LOS ENEMIGOS DEL SER HUMANO

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Viernes 7 de Junio de 2019
Ÿumu‘ah 4 de Shawâl 1440
Imam: Sh. Yusuf G. Hoosen

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo: “Es cierto que hemos honrado a los hijos de Âdam. Los llevamos por la tierra y por el mar, les damos cosas buenas como provisión y les hemos favorecido con gran preferencia por encima de muchas de las criaturas” [Sûrah Al-Isrâ (17), âyah 70]. Dice también: “¿No es cierto los amigos de Allâh no tendrán que temer ni se entristecerán? Esos que creyeron y tuvieron temor de Él. Para ellos hay buenas noticias en esta vida y en la última. No hay nada que cambie las palabras de Allâh. ¡Ése es gran triunfo!” [Sûrah Yûnus (10), âyât 62 a 64]. Y en otro versículo dice Allâh: “Que en verdad creamos al hombre en la mejor armonía y luego lo convertimos en uno de los más bajos. Excepto los que creen y llevan a cabo las acciones de bien, porque ellos tendrán una recompensa que no cesa” [Sûrah At-Tîn (95), âyât 4 y 6].

Queridos hermanos y respetadas hermanas sepan que Allâh ha creado esta existencia y ha creado a las criaturas, siendo estas de cuatro categorías: Una categoría son los que únicamente adoran a Allâh y no cometen actos de desobediencia, estos son los ángeles. Otra categoría son los desobedientes que jamás obedecen a Allâh, estos son los shayâtîn. Otra categoría son los que en ocasiones obedecen y en otras ocasiones desobedecen, estos son los genios y los hombres. La cuarta categoría son los que no tienen capacidad de obedecer ni de desobedecer: y estos son los animales.

Cuando Allâh ennobleció al ser humano y le dio responsabilidad, desde ese momento lo puso a prueba con aquello que verificara su creencia o su incredulidad. Hizo descender sobre él las diferentes revelaciones y le envió a distintos Mensajeros. Le ordenó la obediencia y le prohibió la desobediencia. Lo puso a prueba en lo manifiesto y en lo oculto, y le envió diferentes enemigos, ordenándole que los combatiera con paciencia y firmeza hasta conseguir la victoria de entrar en el Jardín.

Los enemigos del ser humano son muchos, siendo el más peligroso de ellos el Shaitân. Dice Allâh en Su Libro Sagrado: “Realmente el Shaitân es enemigo vuestro, tomadlo como tal” [Sûrah Fatir (35), âyah 6]. Dice Allâh también: “¡Creyentes! ¡Entrad la sumisión del todo y no sigáis los pasos del Shaitân! Él es un claro enemigo para vosotros” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 208]. Dice Allâh también: El Shaitân os infunde temor con la miseria y os manda la avaricia, pero Allah os promete perdón de Su parte y favor. Y Allah es Espléndido, Conocedor. [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 268] Dice Allâh también: “Les promete y les hace tener falsas esperanzas, pero todo lo que el Shaitân les promete no es sino engaño” [Sûrah An-Nisâ (4), âyah 120].

Mucha gente verifica estas palabras, es decir, admiten que el Shaitân es un enemigo para el ser humano, pero no cumplen con la orden de Allâh de tomarlo como tal. Shaitân hizo salir a nuestro padre Âdam (‘alaihis-salam) del Ÿannah. Shaitân también ha conseguido que una parte de los hijos de Âdam (‘alaihis-salam), una parte de la humanidad se encuentre en un extravió evidente. Nos susurra con la pobreza y la muerte, hace que surja entre nosotros el odio y la enemistad, nos embellece los actos de desobediencia y nos dificulta la adoración de Allâh y Su recuerdo.

Otro de los enemigos del ser humano es su propio nafs (su alma, su ego), ya que es su nafs el que le ordena la transgresión. Dice Allâh: “…es cierto que el alma ordena insistentemente el mal, excepto cuando mi Señor tiene misericordia” [Sûrah Yûsuf (12), âyah 53]. Dice Allâh también: ¡Por un alma y Quien la modeló! Y le infundió su rebeldía y su obediencia. Que habrá triunfado el que la purifique y habrá perdido quien la lleve al extravío [Sûrah Ash-Shams (91), âyât 7 a 10].

El ser humano debe buscar continuamente la purificación de su alma, y parte de esta purificación es cuidarla, ya que el nafs es como un niño y hay que educarlo constantemente y cumplir con los tres derechos que tiene sobre nosotros para así poder cumplir con esta purificación. El primero de estos derechos es no permitir que el nafs se salga siempre con la suya. El segundo, es que el nafs no impida cumplir con los derechos que otros tienen. El tercero, es estar precavido ante el nafs.

Otro de los enemigos del ser humano es su deseo. Todos estamos acompañados del deseo, no hay nadie que no esté acompañado del deseo. Este deseo se enfrenta al razonamiento queriendo cubrir su luz y el poder del que está dotado. Allâh ha dotado el razonamiento para que contemples, reflexiones y pienses en lo que es bueno y en lo que es malo, y que mires lo que contienen las palabras y los hechos de bondad y maldad. La función del razonamiento es que te llama a lo que te beneficia y te advierte de lo que te daña, esta es su función, sin embargo, si este cerebro está atacado por el deseo, empieza a oscurecerse hasta quedarse sin ninguna luz con que distinguir entre la verdad y la falsedad, dice Allâh: ¿Has visto a quien toma por dios a su pasión…? [Sûrah Al-Jâthiyah (45), âyah 23]. Por eso dijeron algunos sabios: “No hay ningún dios que se adora en la tierra que sea tan poderoso como el deseo”. El deseo te inclina al deseo del alma y al deseo de Shaitân. A ti, se te pide no aceptar lo que desea tu alma, por eso dice Allâh en el Qurân: “El que traspasó los límites y prefirió la vida inmediata tendrá como morada el Ÿahîm. Pero quien temió que habría de comparecer ante su Señor y refrenó su alma del deseo, tendrá como morada el Jardín” [Sûrah An-Nâzi‘ât (79), âyât 37 a 41].

Otro de los enemigos del ser humano en este mundo es la fitnah (corrupción) de los dones recibidos, si estos dones conducen a la persona a olvidarse de Aquel que se los ha dado, olvidarse de Allâh. Dice el Qurân: “Y no dirijas tu mirada hacia los placeres que hemos dado a algunos de ellos como flor de la vida de este mundo para ponerlos a prueba. Y la provisión de tu Señor es mejor y más duradera” [Sûrah Taha (20), âyah 131], Dice Allâh: “La vida de este mundo se parece al agua que hacemos caer del cielo y se mezcla con las plantas de la tierra de las que comen hombres y ganado. Y cuando la tierra ha florecido, se ha embellecido y sus habitantes se creen con poder sobre ella, viene entonces Nuestra orden de noche o de día y la dejamos lisa como si el día anterior no hubiera sido fértil. Así es como explicamos los signos a la gente que reflexiona” [Sûrah Yûnus (10), âyah 24].

Abû Al-‘Abbâs Sahl Ibn As-Saidi (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Un hombre se presentó ante el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijo: “¡Mensajero de Allâh! Enséñame una acción tal que hiciera que Allâh me amara, y me amarían los hombres.  Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Se austero en esta vida y Allâh te amará, y prescinde de lo que poseen las personas y te amarán”.

Pedimos a Allâh que nos proteja del mal de las fitan, tanto de lo manifiesto como de lo oculto de ellas, y que nos dé la fuerza necesaria para combatir a nuestros enemigos declarados. Âmîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh