EL MES DE RAMADAN VIENE PARA SANAR NUESTROS CORAZONES

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Viernes 17 de Mayo de 2019
Ÿumu‘ah 12 de Ramadân 1440
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh en el Qurân: “¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allâh)!” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 183].

Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró también que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh, Poderoso y Majestuoso dijo: “Toda práctica del hijo de Âdam es para él, excepto el ayuno que es para Mí y Yo recompenso por él”. El ayuno es protección. Y si alguno de vosotros está ayunando que no diga obscenidades ni grite o alborote. Y si alguno es insultado o dañado que diga: “¡Estoy ayunando!” ¡Por Aquel que tiene el alma de Muhammad en su mano que el aliento de la boca del ayunante es mejor ante Allâh que el olor del almizcle! El ayunante tiene dos momentos de gran alegría: el momento de romper el ayuno y cuando llegue al encuentro con su Señor, se alegrará de haber ayunado”.

Cada musulmán y musulmana debe preocuparse por tener un corazón sano, porque en ello radica la aceptación de las buenas acciones. Sabed que el Día de la Resurrección solo servirá tener el corazón sano. Allâh dice en el Sagrado Qurân: “El día en que ni la riqueza ni los hijos servirán de nada. Solo quien venga a Allâh con un corazón limpio” [Sûrah Ash-Shu‘arâ (26), âyât 88 y 89].

Cuando el corazón se encuentra sano, el musulmán, seguro, hará buenas obras. El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “En verdad, existe un pedazo de carne en vuestros cuerpos, el cual, si está sano, el cuerpo entero estará sano, y si está corrupto, entonces el cuerpo entero se corromperá. Ciertamente, es el corazón”.

Allâh mira a los corazones. Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh no observa vuestro cuerpo ni vuestra apariencia, sino que observa vuestros corazones y vuestras obras”. [Muslim].

‘Abdullâh Ibn ‘Umar (radiallâhu anhumâ) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El mejor de la gente es quien posee un corazón bueno y lengua que dice la verdad”. Se le preguntó: “¿Qué significa ‘corazón bueno’?” Respondió (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Es el corazón puro y limpio de todo pecado y envidia”. La gente preguntó: “¿Y quién más de la gente es considerado de los mejores?” Respondió (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Es quien detesta el mundo terrenal y ama el Otro Mundo”. “¿Y quién más?” preguntaron. Respondió (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Un creyente de buena conducta”. [Ibn Maÿah].

Tener un corazón limpio y puro de todo lo malo constituye una buena cualidad que muchos musulmanes no comprenden cabalmente, pese a ser una de las razones de su entrada al Paraíso.

Anas Ibn Malik (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Estábamos un día con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y nos dijo: “Aparecerá un hombre de los del Paraíso”. Pronto un hombre de los Ansâr apareció con sus zapatos colgados en la mano izquierda y nos saludó. El día siguiente, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo lo mismo del día anterior y el mismo hombre apareció. El tercer día, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) contó lo mismo y una vez más el mismo hombre apareció. Una vez que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se había ido, ‘Abdullâh Ibn ‘Amr Ibn Al-‘As (radiallâhu ‘anhu) siguió al hombre contándole que tras una disputa con el padre, éste lo expulsó de la casa y por ello tenía que permanecer fuera del hogar por tres días y le pidió si podía acogerlo en su casa. El hombre aceptó. Anas (radiallâhu ‘anhu) comentó que ‘Abdullâh permaneció en la casa del mencionado hombre tres días y notó que el hombre no se levantaba para hacer oraciones voluntarias por la noche, sino cada vez que se volteaba en su lecho no decía sino buenas palabras. Al pasar las tres noches y cuando ‘Abdullâh (radiallâhu ‘anhu) notó que era muy poca cosa lo que el hombre hacía, le comentó que no había habido pelea alguna con el padre, tampoco fue expulsado de la casa sino lo que quería saber era por qué el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo que el hombre era de la gente del Paraíso tres veces seguidas, y por ello ‘Abdullâh (radiallâhu ‘anhu) quería ver qué es lo que hacía el hombre de extraordinario. El hombre le comentó que nada hacía fuera de lo común y que lo único que hacía que no engañaba a ningún musulmán tampoco envidiaba a algún musulmán por las mercedes otorgadas por Allâh. ‘Abdullâh (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Por eso has llegado muy lejos y eso es lo que nosotros no hemos podido hacer”. [Ahmad].

Por eso, el Islam trata de eliminar los principios de la disputa y la discordia. El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Que no haya ruptura entre sí, tampoco intriga, odio, y envidia. ¡Oh Siervos de Dios!, que seáis hermanos”.

Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que el Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El musulmán es hermano del musulmán, no lo traiciona, no le miente y no lo abandona ante las dificultades. De todo musulmán es sagrado para otro musulmán: su honor, su riqueza y su vida. La piedad (taqwa) está aquí (indicando el corazón). Por cierto, que quien desprecie o humille a su hermano musulmán habrá cometido un terrible pecado”. [Al-Tirmidhî].

Ulbah Ibn Zaid (radiallâhu ‘anhu) narró: “El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en una ocasión llamó a los sahâbah para gastar en el camino de Allâh. Yo hubiese querido dar pero carecía de los medios, así que dije: “Mi sâdaqah será que yo perdono, por la complacencia de Allâh, a cada persona que me ha insultado, maltratado o que ha hablado mal acerca de mí”. A la mañana siguiente, hice la oración del Faÿr con el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y él dijo: “¿Dónde está la persona que anoche gastó en el camino de Allâh?”, el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) repitió la pregunta: “¿Dónde está la persona que anoche gastó en el camino de Allâh?”. Finalmente me puse de pie y Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Buenas noticias para ti! Porque ciertamente Allâh ha registrado tu contribución entre las sadaqât aceptadas”.

‘Ubâdah Ibn As-Sâmit (radiallâhu ‘anhu) narró que un día, cuando Ramadân se acercaba, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El mes de Ramadân; el mes de las bendiciones, ha venido a ustedes. En él, Allâh se vuelve hacia vosotros y les envía su especial Misericordia, perdona sus faltas, acepta sus súplicas, acepta su competencia en hacer cosas buenas y se vanagloria de ustedes ante los ángeles. Así que muéstrenle a Allâh su rectitud; ya que ciertamente, el más desafortunado es aquél que es privado de la Misericordia de Allâh durante este mes”.

Se menciona en un Hadîth Qudsi (dicho sagrado de Allâh) que Daûd (‘alaihis salam) preguntó a Allâh: “¡Oh Allâh! ¿Qué siervo es el más querido para Ti?”. Allâh dijo: “Aquel cuyo corazón está lleno de Taqwah, gasta en Mi camino, no ofende a nadie y que sus palabras no hieren a nadie. Ese es el más querido para Mi”.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que nos conceda la bendición de obtener el máximo beneficio de las virtudes de las obras del bendito mes de Ramadân. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh