altísimo me dio en su lugar al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) como esposo”.

Atâ Ibn Abî Rabbâh (radiallâhu ‘anhu) narró: “Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhum) me dijo: “¿Quieres que te muestre una mujer de los habitantes del Paraíso?” Dije, sí. Él dijo: “Aquella mujer negra que vino un día ante el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijo: “Tengo epilepsia, entonces se me destapan partes de mi cuerpo [cuando tengo un ataque], así que pide a Allâh que me cure”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le contestó: “Si quieres lo pido a Allâh, pero si quieres ser paciente tendrás el Paraíso [como recompensa]”. La mujer dijo: “¿Que tenga paciencia? ¡pero se me destapan partes de mi cuerpo! Pide a Allâh que no se me vea nada”. Entonces el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) rogó a Allâh y la mujer siguió padeciendo de epilepsia sin que se viera nada de su cuerpo. Ella es una de las habitantes del Ÿannah”.

Para terminar, reflexionemos en los siguientes versículos del Qurân: “Todo ser humano será responsable por sus actos, y el Día de la Resurrección le entregaré un libro abierto. [Se le dirá:] “Lee tu libro, pues hoy será suficiente con que tú mismo leas el registro de tus obras [para saber cuál será tu destino]” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyât 13 y 14]. También dice Allâh: “Entonces, los seres humanos acudirán al Día del Juicio en grupos para conocer el resultado de sus obras. Quien haya realizado una obra de bien, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada. Y quien haya realizado una mala obra, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada” [Sûrah Az-Zalzalah (99), âyât 6 a 9].

Quiera Allâh darnos el Taufîq de entender estas enseñanzas y poder practicarlas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh