LA IMPORTANCIA DE ARREPENTIRSE Y HACER TAUBAH ANTE ALLÂH

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Viernes 26 de Octubre de 2018
Ÿumu‘ah 17 de Safar 1440
Imam: Sh. Soud A. Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ abrió para Sus siervos una puerta enorme, la puerta del Taubah, la puerta del arrepentimiento. Allâh, con Su inmensa Sabiduría, y para que se cumpla el propósito del ser humano en la tierra, lo creó con fortalezas y debilidades, le enseñó el camino del bien y del mal y le dio a escoger.

Todo ser humano, así como hace el bien, también cae en algún momento en algo que desagrada a su Creador. Pero su Creador es Compasivo y Perdonador, y es por esto por lo que Él, Altísimo sea, abrió esta puerta, la puerta del Taubah. 

Dice Allâh: “Debes saber que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Allâh, e implórale el perdón de tus faltas y las de los creyentes y las creyentes. Allâh conoce bien lo que hacen dentro y fuera de sus hogares” [Sûrah Muhammad (47), âyah 19]. Y dice también: “Pide perdón a Allâh, porque Allâh es Perdonador, Misericordioso” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 106].

Esta es una de las acciones que solía hacer el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) día a día. Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu), narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Por Allâh, que pido perdón y me arrepiento ante Él mas de setenta veces”. En la narración de Al-Agharr bin Yasâr (radiallâhu ‘anhu) dice cien veces al día. 

El arrepentimiento no es solo una herramienta para borrar los pecados. Es también una inmensa muestra de sumisión de parte del siervo. Cuando la persona se arrepiente, es en ese momento que se somete a su creador, reconociendo su debilidad e impotencia frente a Él, y sabiendo que Él es el Único que lo puede perdonar por su pasado, y proteger en su futuro. 

Anas (radiallâhu ‘anhu) narró que escuchó al Enviado de Allâh decir: “Dijo Allah Subhânahu wa Ta‘âlâ: “¡Oh, hijo de Âdam! Siempre que me supliques y tengas esperanza en Mí, te perdonaré, hayas hecho lo que hayas hecho ¡Oh, hijo de Âdam! Aunque tus pecados alcancen las nubes del cielo, siempre que me pidas perdón, Yo te perdonaré sin importar tus faltas ¡Oh, hijo de Adam! Aunque vengas a mí con la Tierra llena de pecados, siempre que no me hayas asociado nada en la adoración, Yo te daré la Tierra llena de perdón

Pedir perdón y arrepentirse atrae la Rahmah de Allâh. Dice Allâh: “¡Oh, pueblo mío! ¿Por qué prefieren obrar mal en vez de obrar bien? ¿Por qué no piden perdón a Allâh para alcanzar la misericordia?” [Sûrah An-Naml (27), âyah 46]. El Taubah es una acción muy amada por Allâh, tanto así, que el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Por Aquel, Quien posee mi alma en Su mano! Si no cometierais pecados, Allâh os destruiría, y traería otro pueblo que cometería faltas, luego le pedirían perdón a Allâh y Él los perdonaría”.

Allâh ama tanto el Taubah y el Istigfâr, que no solo lo recompensa con Su perdón, sino que también hace caer sus bendiciones sobre la persona que lo practica constantemente. Allah nos cuenta en el Sagrado Qurân la historia del Profeta Nuh (‘alaihis-salam), cuando dijo a su pueblo: “Y les dije: “Pidan perdón a su Señor, porque Él es Indulgente, así les enviará del cielo bendiciones en abundancia y les concederá numerosas propiedades y muchos hijos, como también les concederá jardines y ríos” [Sûrah Nuh (71), âyât 10 a 12]. El mismo profeta Nuh (‘alaihis-salam) solía aferrarse al Istigfâr, no pedía perdón solo para él, sino que era generoso en su súplica. Decía: “¡Señor mío!  Perdóname y perdona a mis padres, a todo aquel que ingrese a mi casa como creyente, y a todos los hombres y mujeres que crean en Ti. Pero a los injustos opresores, acreciéntales su perdición”.

El Istigfâr mantiene alejado al castigo y la ira de Allâh. Dice Allâh en Su Libro Sagrado: “Pero Allâh nunca los castigaría estando tú [¡oh, Muhammad!] entre ellos, ni tampoco mientras haya quienes Le pidan perdón” [Sûrah Al-Anfâl (8), âyah 33].

Si bien la puerta del Istigfâr está siempre abierta, para todos y cada uno de los siervos de Allâh, sea lo que sea que hayan cometido, la puerta se cierra en los últimos instantes, en la agonía de la muerte, o cuando salga el sol por el poniente, es decir en el Día del Qiÿamah. Quizá porque es la agonía de este mundo, Allâh sabe más. 

Por eso el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decía: “Ciertamente Allah Ta’ala extiende su mano durante la noche para que se arrepienta el malhechor del día. Y extiende su mano durante el día para que se arrepienta el malhechor de la noche. Y esto hasta que el sol salga por su poniente”. Y dijo también (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Allâh acepta el arrepentimiento de Su siervo mientras este no se encuentre en la agonía de la muerte”.

Es por eso, que cuando Fir‘aûn estaba ya ahogándose y vio la realidad con sus ojos, Allâh no aceptó su arrepentimiento. Dice el Qurân: “Hice que los Hijos de Israel cruzaran el mar. Pero el Faraón y su ejército los persiguieron injustamente, empujados por el odio. Cuando [el Faraón] sintió que se ahogaba y no tenía salvación, dijo: “Creo en una Única Divinidad como lo hace el Pueblo de Israel, y a Él me entrego ¿Ahora crees? Mientras que antes eras de los rebeldes [a Allâh] y de los que sembraban la corrupción. Conservaré tu cuerpo [luego de que te ahogues] y te convertirás en un signo para que reflexionen las generaciones que te sucedan. Pero muchas personas son indiferentes a Mis signos” [Sûrah Yûnus (10), âyât 90 a 92)].

Allah mencionó en el Qurân esta condición para la aceptación del arrepentimiento, cuando dijo: “Dios solo perdona a quienes cometen el mal por ignorancia y se arrepienten antes de morir. A éstos Dios los absuelve porque es Sabio y todo lo sabe. Mas no serán perdonados quienes sigan obrando mal [por rebeldía contra Dios] hasta que los sorprenda la muerte y recién entonces digan: “Ahora me arrepiento”. Ni tampoco quienes mueran negando la verdad; a éstos les tenemos reservado un castigo doloroso” [Sûrah An-Nisâ (4), âyât 17 y 18].

Nadie tiene por qué perder las esperanzas en la Misericordia de Allâh. Quien que toca la puerta, la hallará abierta. Apresúrate a tocarla. Apresúrate a hacer Taubah y pedir perdón a Allâh. Dice Allâh en el Qurân: “Di: “¡Oh, siervos míos que están sumidos en el pecado [perjudicándose a sí mismos]! No desesperen de la Misericordia de Allâh. Dios tiene poder para perdonar todos los pecados. Él es el Perdonador, el Misericordioso”. Arrepiéntanse ante su Señor y sométanse a Él como musulmanes, antes de que los sorprenda el castigo, y entonces no sean socorridos. Sigan los preceptos que les han sido revelados [en el Qurân] por su Señor, antes de que repentinamente les llegue el castigo, sin que se den cuenta, [y entonces] digan: “¡Qué pena! Ahora estoy perdido por haber desobedecido las órdenes de AllÂh, y realmente me contaba entre quienes se burlaban [del castigo] o digan: “¡Cómo desearía que Allâh me hubiera guiado para contarme entre los piadosos!” o digan, cuando vean el castigo: “Si pudiera tener otra oportunidad [en la vida mundanal], entonces me contaría entre los que hacen el bien” [Sûrah Az-Zumar (39), 53 a 58].

Quiera Allâh darnos el Taufîq de entender estas enseñanzas y poder practicarlas. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh