LO QUE DEBEMOS EVITAR EN RAMADÂN Y SIEMPRE

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Viernes 10 de Mayo de 2019
Ÿumu‘ah 5 de Ramadân 1440
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh Subhânahu wa Ta‘âlâ, con Su inmenso favor, nos hizo llegar al Bendito Mes de Ramadân. ¿Cuánta gente estuvo entre nosotros el Ramadân del año pasado, y no pudieron llegar a éste? Quiera Allâh tener misericordia y derramar Su Rahmah sobre todos aquellos que ya han partido y se han encontrado con Su Señor. Amîn.

Es de suma importancia para cada musulmán agradecer a Allâh por esto. Dicho agradecimiento no solo se trata de agradecer verbalmente, no es un conjunto de palabras. El agradecimiento debe salir del corazón y se debe traducir en acciones y en actitudes.

La mejor forma de agradecer a Allâh es cumplir con el ayuno de la forma que a Él más le agrada. Tratando de alcanzar el propósito que Él mismo nos puso en su Sagrado Libro, por eso dice Allâh: “¡Oh, creyentes! Se les prescribe el ayuno al igual que fue prescrito a quienes los precedieron, para que alcancen la piedad” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 183]. Es decir, el objetivo del ayuno es alcanzar el Taqwa, la piedad.

El temor de Allâh es la clave y la esencia del ayuno. El creyente deja, durante el día, alimentos y bebidas que en cualquier otro momento del año Allâh le ha permitido, sólo y con el único objetivo de complacer a Allâh. El que ayuna se abstiene de las relaciones maritales con quién Allâh le ha hecho lícito, también con el propósito de cumplir con la obligación que Allâh le ha dado.

Pero como acabamos de mencionar, el propósito del ayuno es como alcanzar el Taqwa. Tal como durante el ayuno dejamos parte de lo lícito, deberíamos, con mayor razón, dejar -con o sin ayuno- lo que Allâh ha hecho ilícito para nosotros. Pero especialmente durante el mes de Ramadân.

Es irónico que dejemos de comer pollo o lechuga, que son alimentos lícitos, pero no nos podamos abstenerme de comer la carne de un hermano musulmán o de estafar a la gente en nuestro comercio, que son dos cosas que Allâh nos ha prohibido siempre.

Por eso, corresponde mencionar algunas de las principales cosas de las que nos debemos alejar siempre, para no desagradar a Allâh, especialmente en Ramadân para no hacer que nuestro ayuno sea en vano.

Hablar mal del ausente, equivale a comer la carne muerta de la persona de la cual estamos hablando. Es un pecado grande y aborrecible. Además, no basta pedir perdón a Allâh para borrarlo, sino que hay que arreglar cuentas con la persona en cuestión.

Dice Allâh: “¡Oh, creyentes! Eviten sospechar demasiado [de la actitud de los demás] pues algunas sospechas son un pecado. Y no se espíen, ni hablen mal del ausente, porque es tan repulsivo como comer la carne muerta de su hermano. ¿Acaso alguien desearía hacerlo? Por supuesto que les repugnaría. Tengan temor de Dios, porque Dios es Indulgente, Misericordioso” [Sûrah Al-Huÿurât (49), âyah 12].

Por cierto, hablar mal de la gente y escuchar una conversación sobre lo mismo, son dos pecados igual de graves. Hermanos y hermanas, debemos enfáticamente abstenernos tanto de hablar mal de los demás, como de escuchar que se hable mal de los otros.

Mentir también es un pecado grande. La mentira lleva a la maldad y la maldad lleva hacia el Infierno. La persona no deja de mentir sin ser declarada por Allâh como un mentiroso.

Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “La verdad conduce a la virtud y la virtud conduce al Ÿannah. La persona, que siempre dice la verdad, es considerado veraz ante Allâh. Por el contrario, la mentira conduce a la corrupción, y la corrupción conduce al Nâr. La persona que siempre miente es considerada ante Allâh un mentiroso”.

Pelear e insultar son cosas de las que el creyente debe abstenerse también durante Ramadân. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando sea el día de ayuno de alguno de ustedes, pues que no hable indecencias, ni le haga daño a la gente, ni discuta, y si alguien viene a insultarle o pelear con él que diga: Estoy ayunando”.

Hermanos y hermanas, debemos abstenernos de cualquier pecado en general. Controlar la mirada es un buen paso para dar durante este Bendito Mes de Ramadân. Miraremos lo que Allâh ha hecho ilícito para nosotros y dejemos el resto. Siempre debemos pedir la ayuda de Allâh porque verdaderamente nadie más podrá ayudarnos.

Ser honestos en el trabajo. Con nuestro jefe si somos empleados, con nuestros empleados si somos jefes. Ser honestos con la gente cuando compramos o cuando vendemos. Muchas veces hemos mencionado que el ayuno debe terminarse con comida que sea halal. Pero no basta con que la carne y el pollo que comes estén bien sacrificados, ni que tengan un sello que diga “Halal”. Si nuestra fuente de ingreso no es lícita, es decir que compramos carne halal con dinero robado, producto de una estafa, o una deshonestidad en el trabajo, entonces estaremos cayendo en algo grave y esa comida ya no será halal.

Tratemos de dar caridad, aunque sea sólo un dátil. Aquel que da al ayunante algo para romper su ayuno, recibirá una recompensa igual a la del ayunante.

Por último, tratemos de hacer de este mes nuestro eje de cambio, leyendo y contemplando la Palabra de Allâh en Su Libro y pidiéndole a Allâh Su ayuda y Su guía.

Hermanos y hermanas, quiera Allâh darnos el Taufiq para entender, aprender y practicar estas enseñanzas. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh