LOS DERECHOS DE LOS PADRES

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Viernes 1 de Marzo de 2019
Ÿumu‘ah 24 de Ÿumadal-Ûjrah 1440
Imam: Sh. Sulayman E. Jada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

La bondad con los padres es una de las obligaciones más grandes sobre cada musulmán, puesto que Allâh Subhânahû wa Ta‘âlâ prescribió, en primer lugar, Su adoración sin asociar con Él, y luego la obediencia a los padres junto con ser bueno y bondadoso con ellos, ya que los padres son los responsables de muchas de las bondades que tenemos, empezando por habernos traído a la vida.

Se hace aún más importante cuando los padres llegan a la mayoría de edad. Dice Allah en el Qurân: “Tu Señor ha ordenado que no adoren sino a Él y que honren a sus padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no sean insolentes con ellos, ni siquiera les digan: “¡Uf!” Háblenles siempre con bondad. Trátenlos con humildad y compasión, y rueguen [por ellos diciendo]: “¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me criaron siendo niño” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyât 23 y 24].

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos exhortó a ser bueno con los padres, como fue transmitido por ‘Abdullah Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Le pregunté a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) ¿Cuál es la obra más querida por Allah? Dijo: “La oración a su tiempo”. Pregunté ¿Y después cuál? Dijo: “Ser bondadoso con los padres” Pregunté ¿Cuál le sigue? Dijo: “El Ÿihâd en el Camino de Allah”. Dijo Ibn Mas‘ûd: “Si le hubiese preguntado más, me hubiera agregado más”.

El Islam hizo varias cosas obligatorias con respecto a los padres, como también ofreció mucha recompensa a cambio de ellas. Del mismo modo, agradecer a los padres también es obligatorio sobre el creyente. Dice Allah en el Qurân: “Sean agradecidos conmigo y con sus padres, pero sepan que ante Mí comparecerán al final” [Sûrah Luqmân (31), âyah14]. La bondad con los padres se puede manifestar de diferentes formas, por ejemplo, ser sutil al hablar con ellos escogiendo las palabras más adecuadas; ser amable y cariñoso; mostrarles humildad en el trato; y hablar con ellos sin alzarles la voz. Así nos enseñaron los enviados de Allah, y los sabios predecesores. El Profeta Ibrahim (‘alaihis-salam) le decía a su padre, quien era un asociador: “Yâ Abati” que quiere decir “Padre querido”. Por otro lado, Ibn ‘Aun (rahimahullâh), uno de los Tabi‘în, respondió en cierta ocasión al llamado de su madre con la voz alta. Fue tanto su remordimiento que liberó dos esclavos en señal de arrepentimiento. La conversación con los padres debe ser amena y respetuosa, como dice Allah: ni siquiera les digan: “¡Uf!” Háblenles siempre con bondad” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyah 23].

Corresponde a los hijos describir a sus padres de la mejor manera, y hacer lo posible para que los padres consigan aquello que les agrada, hablarles con palabras de amor y agradecimiento, y concederles lo que buscan de vestimenta, comida y bebida. Todo esto, sin esperar a que los padres tengan que pedirnos, si no que por voluntad propia. Esto, así como también debe el creyente abstenerse de todo lo que desagrada a los padres, sean acciones, dichos o conductas. Entre los cuales podemos destacar como ejemplo darle más atención a nuestro celular que a ellos cuando los visitamos. Debemos siempre preocuparnos por su bienestar, y no justificar nuestros defectos con los de ellos.

El creyente debe tener paciencia con ellos, especialmente si alguno de ellos, en su vejez, dice algo que no nos desagrada.  Los padres en su vejez tienen una necesidad enorme. Necesitan amor y cariño, y un trato afectuoso. Ellos no pueden con los quehaceres diarios, necesitan que alguien se preocupe por sus necesidades. El Mensajero e Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Humillado sea, humillado sea, humillado sea!” dijeron: “¿Quién, oh Rasûlullâh?” Dijo: “Aquel que alcanza a sus padres, ambos, o a uno de ellos en la vejez, y no consigue el Paraíso por medio de ellos”.

Debemos pedir a Allah por ellos después de su muerte y hacer buenas obras en su nombre. Un hombre preguntó a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “¿Acaso queda algo con lo cual pueda ser bondadoso con mis padres, aun después de su muerte?” Dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Orar y pedir perdón por ellos, cumplir sus promesas pendientes, honrar a sus amistades, y unir los lazos familiares”. Allah recompensa la bondad con los padres en este mundo y en el Otro. La bendición cae sobre la vida y el sustento de la persona que es bondadosa con sus padres. Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquel que desee que se le aumente su sustento, y que se le prolongue su vida, que una los lazos familiares”. Eso en cuanto a esta vida, ahora en cuanto a la otra, la recompensa es el Paraíso.

El Islam es una religión que hace énfasis en las cualidades de misericordia, tolerancia y respeto. Allâh ha ordenado el buen trato a los padres y nos advierte contra el hecho de tratarlos irrespetuosamente. Ninguna palabra irrespetuosa debe ser pronunciada hacia un padre, ni siquiera una mirada de resentimiento o desprecio. Honrar a los padres puede ser considerada una forma de adoración si la intención es complacer a Allâh al respetar Sus órdenes.

Los padres son merecedores de amabilidad, porque ellos criaron a sus hijos con misericordia e hicieron grandes sacrificios por su bienestar. Dice Allâh en el Qurân: “Baja sobre ellos el ala de la humildad que viene de la misericordia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño”. [Sûrah Al-Isrâ (17), âyah 24].

La palabra árabe Birr que es usada en el Qurân y en las narraciones del Profeta Muhammad para denotar esta amabilidad con los padres, frecuentemente es traducida como bondad. Sin embargo, como es el caso con la mayoría de las palabras árabes, una traducción directa al español con frecuencia falla al explicar la verdadera profundidad del significado. Birr no sólo significa bondad; también contiene sombras de significado que indican amabilidad, compasión, respeto e incluso paciencia. El Islam, la forma de vida acompasa todas esas cualidades, y los musulmanes deben esforzarse en modelar este comportamiento en todos los tratos, particularmente en la relación entre los padres y los hijos.

En el tiempo del Profeta Muhammad, un hombre pidió permiso para ir en una expedición militar. El Profeta le preguntó al hombre si tenía madre, cuando él dijo que sí, el Profeta Muhammad dijo: “Quédate con ella porque el Paraíso yace junto a sus pies” [Ahmad, An-Nasai]. El Paraíso yace a los pies de las madres; pero ¿qué significan exactamente estas palabras? Simplemente que las puertas del Paraíso están abiertas para aquellos que aprecian y respetan a sus madres.

El papel de la madre en la familia islámica es igualmente importante, o tal vez más, que el papel del padre, quien es el proveedor y el protector de la familia. No solamente experimenta las alegrías como de las dificultades del embarazo y de dar a luz, sino que dedica toda su vida a criar y cuidar a sus hijos. Es su responsabilidad criarlos y educarlos para que sean seres humanos rectos y piadosos.  Ella cocina, limpia, alimenta y educa; ella también es responsable de su salud espiritual, emocional y física, y de su bienestar. En retribución, los hijos les deben a sus madres cuidado, amor, afecto, respeto y obediencia. La tarea que Dios les asignó a las madres es grande y a veces abrumadora. De acuerdo con esto, la recompensa para una madre recta es nada menos que el Paraíso, y en esta vida ella es estimada y honrada.

En un conocido hadîth del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), un hombre vino a preguntarle: “¿Quién entre la gente es el más digno de mi buena compañía?” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “Tu madre”.  El hombre dijo: “¿Luego quién?” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Luego tu madre”. El hombre volvió a preguntar: “¿Luego quién?” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Luego tu madre”. El hombre volvió a preguntar: “¿Luego quién?” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Luego tu padre”. [Bujari y Muslim].

De solo estos dos dichos del Profeta Muhammad, somos capaces de entender la importancia de la madre en el Islam. Sin embargo, en estos días de materialismo es fácil olvidar que Dios nos pide honrar a nuestros padres, especialmente a nuestra madre. Algunas veces nos encontramos a nosotros mismos pronunciando palabras de desdén o quejándonos acerca de nuestros padres. Esta clase de comportamiento no es del Islam.

Abdullah Ibn Omar, un experto líder de entre los compañeros del Profeta Muhammad, una vez vio a un hombre llevando a su madre en su espalda y circunvalando la Ka’bah.  Él no se quejaba ni mostraba ningún signo de molestia; en lugar de esto el seguía repitiendo una línea de poesía comparándose a sí mismo con un camello. El miró a ‘Abdullah Ibn ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) y le preguntó si al hacer esto se liberaba de su deuda con su madre. Ibn ‘Umar dijo: “No. Ni siquiera has pagado una punzada del dolor que ella sintió cuando te dio a luz”.

Los musulmanes que son obedientes a Allâh nunca pueden ser desobedientes o irrespetuosos con sus padres. Una gran recompensa es ofrecida a aquellos que traten a sus padres, especialmente a sus madres, con afecto y gentileza, pero una severa advertencia es también dada.

Por eso, hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos dé el Taufik, la habilidad y capacidad de ser los mejores hijos con nuestros padres. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh