CÓMO ENFRENTAR LOS PECADOS

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Viernes 12 de Julio de 2019
Ÿumu‘ah 9 de Dhul-Qa’dah 1440
Imam: Sh. Soud Ahmad Soud

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh nos puso esta vida para probarnos y para demostrarle quien es el mejor en cuanto a acciones. Parte de esta prueba es que nos creó con debilidades. Todos caemos en el pecado, todos tropezamos en algún momento cayendo en lo que Él prohibió. Como dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Todo hijo de Âdam es pecador, y el mejor de los pecadores es aquel que se arrepiente”.

Allâh y Su Mensajero nos enseñaron como debe ser nuestra relación con cada cosa en esta vida. Desde nuestra relación con Él y Su mensajero, con nuestros mayores, con nuestros contemporáneos y con nuestros menores. Nos enseñó como debe ser nuestra relación con nuestros amigos, e incluso con nuestros enemigos. ¿Iba Allâh a dejar pasar nuestra relación con nuestros pecados, que cometemos día a día? Claro, Allâh y Su mensajero nos enseñaron todo, incluso la actitud que debemos tener hacia nuestros pecados y como tratar con estos. Nos dieron una serie de cosas que son la guía para nosotros en este tema, para cada siervo de Allâh. Trataremos de mencionar algunas de ellas hoy.

Pero antes, debemos recordar que la gente, en cuanto a su relación con los pecados, se divide en tres categorías. ¿A cuál de estas pertenecemos? La primera categoría es aquella de la gente que se aferran al Taqwa, al temor de Allâh, y se arrancan de los pecados tal como uno de nosotros arranca de la muerte.

El segundo grupo se trata de gente que aman a Allâh y Su Mensajero, pero que cae en la desobediencia y el pecado no pudiendo resistirse a los deseos y a la tentación. No obstante, quedan llenos sus corazones de remordimiento cada vez que tropiezan y no descansan hasta pedir perdón por sus pecados y volverse sinceramente hacia su Señor. Dice Allâh en el Qurân: “Aquellos que al cometer una obscenidad o injusticia invocan a Allâh pidiendo perdón por sus pecados, porque saben que solo Allâh perdona los pecados, y no reinciden a sabiendas. Su retribución será el perdón de su Señor y jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente. ¡Qué grata es la recompensa de los que obran bien!” [Sûrah Ali ‘Imrân (3), âyât 125 y 126].

La tercera categoría, la más peligrosa, corresponde a aquellos que buscan y anhelan el pecado. Se entristecen si se lo pierden y les alegra el haberlo cometido. Se jactan frente a la gente de lo que hacen, sin ni siquiera sentir vergüenza. Esto pasa mucho, especialmente con los más jóvenes. ¿Creemos que así podemos demostrar nuestra valentía y que “no nos importa nada”? No, este grupo está en una situación muy peligrosa.

Veamos entonces, juntos, como tiene que ser nuestra actitud frente a nuestros pecados. Para ello revisaremos algunas reglas que nos pueden orientar:

Primera regla: Nunca menospreciar el pecado. Nunca mirarlo en menos. Muchas veces pensamos “Es un pecado menor” o “Es solo una vez” o “Después me arrepiento Inshâ Allâh”. Pues no. Nunca debemos mirar en menos la desobediencia de Allâh. Dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Tengan cuidado con los pecados que son menospreciados”.

Un gran problema que tenemos, especialmente en el tiempo en que vivimos, es la normalidad con la que son mirados los pecados. Es normal el consumo de alcohol o de drogas; es normal el engaño; es normal el Riba (usura); es normal el Zina (adulterio). Todo es completamente normal, y esto hace que no le tomemos el peso a los pecados. Ya no se estremece el corazón de uno de nosotros al ver que el Señor, el Creador de lo visto y lo no visto está siendo desobedecido. Estos pecados que menospreciamos se juntan y se juntan hasta que el corazón se cubre y no ve más que la desobediencia, y ahí llega la destrucción.

Miremos la actitud de los compañeros del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Dijo Anas Bin Malik (radiallâhu ‘anhu): “Ustedes hacen algunas acciones que son, a sus ojos, más delgadas que un pelo. Nosotros las contábamos como pecados mayores en el tiempo de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)”.

Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) dio un ejemplo: El creyente siente los pecados como si fuesen una montaña que cuelga sobre su cabeza. Sabe que en cualquier momento lo destruirá. En cambio, el que no cree, más bien los ve como una mosca que se posa sobre su nariz. Basta con mover un poco el brazo para que esta se vuele. No le toma el peso.

Queridos y respetados hermanos y hermanas, esta es la primera regla que debemos tener en cuenta: tomarle el peso al pecado y nunca menospreciarlo. Al final, estamos desobedeciendo a nuestro Creador.

Segunda regla: Tomar el verdadero peso a la Mirada de Allâh hacia nosotros.

Todos pecamos, pero ¿Acaso hay alguno de nosotros que no sepa que Allâh lo está mirando? Nadie tiene la menor duda. Pero ¿Si sabemos esto, porqué lo hacemos de todas formas?

Tómale el peso a la Mirada de Allâh hacia ti. La gran mayoría de nosotros tenemos un mínimo de vergüenza cuando se trata de la gente. Si hacemos algo malo o que nos avergüence, nos aseguramos de que nadie nos vea. Tomamos todas las medidas posibles para pasar desapercibidos. Si alguien nos llega a ver sentimos toda la vergüenza del mundo. “¡Fui descubierto!” Es lo primero que decimos, sin saber qué cara poner delante de la gente. Pero ¿Acaso Allâh no nos está mirando en cada momento? y aun así lo hicimos. No lo hubiésemos hecho si hubiéramos visto a nuestros padres mirando, pero lo hicimos incluso sabiendo que Allâh, quien todo lo oye y todo lo ve, nos observa. Tengamos vergüenza de Allâh.

Dice Allâh en el Qurân: “¿Acaso no ves que Allâh conoce cuanto hay en los cielos y en la Tierra? No hay confidencia entre tres sin que Él sea el cuarto, ni entre cinco sin que Él sea el sexto. Siempre, sean menos o más, Él estará presente dondequiera que se encuentren. El Día de la Resurrección les informará sobre lo que hicieron. Allâh tiene conocimiento de todas las cosas” [Sûrah Al-Mujadilah (58), âyah 7].

Siempre debemos tener presente que Allâh nos mira, y debemos trabajar incansablemente hasta sentir vergüenza de pecar frente de Él, Altísimo sea. Haciendo esto, encomendándonos plenamente en Allâh, y pidiendo su ayuda, llegaremos a ser de entre la gente que conoce realmente significa el significado de la frase “Allâh me está mirando”.

Hermanos y hermanas, en las siguientes semanas, si Allâh lo permite, estaremos cubriendo otras reglas importantes con respecto a los pecados, que cada musulmán debe tener presente.

Quiera Allâh hacernos de la gente que escucha la palabra y sigue lo mejor de ella. Amîn.

Assalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh