EL SAGRADO QURÂN, LA PRIMAVERA DE NUESTROS CORAZONES

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Viernes 7 de dICiembre de 2018
Ÿumu‘ah 29 de Rabi’ûl-Auwal 1440
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Indudablemente las Bendiciones y Bondades de Allâh para con Sus siervos son incontables. Van incluso más allá de nuestra percepción y entendimiento.

Sin duda alguna, la bendición de habernos guiado y enseñado el Camino, es una de las más grandes Bondades de Allâh Subhânahû wa Ta‘âlâ.

Allâh nos envió Mensajeros y Profetas para acercarnos a Él por medio de sus enseñanzas. Envió, con muchos de ellos, Sus propias palabras para curar los corazones de la gente, y para que el extraviado pueda encontrar su camino. En verdad, todo ser humano está extraviado, excepto a quien Allâh agracia con Su Guía.

Allâh conoce a Su creación, como señala el Qurân: “¿Acaso no lo va a saber Quién todo lo creó? Él es el Sutil, el que está bien informado” [Sûrah Al-Mulk (67), âyah 14]. Conoce lo que es mejor para ellos, tanto en esta vida como en la otra. Lo que les beneficia o les perjudica. Él es el Omnisciente, El Sabio.

Allâh envió mensajes a Su creación a través de Nuh, Ibrâhîm, Mûsa e ‘Isa (‘alaihimus-salam) entre otros mensajeros. Envió su Último Mensaje con su querido, el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) para que fuera la luz y la guía definitiva para toda la humanidad.

Dice Allâh en el Qurân: “Di [Oh, Muhammad]: “¡Oh, gente! Soy el Mensajero de Allâh para todos ustedes. A Él pertenece el reino de los cielos y de la Tierra, nada ni nadie merece ser adorado salvo Él, da la vida y la muerte”. Crean en Allâh y en Su Mensajero y Profeta iletrado que cree en Allâh y en Sus palabras, síganlo, pues así estarán bien guiados” [Sûrah Al-A’râf (7), âyah 158]. Y dice también: “Se les ha presentado un Mensajero de entre ustedes mismos que se apena por sus adversidades, se preocupa y desea que alcancen el bien [e ingresen al Paraíso]; es compasivo y misericordioso con los creyentes. [¡Oh, Muhammad!] Si rechazan [el Mensaje] diles: “Me es suficiente con Allâh, no hay otra divinidad salvo Él, a Él me encomiendo y Él es el Señor del Trono grandioso” [Sûrah At-Taubah (9), âyah 129].

Pues bien, por ser Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) el Sello de los Mensajeros, quiso Allâh Altísimo, con Su Inmensa Sabiduría, enviar con él, el Último de Sus Libros Celestiales. “El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor. Todos creen en Allâh, en Sus Ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros [y dicen:] “No hacemos diferencia entre ninguno de Los Mensajeros”. Y dicen: “Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, que ante Ti retornaremos [para ser juzgados]” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 285].

Allâh no reveló Su Sagrado Libro sino para completar la Guía de la humanidad. Para que la gente tenga algo a qué aferrarse. Es primordial para el siervo de Allâh que lea el Mensaje, que lo entienda, y lo obedezca al pie de la letra.

Dice Allâh en Su Libro Sagrado: “Este Libro que te revelo [¡Oh, Muhammad!] encierra grandes bendiciones, para que mediten sobre sus signos y reflexionen los dotados de intelecto” [Sûrah Sâd (38), âyah 29]. Y dice también el Altísimo: “¿Acaso no meditan en el Qurân, o es que sus corazones están cerrados con cerrojos?” [Sûrah Muhammad (47), âyah 24].

De verdad ¿Cómo puede alguien saber que su Señor hizo descender un Libro lleno de Luz y Guía, y dormir sin siquiera la más mínima preocupación de algún día poder entenderlo y practicarlo?

Como hemos dicho, el Qurân es guía. Una guía para los temerosos de Allâh. Por medio de este Libro, Allâh eleva a mucha gente, pero también degrada a otros tantos. Aquellos que lo lean, lo comprendan y lo practiquen, serán aquellos a los que Allâh elevará. En cambio, aquellos que dejen el Qurân abandonado tras de sí, ellos serán degradados por medio de él.

Esfuérzate por conseguirlo, encomiéndate a Allâh y pide Su Ayuda, para que nunca llegues a sentir remordimiento cuando llegue el Último Día. Dice Allâh: “El injusto morderá sus propias manos [lamentándose] y dirá: “¡Ojalá hubiera seguido el Camino del Mensajero! ¡Ay de mí! ¡Ojalá no hubiera tomado a aquel por amigo!, pues me alejó del Mensaje, a pesar de que me había llegado”. Shaitân lleva al ser humano a la decepción. Dijo el Mensajero: “¡Oh, Señor mío! Mi pueblo ha abandonado el Qurân” [Sûrah Al-Furqân (25), âyât 27 a 30].

El Qurân es Cura y Misericordia para todo Creyente. En él encuentra el siervo de Allâh el sosiego y la calma. Dice Allâh: “Revelé el Qurân, que es Cura para los corazones y Misericordia para los creyentes” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyah 82].

Respetados hermanos y hermanas, el Qurân es la única solución para nuestros asuntos; es un recuerdo de Allâh; un milagro vivo de nuestro querido Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam); los libros anteriores fueron todos tergiversados y cambiados por la gente. Por ser el Qurân el Último Mensaje, Allâh garantizó su protección y preservación. Lo guardaron los compañeros del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en sus corazones, y después de ellos generaciones tras generaciones. No se puede cambiar ni una palabra del Qurân, aunque para ello se junte la gente más poderosa del mundo. Porque así lo ha decretado El Señor de los Mundos.

Tomemos, hermanos y hermanas, al Libro de Allâh como nuestra guía; tomémoslo como nuestro compañero; tomémoslo como nuestra medicina; tomémoslo como nuestro intercesor ante Allâh.

Dijo uno de los Tabi‘în, Hasan Al-Basrî (rahimahullâh): “Aquellos que nos precedieron, veían al Qurân como cartas provenientes de su Señor. Las leían y contemplaban de noche, y las practicaban de día”.

Dijo Ibn ‘Aun (rahimahullâh): “Hay tres cosas que deseo para mí mismo y para mis hermanos: esta Sunnah, que la aprendan y pregunten por ella, este Qurân, que lo entiendan y pregunten por él, y no tratar a la gente sino con el bien”.

Por último, dice Allâh en el Qurân: “Esta es una revelación del Señor del Universo. Descendió con él el Espíritu Leal [Ÿibrîl], y lo grabó en tu corazón [¡Oh, Muhammad!] para que seas uno de los que advierten [a su pueblo]. Es una revelación en lengua árabe pura, que ya estaba mencionada en las primeras Escrituras” [Sûrah Ash-Shuarâ (26), âyât 192 a 195].

Hermanos y hermanas, rogamos a Allâh que haga del Qurân la primavera de nuestros corazones, una luz en nuestros pechos, que haga de Su Libro aquello que aleja las penas y tristezas, y que lo haga nuestro guía hacia el Ÿannah. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh