SIETE PERSONAS QUE SERÁN ALBERGADAS POR ALLÂH BAJO SU SOMBRA EL DÍA EN QUE NO HABRÁ MÁS SOMBRA QUE LA SUYA

Descargar PDFDescargar o leer Jutbah completa en formato PDF

Viernes 18 de Enero de 2019
Ÿumu‘ah 12 de Ÿumadal-Ûlâ 1440
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh ha descrito el Día del Qiyamah y también ha descrito la condición de sus siervos en ese día. Allâh ha hablado acerca del éxito de todos Sus siervos y nos ha descrito las cualidades que nosotros, como musulmanes, debemos esforzarnos para inculcar en nuestras vidas para ser de entre los siervos victoriosos de Allâh.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) describió en un hadîth transmitido por Al-Bujari (rahimahullâh), cuáles son las cualidades de siete personas que estarán bajo la sombra del Trono de Allâh (el ‘Arsh) en aquel día cuando no habrá otra sombra que la de Allâh. El día cuando el sol estará a una milla de nuestras cabezas. La gente estará sumergida en el sudor de acuerdo con sus obras: algunos estarán sumergidos hasta los tobillos, otros hasta las rodillas, algunos hasta el pecho y algunos estarán completamente sumergidos. En este hadîth, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) habló de pequeños actos de adoración que producirán grandes resultados. Una de las recompensas por estos actos en aquel día, será estar bajo la sombra del Trono de Allâh cuando no haya otra sombra, y aquellos afortunados que estén bajo esta sombra, estarán bajo la protección de Allâh.

En aquel día la gente no sabrá que les va a pasar, cuál será el resultado de su rendición de cuentas o donde serán llevados, si al Ÿannah o al Ÿahannam. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) habló de esto para que nosotros nos preparemos como creyentes y seamos contabilizados entre los afortunados.

Este hadîth narrado por Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) señala que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Siete personas serán albergadas por Allâh bajo Su sombra el Día en que no habrá más sombra que la Suya: Un dirigente (imâm) justo; un joven que haya crecido en la adoración a Allâh; un hombre cuyo corazón está ligado a la mezquita; dos hombres que se aman por Allâh y que se encuentran y se separan por causa de Allâh; un hombre que haya sido requerido por una mujer de alta posición y belleza, y ha respondido ¡Temo a Allâh!; un hombre que da con generosidad y lo oculta de manera que su mano izquierdo ignora lo que da su derecha; y un hombre que a solas sus ojos lloran al recordar a Allâh”.

Examinaremos ahora las características y virtudes de estas siete clases de personas que serán dignas de tan alta posición en el día del Juicio Final:

  • El dirigente o gobernante justo. Un gobernante que teme a Allâh con respecto de sus subordinados y aplica justicia sobre ellos. Que es compasivo y misericordioso con ellos.

Justicia significa dar a cada cual lo que le corresponde, musulmán o no, pariente o no, amigo o enemigo. Allâh dice en el Qurân: “¡Oh, creyentes! Sean responsables con [los preceptos de] Allâh. Sean justos cuando den testimonio. Que el rencor que sienten no les conduzca a obrar injustamente. Sean justos y equitativos, porque eso es lo más cercano a la piedad. Y tengan temor de Allâh, porque Allâh está bien informado de lo que hacen” [Sûrah Al Maidah (5), âyah 8].

  • El segundo tipo de personas se refiere al joven que crece en la adoración a Allâh.

‘Abdullâh Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “En el Día de la Resurrección los pies del hijo de Âdam (el hombre) no se moverán hasta que sea preguntado acerca de cuatro asuntos: En qué utilizó su vida; en qué gastó su juventud; de donde el obtuvo su riqueza y en qué la gastó; y qué hizo con su conocimiento”.

La juventud en nuestra sociedad es un activo, un bien. Se dice que, si alguien quiere determinar el futuro de cualquier nación, debe mirar hacia la juventud de aquella nación. La juventud de nuestra sociedad es nuestra real inversión. En el Qurân podemos encontrar muchos y episodios relacionados con jóvenes que fueron bendecidos por Allâh. Por ejemplo dice Allâh: “Te relato su verdadera historia: Eran jóvenes que creían en su Señor y les aumenté su guía, fortalecí sus corazones cuando se reunieron [antes de dejar sus hogares y su gente] y dijeron: “Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la Tierra. No invocaremos nada fuera de Él, si lo hiciéramos estaríamos cometiendo una desviación. Nuestro pueblo adora fuera de Él falsas deidades. ¿Por qué no presentan un fundamento válido para hacerlo? ¿Acaso hay alguien más injusto que quien inventa una mentira y la atribuye a Allâh?” [Sûrah Al-Kahf (18), âyât 13 a 15].

  • El tercer grupo de personas, aquellos cuyos corazones están conectados con la Mezquita. Literalmente este hadîth habla de una persona cuya conexión con la Mezquita es tal, que su corazón está muallaq (colgando) en la Mezquita. La gente cuyo corazón se mantiene ligado a la Casa de Allâh y la frecuenta, encuentran y experimentan una verdadera felicidad, calma y tranquilidad espiritual.

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que dijo el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Y si supieran las ventajas que tienen las oraciones de la noche y del amanecer en la Mezquita, vendrían, aunque fuese a gatas”. Narró también que dijo el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “A aquel que acude a la Mezquita por la mañana o por la tarde, Allâh le preparará una gran recepción en el Paraíso, cada vez que acuda por la mañana y por la tarde”.

Narró Buraidah (radiallâhu ‘anhu) que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Dad la buena nueva, a los caminantes en la oscuridad hacia las Mezquitas, de la luz más completa en el Último Día”.

  • El cuarto tipo de personas que serán protegidas por la sombra del ‘Arsh de Allâh en el Día del Qiyamah. Serán aquellas personas que se aman por la causa de Allâh y que se unen y separan por lo mismo.

Narró Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cierta vez una persona fue a visitar a un hermano en otro pueblo. Allâh delegó un ángel para su protección. Cuando el hombre se encontró con el ángel, este le preguntó “¿Hacia dónde vas?” Contestó: “Quiero visitar a mi hermano en la fe que vive en ese pueblo” El ángel le preguntó: “¿Te debe algo?” El hombre contestó: “No. La única razón que tengo para visitarlo es que lo amo por Allâh” El ángel le dijo: “Yo soy un Mensajero de Allâh. Fui enviado para decirte que Allâh te ama como tú amas a esa persona”.

  • La quinta categoría de personas que estarán protegidas bajo la sombra del ‘Arsh de Allâh, que será aquel hombre que es seducido por una mujer hermosa y de buena posición, pero responde inni ajafullâh (temo a Allâh).

La provisión más importante que necesitamos para protegernos de esta y otras tentaciones en la vida es el Jauf, es decir, el temor de Allâh. Este hecho es mencionado en la siguiente âyah del Qurân: “En cambio, quien haya tenido conciencia de que comparecerá ante su Señor y haya preservado su alma de seguir sus pasiones, su morada será el Paraíso” [Sûrah An-Nazi‘ât (79), âyât 40 y 41].

  • Las últimas dos categorías de personas que estarán bajo la sombra del ‘Arsh de Allâh en el Día del Qiyamah. Un hombre que da en sâdaqah (caridad) y la oculta de manera tal que su mano izquierda no sabe lo que su mano derecha está dando, y un hombre que recuerda a Allâh en privado y que sus ojos derraman lágrimas. Dice Allâh en el Qurân: “Quien anhele encontrarse con su Señor [y que Él esté complacido], que realice obras piadosas y que no adore a nadie más que a Él” [Sûrah Al-Kahf (18), âyah 110].

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Los actos valen por su intención…”. Y en otro hadîth dijo el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Los sinceros, son linternas del hidayah”. Esto describe el tipo de persona que hace grandes esfuerzos para protegerse a sí mismo de la ostentación, porque destruye todos los beneficios de las buenas obras y trae consecuencias serias para quien lo comete.

  • La séptima categoría de personas que se nombran en este hadîth es aquel hombre que recuerda a Allâh en soledad y sus ojos derraman lágrimas. Esta persona, vive con el temor de Allâh en su corazón, teme a Allâh en secreto y en público y esta es una cualidad propia del creyente temeroso. Como dice Allâh: “Los creyentes son aquellos que cuando les es mencionado el nombre de Allâh sus corazones se estremecen, y que cuando les son recitados Sus versículos les aumenta la fe y se encomiendan a su Señor” [Sûrah Al-Anfâl (8), âyah 2].

‘Uqbah Bin Amir (radiallâhu ‘anhu) le preguntó en una ocasión al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¿Cuál es el camino de la salvación?” Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le respondió: “Guarda tu lengua, quédate dentro de tu casa y llora por tus pecados”.

Quiera Allâh darnos el Taufîq de vivir nuestra vida basada en estas enseñanzas, practicarlas y tener el anhelo de ser de entre una de las personas que estarán bajo la sombra de Allâh. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh