JUTBAH ‘ÎD AL-FITR MUBÂRAK 1440 – 2019

Allâhu akbar, Allâhu akbar, Allâhu akbar, lã ilâha illallâh

Allâhu akbar, Allâhu akbar wa lillâhilhamd

Allâhu akbaru kabîrâ walhamdulillâhi kathîrâ Wa subhânallâhi bukratan wa asîlâ

Lã ilâha illallâhu wahdah

Alhamdulillâh, por la Gracia, Misericordia y la Ayuda de Allâh, Quien nos ha dado la capacidad y posibilidad para completar un nuevo Mes de Ramadân.

Hace pocas semanas atrás esperábamos con mucho entusiasmo la llegada de un invitado: el mes de Ramadân. Hoy nuestro bendito invitado nos deja. Decimos salâm a un gran mes en el que fuimos ordenados a permanecer levantados en oración ante Allâh, durante el día se nos ordenó ayunar, y felizmente nos rendimos a nuestro Señor quien es Generoso. Mañana en el día del Qiÿâmah, a quien haya cumplido, le será ordenado entrar al Ÿannah por la Puerta de Ar-Raiyân, que es exclusiva para aquellos que ayunaron.

Felicitaciones a aquellos que se dirigieron sólo a Allâh… que se mantuvieron con hambre por complacer a Allâh… que pasaron sed en la búsqueda de la complacencia de Allâh… que se mantuvieron en oración en frente de Allâh… a esos ojos que derramaron lágrimas debido al temor de Allâh…

Hoy es un día para celebrar y estar contentos. Cuando el día del ‘Îd llegaba, la cara del amado de Allâh, el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se iluminaba de dicha y sonreía. Es el día de la alabanza, y así debe ser. Debemos estar contentos en este día como se nos ha sido ordenado por Allâh en el Qurân: “Di: Que con el favor de Allâh y con Su misericordia se regocijen, ello es mejor que cuanto reúnen” [Sûrah Yûsuf (10), âyah 58].

Es el día en que debemos traer felicidad a nuestras familias, nuestros queridos, nuestros cercanos y nuestros amigos. Iluminar nuestras casas con unidad y remover todas las separaciones y divisiones. Hoy es un día de perdón, un día para olvidar lo malo, un día de consuelo, un día de paz, un día para visitarnos unos a otros, y no debemos olvidar a nuestros hermanos y hermanas en otras partes del mundo que están sufriendo, lo menos que podemos hacer por ellos es recordarlos en nuestras súplicas, especialmente en este día en que las súplicas son aceptadas.

Entonces el querido Mes de Ramadân, el mes de la generosidad, el mes del ayuno, el mes del Qurân, el mes del Tarâwîh; nos ha dejado. Han ganado aquellos que se exhortaron a sí mismos en ‘ibadât, y aquellos que fueron negligentes se han privado de sus bondades. Hoy, los resultados serán anunciados, los premios serán entregados. Hoy, aquellos que ayunaron, aquellos que se mantuvieron en salâh, levantándose en la noche para orar, se regocijarán con los beneficios y frutos de sus esfuerzos. La verdadera recompensa, la ha preparado Allâh para nosotros en la Próxima Vida, especialmente para aquellos que ayunaron. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseñó: “Allâh dijo que los ayunantes experimentan dos felicidades, una al momento de romper su ayuno y la otra cuando se encuentren con su Señor”.

¡Imagínense a sí mismos, Oh ayunantes! cuando estén en frente de su Señor en el Día del Qiyâmah y Él les entregue los libros con sus obras, y ustedes lo encuentren lleno de buenas obras, como montañas, obras por las cuales serán premiados, por su salâh, por su ayuno y sus sadaqât.

Su ayuno y recitación del Qurân intercederán ante la Corte de Allâh, el ayuno hablará y dirá: “¡Oh Allâh! Lo previne de comer y beber durante el día, por lo tanto, acepta mi intercesión en su favor”; El Qurân dirá: “¡Oh, mi Señor! Lo previne de dormir durante la noche, por tanto, acepta mi intercesión en su favor” Ambas intercesiones serán aceptadas. Luego Allâh les otorgará otro favor, pues les apartará del Fuego de Ÿahannam y les hará entrar en el Ÿannah. Les será entregado su libro de obras en su mano derecha, lo tomarán y correrán mostrándolo a la gente como Allâh dice en el Qurân: “Ese día seréis puestos al descubierto y no quedará nada oculto de vosotros. Al que se le dé su libro en la derecha, dirá: ¡Venid! ¡Leed mi libro!” [Sûrah Al-Hâqqah (69), âyât 18 y 19].

Luego avanzarán hacia el Ÿannah, cruzando el puente del Sirât a la velocidad del rayo; se detendrán en frente de la Puerta de Raiyân, la que ha sido exclusivamente preparada para aquellos que ayunaron. Apenas pongan un pie en el Ÿannah, los ángeles les darán la bienvenida con las mejores de las palabras y saldrán a su encuentro por cada Puerta: “Paz con vosotros, porque tuvisteis paciencia, y que excelente la morada del buen final. Entonces así será que desde ahora en adelante ustedes serán llamados “La Gente del Ÿannah”. Ese Ÿannah acerca del cual Allâh dice: “He preparado para mis siervos justos lo que ningún ojo ha visto jamás, ni oído alguno ha escuchado, ni ha pasado por la imaginación de nadie; y recitad si queréis, nadie sabe la alegría que le espera a los piadosos como recompensa por lo que hicieron”.

Luego, en lechos elevados, comerán de las frutas del Ÿannah, abundantes frutas que no dejarán de producirse ni serán inalcanzables. Por tanto, sólo pasarán su tiempo en bondades, favores, regalos, comiendo, bebiendo, sólo complaciendo sus deseos. Como Allâh dice en el Qurân: “Se exceptúan los siervos sinceros de Allâh. Esos tendrán una provisión conocida: Frutos. Y se les honrará en los Jardines del Deleite. Estarán enfrente unos de otros, recostados sobre lechos. A su alrededor se harán circular copas de un vino de manantial. Blanco y dulce para quienes lo beban. No producirá indisposición ni se embriagarán con él. A su lado habrá unas que sólo tendrán mirada para ellos, de grandes ojos. Como perlas escondidas” [Sûrah (37), âyât 40 y 49].

En el Ÿannah encontrarán millones y millones de árboles que Allâh ha plantado para ustedes, debido al Tasbîh (subhânallâh), al Tahmîd (Alhamdulillâh), al Takbîr (Allâhu akbar) y al Tahlîl (Lâ ilâha illallâh) que recitaron en este mundo. Por cada uno de ellos Allâh ha plantado un árbol que se cuentan por millones y cuando veas a los que ahí están, veras deleite en el Gran Reino. Cuando pasees en los jardines de tus palacios y tus casas encontrarás en ellos ríos fluyendo, como Allâh describe en el Qurân: “Y a los que hayan creído y llevado a cabo las acciones de bien los hospedaremos en elevadas estancias del Jardín por cuyo suelo corren los ríos y en el que serán inmortales. ¡Qué excelente recompensa la de los que actúan!” [Sûrah Al-Ankabût (29), âyah 58]. No solo un río, si no que diferentes tipos de ríos, como Allâh describe en el Qurân: “Esta es la semblanza del Jardín prometido a los temerosos: Ríos de agua de inalterable olor, ríos de leche siempre del mismo sabor, ríos de vino, dulzor para los que beban, y ríos de miel pura. En él tendrán toda clase de frutos y perdón de su Señor” [Sûrah Muhammad (47), âyah 16].

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo en un extenso hadîth: “En la noche del ‘Îdul-Fitr, llamada Lailatul-Ÿâizah (noche de la premiación) y en la mañana del ‘Îd, Allâh envía ángeles a todos los rincones y caminos de la tierra, para que anuncien con una voz que todas las criaturas pueden oír excepto los humanos y los genios “¡Oh, nación de Muhammad! Salid de vuestros hogares hacia un Señor que es Graciabilísimo y Noble, Quien concede en abundancia y perdona los pecados mayores”. Cuando las personas van hacia la oración del ‘Îd, Allâh pregunta a los ángeles: “¿Cuál es la recompensa para los empleados que han cumplido con su trabajo?”. Los ángeles responden: “¡Oh, Amo y Señor! Su derecho es recibir la recompensa total por sus servicios”. Allâh dirá entonces: “Sed testigos ¡Oh, ángeles Míos! Por haber ayunado durante el mes de Ramadân, por haber hecho oraciones para Mí durante las noches, les He concedido como recompensa Mi complacencia y Mi perdón. ¡Oh siervos Míos! pidan ahora de Mí, pues juro por Mi Honor y Mi Grandeza, que lo que pidáis de Mi en esta asamblea por vuestras necesidades de la Otra Vida os lo concederé; y lo que pidáis de Mi por vuestras necesidades mundanas Lo veré favorablemente. Por Mi Honor juro, en tanto Me obedezcáis, cubriré vuestras faltas. Por Mi Honor y Mi Grandeza, Juro que no los deshonraré entre los malhechores y los incrédulos. ¡Marchad ya, ¡Habéis sido perdonados, estáis complacidos de Mí y Yo lo estoy de vosotros!”. Los ángeles, viendo esta gran recompensa concedida por Allâh a la Ummah de Muhammad en este día del ‘Îd se vuelven muy felices y complacidos”.

La más grande de todas las bondades que uno disfrutará en el Ÿannah, será cuando los creyentes puedan ver a su Señor, como uno ve el sol y la luna en este Dunia. El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando los habitantes del Ÿannah entren en él, Allâh preguntará: “¿Necesitan algo más?” Ellos responderán: “Oh Allâh, ya nos has iluminado de luz, ya nos has concedido entrar en Tu Paraíso salvándonos de Tu Fuego” Entonces Allâh Altísimo descubrirá el velo y no habrá nada más amado para ellos que contemplar el Rostro Majestuosos de su Señor”.

Quiera Allâh aceptar todas nuestras acciones realizadas durante el Mes de Ramadân y quiera Él perdonar nuestras faltas. Debemos preocuparnos acerca de la aceptación de Allâh, no debemos tomar como un hecho el que nuestras obras serán aceptadas. Según el ejemplo de nuestros piadosos predecesores ellos por días y meses después del mes de Ramadân lloraban y hacían Du‘â a Allâh por la aceptación de las acciones que realizaron durante Ramadân.

Uno de los signos de la aceptación de nuestras acciones en el mes de Ramadân es que cada cosa que hicimos continuará después del mes de Ramadân. Entonces tengamos la determinación de continuar frecuentando la Casa de Allâh, la Mezquita, por el resto del año como lo hicimos durante este bendito Mes y continuemos con nuestra recitación del Qurân, nuestro dhikr, etc.

El mes siguiente a Ramadân, se llama Shauwâl, y fue establecido en la Sunnah la recomendación de ayunar seis días. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien ayuna el mes de Ramadán y luego lo completa con seis días de Shauwâl es como si ayunara un año entero”. La explicación de por qué el ayuno de Ramadân y seis días de Shauwâl equivalen a ayunar un año completo es porque en un hadîth, el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) estableció que Allâh recompensa las buenas obras multiplicándolas por diez, en su infinita misericordia y bondad, es decir que al ayunar los treinta días del mes de Ramadân y multiplicarlos por diez, significa que equivale a ayunar trescientos días, si a eso le sumamos el ayuno de los seis días de Shauwâl, y multiplicarlos por diez, equivalen a sesenta días, lo que da un total de trescientos sesenta días, que equivalen a un año lunar completo. Alabado sea Allâh por su Generosidad hacia sus siervos. Respecto a este ayuno, es lícito ayunar los seis días seguidos, o también hacerlo por separado.

Hermanos y hermanas, en este día tan especial y bendito, roguemos a Allâh por todas nuestras necesidades, por la aceptación de nuestras obras y para que se mantengan constantes el resto del año. Roguemos también a Allâh para que nos conceda su complacencia y que nos premie con aquello que es lo más anhelado para un creyente, el Paraíso. Quiera también Allâh llevar alivio a nuestros hermanos y hermanas que están sufriendo, que Allâh convierta sus sufrimientos en recompensas. Nosotros tenemos la obligación de recordar a ellos especialmente en este día en que Allâh concede todas las súplicas. Âmín.

Taqabballâh minna wa minkum

‘Id Mubârak