SOLUCIONES PROFÉTICAS PARA SITUACIONES MUNDANAS

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Viernes 2 de Noviembre de 2018
Ÿumu‘ah 24 de Safar 1440
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo en el Sagrado Qurân: “¡Oh, Profeta! Te he enviado como testigo, albriciador, amonestador, para que invites [a creer en] Allâh con Su anuencia; eres una antorcha luminosa” [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyât 45 y 46]. Dice también Allâh: “En verdad que os ha llegado un Mensajero salido de vosotros mismos; es penoso para él que sufráis algún mal, está empeñado en vosotros y con los creyentes es benévolo y compasivo” [Sûrah At-Taubah (9), âyah 128].

Era una cualidad destacada del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que el aprovechaba las situaciones, momentos, instancias y condiciones para dejar a sus compañeros con unas lecciones, enseñanzas, orientaciones y consejos.

Abû Dardâ (radiallâhu ‘anhu) narró: “Un hombre llegó con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) quejándose de tener el corazón duro. Él Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo, “¿Quieres ablandar tu corazón y lograr tu deseo? Entonces ten misericordia de los huérfanos, acaricia sus cabezas, y dales de comer de tu comida. Con esto ablandarás a tu corazón y lograrás tu deseo”. Y en otra narración dice: “Alimenta a los pobres y ablandarás tu corazón” [Musnâd Ahmad].

‘Abdullâh Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) vivió hasta el Jilafah de ‘Uthmân (radiallâhu ‘anhu). Cuando él estaba enfermo y en su lecho de muerte, ‘Uthmân (radiallâhu ‘anhu) fue a visitarlo y le dijo: “¿Cuál es su dolencia?” le respondió: “Mis pecados”; Preguntó: “Y ¿qué es lo que deseas?”, le respondió: “La misericordia de mi Señor”. “¿Quieren que les dé su estipendio que usted se ha negado a tomar hace años?” respondió: “No tengo necesidad de ello”, dijo ‘Utmân (radiallâhu ‘anhu) “Que sea para tus hijas después de ti” Dijo ‘Andullâh (radiallâhu ‘anhu): “¿Temes la pobreza para mis hijas? Yo he mandado a recitar la Sârah Al-Wâqi‘ah cada noche, porque yo he oído el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “El que recita Sûrah Al-Wâqi‘ah cada noche no será afectada por la pobreza nunca”.

Ubay Ibn Ka’ab (radiallâhu ‘anhu) narró: “Pregunte: “¡Oh, Rasûlullâh! Desearía invocar más salutaciones sobre ti. ¿Cuánto tiempo del que dispongo para el Du‘â debería reservarlo para ello?” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Tanto como desees”. Dije: ¿Entonces debería utilizar un cuarto de ese tiempo?. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Tanto como tú desees. Y si lo aumentas aún más, será mejor para ti”. Dije: “En ese caso destinare la mitad del tiempo”. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Será tanto como desees, y si aumentas aún más será mejor para ti”. Dije: “Destinaré dos tercios de ese tiempo” Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Como desees, y si aumentas más, será mejor para ti”. Dije: “¡Oh, Rasûlullâh! Haré ahora la intención de que destinaré todo mi tiempo para Du‘â para invocar salutaciones sobre ti. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “En ese caso, todas tus preocupaciones serán removidas y tus pecados serán perdonados” [Tirmidî y Musnâd Ahmad].

En cuanto a la âyah del Qurân que dice: “Sepan que a quien tenga temor de Dios, Él le dará una solución, y le dará sustento de donde no lo esperaba” [Sûrah At-Talâq (65), âyât 2 y 3], fue revelada en relación a un sahâbî llamado ‘Auf Bin Mâlik Al-Ashÿa‘î (radiallâhu ‘anhu), de quien los hipócritas habían capturado a su hijo Sâlim, por lo que su esposa se puso muy triste, entonces ‘Auf Bin Mâlik fue donde el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) para exponerle la situación. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le aconsejó tener paciencia y recitar frecuentemente él y su esposa: “La haula wa la qûwata îlla billâhil-‘aliyil ‘adhîm” (no hay fuerza ni poder sino de Allâh, el Altísimo, el Todopoderoso). El sahâbî contó a su esposa acerca del consejo del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y ella dijo que era el mejor consejo que había escuchado, luego de un breve momento, para su total asombro, ella vio parado frente a la puerta de su casa a su hijo sano y salvo, entonces Allâh reveló la âyah: “Sepan que a quien tenga temor de Dios, Él le dará una solución, y le dará sustento de donde no lo esperaba”

Hakim Ibn Hizam (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Pedí al Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y me dió. Después le pedí otra vez y me dió. Después le volví a pedir y me volvió a dar. Después me dijo: “Verdaderamente, el dinero es como una fruta dulce y apetitosa, quien lo coge con moderación obtiene la bendición en él, y quien lo coge con ambición y despilfarro no obtiene por ello la bendición. Y es como el que come pero no se harta.Y la mano que está arriba es mejor que la que está debajo”. Continuó Hakim: “Dije después: “¡Oh Mensajero de Allah! Juro por Aquél que te ha enviado con la verdad, que no tomaré nada de nadie después de ti hasta que deje este mundo”. Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) le llamó un día para darle algo y rehusó aceptar nada de él. Después ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) también le llamó para darle algo y tampoco lo aceptó. Dijo ‘Umar entonces: “¡Oh musulmanes! Yo he sido testigo de que he ofrecido a Hakim lo que le pertenecía. Aquello que Allâh ha repartido para él de este botín, y que él ha rehusado tomarlo” [Muslim].

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Juro por Quién tiene mi alma en Sus manos! No ingresarán al Ÿannah hasta que no tengan verdadera fe, y no tendrán dicha fe hasta que os améis unos a otros. ¿Quieren que os indique algo que si lo ponen en práctica os amaréis? Dense el saludo de paz con amabilidad”.

Um Salamah (radiallâhu ‘anha) narró: “Escuché al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “Si un musulmán, cuando le sucede una desgracia, dice lo que Allâh le ordenó: “Ciertamente pertenecemos a Allâh y ciertamente a Él regresaremos ¡Oh, Allâh! Recompénsame por mi desgracia y dame en su lugar algo mejor”. Allâh le dará algo mejor en su lugar”. Cuando murió Abû Salamah dije: “¿Qué musulmán es mejor que Abû Salamah? Su familia fue la primera en emigrar con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Luego dije las palabras que Allâh ordenó, entonces Allâh me dio en su lugar al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) como esposo”.

Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien sea constante en pedir perdón a Allâh, Allâh le dará una salida para cada dificultad, un consuelo para cada pena y le aprovisionará de donde menos lo espere” [Abû Dâwûd].

Abû Muhammad Al-Hasan Ibnu ‘Alî Ibnu Abû Tâlib (radiallâhu ‘anhum) dijo: “He aprendido del Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) lo siguiente: “Deja aquello que te trae dudas por aquello que no te trae dudas. La verdad trae sosiego y paz; en cambio la mentira trae dudas” [At-Tirmidhî].

Abû Dardâ (radiallâhu ‘anhu) que oyó decir al Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “La súplica de un musulmán por su hermano ausente es respondida. Un ángel está a su lado y siempre que pida el bien para su hermano, dirá el ángel encargado para ello: “¡Amîn y para ti lo mismo!”. [Muslim].

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos conceda el don de entender y aprender de estas invaluables lecciones. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh